lunes, 15 de junio de 2020

Hablando de mosquitos en Radio Pamplona

Todas las semanas hacemos una sección de ciencia Javier Armentia y yo en Raido Pamplona. Este año los lunes con Mamen García, creo que es el quinto año que mantenemos esa sección. Como se ha rutinizado un poco, ya no me esfuerzo por recopilar las piezas. Hoy nos ha quedado graciosa, el enlace está aquí

AUDIO

Lo que he contado yo sobre la herdabilidad de la atracción a los mosquitos (que resultar tener in componente genético importante) se basa en ESTE estudio, al que he llegado a través de Boticaria García, que ha trabajado muy bien este tema.

Para rematar las risas, hemos escuchado dos temazos sobre insectos, el baile de la mosca muetra (de la Alassca punk de la primeros años) y otro de Peret, nada menos, no me molestes mosquito..

Desde que estamos de confinamiento, entramos por teléfono, que es cómodo, pero se echa de menos verse mientras hablas, que también mola. A ver si retomamos pronto.

miércoles, 3 de junio de 2020

En la libertad universitaria ¿estamos a setas o a Rolex?

En plenas protestas por el asesinato del ciudadano negro George Floyd en EEUU y con movimientos de solidaridad extendiéndose por todo el mundo, Spotify crea la lista de reproducción “Black Lives Matter”. Ese es el eslogan reivindicativo más común de este movimiento, ¿está aportando solidaridad y apoyo o se lo está apropiando con fines comerciales y consumistas?

En primero de carrea (1982) me presenté al claustro universitario, y me sorprendió que todas las sesiones comenzaban con una serie de declaraciones previas, en las que nunca faltaba la condena del bloqueo estadounidense a Cuba, que nada tenían que ver con el orden del día. En ocasiones las discusiones sobre esos posicionamientos previos se enconaban y ni siquiera se llegaba a abrir la sesión. Posicionarse como comunidad universitaria frente a todo lo que ocurre en la sociedad es complicado y muy poco práctico, pero ¿no debe posicionarse frente a ninguna situación?
Parece que las cosas no son blancas o negras, y en la elección del tono de gris que ya nos resulta insoportable a cada uno hay que hacer un ejercicio de reflexión importante.

En esta misma línea, ha habido multitud de discusiones últimamente sobre la conveniencia de limitar la libertad de expresión en entornos universitarios, frente a permitir pseudociencias y mentiras rampantes. Creo que para profundizar en esta cuestión es interesante el análisis que comentábamos hace unos días sobre la agregación de conocimiento científico para generar enunciados de relevancia social (video, texto).

No es lo mismo discutir sobre la sección eficaz del boro (o sobre la eficacia clínica de la lejía) que sobre la conveniencia de construir una central nuclear concreta o si hay que hacer obligatorio el uso de mascarillas. Las primeras son cuestiones científicas, donde la evidencia tiene un peso definitivo. Ahí, sostener posturas contrarias a la evidencia es “pseudocientífico”. Las segundas son decisiones sociales, políticas, y en ellas cabe una discrepancia en función de la forma de agregar conocimiento científico, interpretar lo que no se sabe y asumir unos u otros valores.

En línea con lo anterior, en mi opinión no es sensato invitar a un representante de Greenpeace (por el hecho de serlo) a una discusión científica sobre la calidad de los metaestudios que analizan la influencia sobre la salud del glifosato o de los transgénicos. Sin embargo me parece casi imprescindible contar con tal representante para discutir sobre el futuro del medio ambiente.

Otra cosa es qué proporción de la actividad universitaria debería dedicarse a cuestiones del primer tipo (la mayoría) y cuantas del segundo (solo en cuestiones muy relevantes en momentos muy especailes). Pero ese tono de gris, como los antes comentados, hay que rumiarlo con cuidado. En el caso de las instituciones, como la universid, la responsabilidad última corresponde a sus autoridades elegidas.


------------------------------
El chiste sobre el título, por si alguien no lo conoce:
Iban dos vascos por el monte buscando setas y de pronto uno de los dos encuentra un rolex de oro en el suelo y se lo comenta alborozado a su compañero, el cual le responde enfadado: "Patxi, a ver si nos centramos, ¿estamos a setas o a rólex?".

martes, 26 de mayo de 2020

Contajes y criterios

Preguntó el Rector un día, “¿cuántos profesores hay en esta universidad? En la reunión de la semana que viene quiero una respuesta”. A la semana siguiente el vicerrector de profesorado dijo “un profesor es una persona que da clase, y tenemos tantas personas diferentes con docencia asignada”. El vicerrector de asuntos económicos dijo “un profesor es un empleado de la universidad, alguien que cobra un sueldo, y tenemos tantas personas distintas cobrando un sueldo con esa categoría”. El vicerrector de campus dijo “un profesor es una persona que tiene asignado un despacho, he preguntado a los directores de departamento cuantas personas ocupan despachos en sus respectivos departamentos y el resultado es tantos, aunque aún hay dos que no me han contestado”. Por supuesto los tres números no coincidían.


Hay personas jubiladas que aún ocupan despachos pero ya no cobran. Hay investigadores con docencia asignada pero que no cobran con categoría de profesor… Hay una casuística muy amplia. Aunque un porcentaje muy alto de los docentes universitarios cumplen las tres condiciones (están contratados, dan clase y ocupan un despacho), hay un número no despreciable de casos en que no se cumplen las tres por igual. Además, no todas esas condiciones cuentan con un sistema de recuento eficaz, actualizado y fiable. Los sueldos si se llevan con mucha precisión, pero la ocupación de despachos con mucha menos.

Aquella universidad no era un desastre, es que la realidad es compleja, y su descripción numérica requiere de definiciones precisas, no valen impresiones generales. Este cuentito es (casi) real. Con el tiempo se han adoptado “sistemas de información” informatizados en los que se van incorporando definiciones y formas de cálculo precisas, así como fechas de actualización de los datos. 20 años después de aquella pregunta del rector, el actual, casi puede responder la pregunta que su antecesor pensó que se podría saber en una semana.

Cualquier similitud con el contaje de muertos en una pandemia y la incapacidad de entender las cosas de algunos políticos y casi todos los periodistas es pura coincidencia (o no).


La foto está tomada de aquí

domingo, 24 de mayo de 2020

La avalancha de publicaciones (en Es Radio)

Una entrevista con Luis Herrero sobre el tema de la avalancha de publicaciones científicas y la dificultad de asegurar qué merece la pensa de todo eso y que, probablemente, quedará refutado en breve.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Desbordamiento del sistema de publicaciones científicas

En la UPNA estamos organizando un ciclo de conversaciones sobre lo que nos está suponiendo la crisis del virus. Nada tan original, es el tama casi inexcusable y también es el medio digital elimprescindible.

El pasado viernes 15 hablamos sobre la avalancha de papers con Juan Ignacio Pérez, Pamapa García y Eva Méndez. Y nos quedaron ganas de estar un buen rato más ;-)

domingo, 10 de mayo de 2020

El virus en el sistema de publicaciones.

El deseo de los científicos de contribuir a resolver la crisis del COVID19, pero también la oportudad de medrar en sus carreras profesionales, han generado una avalancha de trabajos científicos. Sobre estas cuestiones publicamos el 3 de mayo un artículo en The Conversation. Instigados por Alberto Nájera, que es quien más está sufriendo el tema en propias carnes con un trabajo sobre el efecto del tabaco, nos unimos Juan Ignacio y yo, interesados de hace tiempo por "los males de la ciencia"


El sistema de publicaciones científicas afronta una situación tan comprometida a causa de la COVID-19 que podría acabar desembocando en su transformación. No sería prudente hacer predicciones acerca de la forma en que se comunicarán los resultados científicos cuando la pandemia haya pasado, pero no cabe descartar ninguna posible evolución. La situación que atraviesa el sistema es de verdadera crisis.

El camino habitual para comunicar resultados científicos consiste en publicarlos en revistas especializadas. Para ello, una propuesta de artículo ha de pasar un proceso, generalmente lento, de revisión por pares. Durante este, otros especialistas en el campo, ajenos a los autores y anónimos para ellos, juzgan su calidad y lo aceptan, rechazan o proponen cambios.

CONTINUAR LEYENO EN THE CONVERSATION.

lunes, 4 de mayo de 2020

Mesa redonda en tuiter. Ciencia ciudadana

El pasado 30 de abril me invitaron a participar en una mesa redonda tuitera. En tiempos de confinamiento andamos todos buscando formatos para actividades culturales y de divulgación y esta es la propuesta que decidieron explorar los organizadores, la fundación Ibercivis.

No sé surante cuanto tiempo, pero por la etiqueta aún se recupera la conversación, en #CitSciChatEs.

