domingo, 18 de agosto de 2019

¿Apostamos?

Eso que pones la radio para que te acompañe mientras friegas y hay futbol. Y oyes un anuncio de apuestas por internet, un minuto de fiestas glosando el regalo de 300 euros que te hacen por iniciarte (¡que no te acabarán sacando como para regalarte 300!), y al acabar en unos 3 segundos dicen a toda prisa, que casi no se entiende, “juega siempre con responsabilidad”.

Esa misma mañana, en la misma emisora, oía un anuncio de “autocontrol”, un invento según el cual, el gremio de la publicidad se controla a si mismo para conseguir una publicidad “veraz, legal, honesta y veraz”.

En esto que recuerdas que el anterior ministro de justicia (uno que la lió parda con la informática de los jueces) ha entrado a formar parte del consejo de administración de la principal empresa de apuestas por internet. Un caso de manual de ese constructo llamado “puertas giratorias” mediante el que empresas con dinero intervienen en política de manera escandalosa. Bueno, escandalosa no, de manera sutil pero enormemente efectiva (para sus intereses).

Todas esas piezas de puzle se me arremolinan alrededor del recuerdo de Gonzalo, un chaval de 18 años recién cumplidos, hijo de un amigo, que es ya adicto (o casi) a esas apuestas, epítome de un problema social que, como todos, se ceba en los más frágiles y del que avisan ya oenegés, y cuantas personas andan en asuntos sociales a pie de calle (1, 2, 3).

¡Vaya mierda amigis! Yo he acabado de fregar, he apagado la radio y me he ido a tuiter contarlo, pero el donosaurio sigue ahí...

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El hilo en tuiter aquí, pero como a mi ese sitio me parece demasiado efímero, lo copio también como entrada del blog.

jueves, 8 de agosto de 2019

Las miserias del acceso a la academia

Hay un doble problema fundamental en el mecanismo de ingreso a la carrera académica: no está diseñado para seleccionar las personas que necesita la universidad en su funcionamiento y no proporciona una auténtica carreta profesional a los seleccionados. Pero como la realidad es tozuda, la universidad como organización retuerce las cosas para que el día a día siga funcionando, y los individuos se buscan la vida para tener una carrera profesional (i.e. para ir “ascendiendo” con el tiempo). Esos retorcimientos de la norma, a veces en el filo de lo legal, otras abiertamente en el fraude de ley, son los que generan periódicamente escándalos en la prensa (y de vez en cuando en los juzgados).

El personal universitario académico (del PAS, si acaso, hablamos otro día) ha de realizar multitud de tareas. Algunas computan en el plan de ordenación docente o POD (las clases en títulos oficiales), otras contribuyen al currículo investigador de la persona (acaban en artículos SCI) y otras muchas ni una cosa ni otra. Porque hay que tutorizar alumnos en erasmus, organizar prácticas en empresas, asesorar a la industria local o divulgar la propia disciplina en periódicos y radios, entre otras muchísimas cosas. Nadie entendería que los profesores de una universidad no contribuyeran a la imagen de la misma en la captación de estudiantes, que declinaran asistir a las televisiones a tertulias sobre su tema de especialidad o de atender consultas del tejido socioeconómico del entorno de cada universidad. Pero a la hora de acceder a una plaza de profesor con total rectitud en el seguimiento de lo establecido, todo eso no se valora.

En teoría, cuando hay una necesidad de personal en un departamento universitario, hay que convocar una plaza abierta a todo el mundo, en la que se valorará principalmente la investigación de los candidatos, de forma muy menor la docencia y, marginalmente, otros aspectos del currículo de los candidatos. La determinación de la necesidad de personal, también en teoría, procederá de la necesidad de dar unas clases o de reforzar una línea de investigación (las dos misiones principales de la universidad).

La realidad suele ser muy diferente. Siempre hay necesidades docentes cubiertas de forma muy precaria (“meritorios”, falsos asociados, asociados reales, ayudantes, ayudantes doctores o figuras más exóticas que aparecen de vez en cuando) que serían susceptibles de ser cubiertas por una persona en una figura más estable. También ocurre que todas las líneas de investigación productivas tienen investigadores en formación (o a veces ya claramente formados) cuya incorporación a la plantilla resultaría beneficiosa para los miembros del equipo. Es decir, muchas tareas relevantes de la actividad universitaria se desarrollan gracias a personal en situación laboral bastante precaria. Y no “salen” plazas porque no hay dinero para ello, no alcanza el presupuesto.

De vez en cuando, a un departamento “se le concede” una plaza. Esto quiere decir que el equipo rectoral ha conseguido dinero y autorización legal para que se convoque una plaza y, entre las muchas peticiones que tiene, se la asigna (con más o menos justicia y con muchos damnificados en el camino) a un departamento. Cómo se las apaña el rectorado para “generar” plazas y cómo las asigna, daría para una saga muy larga, y hay mucha casuística y variación entre universidades y rectores. Dejémoslo y volvamos al proceso visto desde el departamento universitario.

