jueves, 29 de abril de 2021

Tu cerebro te engaña (video bien producido)

La charla "tu cerebro te engaña, y tiene sus razones" la llevo contando un montón de años (por ejemplo hace poco en Castejón). Este curso en que no podíamos hacer charlas en centros de bachiller se decidió grabar unas cuantas con una producción cuidada. La idea era irse moviendo desde una conferencia hacia un "documental". Miguel Eraso, que es quien lo ha dirigido (y es el maestro que hizo Ciencia y Misterio o Ciencia en el Bar) ha sacado lo que ha podido de cada profe (no somos "actores" fáciles de dirigir). La mía es esta:


miércoles, 28 de abril de 2021

Espectroscopía de microondas a tres barbas

A tres barbas es una sección del programa de televisión 100&Cía producido por la universidad de Burgos y emitido por la tele de Castilla y León. Este año está en su segunda temporada y me animé a contar mi línea de investigación de forma muy resumida y (pretendidamente) muy divulgativa.

Lo que ha quedado es el vídeo siguiente, en el que Samuel y demás artistas de la UBU han hecho un trabajo extraordinario. No era fácil sacar imágenes en ese sitio ni armar una historia que (casi) se entiende de lo que yo contaba.

lunes, 26 de abril de 2021

Electrictrical body, "la mediación"

Hace más de un año que presentamos la primera versión de la colaboración Electrical Body (aquí reseñada). La semana pasada repetimos bolo, ahora no tanto como work in progress (aunque siempre estará en evolución) sino como parte de la oferta de la compañía.

La compañía Dienamo Danza, y Cármen Larraz en particular, decidieron crear un repertorio de movimientos basados en conceptos del electromagnetismo. Y tuvieron el acierto de buscar conocimiento real sobre el tema, y no limitarse a media docena de palabras sueltas "inspiradoras" como tantas veces ocurre. Yo tuve la suerte de que me encontraran a mi para ese asesoramiento, y a partir de ahí hemos ideo colaborando estos meses.

Como resultado, la compañía ha ido creando un repertorio de movimientos que han ensamblado en un espectáculo de danza contemporánea muy interesante. A mi me encantó (lo vi en el Gayarre hace dos días), aunque no soy nada imparcial, claro. Como efecto secundario ha quedado otro producto, lo que llaman "proyecto de mediación" desde el lado artístico y "de divulgación científica" desde el científico. Se trata de mostrar el proceso de creación del repertorio de movimientos mostrando piezas improvisadas con algunos de ellos directamente derivados de un concepto científico. El espectáculo en este caso lo forman una sucesión de piezas en las que yo hago una breve explicación y los bailarines la interpretan con su movimiento recogiendo con él una metáfora de algunas características elegidas del concepto científico.

El pasado jueves 22 tuvimos un pase de esta mediación con estudiantes del instituto Plaza de la Cruz, y quedó muy bien. Los estudiantes eran mitad de artes escénicas y mitad de ciencias, y todos quedaron muy impresionados. Las preguntas que hicieron al final me demuetran que ese atípico mestizaje entre danza contemporánea y divulgación científica es muy fructífero. La unión de dos torres de marfil hace que ambas se anulen y el público se atreva a mirar de igual a igual a ambos lados. Espero que le podamos seguir sacando partido...

Por cierto, sobre este asunto nos preguntaron unos periodistas y salió en Diario de Navarra al día siguiente. Solo tengo el recorte que me mandaron por whatsapp:

 



martes, 6 de abril de 2021

La mente simbólica produce monstruos

Los países no existen. O al menos no existen de la misma forma que lo hace una piedra. Un país o un estado es un concepto compartido por muchas personas, en parte por tradición, a veces por imposición, pero no deja de ser algo que está en la mente de las personas. Si dejase de haber personas, dejaría de haber países instantáneamente. También dejarían de existir el dinero, las religiones o el arte. En el fondo, la mayor parte de las cosas que nos mueven a diario no son sino conceptos compartidos (1), no objetos reales. Bueno, suponiendo que tengas suficientes objetos reales como para no pasar hambre ni frío (lo que es cierto para la inmensa mayoría).