Estuvimos bastante de acuerdo todos en que la Ciencia Ciudadana mola y enque tiene ventajas en cuanto a la comunicación por la involucración de muchas personas no especialistas. Hubo un cierto descuerdo, en dos bandos, entre los periodistas y los "científicos" en cuanto a quién y con qué credenciales comunicar, pero eso ya lo podíamos saber antes de comenzar. Los periodistas reivindican legítimamente su profesión.

El formato no me resultó muy agradable, no daba tiempo a entrar a fondo en conversaciones, al menos como "panelista", no sé si como público fué más ágil ni qué tal anduvo de público..

Como tenía por ahí escritas las preguntas y mis respuestas, las dejo aquí abajo:

P1 #Citscichates Ventajas/oportunidades que ofrecen los proyectos de ciencia ciudadana para trabajar con los medios de comunicación
(desde el papel de los propios ciudadanos como portavoces de los proyectos de ciencia ciudadana, de las historias humanas que se generan, de la importancia de los medios en visibilizar estos proyectos para conseguir participación, de la implicación de los mismos periodistas en los proyectos... de la relación entre impacto social de los proyectos y de la noticiabilidad que esto le da, etc).

R1 #Citscichates Además de las ventajas de cualquier historia de ciencia están las de que haya muchas personas “normales” detrás. La involucración de no-científicos acerca al público en general, o debería. 
R1 #Citscichates Para los periodistas la actividad de participanetes no-científicos (al menos profesionales) les facilita (a priori) más banderines de enganche para contar la historia del proyecto
R1 #Citscichates Ya de partida, si un tema de investigación ha sido capaz de “ciudadanizarse” es porque hay actividades que no requieren una alta especialización y, a priori, punto de enganche para la comunicación.
R1 #Citscichates La sensación de comunidad, la solidaridad de “entre todos podemos”, es fácil que produzca simpatía, un actitud favorable por parte del receptor de la noticia

P2 #CitSCiChatES  Indícanos cuatro conceptos claves (o las que quieras) para hacer buena comunicación de la ciencia ciudadana
R2 #Citscichates Los mismos que para la ciencia en general: rigor y emoción más las propias del “ciudadanismo”: cercanía y pertinencia (pertenencia, incluso)

P3 #CitSCiChatES Características que tienen los proyectos de Ciencia Ciudadana que han sido más mediáticos
R3 #Citscichates Vinculación al territorio (reportar mosquitos tigre, pájaros, espectros de las farolas, ….) y/o ayudar a algo verdaderamente gordo (ceder mi cpu al SETI).

P4 #CitSCiChatES Claves de comunicación interna en proyectos de ciencia ciudadana, es decir, entre todas las personas que trabajan en el proyecto
R4 #Citscichates No creo que haya nada especial por ser de ciencia ciudadana, las mismas que en cualquier grupo grande de personas: tratarlas bien, reconocerles importancia, facilitarles la tarea… ¡accesibilidad cognitiva! (algo bueno siempre)

P5 #CitSCiChatES Aún es necesario dar a conocer el concepto 'ciencia ciudadana', ¿qué primera medida establecerías si pudieras hacerlo a gran escala?
R5 #Citscichates Sí, sí creo que hace falta. Es necesario darle la vuelta a muchos estereotipos de “La Ciencia”: algo de laboratorio, muy difícil, hecho por señoros, muy excelentes ellos ….

P6 #CitSCiChatES ¿Quién debe hacer la comunicación de un proyecto de Ciencia Ciudadana? 
R6 #Citscichates Todo el que pueda (i.e. quiera y sepa). La comunicación es un ecosistema, con muchos mensajes y muchos receptores. (agit-prop, sci apreciation, valorization, divulgación, …)

domingo, 3 de mayo de 2020

Verdades relativas. Experiencias bajo sospecha

La edición de Ciencia en Redes de este año se suspendió en su versión presencial, pero se reinventó en virtual con excelente resultado. Con todo pregrabado, muy dinámico y concentrado, la emisión en vivo atrajo mucho público, 220 perosnas el primer día y 150 el segundo.

Programa

Vídeo del día 29 completo (mi participación en 1:08)
Vídeo del día 30 completo

Me invitaron a dar una charla, lo que agradezco mucho a la organización, AECC, Cosmocaixa, @Omenendez, @Wicho, @egastonestanga

La presentación, inicialmente de 20 minutos quedó compactada en los siguientes 7 para la versión digital:

sábado, 2 de mayo de 2020

Estuvo bien mientras duró

De joven leí las novelas de Vázquez Montalbán, del detective Carvallo, y me impresionó su costumbre de encender la chimenea con un libro de su biblioteca. Ahora, de mayor, no solo la entiendo, sino que no puedo evitar copiarle de alguna manera.



Cuando tenías más tiempo para leer que dinero para comprar libros, no podías dejar pasar mercadillos, ofertas o regalos. Algunos años después no hay baldas para tanto papel, y algunos más tarde lo que no hay es tiempo para leer todo lo que compraste y aún espera. Ahora lo escaso es el tiempo, y no vas a gastarlo con ediciones malas, de esas que te hacen estornudar, o con obras menores.

Paseas la vista por la librería y ves ese tomo viejo, quizá lo trajiste de casa de tus padres, recuerdas las sensaciones que te produjo leerlo, o no leerlo y colocarlo en todas las mudanzas de tu vida, quitarle el polvo alguna vez. Hace muchísimo que no lo echas de menos, si es que alguna vez ocurrió, solo has reparado en él porque estaba ahí, ocupando un espacio físico cerca de tí, formando parte del atrezo de tu vida. Deshacerse de él con todos los honores es el mejor destino que puede tener. Supongo que con un razonamiento parecido quemaba Carvallo sus libros, siempre hojeándolo antes de lanzarlo a la chimenea y recordando lo que supuso su lectura. No se trata de recuperar espacio en la librería (preocupación miserable), sino espacio mental.

El atrezo de tu vida pasada condiciona la obra que se representa y, si no renuevas la escenografía, vas a estar demasiado anclado a las mismas historias. Evolucionar requiere enajenar de alguna forma el pasado. Los artistas lo saben muy bien, o llega finalmente esa exposición y venden (regalan, almacenan, queman,...) la obra de una etapa o cuesta muchísimo pasar a la siguiente.

Hace poco más de 10 años, más o menos con este blog, comencé a habitar el mundo digital, ese que se empezaba a poblar entonces y que se ha convertido en una parte esencial de nuestras vidas. Tanto que en los días de confinamiento pandémico es donde hemos mantenido nuestra vida real. En este tiempo he acumulado ahí montones cosas que, como los libros de Carvallo, empiezan a ser una carga. Dado que esos e-trastos tienen menos hsitoria y menos corporeidad, la vinculación emocional es menor, en realidad es mucho más fácil "quemar" cuentas de internet que libros de verdad. De hecho el que quemaba libros era Carvallo (un personaje), dudo que lo hiciera Vázquez Montalbán.

Toda esta introducción es la declaración de principios de la limpieza digital que me propongo hacer, sin prisa pero sin pausa. Cosas que, por otra parte, hay que hacer antes de que las hagan por ti. Por ejemplo Delicious, un servicio del que fui muy asiduo y que desapareció sin dejar rastro (leo que en agosto de 2019). Allí se quedaron cientos de enlaces a páginas web que me habían interesado en algún momento. Cosas en su mayoría que no encajaban en mis intereses más profesionales o continuados y que, por tanto, no tenían un lugar mejor. Allí quedó una introducción al reconocimiento de constelaciones, la historia de una familia argentina que publicaba cada año una foto de carnet de cada uno de sus miembros (al menos dejé de visitarla antes de que discontinuaran alguna serie, me habría dado pena a pesar de no conocerlos de nada ni saber nada de ellos más que esas fotos). En realidad solo queda el recuerdo de aquello, porque si recuperara la cuenta igual no sabía encontrar esos enlaces entre todos los demás que no recuerdo. Ese humo digital no huele como las de verdad, pero produce una nostalgia parecida. Estuvo bien mientras duró.

viernes, 1 de mayo de 2020

Consiliencia. La belleza de una flor

Consiliencia Corona es un proyecto de lectura colectiva de textos que anda impulsando el compadre Javier Armentia. Se buscan textos con ideas poderosas, no muy largos y de temas de cultura científica, de apreciación de la cultura y la diversidad, de consiliencia. En ocasiones se revisan las traducciones (hay mucho "tiquismiquis").

