sábado, 28 de marzo de 2015

Hipérbolas de la divulgación

(Este texto fue publicado en Naukas hace unos días)

A pesar de llevar años de bloguero, miles de lectores, cientos de páginas escritas, y decenas de conferencias un día te encuentras bloqueado, con pánico escénico… solo que como no estás en un escenario la presión no te induce al desmayo como a Sabina; pero desde luego se te atasca la pluma o la tecla. Tu escribías sobre ciencia y escepticismo (a veces con un toque de humor), por eso hay textos tuyos en este blog ¿no? Por tanto habrá que aproximarse a ese problema de forma científica, comenzando por buscar literatura y por preguntar a los amigos.

Un diagnóstico no cura la enfermedad, pero es un primer paso. Las palabras son asas que se le ponen a los conceptos para poderlos manejar (1), y resulta que una parte de ese pánico escénico tiene nombre, se llama “síndrome del impostor”.

Se trata de un fenómeno psicológico que impide al sujeto interiorizar sus propios logros. A pesar de las pruebas externas de su competencia, sigue convencido de que se trata de un fraude, y que no merecen esos éxitos. Estos éxitos se minusvaloran con argumentos como la casualidad, haber estado en el lugar adecuado en el momento adecuado, y cosas así. Aunque no se considera un trastorno psicológico, y por lo tanto no está recogido en los catálogos correspondientes, es un problema significativo.

Curiosamente (o quizá no tanto) este síndrome lo sufren especialmente personas pertenecientes a grupos tradicionalmente discriminados: mujeres, minorías étnicas o estudiantes de doctorado. Y lo de los estudiantes de doctorado no es una broma (ver aquí o aquí), de hecho algunos de ellos lo han redescubierto y relatado (como ejemplos magníficos véanse este o este).

Y es que la percepción adecuada de la propia competencia es un asunto difícil, y del mismo modo que se puede caer en la infravaloración infundada, también se puede caer en lo contrario y percibir la propia capacidad muy por encima de la realidad. A esto se le conoce como “efecto Dunning- Krugger” tras los experimentos publicados en 1999 por David Dunning and Justin Kruger, de la Universidad de Cornell. Mejor dicho, el efecto Dunning – Krugger va un paso más allá, establece que en un grupo los peores son los menos conscientes de su incompetencia. Y esto vale para un grupo de estudiantes, trabajadores o escritores o lo que sea, y se han replicado los experimentos en diversas ocasiones.
Distribución
Figura 1. El síndrome del impostor y el efecto Dunning – Kruger en la distribución de autores | El síndrome del impostor y el efecto Dunning – Kruger en la distribución de autores
Metido en medio de la distribución de calidades de la obra (ver figura 1) se puede mirar hacia la parte que te queda por encima y quedar abrumado por la altura que te falta. Pero también se puede mirar hacia el otro lado y atribuirte una calidad que no te corresponde. En cualquier caso mejorar el punto de vista no es tan sencillo como darse la vuelta, uno está psicológicamente anclado en su postura.
Preguntados un montón de exitosos blogueros (todos colaboradores de Naukas) sobre esta cuestión, en particular sobre el síndrome del impostor, se ofrecieron diversos relatos personales y estrategias para salir de el. Aunque no sean infalibles, quizá una combinación adecuada pueda ayudar. De forma muy sintética (y anónima), la lista de consejos sería la siguiente:
  • Concitar una presencia de ánimo que tiende a producir sudor genital.
  • Quitarse la túnica”, esforzarse por salir del paradigma de las expectativas que generan tus etiquetas (título, actividades pasadas, etc)
  • Relativizar la presencia de los que te imponen (el viejo truco de imaginárselos cagando, por ejemplo)
  • Relativizar el sentimiento por recurrencia, desde que murió Einstein (o el ídolo máximo que uno tenga) ya no se podría escribir más.
  • Relativizar el sentimiento por paradójico: no podemos escribir todos peor que la media (menos aún peor que todos)
  • Escoger el tema y el enfoque en el que uno se sienta, si no el más experto, al menos suficientemente cómodo.
  • Coleccionar borradores inacabados.
El asunto de escoger el tema y el enfoque adecuados que aparece al hilo del síndrome del impostor fue objeto de una discusión específico no hace mucho entre los mismos contertulios. Y es que es mucho más fácil decir “adecuado” que saber realmente de que hablar y en que tono. Especialmente complejo se vuelve el tema cuando la comunicación versa sobre desenmascarar supercherías y cuestiones escépticas en general. Ahí la posibilidad de ser tildado de prepotente, de no encontrarle la fibra sensible al interlocutor es aún más peliaguda.
Receptores
Figura 2.- Distribución de conocimiento de los receptores de la divulgación | Distribución de conocimiento de los receptores de la divulgación
Una pequeña aportación a la cuestión, parecida a la anterior solo que con una gráfica más colorista, para variar (figura 2): hay muchos públicos posibles. Hay personas que saben muchísimo de un tema y a los que, no solo va a ser difícil contarles algo interesante, sino que lo más probable es que te encuentren fallos. Pero hay muchísimos más que no saben tanto y que pueden encontrar interesante tu historia. Y esa distribución además cambia con el tema, porque el que sabía tanto de una cosa no sabrá lo mismo de otra. Una gráfica equivalente se podría dibujar respecto del nivel de credulidad de la audiencia (aquí credulidad se entiende como propensión a las conspiranoias y maguferías varias). La gran mayoría son simples desconocedores que han de formarse una opinión y cualquiera que venga con una y suene convincente les vale. Para ellos todo esfuerzo es poco.