Una de estas creaciones conceptuales que ha resultado muy exitosa es la de “propiedad”. En el mundo animal la propiedad de algo, de una pieza recién cazada, por ejemplo, lo es en la medida en que pueda defenderla el propietario. Sin embargo, en los estados modernos tenemos complejísimos sistemas para asignar la propiedad de las cosas a personas, y para defender esa asignación de forma colectiva, con muchísima más fuerza de la que es capaz de ejercer el propietario aisladamente. Al menos es así con la propiedad de los objetos físicos, tanto inmuebles (terrenos y edificios) como muebles (comida, sillas o cuadros).

La propiedad “intelectual”, la de objetos no materiales es algo más sutil. Tenemos sistemas legales para asignarla y reconocerla, pero no tenemos una “policía intelectual” ante la que denunciar delitos en este terreno (quizá terreno no es la mejor palabra para algo tan etéreo, por cierto).

Abierta la caja de pandora de inventar realidades capaces de mover a las personas, de causar guerras, riquezas y alegrías, realidades inventadas que acaban alterando la realidad física, ¿Por qué parar? Podemos crear conceptos sobre conceptos. Como el dinero no existe, puedo alterar las reglas del invento inicial y fabricar uno nuevo, el crédito. Un invento que permitió un gran desarrollo de multitud de cosas. Puedo inventar el riesgo (por ejemplo de que alguien no pague su crédito) y asignarle un precio y crear mercados de riesgos. Las posibilidades son infinitas. Eso sí, para que sean efectivos han de ser conceptos asumidos por todos los individuos, los entiendan o no, los interioricen de forma natural o no (como los países del comienzo). 

Como especie llevamos creando y recreando este tipo de conceptos colectivos probablemente desde que existe la mente simbólica (2), desde que tenemos lenguaje (¿qué son las palabras sino inventos consensuados con los que representar cosas?). Pero ha habido un largo proceso desde ese comienzo. Al principio eran cosas mucho más ligadas a la realidad, las colectividades no eran países o imperios, sino tribus que podías abarcar de un golpe de vista. Antes de crear el dinero se crearía la sensación de valor al ir cambiando unas cosas por otras. Creado el dinero como elemento de cambio sin valor intrínseco, se puede ir materializando en cosas cada vez más exóticas e inmateriales (valga el oxímoron), como es hoy día un apunte en un sistema informático activado por un trozo de plástico (con un chip) y un numerito en un teclado.

Y todo este proceso de abstracción llega al siglo XXI (de nuestra arbitraria forma de contar el tiempo) y se inventa una curiosa tecnología para encriptar de forma inalterable piezas de información encadenadas (aka Blockchain). Sin tardar, hay quien decide darle valor de dinero a determinadas cadenas de caracteres, y nacen las criptomonedas, de las que el “bitcoin” es la más famosa. Y no contentos con ello, aún más recientemente, los “tokens no fungibles” o NFTs (de las siglas en inglés) como certificados de autenticidad de ítems digitales (3).

Los bitcoins se han convertido en una moneda más, que cotiza en el mercado de las demás monedas y tiene un valor (obviamente arbitrario) acordado por la comunidad de personas que trafican con esos conceptos, con las monedas (currencies). De la misma forma que el oro tiene también valor de moneda y puede ser obtenido de la tierra (en las correspondientes minas), los bitcoins se pueden “minar” de determinados procesos digitales en los que no hay más aproximación que la fuerza bruta, probar y probar con distintas cadenas de caracteres hasta que aparece alguna que cumple la condición (obviamente arbitraria) que hace de esa cadena de caracteres un bitcoin. Eso sí, igual que las minas alteraron el paisaje (podríamos decir que lo destrozaron), la minería de bitcoins consume ingentes cantidades de energía (leía hoy que el consumo mundial de esa actividad ha alcanzado el de un país como Suecia).

Con los NFTs asistimos al nacimiento de un nuevo concepto que tendrá el recorrido que queramos los creyentes. Si hay suficientes conversos como para disponer de una comunidad suficiente y se puedan comprar y vender suficientemente, se quedarán entre nosotros. Podrá parecernos absurdo, paro también lo un mercado capaz de valorar de forma millonaria un plátano pegado a una pared y llevamos siglos conviviendo con él.