El resultado final se monta en vídeo. Están en este canal. Y un ejemplo, un texto que por el tema y por el autor me gusta especialmente es:


viernes, 17 de abril de 2020

Datos, los que sean útiles

Uno de los chistes clásicos de mi abuelo médico: Ponga que ha muerto de muerte natural, porque lo natural cuando de pegan 6 tiros es que te mueras. Además de la gracieta, esconde el problema de las causas atribuibles a un efecto que ya Aristóteles sintetizó en cuatro: la causa material, la formal, la eficiente y la final. Atisbamos que detrás de preguntas aparentemente sencillas (¿cuántos profesores hay en la universidad? ¿Cuántas personas han muerto de esta enfermedad?) se esconden asuntos que no son nada evidentes.

A propósito de esto se publica hoy en el BOE una orden del Ministerio de Sanidad detallando los datos que las comunidades autónomas deben reportar al Ministerio para disponer de un cuadro de mandos coherente para la toma de decisiones en la crisis del covid-19. Y sobre esto hay unas cuantas consideraciones que merece la pena hacer.

Modelo esquemático representando 4 categorías de afectados que habría que cuantificar ( figura tomada de aquí)

Lo primero que resulta sorprendente es que no hubiera ya, de antes esta crisis, un sistema de información común, supongo que es parte de la cara B del estado de las autonomías.

Lo segundo es que ningún número responderá a la pregunta ¿cuántos muertos está produciendo el covid-19? No lo hará porque la pregunta no está planteada en términos suficientemente precisos como para ser contestada con un número. La persona que sufrió un infarto leve y no fue al médico por miedo al covid ¿la contamos o no? La persona mayor que hubiera muerto en noviembre y ha caído en la residencia meses antes ¿la descontamos? Obviamente es imposible hacer esas cuentas. Ni sabemos cómo considerar esos casos ni tenemos fuentes de información sobre ellos.
¿Cuántos muertos está causando el covid-19? Es una pregunta que, además de no tener respuesta numérica, no tiene sentido práctico. En realidad se plantea fundamentalmente para denostar al gobierno de turno. Si el número es alto podemos ridiculizar a las personas al mando de la situación, sean de la comunidad de Madrid o del Gobierno de España, cada uno disfruta su propio sesgo de confirmación. Por eso hay una tendencia de los políticos a evitar dar ciertos datos o maquillarlos de alguna forma.

Pero la gestión de las crisis, la toma de decisiones auténtica, o está basada en datos fiables o será como navegar a ciegas, una garantía casi total de ir a la debacle. Para cada decisión operativa sí que podemos imaginar indicadores razonables y buscar datos (fidedignos o, cuando menos aproximaciones suficientemente buenas). Por ejemplo, para la gestión de funerales, entierros y cremaciones hay que saber el número de fallecimientos (da igual aquí por qué causa hayan fallecido). El número de personas hospitalizadas que requieren de cuidados intensivos, y su evolución día a día, es lo que permite tomar decisiones sobre reestructuración de hospitales, adquisición de respiradores o montaje de hospitales de campaña. Pero para esa decisión, el número de personas con síntomas leves que están en sus casas no aporta nada. Para el desescalado de las medidas de confinamiento lo que estaría bien saber (entre otras muchas cosas) es lo lejos que podamos estar de la inmunidad de grupo, y para ello el dato es el porcentaje de la población general que dispone de anticuerpos (haya pasado la enfermedad grave, leve o asintomática); para eso se va a realizar un muestreo.

En el plano de la gestión es necesario ir haciendo modelos de la realidad y buscar medidas adecuadas que los cuantifiquen. Para ello hacen falta series de datos que sean, lo primero de todo, coherentes, que respondan a definiciones precisas y que se mantengan en el tiempo como para poder observar tendencias. Es para eso para lo que hacen falta sistemas de información como el que se intenta ordenar en el BOE de hoy.

Probablemente sea una iniciativa que debería haberse tomado mucho antes. Probablemente le falten datos importantes, como el número de pruebas que se realizan.  ¡Los resultados negativos son también muy informativos! ese dato es muy importante (como señalan @Aberron o Eva Belmonte en Civio). Pero al menos es una decisión técnica en la dirección correcta. Es una pena que la discusión política no esté en consensuar la batería de datos y mejorar su calidad sino en esa absurda costumbre de tirarse muertos a la cabeza.

martes, 14 de abril de 2020

No puede ser casualidad

Dice Pedro Alonso que “tener en España la tasa de mortalidad más alta del mundo de coronavirus no es casualidad” ¿qué quiere decir esto exactamente? A él no se le pueden pedir aclaraciones porque eso lo ha dicho tras indicar que, como representante de un organismo internacional no puede entrar en más detalle.




Lo primero que deja claro es que mantiene una postura epistemológica, ampliamente compartida, que requiere que todo efecto sea derivado de una causa. Lo que ya no está tan claro es cual es la causa, y para poner alguna hay que partir de un esquema mental previo. Podríamos ser profundamente religiosos y suponer que esa tasa de mortalidad es un castigo de dios (del de nuestra elección) al que hemos ofendido especialmente por alguna razón. Podríamos ser demógrafos y colegir que, dado que el virus se ceba con las personas mayores y tenemos un país con una de las mayores esperanzas de vida del mundo (si no la que más) ahí está la razón. Podríamos ser jacobinos y pensar que la ineficiencia de un estado tan descentralizado en el que cada comunidad autónoma toma sus decisiones es la razón. Podríamos ser socialdemócratas y pensar que la falta de inversión en el sistema sanitario a lo largo de los últimos 25 años es la razón última, que el gasto sanitario por habitante sea la mitad que en Alemania (con mucha menor mortalidad) es un dato que apoyaría esa visión. Podríamos ser estadísticos y dudar del propio dato, tenemos la mortalidad más alta por la forma en que se computan aquí infectados y fallecidos, que no es comparable a la de otros. Podríamos ser anticapitalistas y considerar que la deslocalización de la producción (que nos ha impedido tener suministros médicos adecuados) y la precariedad de un sistema injusto son la causa de esa mortalidad récord. También podríamos ser cortoplacistas y pensar que la causa está en las decisiones tomadas por los políticos en el último mes. También ahí podemos elegir el color que nos interese, podemos buscar ineficiencias en las comunidades autónomas gobernadas por unas, en las de otros, en el estado central, o hasta en los ayuntamientos que no vigilan las residencias de ancianos de sus municipios.

Así mirado, esa frase que se ha convertido en titular es tan vacía como los enunciados habituales en los horóscopos. Como cada uno ve ahí reafirmado lo que ya creyera, le parece una frase soberbia. Pero ¿qué quería decir realmente? Viniendo de alguien tan experimentado en epidemias, tan versado en políticas sanitarias, de verdad que me gustaría conocer una opinión profunda, que arrojara algo de luz. Personalmente, salvo el designio divino y la acción cortoplacista, todas las demás me parecen plausibles.

sábado, 11 de abril de 2020

Cotilleo futbolístico

En estos tiempos de confinamiento por pandemia todas las competiciones deportivas están suspendidas, y no se pueden hacer previsiones respecto del momento de retorno de semejantes aglomeraciones de personas. A pesar de ello, los programas deportivos continúan existiendo en la televisión y en la radio. Esos larguísimos programas nocturnos de radio sobre futbol siguen encontrando tema día tras día.



En realidad no es tan sorprendente, esos programas no van de deporte, sino de cotilleo con personajes del deporte. Dicho sea con el mayor de los respetos hacia al cotilleo. Cada vez está más aceptado que el cotilleo nos hizo humanos, o al menos es uno de los pilares fundamentales de la evolución diferencial de nuestra especie. Para convertirnos en una especie hipersocial fue necesario extender el circulo de los individuos con los que colaborar más allá de aquellos con los que se podía tener una interacción directa (de despiojamiento mutuo, por ejemplo). Poder hablar de otros extendía las redes de socialización y permitía grupos, tribus, más grandes y cohesionadas (1). Una vez que el conocimiento científico le ha devuelto la dignidad a la vieja del visillo (2), podemos volver sus distintas encarnaciones modernas.

Si se analizan las tertulias supuestamente deportivas lo que vemos son historias típicas de cotilleo, esta ha dicho, el otro siempre ha tenido manía, el odio histórico entre el presidente de tal y el de cual. Es puro cotilleo para machotes. Porque, al final, algunos de los personajes sí que participan en un deporte. Una mínima parte del os que son objeto de las tertulias, por cierto, que van más de directivos, representantes, fichajes, declaraciones cruzadas. Relaciones humanas, apenas se habla realmente del partido. Tan es así que hasta se puede prescindir de ello durante semanas como en este pandémico parón.