En el otro extremo de la gráfica, unos pocos recalcitrantes resisten impertérritos  cualquier argumento, cualquier prueba. Además de mantenerse en su postura inicial, se sienten insultados por los intentos de razonamiento. Ahí todo esfuerzo es vano, y se aplica la Ley de Armentia (o de los cojonesmanuel): En cuanto alguien es tachado de prepotente en público, ES prepotente. Corolario: Cualquier intento de contrarrestar con argumentos ese insulto será percibido como la reacción de un prepotente.

Fig3_MemePrepot

Todo lo anterior podría encajar en un modelo ecológico de la divulgación, un entorno en el que hay muchos tipos de comunicadores y muchos tipos de receptores de la comunicación. Ahí cada uno ha de encontrar un nicho acorde con sus conocimientos, sus expectativas y sus gustos. Uno ecosistema en el que no sobra nadie. En fin, aun conscientes de que «Con lo que no sabemos los que estamos aquí, se pueden escribir bibliotecas nacionales enteras» (2), esperemos que estas reflexiones puedan ser de utilidad para alguien.
Disclaimer: Aunque lo aquí relatado procede de la lista de correos de Naukas, todo ha sido reinterpretado libremente por el autor y nadie más es responsable de cualquier error.

Notas:
(1) Frase tomada de un vídeo de VSauce
(2) Frase oída por Javier de la Cueva a Antonio Lafuente

sábado, 14 de marzo de 2015

Música, de las matemáticas a la cultura

La música es algo estupendo, algo muy humano ¿o hay otros animales que también disfruten de la música? Junto con otras artes uno de los últimos refugios de nuestro deseo de diferenciarnos del resto de la naturaleza. Sin embargo la base en la que comienza todo es muy "natural", muy física, siguiendo unas leyes matemáticas sencillas y biológicamente compartida. Veámoslo en un par de vídeos espectaculares:




El camino desde ese origen tan matemático (un acorde) hasta las elaboraciones culturales tan sofisticadas como son las piezas musicales reales es complejo. Hubo un interesante encuentro sobre neurociencia y música que profundiza en ello. Es chulísimo, pero son casi dos horas, lo dejo enlazado AQUI.

lunes, 9 de marzo de 2015

Viendo la invisible radiación

Una de las cosas que asusta tanto de la radiactividad es que es invisible. Los núcleos atómicos inestables del material radiactivo se desintegran de vez en cuando y emiten trozos con muy alta energía. Dependiendo del núcleo serán radiaciones alfa, beta, gamma o neutrones. Esas radiaciones normalmente no se ven, salvo que el medio en el que se propagan revele su camino de algún modo:


Lo que se ve en la animación anterior es un trozo de mineral de uranio (pechblenda) en una cámara de niebla. Se trata de un recipiente lleno de vapor en condiciones de sobresaturación. Eso quiere decir que a esa presión y temperatura el vapor puede pasar a líquido, a falta de un lugar en el que hacerlo (lo que se llama un centro de nucleación). Esos centros de nucleación los proporcionan los átomos ionizados. De esta forma, cada partícula ionizante emitida por el mineral va dejando en su camino una estela de gotitas de líquido. Le figura está tomada de Sploid, y se trata de una cámara de niebla llena de vapor de alcohol. Estos dispositivos son los tatarabuelos de los detectores de partículas que se usan en aceleradores como el LHC, pero su sencillez y lo visual de su funcionamiento resultan maravillosos.

Otro procedimiento físico, no menos maravilloso, permite ver neutrones en este caso (lo de antes eran partícuals alfa). Lo que se ve es un reactor nuclear de fisión en el momento de arrancar (también de Sploid):


El destello de luz azul que se ve está causado por el chorro de neutrones que sale del reactor en el momento de arrancarlo y pasan por el agua en la que está sumergido. Se trata "radiación de Cherenkov", denominada así en honor del físico ruso que la detectó experimentalmente por primera vez (y por lo que obtuvo el Nobel en 1958).

Es el equivalente luminoso a la ruptura de la barrera del sonido. Cuando un avión vuela más rápido que la velocidad del sonido (en el medio por el que viaja, claro) las ondas sonoras emitidas en diferentes momentos se amontonan en determinados puntos generando un aumento de presión importante, la suma del generado por cada onda. En la figura de la izquierda se ve bastante claramente el efecto.

La luz también son ondas y puede suceder el mismo fenómeno... salvo que la velocidad de la luz es un valor máximo, nada puede ir más deprisa ¿no?. Es así siempre que hablemos de la luz en el vacío, claro. En el agua (con un índice de refracción de 1,33) la luz viaja un 25% más despacio que en el vacío, por lo que si podría haber cosas que viajasen más rápido de que luz en el agua y menos que la luz en el vacío. Eso es lo que le ocurre a los neutrones que emite la fisión del uranio, y el destello azul que se percibe es el resultado de la ruptura de la "barrera de la luz" por ellos.

La radiación sigue siendo técnicamente invisible. Ni vemos realmente las partículas alfa ni los neutrones, pero la cámara de niebla y la radiación de Cherenkov los revelan de una forma tan directa y visual... en realidad es algo muy muy parecido a verla realmente. De hecho tendríamos que definir con precisión qué es ver, pero eso lo dejamos para otro día.

domingo, 8 de marzo de 2015

Una charla sobre el WiFi y sus secuelas

Hace ya un tiempo de la charla, pero tuvo mucha repercusión. Katakrak es un curioso centro de agitación cultural con la excusa de una librería (y una taberna y...). Es un ambiente ciertamente alternativo aunque solo sea por lo no estándar de la propuesta. Y en este mundo tan estereotipado parece que un ambiente así ya debería seleccionar la respuesta a la pregunta de la charla. Pero para glosar esa hipotética respuesta no me habrían pedido a mi la charla. Seguramente esa sorprendente aproximación es la que ha dado lugar a más movimiento del esperado. Secuelas de ese movimiento han llegado hasta esta semana, en la que ambos periódicos locales han publicado declaraciones mías. El martes (4 mazo) en Diario de Navarra y el viernes 6 en Diario de Noticias. En este último me ha extrañado el titular, excesivamente contundente, y que puede que dijera en la charla, pero seguro que al calor de la discusión posterior, que fue ciertamente acalorada. Lo demás es un texto, una "entrevista" que me hicieron por email, el siguiente:



1) ¿De qué hablamos cuando nos referimos a las ondas electromagnéticas?

La luz visible es el tipo de ondas electromagnéticas que nos es más habitual. Se trata de vibraciones, como las de un estanque al tirar una piedra, pero del campo eléctrico. Y en función de su frecuencia se manifiestan de muy diversas formas.

2) Algunas voces relacionan las ondas electromagnéticas con la posibilidad de desarrollar cáncer o la influencia en el feto, ¿qué hay de mito y de verdad acerca de estos peligros? ¿Debemos estar preocupados?