Mi relación personal con estos conceptos derivados del blockchain es ambigua. Por un lado creo que entiendo más o menos bien su historia, su tecnología, su relación con en mundo real. Pero por otro lado me producen una cierta incomodidad, incluso repugnancia. De alguna forma esa máxima tan de madre de “con las cosas de comer no se juega” resuena en el cráneo con inventos de estos que están entre nosotros más por juego, porque que se puede, que satisfaciendo una necesidad real. Juegos de ricos, como quien va al casino, pero con futuros del precio de la soja, de la libra esterlina, del bitcoin o de la obra del último artista de moda. Solo que son juegos menos inocentes que el casino, porque pueden crear escasez de soja o consumos eléctricos absurdos. Las creaciones históricas que han sobrevivido han demostrados su valor evolutivo. El dinero, los países o las religiones han pasado la prueba de la historia por más que uno quiera declararse comunista, ciudadano del mundo o ateo. Estas últimas aún están en fase de juego y a mi no me gusta ese juego

 

Notas:

(1) Esto de los conceptos compartidos (con otro nombre) y su valor para conseguir la colaboración de grandes cantidades de individuos que no se conocen personalmente es la principal tesis del best seller “Sapiens” de Y. Noah Harari.
(2) Aquí me viene a la cabeza el libro de Xurxo Mariño “La conquista del lenguaje”.
(3) Sobre esto escribía hoy Wicho muchos detalles… y expresaba su escepticismo

lunes, 5 de abril de 2021

¿Quién es divulgador científico? | No cuentes esto #13

 Hace unas semanas grabamos este podcast en el que lo pasamos tan bien. La verdad es que de vez en cuando mola pararse a pensar un poco sobre eso a lo que le dedicamos tanto tiempo...

Lo de abajo es un pantallazo. Para iscucharlo pincha AQUÍ



martes, 30 de marzo de 2021

La electrónica del abuelo

 En febrero me invitaron a dar una charla en la semana de la electrónica de I2Tec, una asociación de estudiantes de la UPNA (muy) aficionados a la electrónica. Pensando en contar algo original y que diera algún contrapunto a los tecnicismos frikis de muchas otras charlas se me ocurrió hablar de la electrónica vieja, y por extensión de la tecnología antigüa. Utilicé estas diapositivas, debajo hago un resumen.

Mi primer trabajo tras acabar la tesis fue en Whestinghouse, en la oficina en Madrid desde la que se daba servicio a las centrales nucleares que había construido esa empresa en España. Una parte de mi trabajo era dar cursos de los sistemas de control de esas centrales, sistemas llenitos de electrónica analógica... que parcialmente sigue en servicio hoy en día. 

Uno de mis últimos trabajos incluia la dirección del museo de la UPNA de ciencia y tecnología. Ahí he tenido ocasión de tratar con personas mayores, jubilados de un trabajo de mantenimiento de equipos tecnológicos (centralitas telefónicas, telex, radios,...). Estas personas estaban enamoradas hasta el extremo de sus "cacharros". Al hilo de esto se me ocurría preguntarme que piezas (elementos tecnológicos) tienen nombre propio y cuales no.

De los dos ejemplos se saca una conclusión, lo que hace interesante una tecnología no sólo es su funcionalidad (ni su relación funcionalidad precio). Hay otras muchas cosas que ayudan a confiar en ellas, tanto a nivel personal (enamorándose de ellas) como social,  generando normativas de certificación (que es la razón que mantiene en uso la electrónica analógica en la industria nuclear). Con un repaso a algunas de las características que generan confianza en una tecnología terminaba la charla.

Les agradezco mucho la invitación a las personas que forman I2Tec.

sábado, 27 de marzo de 2021

Música en el paseo

 Aprovechando el día tan estupendo que hace he salido a dar un paseo. Me he puesto unos cascos para ir oyendo música, de esos un poco grandes que tapan el sonido de la calle. Poco a poco me he ido dando cuenta de que el mundo se había desdoblado. Veía pasar coches pero no hacían su ruido típico, un señor hacía el gesto de dar martillazos pero no oía los golpes. En cambio oía sonidos que no procedían de nada visible. Seguramente es una obviedad, pero nunca lo había sentido de una forma tan clara.

Una parte importante de la sensación de que algo es real la produce la concurrencia de las distintas experiencias sensoriales que produce. Veo una taza en la mesa, estiro la mano y cuando veo mis dedos en contacto con ella siento la presión, cuando la levanto siento el peso, cuando la llevo a mi boca la noto en los labios… y así todo el rato. Un objeto tan “coherente” en cuanto a su interacción conmigo, con mis sentidos, es un objeto real. Es mi interpretación de lo que es un objeto real al menos.