Eso de aprender a separar una actividad del cotilleo sobre sus personajes, que nos ha enseñado el futbol, podemos reconocerlo en otras actividades. Una muy llamativa es “la política” (3), un entorno para el cotilleo cultureta. Muchas “tertulias políticas” no tratan sobre lo que realmente es política (gestión de lo público, análisis y propuestas sobre esa gestión), se emplean en el cotilleo sobre los políticos. Qué si hay química entre unos y otros, si se llaman, se cogen el teléfono, se reúnen en secreto o se traicionan. Si analizamos el contenido de lo que se trata realmente, no hay nada de política real, es todo relaciones humanas y luchas de poder (muchas veces dentro de un mismo partido), los temas paradigmáticos del cotilleo.

Con dos casos, podemos empezar a ver una relación entre grupos humanos (¿subculturas?) y entornos de cotilleo. El futbol para “machotes” (varones de nivel cultural medio bajo), la política para “culturetas” (varones de nivel cultural medio alto), la prensa rosa tradicional para mujeres (en diferentes versiones, la de princesas y actrices para cierto estatus y la de artistillas y chonis para otros). Todo esto es hacer estereotipos y simplificar mucho, seguro que daría para estudios serios de verdad.

La vida urbana, las ciudades grandes, han dificultado mucho el cotilleo real, el que tiene como sujetos a personas cercanas, conocidas de conocidas. Tanto que parece que se ha creado un nicho de necesidad que han venido a rellenar programas televisivos de gran éxito y que no tienen más misión que proporcionar personajes que hacen cosas sobre los que poder cotillear. Que lo que hagan sea convivir en una casa, cocinar, sobrevivir en islas o no sé que cosas más, es lo de menos.

Parece ser que somos unos monos cotillas, esencialmente cotillas, y que buscamos sujetos para el bicheo hasta donde no los hay. Me voy a ver que hacen los míos en tuiter 😉


---------------------------------------------
(1)    Hasta donde yo sé, esta idea es original de Robin Dunbar, pero ha sido explotada con gran éxito editorial por Noah Harari en “Sapiens”.
(2)    La vieja del visillo es un personaje del humorista José Mota. Hay titulares magníficos como “The science of bitchiness” sobre esta dignificación de una actividad típicamente despreciada e injustamente feminizada.
(3)    Política es una palabra gastada, que usamos con acepciones muy diferentes.

viernes, 10 de abril de 2020

Hay que fomentar el espíritu y la vocación (o hacerlo bien)

En los últimos años se vienen realizando cientos de actividades de fomento del espíritu emprendedor y de fomento de las vocaciones científicas (o STEM). ¿Por qué estudiar ingenierías o crear empresas necesita ser "fomentado"? ¿Por qué hay que mover a lo más profundo de las personas para que se dediquen a estas cosas? ¿Por qué se utilizan conceptos directamente prestados de la religión para esta finalidad?

Las primeras imágenes que aparecen en Google buscando "espíritu emprendedor" (arriba) y "vocaciones científicas" (abajo)

Hace unos pocos años las carreras más demandadas en la universidad eran las ingenierías, nadie entonces organizaba programas de fomento para la elección de estas carrereas. Ya eran de por sí atractivas. Y no es que fueran más fáciles de cursar que hoy en día, muy al contrario resultaban largas, exigentes y duras en todos los sentidos. ¿Qué ha cambiado? En mi opinión fundamentalmente una cosa: la expectativa laboral. Cuando eran las carreras más demandadas la expectativa para los egresados era un empleo cierto, estable y bien remunerado. Hoy día la expectativa es una probabilidad alta de contratación (que no segura) y en empleos precarios y con un sueldo bajo durante muchos años. Hoy se contratan ingenieros con sueldos que habrían sido despreciados hace 20 años (a valor constante, sin corregir por la inflación).

Se le pide, por tanto, a los jóvenes, que elijan hacer un esfuerzo importante para labrarse un futuro poco atractivo e incierto; no es raro que busquen otras alternativas. Lo peculiar es que en vez de actuar sobre las causas lo que se hace es intentar crear "vocaciones", literalmente "llamadas". Se montan campañas de propaganda generando una narrativa épica sobre el profesional que se puede llegar a ser, su importancia social y otros valores muchos más espirituales que materiales. Se supone que el mercado debería actuar subiendo los precios, si que realmente es un bien tan deseado.

Lo mismo pasa con los emprendedores, un neologismo para referirse a empresarios pobres, personas que han de dedicar su tiempo hasta extremos casi inhumanos y endeudarse de por vida en pos de una idea que la mayoría de las veces fracasa. Cuando se le despoja de su épica y de sus supuestos valores trascendentales resulta patente que es una opción profesional de último recurso, realmente poco interesante. Seguramente por eso, lejos de analizarla en términos de coste beneficio, hay revestir el emprendedurismo de toda una mística casi religiosa. Los que se dedican a ello son personas elegidas, que van a salvar a la sociedad con su esfuerzo.

Eliminar barreras para el estudio de carreras de ciencias, para chicos y especialmente para chicas es algo estupendo. Ofrecer formación y recursos para que el autoempleo y el desarrollo empresarial de proyectos propios, es magnífico. Que no se malinterprete el argumento, sí hay cosas que hacer en los dos frentes comentados. Lo que me resulta enormemente inadecuado es esa apropiación de lenguaje religioso, la suplantación de incentivos reales, de mercado, por propaganda y mensajes grandielocuentes.

Dejemos los espíritus y las vocaciones en los ámbitos en que tienen todo su sentido, y ocupémonos de las cosas mundanas con recursos materiales.

domingo, 5 de abril de 2020

Cultura

Hay que tener cuidado con lo que deseas no vaya a ser que se haga realidad. Tanto hablar de que la cultura científica es cultura, me han designado en la UPNA como responsable de “cultura y divulgación”. Esto me generó un importante desasosiego porque todo mi acercamiento a la “cultura” era intuitivo, y para ejercer el cargo necesito una definición operativa más precisa (servidumbres de la cabeza amueblada por la cultura científica).

Tras conversaciones con mi hijo filósofo y asistir a lo que pude del estupendo curso sobre cultura contemporánea que se organizó en el Museo de Navarra he llegado a algunas conclusiones, quizá un poco chuscas, pero bueno, esto es un blog personal y está para estas cosas.

Hay más de 500 definiciones de “cultura” por ahí. Pero a mí me deja razonablemente satisfecho una que parte de que la palabra debe llevar siempre apellido: cultura occidental, cultura pop, cultura musical, etc. El apellido hace referencia a un grupo humano, y el término cultura al conjunto de saberes, prácticas, ritos, mitos, etc. que comparte ese grupo y le da unidad interna (y diferenciación respecto de otros).

Lo que me sale ahora en google imágenes, un pseudoexperimento sociológico que, por cierto, parece coincidir bastante con mi definición operativa (o eso quiero ver yo, nunca se sabe)

Cuando le quitas el apellido y te quedas con “cultura” a secas hay dos opciones: (1) estás haciendo filosofía y te quieres referir a las cajas que cada grupo humano llena de una u otra forma (“saberes”, “ritos”, etc.) o bien (2) estás dando por supuesto el grupo humano al que haces referencia y éste es el hombre blanco occidental (probablemente cis y heterosexual) heredero de la tradición grecolatina clásica.

Esa segunda acepción es la que se enfatiza denominándola “alta cultura”. Esa alta cultura, por definición, está llena de historia (de occidente, grecolatina y cristiana), música clásica, pintura, escultura, literatura y teatro… En un segundo plano, cuando nos ponemos campechanos, quizá admitamos también gastronomía, comic y cuestiones etnográficas como deportes rurales, o trajes regionales. En esa lista la ciencia ilustrada encaja mal, como nos muestra la historia de “las dos culturas” que tiene su descripción canónica en C.P. Snow.

En un mundo como el actual, (i) intercultural (donde conviven en espacios comunes personas procedentes de culturas muy dispares), (ii) diverso (algo más que varones), en resumen, de pretensión mucho más universalista, necesitamos una cultura menos “elevada” y más inclusiva. En eso estamos muchos, hasta la reorganización del Museo de Navarra va en esa línea (las dos plantas superiores).
La cultura científica solo tiene conflicto con la “alta cultura”, yo creo que con la inclusividad de la cultura contemporánea no tiene por qué tener roces importantes, no están en su tradición.

----
Este texto es una adaptación de una introducción que tuve que hacer en una tertulia en octubre de 2019. Una conversación en tuiter me lo ha recordado y me ha hecho traerlo al blog, con ligeras adaptaciones.

martes, 31 de marzo de 2020

Convivir con la ignorancia

Estamos acostumbrados a pensar que las cosas se saben. Quizá yo no las sepa, pero alguien seguro que sí. Si nos toca hacer un examen notamos muy bien lo que no sabemos, pero también estamos seguros de que la persona que lo ha redactado y lo corregirá sí lo sabe. Ante una duda, vamos a buscar en el diccionario, en esa persona experta en quien confiamos, en Google quizá, pero damos por hecho que la respuesta existe.