Es totalmente real para las ondas electromagnéticas de más alta energía, como los rayos x y los rayos gamma. Sin embargo, por debajo de un umbral de energía de la radiación estos fenómenos no se producen. La luz visible está por debajo de ese umbral y, lógicamente nadie la tema. Las ondas que transportan la telefonía móvil o el wifi son de energías aún menores. No parece pues justificado el temor a esos problemas.

3) Hay expertos que aseguran que aún no hay evidencias científicas suficientes para adjudicarles un riesgo a la salud, sin embargo la OMS reconoce que entre un 5% y un 10% de la población es electrosensible y entre los síntomas más frecuentes están dolores de cabeza, insomnio, irritabilidad, depresión o mayor riesgo de cáncer, ¿qué recomendaciones preventivas están en la mano de cada uno de nosotros para protegernos de un posible efecto negativo de las ondas?

Siempre se puede requerir más investigación, y es bueno que se haga. Pero hay una abundancia enorme de estudios científicos que no encuentran relación alguna entre las ondas de baja energía y ningún efecto pernicioso sobre la salud.

4) Algunas acciones son individuales pero otras muchas dependen de decisiones políticas o colectivas, es decir, parece imposible hoy en día vivir en un mundo ajeno a la presencia de estas ondas electromagnéticas.

Siempre hemos vivido bañados en ondas electromagnéticas. Muchas de mediana energía que constituyen la luz del sol, y de otras energías procedentes de los rayos cósmicos. Es verdad que a lo largo del último siglo la actividad humana ha incrementado ese fondo electromagnético, pero en general con valores muy bajos.

5) Precisamente para evitar el impacto de las ondas, en Navarra y en otras CCAA algunas escuelas han iniciado una campaña en contra de la inclusión de tecnología Wifi en las aulas. Alegan que los daños de las ondas son aún más perjudiciales para niños y adolescentes, ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿Llegará el día en el que el wifi dejará de ser el sistema más utilizado para conexión a internet?

Sin duda puede ser que el wifi deje de utilizarse para conectarse a internet. Si la decisión de la mayoría así lo solicita será de ese modo, es la esencia de la democracia. Sin embargo, confío en que se comprenda mejor la evidencia científica disponible y que el esfuerzo ciudadano se reoriente en la lucha con las compañías telefónicas hacia objetivos como el cumplimiento estricto de las normativas, la reducción de precios o la calidad del servicio.

6) Pese a que cada vez son más las voces que alertan de los riesgos parece que los gobiernos hacen caso omiso. De hecho, la nueva ley de telecomunicaciones concede a las empresas de telecomunicación el derecho que antes tenían los ayuntamientos y CCAA para expropiar e instalar libremente la estación base de telefonía móvil en las azoteas. Parece que nuevamente los intereses de las empresas parecen estar por delante de los derechos de la población.

Es muy negativo que los derechos de los ciudadanos queden postergados por los intereses de las compañías, esa es una lucha que comparto plenamente, y los derechos de explotación de suelos o antenas no deben regalarse. Sin embargo no creo que los riesgos para la salud de las ondas de baja energía sean terreno para esta lucha, dado que la evidencia científica es muy poderosa en sentido contrario.

7) ¿Cómo se está actuando en otros países ante esta nueva situación?

La verdad es que solo conozco casos aislados que no muestran una tendencia general.


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El artículo ha dado lugar a las críticas esperables y algunas que no tanto. Se quejan compañeros de profesión de que mis conclusiones son demasiado contundentes y faltas de rigor. La contestación a esta crítica:

El titular está sacado de contexto, y cuando estás discutiendo en una situación tensa exageras la terminología. Tengo la documentación de una charla de investigadores sobre efectos no térmicos, he profundizado un poco en el tema, y me parece que los efectos in vitro con potencias altas es muy muy improbable que se produzcan in vivo con potencias de las que se usan en realidad. En cualquier caso, creo que la excesiva precaución de las personas que estudiamos estos temas con rigor deja un campo abonado para charlatanes que dicen necedades sin ningún fundamento. Es por eso que en los últimos tiempos me he prestado a participar en charlas divulgativas. Se que en esos foros se pierde rigor, pero nunca tanto como los "adversarios".

sábado, 28 de febrero de 2015

El cerebro te engaña. Con el color de un vestido esta vez.