¿Qué es lo que se debería hacer cuando sale esa plaza? Cada persona tendrá su opinión al respecto, pero lo que ocurre la mayor parte de las veces es que las personas con capacidad de decisión (miembros del departamento) evalúan cual de los precarios que lleva tiempo contribuyendo a las tareas de todos merece más la plaza. La decisión la toman considerando cosas como el tiempo dedicado, la calidad de su trabajo, su situación personal y cualquier razón de esas que los seres humanos de verdad tienden a ponderar en sus relaciones. Elegido el candidato, se rellena el perfil de la plaza con la docencia y la investigación de ese candidato que viene desarrollando ya la tarea de manera satisfactoria. Con una enorme probabilidad, ese candidato sacará la plaza tras seguir todo el proceso administrativo que marca la legislación.

¿Y si se presentara un premio Nobel no lo elegirían? Pues tendrían un papelón, porque en ese departamento (no olvidemos la financiación de nuestras universidades) no habría despacho para alguien nuevo, ni sitio para un laboratorio a la altura del premiado, ni mucho menos equipamiento adecuado… Las cosas no ocurren así. Ojalá las universidades españolas pudieran decidir inagurar una nueva línea de investigación liderada por el mejor investigador posible en un campo. Esto no ocurre. Lo que sí pasa a veces es que se presenta alguien con algunos artículos más que el “candidato de la casa” y se cree que está a punto de obtener ese premio. Es imposible juzgar con equidad quien es mejor candidato para la tarea que se ha de desarrollar, alguien que la ha desarrollado con garantías o alguien que, liberado de tareas distractoras (dando menos clases, corrigiendo menos exámenes, tutorizando menos TFGs, etc. Etc.) ha conseguido más artículos en revistas indexadas. Ambas merecen la plaza, su oportunidad y un futuro profesional acorde con sus méritos. Toda simplificación de esa cruel batalla es injusta.

Hubo un tiempo en que el proceso de reconocimiento de los “servicios prestados” a los precarios “de la casa” pasaba en ocasiones (en demasiadas ocasiones) por encima de una mínima calidad académica del candidato. Para evitar esto se instauró el proceso de acreditación. Hoy día cualquier precario universitario que quiera aspirar a una plaza ha de someter su currículo al escrutinio de una agencia de calidad que, de una forma bastante algorítmica, muy profesional y con gran seguridad jurídica, dictamina si el CV del candidato es suficiente como para acceder a la plaza en cuestión. Así pues, todas las personas que obtienen plazas universitarias en los últimos años han demostrado varias veces la suficiencia de sus méritos para ello: acreditándose y trabajando en la universidad por debajo de su cualificación durante mucho tiempo.

La situación descrita, lamentable, triste o como se quiera calificar, es el óptimo al que se ha llegado por evolución cultural (y administrativa) para conseguir una universidad notable con un presupuesto insuficiente. Universidades sobresalientes (lo de los rankings internacionales y todo eso) y situaciones laborales menos precarias requieren presupuestos más allá de lo imaginable en la situación sociopolítica actual. La triste situación de algunos cerebros fugados con muchos papers o las ocurrencias de "solución" ad hoc, me temo que están muy lejos del problema real.

sábado, 27 de julio de 2019

San Joaquín y la diversidad

Ayer me felicitaron algunas personas. El 26 de julio se celebra San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María. Mi desafección religiosa hace que no esté muy al tanto de estas cosas, por lo que me sorprendió bastante. Bien mirado es una maravillosa costumbre, cada persona tiene un día al año para celebrar su nombre, el elemento más distintivo de su identidad, la palabra con la que se le llama. "Com et diguen" decía mi abuela, no "cómo te llamas" sino "cómo te llaman", en su cabeza tu nombre es la etiqueta que te dan los otros, no tanto la que te das tú. Ella me felicitaba siempre mi santo, claro que ella era de ir a misa, no tanto mi madre que también me felicitó siempre (también fue parte importante en darme el nombre que tengo, claro).

El nombre objeto de felicitación viene de la tradición cristiana, una tradición milenaria. Hasta la llegada de la democracia los nombres debían pertenecer por ley a esa tradición. Nada más poderoso para evitar identidades disidentes que empezar a llamarse cada uno como le de la gana. Así que toda la población estaba dividida en 365 grupos y cada uno tenía el de celebración de su identidad... cultural. Los dos días de un niño son tu cumpleaños y tu santo, tu individualidad y tu culturalidad.

Hoy hay personas que se llaman con nombres de la tradición cristiana, pero en otros idiomas (Ivan, Giovani, James), de la tradición grecolatina (Venus, Diana), con nombres de naturaleza (Río, Vega, Aritz). Literalmente lo de los nombres hoy día es un sindios. Sin duda eso es bueno, es un reconocimiento de la diversidad cultural. Ya nadie no hay una socialidad nominativa obligatoria (¡bien!). Pero como lo que no es obligatorio es libre, ahora se ha de elegir "libremente" el entorno cultural al que pertencerá el nombre, ese elemento tan fundamental de la identidad.