Sin embargo, la realidad es muy diferente. Es mucho más lo que no sabemos que lo que sí. Claro que sobre lo desconocido no hay asignaturas, serían absurdas (y cortas). Lógicamente nos pasamos la vida transitando caminos en el territorio de lo conocido. Por eso cuando una situación como la actual pandemia nos lleva a la frontera de ese territorio nos sentimos tan mal. Nos resistimos a aceptar la ignorancia, preferimos mirar hacia otro lado, inventar lo que no sabemos o lo que sea con tal de no enfrentar el hecho de que eso no se sabe, ni yo ni nadie.

Los científicos son los profesionales de lidiar con lo desconocido. Ese es su trabajo, ingeniárselas para extender el campo del conocimiento un poco más allá comenzando con su tesis doctoral. Hay una figura clásica (figura 1) de Matt Might, que representa muy bien esos terrenos de lo conocido y lo desconocido y sitúa en la frontera la contribución de un doctorado.


Figura 1 (tomada de aquí, original de Matt Might en http://matt.might.net/articles/phd-school-in-pictures/) El círculo del conocimiento humano y como una tesis lo expande lgerísimamente.

Pero incluso esos profesionales acostumbrados a tratar con lo desconocido, solo lo hacen con garantías en su campo de trabajo. En él llevan tiempo trabajando y ya saben donde se encuentran las trampas, que nivel de fiabilidad tienen los datos, que extrapolaciones tienden a resultar inadecuadas y todos los sesgos en los que se cae fácilmente. Cuando juzgan otras disciplinas tienden a caer en esos sesgos que procuran evitar en la suya.

Hay quien tiene especiales dificultades para convivir con la ignorancia y genera todo tipo de teorías para hacerse más llevadera la situación, teorías conspirativas en general: Alguien sabe la verdad y no nos la dice (el gobierno de un país o de otro, alguna multinacional quizá); la solución era obvia y solo una persona sencilla (un payes inculto quizá) ha sido capaz de pensar al margen “del sistema” y darse cuenta; hay múltiples variantes de todo esto.

Otra reacción muy natural es proyectar el conocimiento del momento hacia atrás: “esto ya se sabía, pero no hicieron caso”. Es mucho más satisfactorio psicológicamente tener culpables que asumir la ignorancia. Así surge el comportamiento que tan bien ironizaron en South Park como Capitán "A Posteriori"  y que se está haciendo onmipresente estos días.



Y dicho todo lo anterior, mejor que asumamos todo lo que no sabemos ni sabían los políticos en enero o febrero. No sabemos cuantos infectados hay. Ni siquiera sabemos cuantos muertos está habiendo los días de máximos porque se saturan los sistemas de información. Sabemos que los datos de otros países son incomparables, que tienen criterios estadísticos distintos y que, en general ninguna es de fiabilidad total. No sabemos la mortalidad real del virus. No sabemos la tasa de contagio ni todas las variables de las que depende. No sabemos si las tasas de mortalidad o de contagio son constantes en zonas alejadas del planeta. No sabemos que parte de la evolución de la situación se debe a medidas que se están tomando y cuales a la evolución natural de la pandemia… O al menos yo creo que estas cosas no se saben con suficiente confiabilidad como para sacar conclusiones fuertes.

Como a pesar de todo algo hay que hacer, los responsables de actuar se ven en la alternativa del diablo y algo hacen. Los que no tenemos nada operativo que hacer, además de respirar aliviados, podríamos intentar aprender a convivir mejor con la ignorancia.

martes, 24 de marzo de 2020

El cambio a docencia telemática

Con la reclusión a la que nos hemos visto obligados, ha sido necesario darle una vuelta completa a la metodología docente. La instrucción recibida de las autoridades académicas ha sido la de convertir la docencia en telemática, intentando mantener los horarios de clase inicialmente previstos.

En mi caso, tengo 60 estudiantes de primero de madicina en la asignatura de biofísica. Con clases 2 días por semana, 2 horas de prácticas y 2 de teoría. Concluidas 3 de estas sesiones, hemos encontrado una forma de trabajo que parece bastante satisfactoria, la actividad se ha rutinizado (casi) y parece que todo va en la buena dirección.

El soporte tecnológico es una mezcla del LMS de la UPNA (MiAulario, basado en Sakay) y un blog de Google. El LMS permite dejar los documentos, abrir tareas en las que hacer entregas con fechas fijadas y enviar "avisos" que se convierten en correos electrónicos a cada uno de los estudiantes. El blog me permite crear "secuencias docentes" en las que ir insertando recursos (figuras, audios y vídeos) en el orden en que deben ser seguidos, o al menos en el que yo los hubiera "recitado" en el aula.

Las clases prácticas resultan ser en realidad clases de problemas. Intento que sean preguntas abiertas y no les doy datos, para que parte del ejercicio sea buscar la información. Intento también darles realimentación frecuente, tanto a demanda durante la sesión (en el horario previsto) como corrigiendo rápido lo que entregan.

Para las clases de teoría estoy grabando audios con resúmenes de las clases. Lo que sería una clase de 2 horas lo vengo a dejar en 40 minutos de grabación. En el audio evitas tiempos muertos, no haces chistes, no pides silencio, etc. Hay mucho rato del directo que no se consume en la versión grabada. Eso también es información que se pierde, no hay digresiones, chascarrillo ni contacto emocional. Comencé con audios cortos, pero no sé si eso aporta alguna ventaja docente y sin embargo sí genera más trabajo de gestión. En esta última clase los 40 minutos van en una sola grabación.

En todos los casos las sibo a Ivoox e inserto en el blog el audio. Que Blogger esté pensado en modo multiplataforma hace que desde el movil se vea muy bien. Así, con un adio en Ivoox y un power point subido al Drive, ambos incrustados en el blog, desde el movil es fácil de escuchar e ir pasando las imagenes.

Tengo pensado preparar una encuesta para que me den sus opiniones sobre todo este tinglado, qué cosas les han resultado útiles y cuales no tanto. Ya lo comentaré cuando lo haga, pero de momento no hay que despistarles del seguimiento docente propiamente dicho. De momento, se pueden obtener datos de seguimiento, como el mostrado en la figura, en el que se ve como se realizan 25 conexiones alrededor de la hora de comienzo de la sesión práctica. En las dos horas siguientes ha habido 15 consultas por correo electrónico. Dadas las circunstancias me parece un seguimiento bastante bueno.


sábado, 21 de marzo de 2020

Toma de decisiones y pandemias: conforme agregamos conocimiento, perdemos certeza

Desde hace años le estoy dando vueltas al problema de cómo se toman las dicisiones políticas que tienen una fuerte base de conocimiento científico. Muchas veces se confunden las dos cosas, y parece que deba ser un físico quien decida sobre la instalación de centrales nucleares o un médico sobre fechas de confinamiento.

La idea es que hay que ir acumulando conocimiento de muchas disciplinas (y otras cosas). Y en ese camino se pierde certeza.

Escribí un artículo en THE CONVERSATION



A continuación lo copio:


Hay muchas decisiones sociales y cuestiones políticas que tienen una fuerte base científica. Podemos caer en la tentación de creer que, si el conocimiento científico de base es sólido e incuestionable, la decisión se resolverá de forma obvia. Sin embargo, esto no es así casi nunca.

“Del dicho al hecho hay mucho trecho”, dice el refrán clásico. Lo mismo pasa, en general, entre el conocimiento científico y las decisiones sociopolíticas que han de basarse en él. Comencemos con un ejemplo:

¿Debería construirse una central nuclear en Lemóniz (Vizcaya)?

Esta pregunta es de carácter político. Se trata de una cuestión social a la que cada persona respondería de diferente forma y cuya responsabilidad última recae en quienes tienen delegada la gestión de lo público: los políticos.

¿Puede funcionar una central nuclear en Lemóniz?

Esta segunda pregunta es de carácter técnico y la respuesta es afirmativa, siempre que se den una serie de condiciones como que se construya adecuadamente y en un emplazamiento bien escogido.

Por último, hay preguntas como ¿en qué consiste la fisión del uranio? Su respuesta incorpora el conocimiento científico, que está establecido más allá de toda duda, y que está en la base última del problema.

Si no supiéramos muy bien cómo funciona la fisión nuclear no se podría plantear la construcción de una central. Si no supiéramos construirla no podríamos plantear su instalación en Lemóniz. La decisión última tiene una base científico-técnica importante, pero no solamente hay ciencia en ella.