Estos días se ha vuelto viral la curiosa historia de un vestido que diferentes personas ven de colores muy diferentes: dorado y blanco unos frente a negro y azul otros. El vestido en realidad no es tan confuso y otras fotos del mismo no presentan esa ambigüedad, pero la foto de Tumblr concreta que disparó la discusión si lo es. La foto ha puesto de manifiesto un "problema" de percepción de forma casual, del mismo modo que hace un par de años hubo un escándalo equivalente con el cambio de forma de una chocolatina que hacía que los consumidores la percibieran más dulce (ver 1, 2). Estos enredos de la percepción que surgen de forma casual son más difíciles de analizar que las ilusiones perceptivas que se diseñan a propósito para ilustrar un efecto concreto. Vamos a ver unas cuantas ilusiones ópticas clásicas que, en mi opinión, se mezclan en la foto del vestido para dar lugar a la ambigüedad en la percepción del color.


En primer lugar el efecto de los degradados. Percibimos sobre todo diferencias, contrastes. Así, una barra de color sólido encima de un fondo degradado la vamos a percibir como degradada en sentido contrario. En la figura de arriba, la barra de en medio es toda ella del mismo color (se puede comprobar tapando con los dedos el fondo). La vemos más clara a la izquierda por que el fondo es más oscuro. En el vestido, la iluminación genera degradados de color como los del fondo de esta figura, por lo que algo de esto puede sumarse al engaño.


De forma parecida, extrapolamos diferencias a piezas completas. En la figura de arriba vemos que en la zona central (a la izquierda) la pieza superior es más oscura que la inferior por efecto de los brillos del borde. Nuestro cerebro extrapola que la diferencia de tonos se mantiene en toda la pieza, cuando en realidad no es así. Podemos comprobarlo en la figura de la derecha en la que al eliminar la parte de los degradados se ve que ambas piezas son exactamente del mismo tono de gris.

La importancia del entorno a la hora de percibir un color lo vemos aún más exagerado en esta imagen (tomada de aquí, donde se explica el efecto). El ojo de la izquierda que tan claramente vemos azul es en realidad tan gris como el otro. La ilusión de azul nos la crea el entorno, igual que ocurría con los tonos del mismo color en la primera figura que hemos visto, solo que más exageradamente; aquí ya no es una cuestión de claroscuro, es de denominación del color, de gris a azul. En esta figura el tono rojo que rodea la pupila cuyo color está en disputa es muy grande frente a ella. El rojo es el "engañador" y la pupila es lo engañado. En el caso del vestido hay franjas intercaladas que de alguna forma son a la vez engañador para las otras y engañadas por ellas.


Al igual que nos pasaba con la segunda imagen, la suposición de que el tablero de ajedrez tiene los escaques claros todos del mismo color, y diferentes de los oscuros, nos lleva a que parezca imposible que los dos de la animación sean realmente iguales. Esta es una versión animada de la ilusión del tablero de Adelson, un auténtico clásico del que hay montones de variantes. La sombra del cilindro nos engaña, suponemos que el centro está menos iluminado por esa sombra y restamos automáticamente esa falta de luz para que la percepción coincida con lo que sabemos que es real (que todos los escaques son de los colores que han de ser) y no con lo que realmente estamos viendo.

Con todo lo que ya hemos visto nos podemos acercar a un modelo simplificado del vestido, como el que copio aquí (desde el NY Times). Los mismos colores degradados, si los suponemos a plena luz los vemos blanco y dorado, y en la zona de sombra azul y negro. El color que a la izquierda es blanco a la derecha es azul, y el dorado se hace negro. El vestido de la foto tiene en realidad unos colores relativamente neutros, como por en medio de la gama de arriba. Las suposiciones que inconscientemente hagamos cobre las condiciones en que está siendo iluminado nos llevan hacia un lado o hacia el otro.