Y todo esto me viene a la cabeza mientras oigo en la radio una tertulia en la que comentan el libro "la trampa de la diversidad", la crítica de un izquierdoso (¿rancio?) a disolución de la clase obrera en una sopa de diversidades que dificulta la acción política de esa ideología. Me temo que hay hay un problema, casi generacional: a los joaquines y a los danieles nos cuesta entender que esa "diversidad" es el resultado ineludible de la dificultad de la construcción de la propia identidad en tiempos de giovanis y jonathanes.

lunes, 22 de julio de 2019

Formas y sombras

Hace un tiempo asistí a una tertulia sobre arte contemporáneo en la que aprendí mucho. Me quedé dándole vueltas a dos cosas que no aparecen el en discurso sobre el arte, una de ellas es porqué se consume. Se habla mucho de las inetnciones de los artistas y del discurso de las disciplinas, pero apenas (o nada) de qué mueve a alguien a ir a un museo o una exposición. La segunda cosa sería "el microarte". La red social que más crecía cuando tuvimos aquella charla (creo que lo sigue siendo) es Instagram. Bien es verdad que hay varias redes dentro de ese nombre (una cosa son las "storys", otra los mensajes y otra el "timeline") y, como no, mucho tipos de usos, pero uno muy común es el Instagram artístico, o al menos con esa voluntad, en no pocos casos expresamente declarada. Se crea en la red (en un subconjunto de ella, se entiende) una suerte de arte 2.0 en la que los agentes son "prosumidores", a la vez productores y consumidores, y con un tiempo de realimentación extremadamente corto. Tan corto el tiempo, tan banal la obra (o no) que habrá quien considere que esto no tiene nada que ver con "El Arte". Es posible, como siempre dependerá de cómo definamos las cosas y a qué aspectos demos más importancia.

Como experimento, abrí una cuenta en Instagram y decidí publicar fotos, pocas y de cosas que reamente me conmovieran por algo. En muy poco tiempo había un hábito y un estilo reconocible. Ambas cosas me resultaron bastante sorprendentes, pero en realidad no lo son tanto. Hay una serie de temas recurrentes, y de algunos de ellos se pueden ir extrayendo historias. Me he atrevido a hacer eso con un primer subconjunto de esas fotos de Instagram que he hilado en una charla titulada "Formas y Sombras". Seguramente era la más evidente.He dado la charla dos veces. Una primera como minicurso de verano de la UNED, en el Centro Asociado de Tudela el 28 de junio. La segunda en la Universidad de Valladolid, en el Ateneo del IMUVA, el 18 de julio. Las diapositivas están AQUÍ. En ambos casos la acogida ha sido buena, lo que agradezco muchísimo.

martes, 16 de julio de 2019

Cultura y divulgación

Se hace público hoy mi nombramiento como director de área de cultura y divulgación. Tras la elección de nuevo Rector que tuvimos hace un par de meses cambió el equipo rectoral y ahora sale el nombramiento de las direcciones de área de cada vicerrectorado.

En este nuevo equipo hay un Vicerrectorado de Proyección Universitaria, Cultura y Divulgación. Me parece estupendo que la divulgación científica haya llegado al título de un vicerrectorado. Ahora toca estructurar la actividad que se viene haciendo en este sentido y, lo que es más bonito, integrarla en el conjunto completo de actividades culturales de la universidad. Porque la ciencia es cultura (y su divulgación, claro), pero no toda la cultura es ciencia.

Anteriormente ya ejercía labores de coordinación de actividades de divulgación en la UPNA, pero de esto supone un paso más: más gestión, pero más capacidad de decisión (y un pelín más de presupuesto). A cambio reduzco un poco las clases que daré (nunca me ha gustado llamar "carga docente" al cómputo de esa actividad, no es ninguna carga).

El vicerrectorado de lo que antiguamente se llamaba "extensión universitaria" y que de manera más moderna se llama "proyección", además de la cultura y divulgación se ocupa de otras áreas, cuestiones sociales e igualdad (tanto hacia la comunidad universitaria como en su relación con el resto de la sociedad) y deportes. Espero integrarme bien en el equipo formado con la vicerrectora y la otra directora de área.

sábado, 6 de julio de 2019

Cosmovisión orgullosa


Hoy es el día del orgullo (que antes se llamaba "orgullo gay" y ahora ha recortado para no dejar a nadie fuera sin extenderse en la larga lista de letras que denotan la sexualidad líquida). Mi padre refunfuña contra "los maricas" y argumenta que es un cuestión personal, como ser moreno o ser guapo, y que sentir orgullo por eso es una tontería. Es verdad, pero no es toda la verdad. También ocurre que esa "cuestión personal" ha sido ilegal hasta hace cuatro días y sigue siendo objeto de discriminación y hasta violencia. Ahí es donde adquiere una dimensión social que bien se exterioriza en reivindicaciones y desfiles. Seguramente hay más verdades aún, no es fácil agotar una cuestión como esta. Pero cada uno de los dos paramos ahí. Él porque se queda a gusto con un razonamiento que le refuerza sus posiciones y yo con el mío que hace lo propio. Es en este sentido que se suele decir que no somos seres racionales sino racionalizadores, en que partimos de una postura prefijada y razonamos lo que haga falta para justificarla.