Podemos imaginar el camino que va desde el conocimiento científico hasta la decisión política como una pirámide. En la base tenemos conocimiento científico “del bueno”, del que genera un consenso prácticamente total: la fisión, las reacciones en cadena, la sección eficaz de captura neutrónica del boro, la corrosión del acero, el fraguado del hormigón. En esa base hay cientos de enunciados de muy diversas disciplinas: física nuclear, termodinámica y transmisión del calor, ingeniería eléctrica, hidráulica, geología y un largo etcétera.


Modelo de agregación del conocimiento, desde la evidencia científica en la base, a la cuestión social en la cúspide. Author provided

En el siguiente escalón de la pirámide tenemos elementos tecnológicos que van sumando conocimientos científicos: bombas que funcionan gracias a la ingeniería eléctrica, a la mecanización de bobinados de cobre y a la química de los lubricantes. Intercambiadores de calor, automatismos, y otros tantos.

A medida que subimos en la pirámide tenemos elementos cada vez más complejos que incorporan más cantidad de conocimientos y de disciplinas más variadas. El conocimiento se agrega de manera que comenzamos con leyes fundamentales y, poco a poco, construimos un producto tecnológico como una central nuclear.

Pero no nos podemos quedar en una idea tan simplista: no solo hay que incorporar conocimiento científico en el proceso, sino muchas más cosas. Criterios económicos, preferencias de diseño y elementos culturales. Hay fluidos que se pueden mover con una bomba grande o con dos pequeñas, más sencillas o más complejas, más caras o más baratas, con las instrucciones en un idioma o en otro.

En este modelo de pirámide de agregación del conocimiento, cuanto más abajo estamos más ciertas son las afirmaciones. Todo es más indudable, pero a la vez más irrelevante. Al habitante del entorno de Lemóniz no le interesa la sección eficaz de captura neutrónica del boro.

A medida que subimos, lo que ganamos en relevancia, lo perdemos en certeza científica. ¿Esa bomba funcionará 30 años sin averías? Pues no lo sabemos, al menos con la misma certeza que la ley de la gravedad. El emplazamiento tiene una sismicidad histórica baja: ¿podemos asegurar que no sufrirá un terremoto magnitud 5 en los próximos 40 años? Tampoco podemos asegurarlo de mismo modo que la distancia al borde de la placa tectónica sobre la que está. Como mucho podemos dar probabilidades de avería y de terremoto (en ambos casos bajísimas, por cierto). Lo que en la base de la pirámide eran certezas, a medida que ascendemos son probabilidades, menos ciertas cuanto más arriba estemos.

El de la central nuclear no deja de ser un ejemplo. El mismo modelo de la pirámide lo podemos aplicar a otras muchas preguntas de relevancia social y política: ¿hay que construir una presa? ¿Hay que permitir el fracking en un lugar concreto? ¿Hay que prohibirlo en todas partes? ¿Hay que permitir el cultivo de transgénicos? ¿Hay que prohibir el wifi en los colegios?

Sobre todas estas cuestiones tenemos una base de la pirámide llena de conocimiento científico: estudios de contaminaciones cruzadas en campos de cultivo, estudios de sismicidad inducida, estudios epidemiológicos de exposición a radiaciones no ionizantes. Cientos de estudios. Pero en todos los casos hay que recorrer la pirámide hacia arriba y agregar conocimiento de alta certeza, así como decisiones, valores y consideraciones culturales, hasta llegar a una decisión final.

No en todas las cuestiones el camino entre la evidencia científica y la decisión es igual de largo. El caso de la central nuclear es largo, con multitud de saberes científicos, de ingeniería y de decisiones económicas y valores en juego. Demasiados como para que la respuesta sea mínimamente clara.

En el otro extremo tenemos cuestiones como la inutilidad de la homeopatía. En este caso el conocimiento de la estructura atómica de la materia, el número de Avogadro y el funcionamiento de las diluciones lleva directamente a la respuesta. El conocimiento histórico de su nacimiento, y el efecto placebo como causa más probable de la sensación de funcionamiento completan un cuadro de evidencia que deja muy poco margen para la duda en la respuesta final.


El modelo de agregación del conocimiento en tres casos con diferente nivel de complejidad.

Un ejemplo intermedio podría ser el de la peligrosidad del wifi. Aunque la evidencia científica es muy sólida en la ausencia de riesgos significativos. Hay que manejar diversos conceptos de electromagnetismo y de epidemiología para elaborar la respuesta final. En mi opinión, el tema es suficientemente claro como para que no haya duda científica, pero suficientemente complejo como para que esa certeza no sea fácil de asimilar por bastantes personas.
Decisiones en medio de una pandemia

En estos días de pandemia, las autoridades han de tomar multitud de decisiones sobre su gestión, de enormes repercusiones. Todas ellas son decisiones políticas de base científica como las que estamos analizando. En este caso la base de conocimientos es incompleta y está en permanente evolución, pero al mismo tiempo las decisiones no pueden esperar. Además de agregar conocimiento y valores, hay que añadir un cierto nivel de desconocimiento, lo que hace todavía más arriesgada la decisión.

Algunas decisiones son sencillas, de camino corto. La recomendación de lavarse mucho las manos se deriva casi inmediatamente del conocimiento sobre el mecanismo de transmisión y de desnaturalización del virus. Otras, como la recomendación de una cuarentena a toda la población o el cierre de fronteras, son de camino muy largo: incorporan multitud de piezas de conocimiento cierto, algunas de dudas, suposiciones, y valores.

Comprender un poco mejor el proceso que va desde la evidencia científica a la decisión política quizá nos ayude a ponderar mejor la necesidad de disponer de muchas y buenas personas dedicadas a la ciencia, por un lado, y la dificultad de tomar decisiones políticas por otro.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Predicciones del pasado

"A huevo visto seguro que es macho" le oí una vez a un tipo de campo. Sabiduría popular para expresar el sesgo que nos hace pensar que lo que pasa ahora se podía haber adivinado. En estos tiempos de pandemia también ese sesgo se viraliza. Pero para qué hacer filosofía cuando ya lo explicaron tan bien en South Park:

viernes, 6 de marzo de 2020

Del gregarismo al acoso, un paso

Una foto y un tuit están dando muchas vueltas estos días. Un ministro de izquierdas, con un currículum académico espectacular va con un atuendo impropio de la imagen tradicional de los ministros, mucho más de los científicos o académicos. Un político de toda la vida, con escaso o nulo bagaje académico, impecablemente vestido para los cánones tradicionales le mira con cara de burla. Este segundo personaje, encantado con la foto, la publica con un comentario despectivo para el catedrático.

Dado que son políticos de bandos contrarios nos parece normal que se ataquen. Y que lo hagan por cualquier razón, no ya por las políticas que proponen ni por la ideología que las inspira, sino por su vida personal o hasta su atuendo, como en este caso.

Pero si miramos la escena desde otro punto de vista, como si no supiéramos quienes son, vemos la pura imagen del acoso escolar, del bullying. El capitán del equipo de rugby despreciando al empollón con una sonrisita de superioridad. Y eso es algo que no nos parece tan aceptable. Todo lo contrario.

Va a resultar que el acoso es un efecto secundario del gregarismo, de la tendencia que tenemos a hacer bandos. Si no eres de mi tribu eres del enemigo, y al enemigo, para empezar, se le desprecia. Esa otrización que comienza con el desprecio es la que luego me permitirá una violencia (física incluso) que me resultaría intolerable con los míos. Que los políticos no sean capaces de salirse del gregarismo más primario, como hooligans futboleros es muy lamentable. Deberían ser rivales ideológicos, no enemigos personales. Luego se quejarán del problema del acoso escolar, como si fuera algo que se arreglase con leyes y no con la actitud ejemplar diaria.

-------------
El que me puso sobre la pista de la idea del acoso fue David Sierra,

jueves, 5 de marzo de 2020

Detox y las pareidolias

Hay cosas, como "detoxificar" el cuerpo con un zumo que jamás habían entrado en mi cabeza. Sé que eso no funciona, que es una pseudoterapia. Suficiente. Sin embargo, en los últimos meses me ha ocurrido dos veces coger una ligera indisposición intestinal que me ha tenido dos días con pesadez de estómago y un poco de diarrea. Nada serio y que se curó solo en un par de días. Y ese día que está curado te sientes fenomenal, "limpio", y con kilo y medio menos (cuando tienes tendencia a engordar y te pesas a menudo lo percibes).

Es muy fácil establecer una asociación entre los buenos resultados (sentirse bien y pesar menos) y el proceso que acabas de pasar. Una especie de paeridolia comportacional de esas que tenemos tantas (los amuletos, etc.). Y a partir de ahí todo es cuesta abajo ¿y si hubiera una forma de producirme estos episodios? ¿y si hubiera una razón científica que justificara esto que he experimentado? A partir de ahí nos inventamos las correspondientes purgas "detox", el absurdo concepto de "limpiar el colon" y ya tenemos pseudoterpia organizada.