Tras todo lo anterior ya podemos ver la famosa foto del vestido, y junto a ella los colores de algunos puntos del mismo (imagen tomada de Wired). La estructura de franjas, los degradados de cada franja y la ambigüedad en la iluminación se combinan de una forma especial para generar unos tonos neutros; los que nuestro cerebro interpreta... para llegar a dos soluciones posibles. Unos ven una, otros la otra, otros pueden ver ambas dependiendo del momento, el ángulo de la pantalla o vaya usted a saber que (1).

Normalmente pensamos que lo que percibimos es un reflejo fiel de un mundo exterior con bordes y límites claros. Entonces algo cosa tan banal como el color de un vestido te deja claro que ni la realidad está tan definida ni su percepción es fiel. Y resulta muy inquietante por que la revelación no te pilla en clase de filosofía.

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(1) Sobre las razones que llevan a las personas a desambiguar en un sentido u otro trabajan actualmente psicólogos y neurocientíficos. Es muy interesante la idea de que "Tu cerebro ajusta la percepción de color en función del momento del día. Aplicas un baremo de descuento de luz por defecto y hay gente que aplica más el filtro de mañana y otros el de transición tarde-noche" que comenta Luis Martínez Otero, investigador del Instituto de Neurociencias de Alicante en este artículo de +Antonio Martínez Ron en Next



Algunos enlaces con fotos, análisis animaciones y variantes del vestido: Wired, NY TiemesEl Confidencial, Gizmodo, Next

Como nunca te lo habían explicado (la reflexión especular o la conservación del momento)

Un concepto aparentemente sencillo, una forma visual de mostrarlo, una argumentación muy bien hilada, narrada con entusiasmo y una filmación profesional. El resultado son vídeos cortos de una potencia comunicativa (y educativa, claro) espectacular. Para muestra el canal de Physics Girl, y por elegir dos, "Por qué los espejos invierten horizontalmente y no verticalmente? (i.e. la reflexión especular) y "Lanzar pelotas apiladas" (i.e. conservación del momento lineal)



martes, 24 de febrero de 2015

La presión y la vela

Hay un experimento casero clásico que consiste en poner una vela en un plato con un poco de agua y taparla con un vaso. La vela va consumiendo oxígeno hasta que se apaga, y el agua entra en el vaso, dado que allí ha disminuido mucho la presión. Sale siempre, sale muy bien y es muy agradecido... lo que no está tan claro es lo que realmente ocurre, y cual es la razón de esa variación de presión. Hace unos días publicaba sobre eso Javier Fernández Panadero en Naukas (ver) dejando claro que la explicación "clásica" no es la buena. A ver si podemos aclarar esto un poco más.

(Esta entrada se publica también hoy en Naukas.com)

Hay tres fenómenos que ocurren en el interior del vaso mientras arde la vela: (1) cambio de la composición química de los gases, (2) cambios de temperatura y (3) condensación de vapor de agua al apagarse la vela.
En la reacción, la parafina de la vela se combina con oxígeno para dar lugar a dióxido de carbono y agua (y alguna otra cosa como carbón elemental o "carbonilla" que podemos olvidar. Para que la reacción quede ajustada, la parafina ha de aportar carbón e hidrógeno en la misma proporción que el metano (ver figura). La explicación clásica se fija en el lado izquierdo de esta reacción para decir que el oxígeno va desapareciendo a medida que se produce la reacción, hasta que se agota y solo queda nitrógeno (4/5 de la cantidad original, por la composición del aire). Por tanto el agua sube para rellenar ese hueco, de 1/5 del volumen original. Es obvio que esta explicación no tiene en cuenta que por cada molécula de O2 desaparecida aparecen una y media más de gases (una de H2O y media de CO2). Visto así, más que disminuir la presión debería aumentar. Más importante para lo que veremos a continuación es que debería hacerlo de forma continua, al ritmo al que se produce la reacción.

La explicación basada en el segundo fenómeno no tiene en cuenta variaciones en la composición del gas, y se centra en los cambios de temperatura. Así, cuando la vela está encendida va aportando calor al interior del vaso, lo que hace que el gas se dilate y vaya saliendo el exceso (ver la figura de la izquierda). Cuando se apaga la vela y deja de aportar calor, el gas se contrae, y es esa contracción la que genera una disminución de presión que hace subir al agua. Si esta explicación es la correcta, mientras la vela está encendida ha de aumentar la presión de forma continua, y al apagarse disminuir al ritmo del enfriamiento. Como veremos, no es eso lo que ocurre.