Cada uno racionaliza para que el análisis de lo que estamos considerando se ajuste a "sus posiciones", Pero ¿qué son exactamente esas posiciones? La palabra es un poco grandilocuente, pero yo diría que se trata de su cosmovisión, literalmente, su forma de ver el mundo.

Todos tenemos una cosmovisión, más o menos elaborada, coherente o explícita, pero alguna. Todos los seres capaces de moverse han de tomar multitud de decisiones para hacerlo; y para que las decisiones resulten operativas en el mundo en el que se desarrollan, es necesario anticipar lo que va a ocurrir. Esa anticipación se consigue a través de un modelo mental del mundo. Todos sabemos que se si nos escurre algo de la mano caerá al suelo. Bueno, todos los que pasan de los dos años, porque a esa edad las crías de humano pasan muchas horas tirando cosas al suelo (para desesperación de sus progenitores) probablemente para ajustar su modelo mental al mundo con el que interactúa. Empezamos pues con un modelo mental de la física, la mecánica y la resistencia de materiales, pero también de la interacción con otros humanos: es proverbial la gestión del llanto y las rabietas de nuestras crías.

Vamos generando una cosmovisión en la infancia que se va complementando con la información de la etapa escolar, con las vivencias en los grupos de amigos, etc. Todo lo que aprendemos o experimentamos va esculpiendo esa visión del mundo. La manera de integrar cada nueva pieza de información a esa cosmovisión está mediada por como era hasta ese momento, lo habitual será inetrpretarla en términos de lo que ya conocemos, lo que ya nos gusta, "racionalizar" a fin de cuentas. En la medida en que varias piezas nuevas encajen mal en la cosmovisión previa se irán acumulando tensiones y, eventualmente, se producirán cambios de opinión, reajustes del sistema entero. De hecho, cuando se me ha ocurrido esto que escribo, tenía en la cabeza "las revoluciones científicas" de Thomas Kuhn, que propone ese mecanismo para el avance de las ciencias: la ciencia "normal" en la que hay un paradigma bien establecido, los científicos van experimentando e interpretando resultados en el marco del paradigma, y acumulan las discrepancias (sin hacerles demasiado caso), hasta que son demasiadas y fuerzan un síntesis superior en un período "revolucionario". La analogía es clara, lo que en la ciencia es un proceso social que mantiene un paradigma, en lo que venía contando es un proceso individual que mantiene una cosmovisión. Cerrando un ciclo autorreferente, racionalizando sobre cómo se me ha ocurrido una idea, "valido" el mecanismo de racionalización de argumentos... (no sin cierto dolor de cabeza).

Entre aprender como caen las cosas al suelo y tener una opinión política sobre la manifestación del orgullo hay un larguísimo camino de elaboración de la cosmovisión de cada uno. De ese camino se me ocurren algunas pinceladas interesantes: (i) en algunos individuos es puramente inconsciente, mientras que en otros es consciente (al menos parcialmente), voluntario y requiere de esfuerzo; (ii) Aunque nunca sea internamente coherente en todos sus extremos (Gödel sabe que nunca es nunca), la coherencia es una característica a la que damos valor, nos tranquiliza; (iii) En algunos aspectos, como el político, hay cosmovisiones alternativas que se ajustan igual de bien a la realidad, condenándonos al conflicto izquierda/ derecha hasta que haya datos como para superarlo (if any).

Bueno, continuaremos racionaliando sobre estas cuestiones en algún otro momento.


Bonus: Sobre la relación entre la cosmovisión, la conciencia (que no son algo tan distinto) y el origen evolutivo de ambas, este video estupendo: The Origen of Consciousness

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Esa foto tan bonita la he tomado del ABC, que la publicaba en 2017 ilustrando cuando se celebra el orgullo, y en conmemoración de qué, los disturbios de Stonewall de los que este año se cumplen 50.

viernes, 28 de junio de 2019

Gala de la ciencia Navarra 2019

Anoche se celebró en Baluarte la gala de la ciencia Navarra 2019. Casi mil personas, más de 100 investigadores que se habían presentado a los premios, un premiado Nobel, el fundador de Monty Python y Luis Piedrahita. (George F. Smoot y John Cleese que, aunque el título les precede, también tienen nombre).