Así pues, en la medida en que introduzca dispositivos tecnológicos que divorcien las experiencias sensoriales estoy rompiendo las reglas que conforman mi sensación de realidad. Y al revés, si se consiguen hacer confluir experiencias sensoriales inducidas tecnológicamente tenemos una realidad nueva. Justamente eso es lo que se ha dado en llamar “realidad virtual”. Es realidad porque cumple esa característica de coherencia sensorial, pero es virtual porque no está producida por objetos naturales tradicionales, sino por diseños tecnológicos artificiales, voluntariamente creados así.

Parece ser que la privación sensorial produce unos efectos muy potentes en las personas. Durante tiempos reducidos se usa para facilitar la meditación o como terapia, pero durante tiempos prolongados (y sin el consentimiento del sujeto, claro) es un método tortura. ((Algo que también da su juego en determinadas prácticas sexuales, pror cierto)) 

En la información que encuentro sobre el tema leo que la privación sensorial se puede conseguir bloqueando la llegada de estímulos externos o, al revés, saturándolos con un estímulo intenso. Justo eso he hecho en mi paseo al ponerme unos cascos que tapan el sonido de la calle y hacen sonar música en su lugar. Y eso es lo que hacen muchas personas a menudo para ir en transporte público. Parece lógico, en los momentos en que la realidad es poco interesante podemos superponerle una realidad alternativa, siquiera sea parcialmente.

Ya de vuelta a casa he visto unos vecinos a lo lejos e instintivamente me he quitado los cascos; supongo que necesitaba unos segundos para volver a situarme plenamente en la realidad antes de se operativo en ella y poder interactuar con los vecinos de forma normal. A otras personas, a mis hijos, por ejemplo, no les cuesta nada pasar de ese modo desdoblado al “normal”, debe ser que me pilla mayor esto… o que le doy demasiadas vueltas, que también puede ser.

sábado, 20 de marzo de 2021

Tu cerebro te engaña... en Castejón

 Con esto de las medidas covd el tradicional programa de charlas de bachiller está suspendido. Y la verdad es que se echa de menos ese contacto con los "futuros clientes universitarios". Por eso me hace mucha ilusión que me hayan invitado en el IESO de Castejón a dar una charla en su semana de la ciencia.

Les voy a contar una historia que he repetido muchas veces en distintos auditorios, pero sigo creyendo que tiene un mensaje muy importante. Aprovecho para dejar aquí las imágenes actualizadas (y una lista de vídeos):

Lista de videos:

Efecto McGurk: https://www.youtube.com/watch?v=G-lN8vWm3m0&t=61s

El tono de Shepard: https://www.youtube.com/watch?v=BzNzgsAE4F0

La atención: https://www.youtube.com/watch?app=desktop&v=oSQJP40PcGI

Conformidad de Asch: https://www.youtube.com/watch?app=desktop&v=sno1TpCLj6A

Conformidad en el ascensor: https://www.youtube.com/watch?v=TrTk6DsEJ2Q

Indefensión: https://www.youtube.com/watch?app=desktop&v=OtB6RTJVqPM

La paloma (Skinner): https://www.youtube.com/watch?app=desktop&v=TtfQlkGwE2U

El adivino: https://www.youtube.com/watch?v=OhlcqkOuKzc


Actualización: Lo pasé muy bien con los dos grupos de tercero de la ESO, estuvieron atentos, interesados y animados. Un placer charlar con ellos... y conocer esa "Navarra de colores" tan patente en ese centro, por ejemplo. Los profes también estuvieron muy amables, pero se les ve desbordados de curro. Un curro brillante, la semana de la ciencia tiene el centro que parece un museo, lleno de proyectos qu eno caben más. Un verdadero placer.

domingo, 7 de marzo de 2021

Morella y las patentes

Preparando la selectividad estaba leyéndome El Señor de los Anillos (hace 40 años largos). Me hacía trampas motivacionales de permitirme leer un capítulo de la novela cuando acabara tal o cual tema. En las vacaciones de verano, ya con la selectividad aprobada, organizamos un viaje a Morella con parte de la familia. Tenía una imagen idealizada del Maestrazgo por culpa de Pío Baroja y aquella excursión me parecía una idea magnífica. Sin embargo la llegada a ese pueblo maravilloso no sintonizó con don Pío, sino con Tolkein. Subir por las calles de Morella, pasando trozos de muralla y dando vueltas a mil esquinas era revivir pasajes del Señor de los Anillos, en concreto las aventuras que se desarrollan en Minas Tirith.