Con el fin de dilucidar estas cuestiones se pueden hacer cálculos de estos dos fenómenos, suponiendo gases ideales y simplificaciones parecidas, y lo que parece es que con la vela encendida ha de aumentar bastante la presión, tanto por un efecto como por otro. Y para calibrar cuento es "bastante" hacen falta más datos. Lo que me resultó más fácil de forma doméstica, fue construir un manómetro, un medidor de presión de columna de agua conectado a un recipiente hermético (un bote de vidrio de conserva) en el que poner la vela a arder. El resultado está en el siguiente vídeo:

Primero se comprueba que el sistema funciona, que el bote es estanco, así como las uniones del mecano de tubitos con que se hace el manómetro. Por cierto el líquido de dentro es agua con colorante alimentario amarillo. Como se puede ver en el experimento, la presión no varía apreciablemente durante todo el tiempo que está la vela encendida, y solo en el momento de apagarse hay una disminución muy brusca, que luego revierte pero no del todo, quedando una depresión de un par de centímetros de agua en el interior del recipiente.

Para entender lo que realmente pasa hemos de recordar las dos moléculas de agua que aparecen como producto de la reacción. Ese agua aparece en forma gaseosa, como producto de la reacción que ocurre a temperaturas de cientos de grados. Pero en cuanto se aleja de la llama la temperatura es más baja y puede condensarse. ¿Lo hace? Seguro, esa condensación ha de ir ocurriendo mientras la llama está encendida a un ritmo (aproximado) como para compensar los incrementos que esperaríamos por los otros dos fenómenos (el aumento de moles y de temperatura), dado que no se observa. Por otro lado, al cesar el suministro de vapor de agua y de calor con la extinción de la llama, esa condensación crece bruscamente, causando una enorme disminución de presión (y una capa de gotitas de agua en la pared del vidrio). Supongo que una parte de esas gotitas vuelven a evaporarse para recuperar el equilibrio, que se produce a ese par de centímetros de agua que vemos al final.

A falta de más medidas (temperaturas y composiciones de gases en el interior), cálculos o simulaciones, esa es mi mejor explicación.

viernes, 20 de febrero de 2015

La sutileza de la reivindicación

Estos días se ha movido por las redes sociales esta camiseta (yo la vi aquí). "Olvida las princesas, quiero sier científica". Parece un interesante eslógan, una muestra de afirmación personal que se escapa de un estereotipo supuestamente fijo, el de tener que aspirar a ser una princesa, para elegir un destino mucho menos evidente pero apasionante.

Sin embargo esconde otra lectura menos positiva: para ser científica te tienes que olvidar de ser princesa, como si fueran términos antagónicos. ¿Lo son? No deberían, pero vamos de un estereotipo a otro: el de los científicos (y científicas, claro) despreocupados por su aspecto, dealiñados, alejados del mundo real y de sus emociones y confinados en la intelectualidad de su campo de estudio. Un estereotipo en el que no caben detalles principescos.

Huyendo de este segundo estereotipo la UE lanzó un vídeo de científicas supermonas con tacones y generó tanta polémica que lo retiraron al poco tiempo (ver por ejemplo 1, 2, 3). Probablemente en este caso se exageraba el estereotipo de belleza femenina estándar. El eslogan "science is a girl thing" parece indicar que solo hay una forma de ser "girl", y una forma muy estereotipada.

Parece que intentar salir de un estereotipo te aboca a otro. Tanto que resulta muy difícil avanzar. Ser mujer y tener una actividad profesional (como científica) es una pesadez, por que estás obligada a posicionarte (no olvidemos que el intento de evitar el posicionamiento es un posicionamiento en sí mismo, igual que los "apolíticos" son de derechas). Y ese posicionamiento siempre deja a alguien descontento, por demasiado tibio en el feminismo, por demasiado feminazzi, por demasiado princesa, por demasiado...Cómo si no hubiera ya bastantes dificultades en cuestiones más evidentes como la conciliación con la maternidad.