Sin duda es un fiestón maravilloso que no puede dejar de celebrarse. Esta ha sido su segunda edición, pero ojalá el nuevo gobierno, sea el que sea, mantenga una fiesta como esta. Obviamente no por la fiesta en sí (los canapés no dan para tanto), sino por lo que tiene de visibilización de un sector que normalmente no se percibe como tal. Casi siempre que se juntan investigadores están compitiendo (por proyectos, plazas, financiación, espacios,...) o discutiendo de su propia disciplina (en congresos y similares). Muy pocas veces (¿nunca?) hay ocasiones para juntarse científicos de disciplinas alejadas a algo que no suponga discusión. Quizá no haya más que la propia celebración de la actividad... o la divulgación.

La celebración de la actividad científica Navarra es la esencia de SciencEkaitza. Los investigadores se reconocen parte y los demás los visibilizan como un colectivo valioso. Otros sectores como el del cine, o el editorial, hace tiempo ya que celebraan sus jornadas, semanas y festivales con los que consiguen ese efecto.

Claro que la gala podría haber sido más corta, con menos logotipos y publicidades, con algunos contenidos más "de ciencia", etc., etc. (que, con lo cascarrabias que me voy haciendo, si no lo digo no me quedo a gusto), pero no nos desviemos de lo fundamental, con o sin pequeñas variantes, es un festejo imprescindible.

De María Blanco aprendimos que la investigación requiere muchas personas, mucha interacción y mucho esfuerzo, de Carlos Magdalena que los científicos se obsesionan con su tema (su ilusión se hincha como una magdalena en el horno, la broma es suya). De Smoot aprendimos que colaborar es esencial y más aún ser amable, y de Cleese que para ser creativos hay que darse espacios de jugar, de no hacer nada. Con Piedrahita nos reímos y con los investigadores premiados aprendimos por dónde van las ideas más novedosas de la I+D navarra. ¿Qué más de puede pedir?

lunes, 24 de junio de 2019

Gráficos de la infamia

En la historia de las manipulaciones con gráficos tenemos estos días uno espectacular, se estudiará en los libros de visualización... o en los de propaganda (o en ambos).

El domingo 23 ciudadanos lanza un hilo en tuiter en el que intenta mantener una teoría que no se sostiene con los datos. Para ello ponen muchos datos encima de la mesa, eso sí, mal representados y escondiendo lo fundamental. Cuentan también el caso en El Diaro.es.

En el momento de escribir esto ya han retocado todo y eliminado de su web los gráficos erróneos. Afortunadamente han quedado copias en muchos sitios. Especial antención merece el hilo de @Pedrodanielpg que se ha currado uno por uno los gráficos originales junto con la representación correcta correpondiente a los datos. Un ejemplo es la figura de la izquierda.

Ignoro qué podían pretender, dado que si "lo gris" fuera mayr que los colorines (la "infamia") no habrían conseguido la alcaldía... o es que la infamia está en que una minoría consiga vencer. Pero no se puede hacer tan mal en tantos casos si no es a propósito (sea con el propósito que sea). Peor resulta el hecho de esconder en un gris uniforme todo lo que no es el pacto vencedor. ¿Quienes hay ahí? ¿Siempre son los buenos esos?

A mi me ha llamado la atención el caso por los gráficos, pero en realidad eso es lo de menos, el análisis es trivial: los gráficos de tarta (o de semitarta) son una mala representación, especialmente para más de dos o tres categorías (como el caso de arriba), pero al menos hay que hacerlos bien, de forma que la correspondencia entre el área del sector y el dato numérico sea lineal. Más importante que eso es que los gráficos son representaciones visuales de datos para facilitar la percepción de relaciones entre los mismos. Pero si las relaciones que queremos mostrar no están realmente en los datos estamos mintiendo. Sin más. Mentir con palabras es tan habitual que ya apenas llama la atención, cada bando tolera bien las mentiras de los suyos y se revuelve un poco por las contrarias (poco, para poder seguir tragando las suyas). Por eso, a pesar del ridículo de la campaña no ha sido retirada, se han limitado a quitar los gráficos de la web y retocarlos en el hilo de tuiter. Manteniendo el titular y su falaz argumentación.

Infamia, según la RAE significa descrédito, deshonra, maldad o vileza en cualquier ámbito. Tras este análisis, lo que está claro es que infames son los gráficos y la campaña que pretende escandalizarse de los pactos ajenos cuando se está pactando con la extrema derecha. Porque ciudadanos está "no pactando" con la extrema derecha exactamente igual que Faemino está "no fumando" (recordáis el gag).

A mi esta negación de la evidencia en tu propia cara, lo que se ha dado en llamar posverdad y que, en efecto, va un poco más allá de la mentira, me da mucho miedo. Que la evidencia no sirva en la política (que es la gestión de lo público) es muy serio. Pero no vamos a acabar en tono dramático un suceso tan hilarante. Porque tuiter también ha generado una buena guasa con el tema. Para muestra estos ejemplos de @BOtRusO y de @HaigaTv





LaborAble, graduación de la segunda promoción

La semana pasada tuvimos el acto de graduación de la segunda promoción de LaborAble, título propio de habilidades laborales para personas con discapacidad intelectual. Es un título financiado por la Fundación Once.Tanto en la fase de proyecto como en las evaluaciones que han hecho desde la Fundación, hemos quedado siempre muy bien, de los primeros. Pero todo esto es accesorio en comparación con lo maravilloso que es ayudar a personas que lo tienen especialmente difícil.

