Sorprendentemente asistió también el presidente del Gobierno, que dijo jocosamente que para una vez que le citaban para dar en vez de pedir no quería perdérselo. Ya le recordó alguien desde el público que a pedir ya le citarían mañana; añado yo que lo encontrarán con mejor disposición gracias al premio. Astucia de perro chico.
Unos chicos de Isterria hicieron una estupenda exhibición de judo, las azafatas y azafatos eran alumnos de El Molino y nos repartieron a los asistentes una de esas preciosas esculturas que preparan allí (apodadas "chillizas", creo). Nos tomamos una cerveza y unos pinchos la mar de elegantes. Es un placer pasar un rato agradable en un entorno de exaltación de la diversidad funcional. Lástima que la universidad institucionalmente apenas roce estos asuntos y que no vaya a aprovechar los nuevos planes de estudio para distinguirse incorporando asignaturas sobre el tema.
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