Y menos mal que la camiseta es rosa (color del primer estereotipo) y dice "forget" y no alguna otra palabra más dura para el rechazo del mismo (que hay una a huevo que también empieza por f). No encuentro una conclusión para cerrar este texto... Quizá la única es intentar ser más empático y menos reactivo con todo tipo de manifestaciones sobre la lucha de cada persona con los estereotipos que le oprimen.

(Reflexión sugerida por una conversación en tuiter con @silviaacolado , y múltiples con @feminoacid)

miércoles, 18 de febrero de 2015

¿El mayor avance de la ciencia moderna?


Por segundo año Naukas plantea una pregunta a la que cada colaborador da su respuesta. Esta es mi respuesta.

    ¿Qué avance o descubrimiento de la ciencia moderna ha hecho progresar más a la Humanidad?

Entendemos como ciencia moderna desde Copérnico hasta nuestros días.



  Quizá puede parecer un poco tramposo por autorreferernte, pero yo voto por la ciencia moderna en sí misma, vale decir el método científico. Se podría criticar que no es un avance de la ciencia sino de la filosofía, pero creo que la filosofía ha ido detrás de la actividad científica intentando formalizar su descripción y que la responsabilidad del avance en la forma de enfrentarse al conocimiento realmente es de los científicos, de la ciencia pues.

El horizonte temporal de este avance también podría ser un problema. En algunas disciplinas, como la astronomía (el movimiento planetario concretamente), la confrontación de los modelos con los datos empíricos es muy anterior a Copérnico. Mientras en otras hay que poner la coletilla “basada en la evidencia” para diferenciar una parte que incorpora el método científico de otra que aún no lo hace. Las hay incluso por estrenarse en este proceso más allá de incorporar la palabra “ciencia” al nombre oficial de su estudio universitario. Pero también otros avances más evidentes se han incorporado a toda la humanidad a lo largo de un proceso más o menos largo, así que este problema tampoco invalida la elección.

Por otro lado no hay duda de que el método científico es un avance espectacular. Su adopción por distintas disciplinas, y más aún propiciando las sinergias entre unas y otras, está llevando a la humanidad a niveles de progreso difícilmente imaginables de otro modo. Sin ir más lejos la propia cantidad y calidad de dicha humanidad. El número de personas que habitan el planeta, su esperanza de vida, su calidad de vida no ha parado de crecer desde que se adoptan enfoques científicos en disciplinas como la agricultura o la medicina.

Por último cabe preguntarse si el método científico tiene una entidad definida como para poderse considerar un “avance”, como pide la pregunta. La respuesta es sin duda afirmativa. No se trata de un método en el mismo sentido que hablamos de métodos de resolución de ecuaciones; en este caso no hay un procedimiento algorítmico infalible. Sin embargo si que existen el rigor intelectual, la lógica de la argumentación y la confrontación permanente con datos experimentales; la duda permanente, la transparencia de los datos y la confrontación con los colegas. Del mismo modo que la agricultura son un conjunto de técnicas que han de vérselas con la variabilidad de entornos y climas para dar fruto, el método científico también está compuesto por un conjunto de estrategias que han de adaptarse a la variabilidad de cuestiones abordadas y cuyos frutos, cuando se ha utilizado con habilidad, son extraordinarios. Ese método es mi candidato a mayor avance para el desarrollo de la humanidad.

jueves, 12 de febrero de 2015

A Galileo le hubieran encantado

Parece ser que algunos de los experimentos más famosos de Galileo realmente no los hizo (eso sostiene Federico di Trocchio aquí), fueron más bien experimentos mentales, tenía tan claro como funcionaba la caída libre que imaginó que si no hubiese aire las cosas caerían a la vez. No está claro que con la tecnología de la época pudiese comprobarlo realmente con suficiente precisión. Le hubiera encantado ver este vídeo, seguro:



Aunque la composición de velocidades también está clara, y se puede comprobar de muchas maneras, verla de una forma tan palmaria, sumando cero a partir de dos velocidades opuestas también tiene su gracia:



Ninguno de estos vídeos aporta nada novedoso, pero son formas muy espectaculares de mostrar esos principios tan básicos de la física, tanto que seguro que a Galileo le habrían encantado.