Una cosa llamativa es lo mucho que se aprende de una experiencia como esta. En física o ingeniería cuando tienes una formula muy complicada se comienza a destripar el problema con los casos límite, si la distancia a la antena es muy grande, si la temperatura es próxima al cero absoluto, etc. Un grupo de 15 personas con discapacidad intelectual se puede considerar un caso límite para la enseñanza. Comparando ese caso con otros más "típicos" podemos sacar interesantes conclusiones sobre la motivación, el estado de ánimo, la frontera socio-educativa y la educativo-sanitaria, el aprovechamento, etc. Es una experiencia que todo el mundo debería pasar alguna vez.

Buscaba la graduación del año pasado, pero se ve que no la puse en el Blog (o no la etiqueté bien). Sí encuentro una nota sobre la sesión de accesibilidd cognitiva del año pasado (aquí). La foto es de la nota de prensa de la UPNA, que ha salido en varios medios. A que es bueno el nombre LaborAble del programa ;-)

¡A por la tercera promoción!

jueves, 20 de junio de 2019

Ciudades accesibles y comprensibles, además de inteligentes

Llegas conduciendo a una ciudad desconocida. Con el navegador del teléfono, apareces fácilmente cerca del lugar al que tenías que ir. Das un par de vueltas y, afortunadamente, encuentras un lugar para aparcar en la calle. ¡Bien! Te fijas en el color del que están pintadas las zonas de aparcamiento y buscas el punto en el que hacerte con un tique de aparcamiento. A partir de ahí, las cosas dejan de ser tan sencillas. ¿Qué significa la zona naranja en esa ciudad? ¿Cuál es la tarifa en esta zona a estas horas? ¿Cómo se opera este aparato? Esas preguntas no son nada evidentes. Al día siguiente, decides ir en transporte público. ¿Cuál es el tipo de abono más conveniente para el tiempo que voy a estar? ¿Dónde se compran ese tipo de billetes? ¿Se puede pagar con tarjeta?

 ¿Cuál de los dos parquímetos se entiende mejor?

Para interaccionar con el entorno, hace falta información, un conocimiento que, en ocasiones, se obtiene de forma muy natural, pero en otras muchas, no tanto. Al estudio de esta cuestión, se le denomina “accesibilidad cognitiva”. Cuando pensamos en accesibilidad, normalmente no se incluye este aspecto. Parece que la accesibilidad se limita a disponer de rampas para que se pueda llegar a los sitios en silla de ruedas y, como mucho, alguna rotulación en Braille. Sin embargo, hay que pensar que todas las personas deberían ser capaces de interaccionar con el entorno de forma completa, hasta culminar la tarea de que se trate en cada caso.

Según Cristina Larraz, entendemos la accesibilidad cognitiva como el derecho a comprender la información que nos proporciona el entorno, a dominar la comunicación que mantenemos con él y a poder hacer con facilidad las actividades que en él se llevan a cabo sin discriminación por razones de edad, de idioma, de estado emocional o de capacidades cognitivas.

Las ciudades constituyen un hábitat especialmente proclive a generar problemas de accesibilidad cognitiva. Hay muchas actividades, muchos procedimientos, en ocasiones prolijos, con los que regular esas actividades comunes. No es raro que los responsables de todo ello no perciban la dificultad de comprensión que se genera. A fin de cuentas, ellos le dedican muchas horas a esas cosas y se las saben bien, pero un usuario casual de uno de esos servicios pude llegar a desesperarse. Seguro que a todos nos ha pasado más de una vez. Lo que ocurre es que tendemos a pensar que somos nosotros los que andamos “espesos” y no que el sistema está mal diseñado.


Trafic light tree. Escultura, instalada en Londres, del artista Pierre Vivant (foto de Diamond Greezer).

Aunque no sea un dispositivo real, ilustra muy bien la confusión que puede generar la yuxtaposición de demasiados elementos informativos; una ilustración magnífica de la ausencia de accesibilidad cognitiva.

También hay actuaciones excelentes desde el punto de vista de la accesibilidad cognitiva. Un ejemplo paradigmático son las instrucciones de montaje de los muebles de Ikea. Estas piezas de información consiguen transmitir la serie de instrucciones necesaria para realizar operaciones (a veces, de bastante complejidad) a personas enormemente variadas en cualquier lugar del mundo. Evitando lenguajes y símbolos con contextualizaciones culturales importantes, así como analizando muy bien el contenido que quieren comunicar, consiguen ese nivel tan alto de comprensión.