Estas dos indigestiones me han servido para entender el nacimiento propagación de una costumbre pseudocientífica. Por que sabemos a ciencia cierta que nada de eso es así, ni el colon necesita ser limpiado, ni se limpiaría de esa forma, ni eso hace sentirse mejor realmente, ni el peso que se pierde es real (se recupera en otros 2 días, debe ser sobre todo agua).

Tampoco entendí nunca que la gente creyera en fantasmas hasta que murió mi madre. La primera semana creía verla en todas partes, y soñaba que me mandaba mensajes al móvil "tengo frío". Después de experimentarlo en carne propia, lo raro es que no sea una creencia aún más extendida.

Es interesante analizar porqué uno piensa lo que piensa, e intentarlo para otras personas también. Los que "creen" en presudociencias no son estúpidos, hay potentes mecanismos cerebrales para producir esas pareidolias... los que sí que no tienen perdón son los que explotan estas características de nustra mente para hacer su agosto. Pero eso ya es otra cuestión.

martes, 3 de marzo de 2020

Formas y sombras

En julio de 2019 me invitaron a dar una charla en el centro asociado de la UNED en Tudela y me atreví a hilar una historia basada en las fotos que voy poniendo en Instagram.

Ya abrí el perfil en esta red social como un experimento, ya pasado unos años empieza a cuajar. No es que haga un estudio científico de un rincón y lo fotografíe, hago la foto a algo que me llama la atención, pero resulta que siempre (o casi siempre) se puede encontrar un interés científico en esa imagen. Resulta que esconden historias interesantes. Un encadenado de esas historias, con el título de "Formas y Sombras", es lo que conté en esa charla.

Quedó grabada bastante bien, por si a alguien le interesa, está en este enlace.

martes, 18 de febrero de 2020

El virus nuevo del emperador

 Parece ser que estamos siempre buscando razonamientos (excusas) que lo que de verdad nos apetece, encaje con el discurso que solíamos contar. En ese universo de las racionalizaciones ha aparecido un actor potente e inesperado, el coronavirus. Así que un conjunto de empresarios que, quizá, estaban hartos de ir a un carísimo congreso que, aunque generara alguna venta, tampoco molaba tanto, han encontrado su excusa. Unos individuos, racistas de hace tiempo, han encontrado su “razonamiento” para exteriorizar patentemente su odio hacia un grupo étnico bien diferenciable. Por su parte, también la lógica de la evolución (aplicada a los mercados y a la globalización, en concreto) ha aprovechado el momento para mostrar que los monocultivos son peligrosos, dan mucho rendimiento, pero son muy sensibles a las plagas. Al final, esa mutación de un virus con corona está haciendo como el niño del traje nuevo del emperador, señalando que van desnudos el postureo empresarial, el racismo rancio y la globalización monocultivo. No hay mal que por bien no venga (si la epidemia queda contenida, claro)

lunes, 10 de febrero de 2020

Cucharadas del mismo guiso

Mañana se celebra el día internacional de la mujer y la niña en la ciencia. Este día pretende llamar la atención sobre lo difícil que les resulta a las mujeres dedicarse a una profesión que tradicionalmente ha sido masculina. Hay muchos ejemplos de personas individuales (Curie, Lise Meitner, Jocelyn Bell, Hedi Lamarr, ...), experimentos de enviar el mismo curriculum solo cambiando el género de la persona solicitante y ver cómo se prefiere a los varones, sesgos en el porcentaje de aceptación de artículos. Para muestra basta ver cuantas mujeres han obtenido premios Nobel. No se trata de hacer una exposición detallada, y menos documentada, solo de dar unas pinceladas de la enorme cantidad de evidencia de los obstáculos que encuentran las mujeres para dedicarse profesionalmente a la ciencia.

Si nos vamos a la elección de estudios universitarios, podemos ver una inmensa variación en las preferencias ligada al género. Hay carreras "de chicos" y carreras "de chicas". "Dos cucharadas del mismo guiso" como decía Javier Armentia en la conversación que hemos mantenido sobre esto en la radio esta mañana (podcast aquí, 12 minutos). Un guiso que pone a los hombres en las actividades difíciles y a las mujeres en las de cuidado de personas. Un guiso consistente en estereotipos tradicionales. Estereotipos potentes que no se erosionan con el paso del tiempo, que requieren de acciones específicas para intentarlos erradicar


Habrá quien piense que no hay razones para una celebración de este tipo, que ya están estos indignaditos con el mundo intentando imponer a las personas lo que deben o no deben estudiar o hacer. Pero es justo lo contrario, se trata de eliminar estereotipos que actúan subconscientemente para que las personas puedan ser más libres con independencia de su género. Cambiemos esa dieta del guiso rancio por una ensalada variada mucho más equilibrada.

(Actualización: El jueves 12 también hablé de esto en Cope Navarra con Esther García 18 min)

--
Referencias:

SER Navarra, audio del programa

Gender stereotypes about intellectual ability emerge early and influence children’s interests.  Bian L. et al. Science (27 Jan 2017): Vol. 355, Issue 6323, pp. 389-391.

Why Don’t People Care That More Men Don’t Choose Caregiving Professions? Scott Barry Kaufman, Scientific American

La amenaza del estereotipo, Beatriz Sevilla

Sobre que la situación no mejora con el paso del tiempo hay una charla de Teresa Valdés Solís que no encuentro ahora...

sábado, 8 de febrero de 2020

López Otín, cien años de perdón, como robar a un ladrón


La Real Academia de Ciencias respalda a López Otín (El Comercio)

La Real Academia de Ciencias niega que López Otín cometiera fraude (El País)

La Real Academia de Ciencias respalda el valor científico de los estudios de López Otín (EFE)

La situación no es nueva, pero el afamado científico asturiano la trae a la más rabiosa actualidad. A Mendel no le salieron los resultados de los guisantes tal y como los publicó. La realidad era más sucia y el "embelleció" los resultados para que se entendiera mejor su teoría sobre la herencia. Galileo no hizo muchos de los experimentos que dice que hizo en sus textos, se quedaron en experimentos mentales que ayudaban a entender su teoría sobre el movimiento. Del mismo modo, López Otín "embelleció" (sic) sus gráficas, cometió "prácticas científicas inadecuadas que deberían haberse evitado".

Prácticas científicas en la frontera de la ética merecen un juicio social extremadamente diferente dependiendo de si el científico acertó o no. Si con esas actuaciones fraudulentas Mendel, Galileo u Otín hubieran defendido ideas que se probaron falsas, se les habría considerado malos científicos, fraudulentos, intolerables. Como acertaron con sus ideas, como sus conclusiones se han mostrado correctas en posteriores trabajos, el descrédito moral es mínimo. Pecadillos, errores metodológicos menores que en ningún caso deben menoscabar la grandeza del personaje.

Científicos que cometieron "errores metodológicos" mucho menores, pero que equivocaron su análisis y propusieron hipótesis o teorías que se probaron incorrectas merecen un reproche social mucho mayor. Me vienen a la cabeza Fleishman y Pons con su fusión fría, pero podemos poner ahí a todos los que llevaron a Langmuir a su idea de "ciencia patológica".

En el fondo no es nada diferente de lo que ocurre en otros muchas situaciones sociales, hay un chiste clásico que lo resume: el que roba una gallina es un chorizo, el que roba una cartera es un ladrón y el que roba cien millones es Don José. También es un clásico: quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón. Quizá robarle a la ignorancia una buena teoría científica te otorgue cien años de perdón, un perdón necesario por haberla obtenido robando.

No seré yo quien pretenda contradecir las conclusiones de la Real Academia en cuestión sobre Don Carlos; pero se nos llena demasiado la boca de "método científico" y valores acrisolados cuando para esto de la apreciación moral de los incumplimientos de nuestros compañeros científicos, somos tan "cínicos" (o tan "humanos") como cualquier otro... como no podría ser de otra manera, por otra parte.


martes, 4 de febrero de 2020

La podredumbre de las manzanas

Esta mañana he tenido una conversación con un colega (del departamento de Sociología) sobre el fraude, el científico y los demás. Los dos coincidíamos en que para entender este tema de una manera operativa hay que huir de la concepción habitual, demasiado simplista y, sobre todo, falsa del fenómeno y sustituirla por una más realista. Volviendo al despacho se me ha ocurrido una versión gráfica de ambos modelos, usando la clásica metáfora de la manzana podrida.


Y es que se tiende a pensar que las personas somos, en general, honestos, como manzanas sanas, y que hay unas pocoas manzanas muy podridas en el cajón. Si asumimos este modelo, la actuación obvia es detectar esas manzanas podridas y sacarlas del cajón; una aproximación policial, detéctese al fraudulento y a la carcel.