 

Una ciudad con siete murallas concéntricas permite batallas en las que, cuando cae una, te repliegas a la siguiente y sigues estando en posición de ventaja- La verdad es que aquello sonaba a mucha fantasía leyéndolo en Madrid. De alguna forma me imaginaba las murallas por el barrio de Salamanca o algo así y la cosa no tenía ningún sentido. Claro que faltaba la tercera dimensión, esos siete círculos están sucesivamente más arriba en una colina. Paseando por Morella no solo lo entiendes, es que no podría ser de otra forma. Y no hacen falta murallas propiamente dichas, la configuración de las casas ya genera planos a los que cuesta subir. Vivir a diario en un sitio así tiene que ser fatigoso, pero a cambio ante una amenaza externa da una ventaja enorme a los de dentro.

Lo de los anillos concéntricos de protección me lo volví a encontrar en una reunión sobre patentes, cuando los expertos nos explicaban a los potenciales inventores como redactar lo que realmente quieres proteger con ella, las “reclamaciones” (claims). Lo que te recomiendan es que coloques lo que te parece novedoso de tu invento en una secuencia de frases progresivamente más restrictivas. Por ejemplo (i) una bicicleta con manillar, (ii) i con manillar de fibra de carbono, (iii) ii con la fibra nanotexturada, (iv) iii con el nanotexturado romboédrico… El símil es que esas reclamaciones anidadas son tus barreras de protección que serán atacadas por los revisores que han de conceder o no la patente. No parece que te permitan patentar una bicicleta con manillar, eso existe hace muchos años. Tu primera muralla ha caído, pero está la segunda. Quizá lo único verdaderamente novedoso esté en la última, o ni siquiera. Pero estructurando así la información parece ser que es como más posibilidades tiene de “resistir los ataques” de los evaluadores.

A ver si se alivia un poco la pandemia y podemos retomar aquella costumbre de viajar. Me han entrado unas ganas enormes de volver a Morella, a esa Minas Tirith de Castellón, inspiración de redactores de patentes de mentalidad belicosa y medieval.


Tuit de turismo de Morella (de donde sale la imagen)
Minas Tirith en la Wikipedia
Nested patent claims

martes, 23 de febrero de 2021

La gota, memento mori

 Tengo ataques de gota desde hace muchos años. Seguramente por propensión genética, tanto a tener más ácido úrico delque toca, como a que se materialice en ataques. En realidad los niveles que suelo tener del ácido úrico tampoco son tan extremos, pero ahí siguen los dolores. Desde hace unos años tomo medicación diaria para controlar mejor el metabolismo de las purinas y evitar la gota. Eso hace que tenga menos ataques, pero no los evita del todo. Y cada uno es una lección de humildad, nunca aprendida, eso sí.

En una temporada de estrés, con la agenda muy llena, un día comienza un ligero dolorcillo en alguna articulación del pie. Piensas, es algo ligero, no es nada, igual hice demasiado ejercicio ayer. Y sigues con la agenda. A los dos días duele un poco más. Vale, un poquito de gota, lo admito, pero es muy ligero, y ademas con las pastillas diarias seguro que no va a más. A los dos días no te puedes mover. El roce de la sábana en la articulación te despierta por la noche. Cada cambio de postura en la cama es una tarea titánica. Aun así piensas que con el antiinflamatorio no tendrás que cancelar casi nada de ese apretada agenda. Error de nuevo.

La cosa solo empieza a remitir cuando te rindes, cuando te declaras oficialmente enfermo y cancelas todo, por importante que pareciera. Inmovilidad total, la pierna en alto, tranquilidad y ausencia de compromisos. En muy poco tiempo la cosa mejora y deja de doler. Y cuando no duele no recuerdas como era el dolor, te recriminas ser un poco exagerado. Aún así sigues con un poco de cuidado unos días. Pero al cabo de un par de semanas ya estás en disposición de empezar a fraguar el siguiente envite.

Esos ataques que te dan en pleno momento de "gloria" laboral y te ponen en tu sitio son la versión proletaria del esclavo que le sujetaba la corona de laurel a los generales romanos en sus paseos triunfales. Esos que, junto con el símbolo de la gloria, le susurrabern al oído momento mori, recuerda que eres mortal, que no se te suba a la cabeza este éxito que celebramos.

Ahora, en cuanto publique esto, tengo que llamar para cancelar todo lo de mañana y pasado.


La figura es una ilustración de James Gillary,  de 1799