En resumen, las ciudades del futuro, como parte de su inteligencia, han de incorporar de manera natural la accesibilidad, en general, y la accesibilidad cognitiva ,en particular. Cualquier objeto o servicio al que se accede mal o no se comprende, difícilmente se le podrá calificar de inteligente.

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Esta entrada se ha publicado antes en el blog de la UPNA Traductor de Ciencia, y ha sido republicado por The Conversation.

miércoles, 19 de junio de 2019

Tardes periódicas

Este año se celebra el 150 aniversaro de la publicación de la tabla periódica de Mendeleiev. Se ha declarado año internacional de la tabla periódica.

En Navarra se ha celebrado colocando una tabla periódica de bloques de hormigón de 50cm de lado (unos 250 Kg cada uno). Una tabla inmersiva, para meterse dentro.

Una instalación tan chula permite celbrar actos por allí, usándola de graderío para un espectáculo enfrente, paseándola mientras se cuentan historias de los elementos o textos literaros referidos a los mismos. Y si se puede hay que hacerlo. Así que se ha puesto en marcha el programa "las tardes periódicas" en el que se van a hacer todas esas cosas. Comenzamos ayer con el primero de los paseos, en el que Javier Armentia y yo charlamos con una treintena de asitentes y pasamos un rato agradable entre elementos. Seguimos en los próximos días con este programa:


domingo, 16 de junio de 2019

Cogollos de Tudela (o de Fibonacci)

(Este artículo se publicó en Naukas hace unos días)

Esto que estás preparando la cena, cortas un cogollo transversalmente y, oh sorpresa, aparece una curiosa disposición geométrica. Las flores y las piñas tienen unas espirales muy visibles, además aparecen en ellas números de la serie de Fibonacci que las hacen muy “esotéricas”. Pero ¿también los cogollos?

Sección transversal de un cogollo


En realidad todas las plantas se organizan de alguna forma y a esa organización de las plantas, como no podía ser de otra forma, los científicos le han puesto nombre en griego: filotaxis (orden de las hojas, “filo” hoja, “taxis” orden). Y hay gente que la viene estudiando desde hace siglos. Como no es una cosa que tenga demasiado interés práctico ese estudio no ha sido ni muy sistemático ni profundo, así que sigue siendo un campo activo con muchas preguntas abiertas. ¿Por qué crecen así? ¿De dónde sale la serie de Fibonacci (o la razón aurea)? ¿Para qué les sirve a las plantas esta estructura?

Dibujos sobre la estructura del cogollo



En las plantas hay un punto central donde se amontonan células indiferenciadas (“madre”) desde el que se produce el desarrollo de los nuevos órganos, el meristemo. Al ser un punto y tener que generar distintas unidades, estas aparecen girando, por decir así. Esto se ve de manera muy gráfica en el ya clásico vídeo “Nature by numbers” (del que está sacado el siguiente fotograma).

Crecimiento espiral. Fotograma de “nature by numbers”


Este hecho se aprecia tan bien en la animación que parece una demostración, aunque no lo es, sin embargo se ha estudiado a fondo (véase este paper) comprobando que la espiral que se observa es, en efecto, una “estructura emergente” que surge del proceso de crecimiento, y que dependiendo de un parámetro (algo así como la “fuerza del crecimiento”) da lugar a empaquetamientos más o menos densos que generan distintos patrones filotáxicos, muchos de ellos espirales, y éstos siempre con un número de espirales y “contraespirales” que corresponde a números consecutivos de la serie de Fibonacci. Hay un vídeo precioso de Vi Hart donde estudia diferentes plantas y les cuenta las espirales.

¿Todo esto les sirve a las plantas para algo? No parece que esa sea la pregunta correcta. Lo que es seguro es que si ha sobrevivido a lo largo de milenios de evolución es que no funciona mal, no da lugar a estructuras que dificulten la supervivencia. Otra cosa es que resulten especialmente adaptativas (cosa muy difícil de probar, por otra parte). En el caso de las hojas se puede argumentar que así se consigue una gran área de cobertura, pero las hojas luego se deforman en su crecimiento en función de la insolación (y eso sí es adaptativo), así que aunque su punto de fijación a la rama procediera de la filotaxis su posición final no necesariamente. También es cierto que de la misma forma crecen otros órganos que no son hojas (flores, frutos) a los que no afecta la cobertura. En todo caso parece un algoritmo de crecimiento sencillo, por tanto no muy difícil de “inventar” por la prueba y error genética, que da un resultado de cierta complejidad, ajustable con un único parámetro y con buenas prestaciones.

Nuestro cogollo inicial es una de las muchas plantas de filotaxis espiral, en concreto de 3 epirales y 5 “contraespirales”, de baja densidad por tanto. Además, como el centro de cada hoja es triangular, el resultado de un corte es realmente bonito. No parece un objeto natural. Eso sí, el cogollo está igual de rico sabiendo todas estas cosas o habiéndolo picado sin más observación. La ensalada sabía igual. El conocimiento no “desteje” el placer sensual, al contrario, le añade una capa más de disfrute a la realidad.