Sabemos, sin embargo, que la realidad no es así en general (1), sino que más bien tenemos un cesto de manzanas recién cogidas del árbol (por segiur con la metáfora), unas más grandes, otras más pequeñas, todas magulladas en algún sitio o picadas por un pájaro. Todas las personas tienen puntos débiles y casi ninguna un alma negra. En est emodelo la actuación es menos obvia y, sin duda, más sistémica. Hay que evitar que crezcan las zonas pochas d elas manzanas, para eso hay que no apilar demasiadas, mantenerlas ventiladas, cambiarlas de posición de vez en cuando... Hay que hacer una política de personal basada en el bienestar... sin renunicar a retirar las que, a pesar de todo, no eviten su podredumbre masiva. Pero son las medidas orientadas a la gestión del bienestar las que darán auténticos frutos, no la aproximación policial. Esa solo sirve para la satisfacción moral de algunos y un porquito de efecto disuasorio.

(1) Dan Ariely, Por qué mentimos. Editorial Ariel, 2012 (incluso hay un resumen en vídeo)

lunes, 3 de febrero de 2020

Moliendo café (en la radio)

Hace un par de semanas se publicó un artículo científico que analiza el grado óptimo de finura que tiene que tener el café molido para que salga bien. Si se muele demasiado fino se forman agregados que no se mojan, con lo que se desperdicia producto. Como además la formación de esos "grumos" es muy azarosa, cada café sale diferente. Ese grado de aleatoriedad y el desperdicio de material son los dos problemas que se previenen moliendo el café algo más grueso. Tampoco muchísimo, porque entonces disminuyes demasiado la relación superficie volumen y el proceso pierde eficiencia: el centro de los granos deja de contribuir a la infusión.

Uno pensaría que la mejor forma de moler café debería estar resuelta hace décadas, sin embargo es algo que todavía da para estudios científicos como este, muy profundo, interesante y bien hecho. Este ha sido el hilo para conversar en SER Navarra esta mañana con Javier Armentia y Mamen García. Una charla sobre temas científicos que tenemos todos los lunes y, aunque sea por una vez, dejo aquí documentada con todos sus enlaces:

- El audio de la SER (17 min)
- Nota de prensa sobre el artículo en The Guardian
- Nota de prensa sobre el artículo en SINC
- El artículo original
- Un artículo en la Razón sobre formas de hacer el café descafeinado.




domingo, 2 de febrero de 2020

Electrical Body (collaboration in progress)



El sábado 18 de enero tuvo lugar una presentación del espectáculo de danza contemporánea Electrical Body (work in progress). Una creación coreográfica de Carmen Larraz, una persona curiosa que partiendo del personaje de Tesla ha empezado a investigar en cuestiones de electromagnetismo y está llegando muy lejos. Coincidimos un poco por casualidad y hemos empezado a colaborar. De hecho en el espectáculo del día 18 yo participé haciendo una introducción teórica de cada una de las piezas, del concepto del electromagnetismo en que se basaba. Yo me quedé muy satisfecho del resultado, y los bailarines también. Parece que puede ser una colaboración de más recorrido la mar de interesante.

El gif de ahí arriba está hecho con 3 fotos que me hizo María en una de las explicaciones. No es que yo hiciera nada coreográfico, sólo faltaba, pero me ha hecho gracia poner las 3 seguidas, da una impresión curiosa. Abajo la mesa con el atrezo y otro momento de la explicación (y no hay fotos de los auténticos protagonistas porque no me atrevo a ponerlas; más adelante, supongo)


--------------------------------------
El teaser de la obra:



--------------------------------------
Más información sobre Electrical Body, texto tomado de la web del festival DNA

Electrical body es un proceso de creación coreográfica que investiga, a través del movimiento, la belleza de las fuerzas energéticas que nos mantienen interrelacionados como seres vivos. El proyecto se inspira en algunas reflexiones del científico Nikola Tesla, como su visión del ser humano como ente de luz y la posibilidad de funcionar en armonía con Tierra para generar un engranaje energético que armoniza con el medio. Comenzó a desarrollarse en 2018 con la compañía Dantzaz durante un Atalak. En este proceso trabajaremos con conceptos de electromagnetismo que, traducidos a un trabajo coreográfico, dan lugar a bellas composiciones coreográficas sobre las que hacer diferentes lecturas sobre las relaciones humanas.

Dínamo Danza es una compañía creada en 2013 por Carmen Larraz. Nace como proyecto de búsqueda, creación e intercambio entre profesionales de diversas disciplinas artísticas, con el fin de crear poesía a través del cuerpo en movimiento. Ha mostrado sus trabajos en diversos festivales nacionales e internacionales como Prisma Panamá, Festival Danza Contemporánea de la Universidad Javeriana (Bogotá), Mediterranean Dance Centre (Croatia), Dance Week Festival (Jerusalem), Festival DanZ (Civivox Iturrama, Pamplona), De Gira (Navarra) o Vila Real en Dansa (Castellón).

Su directora Carmen Larraz es codirectora de La Faktoría International Choreographic Centre, centro de creación y enseñanzas profesionales de danza contemporánea. También dirige desde su creación el festival de calle Danzad Danzad Malditos, incluido en la programación del Festival de las Murallas de Pamplona. Con una larga trayectoria profesional, Larraz recibió en 2016 el segundo premio en el International Solo Dance Contest Gdansk Festival son su solo ‘Dynamo’ y en 2018 fue invitada por Dantzaz a colaborar en el proyecto Atalak como coreógrafa.

jueves, 16 de enero de 2020

A tres barbas, vídeo 1. Hélices

La UCC de la Universidad de Buegos nos ha grabado una serie de vídeos que empiezan a publicarse estos días. La sección se llama "a tres barbas". Nos lo pasamos muy bien grabándolo y ha quedado fenomenal:


sábado, 11 de enero de 2020

Encuestas de docencia, la ficción de la calidad

Se ha puesto de moda evaluar de forma exhaustiva la calidad de la atención en multitud de servicios, de forma que se pasa uno la vida picando caritas más o menos sonrientes y recibiendo llamadas cada vez que llevas el coche al taller. En la universidad llevamos ya muchos años (dos décadas o así) con encuestas de satisfacción de la actividad docente.

Estas encuestas no siempre se han hecho de la misma forma. Recuerdo en mi universidad un tiempo en que su realización estaba encargada a una empresa que llegaba al aula sin avisar (el profesor sabía en qué semana, pero no el día exacto). Todos los estudiantes presentes debían participar, siquiera fuera como "no sabe, no contesta". Pero esos tiempos pasaron, ahora en nuestra universidad, como en casi todas, se habilita una encuesta telemática para que los alumnos que quieran, y cuando quieran, respondan a las preguntas. Se anima a la participación ofreciendo regalos sorteados entre los participantes y cosas así. A pesar de todo, la tasa de respuesta casi nunca supera el 30%. Pero lo más problemático es que no es una muestra aleatorizada.

En la universidad deberíamos saber que la estadística es una ciencia, de hecho hay departamentos y asignaturas al respecto. Cuando se hace un muestreo, hay que hacerlo de determinadas formas si queremos que las respuestas de la muestra sean representativas de la población total, en general hay que elegir la muestra aleatoriamente. Cuando en vez de aleatorizado se deja a la autoselección, la representatividad se sabe que es muy baja. Tienden a participar los individuos más motivados en un sentido u otro, los muy contentos o muy descontentos con la actividad.

Frente a esta crítica a veces te contestan que todos los profesores, varios cientos, están expuestos al mismo sesgo muestral, por lo que deberían ser significativas las diferencias entre unos y otros. Pero esto no deja de ser una hipótesis. Si hacemos mal una medida, pero igual de mal muchas veces ¿se cancelan los errores y las diferencias son creíbles? No lo tengo nada claro. Si cada medida no es estadísticamente significativa, dudo mucho que operaciones con ellas puedan serlo.

Por lo menos a nosotros aún no nos despiden a la tercera carita triste, como parece que sí se hace con los repartidores de pizza. Pero lo que parece un poco lamentable es que en la institución que se ocupa del conocimiento, la medida de su calidad sea tan poco fiable.


Este comentario me lo han sugerido unos tuits del compañero de la UO Sergio Palacios, ver.

ACTUALIZACIÓN.

Hoy en día ya no se discute en los comentarios de los blogs, esos tiempos pasaron hace mucho, se discute en redes sociales. En la conversación en Twitter me han llamado la atención sobre un paper que merece la pena, se trata de un metaestudio de 2017 que concluye que los estudiantes de los profesores mejor evaluados no aprenden más