(Sobre filotaxis salió hace poco un artículo en Investigación y Ciencia)

miércoles, 12 de junio de 2019

La capacidad de pasar a través de las paredes

"Tengo un invento para pasar a través de las paredes... las puertas. ¡Soy más pirindolo!" Decía Locomotoro en una escena de los chiripitifláuticos en mi más tierna infancia (que no encuentro en youtube). Efectivamente las puertas son un gran invento para pasar a través de las paredes (cuando está abierta) manteniendo la integridad de la pared (cuando está cerrada). Y abrir y cerrar puertas es una obviedad ¿no?


Pues quizá no tanto. Estas personas tan glamurosas de la foto tendrían sus dificultades a la hora de abrir una puerta, tienen discapacidad.

Solemos pensar en la discapacidad como una situación permanente, importante, de cierta gravedad y que dificulta seriamente la vida, pero esto no siempre es así (1). En el nivel conceptual que nos interesa ahora, la discapacidad es el desajuste entre las demandas del entorno y las capacidades de una persona (2). Una puerta que hay que abrir demanda que se agarre del pomo, se gire y se tire para que pivote sobre sus goznes (suponiendo una puerta típica). Con las manos ocupadas o escayoladas es difícil agarrar y girar el pomo; con un carrito es incómodo tirar de la puerta.

Con éste asunto de la puerta se ejemplifica la forma más operativa de considerar la discapacidad (3), como las demandas que exige realizar una función. Diferentes alternativas de diseño que permitan llevar a cabo esa función serán más accesibles en la medida en que requieran menos capacidades del usuario. Ya volveremos a la accesibilidad, ahora me interesan esas capacidades del usuario.

En una primera aproximación podemos pensar en usuarios "normales" y "anormales" (llámales discapacitados, especiales, o lo que sea). Pero esto no es así, no hay dos estados, hay toda una gradación. Desde tener las uñas recién pintadas, un poco de dolor en las manos o cargar con unos libros hasta que te falten las manos hay un sinfín de estados posibles. Siempre desde el punto de vista de abrir una puerta hay toda una gradación de discapacidad, tanto temporal (instantánea, de medio plazo o permanente) como de severidad.

Así pues, todos somos personas con discapacidad. Tenemos capacidades por debajo de la máxima para muchísimas funciones en muchísimas situaciones. Por eso ocuparse de la accesibilidad, de que el mundo exija las menores demandas para desarrollar las tareas en que consiste vivir, no es caridad para unos pocos desgraciados, es lo más razonable para todos. No hace falta recurrir a la imagen de uno mismo cuando sea muy viejito. Eres una persona con discapacidad ahora.

(Segunda parte de la tarea que me encarga @javierfpanadero derivada de una interesante conversación)

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(1) Sin prejuicio de que las personas con discapacidades importantes y permanentes (los retrones que diría Raúl Gay) tienen una vida muy difícil y no hay que trivializarla con estas consideraciones. No se trata de eso, sino de analizar las cosas en un plano puramente conceptual.

(2) De esa "definición ecológica de la discapacidad" hablamos en una entrada anterior.

(3) La más operativa en la dirección de la ingeniería, digamos. Es la consideración que sugiere alternativas de diseño que la pueden disminuir, la que permite estudiar la accesibilidad por tanto. Otra cosa es que esa accesibilidad hay que exigirla (derechos, legislación, activismo, ...) hay que sufrirla, conocerla, anunciarla (asociacionismo, visibilización,...), y muchas cosas más. Vamos, quiero decir que la discapacidad es un concepto con muchas facetas y que el reduccionismo de arriba no pretende anular o minusvalorar otras, es pura simplificación didáctica.

lunes, 10 de junio de 2019

Lo que puedes y lo que se te exige

¿Puede andar un triciclo con ruedas cuadradas?

Viendo la foto puede parecer que no, por eso el niño está llorando. Ocurre, como tantas veces, que damos por asumidas demasiadas cosas. Un triciclo con ruedas cuadradas no es adecuado para un suelo plano. Pero hay más posibilidades (ver).

Calcular el perfil geométrico que tiene que tener el suelo por el que una rueda cuadrada circula bien es un problema muy elegante de matemáticas y se pone en muchas asignaturas. Aparecen las curvas cicloides, cosenos hiperbólicos, y cosas así. Hay modelos de este "juguete" en muchos museos de ciencia, escuelas de ingeniería, etc. (ver).

El ejemplo sirve para ilustrar muy gráficamente el llamado "modelo ecológico de la discapacidad". Según esta idea, la discapacidad no es una cuestión intrínseca de alguien, sino que surge de relación con el entorno, un desajuste entra las capacidades de una persona y las demandas del entorno para realizar una función.

Hay quien puede pensar que este tipo de malabarismos lingüísticos (conceptuales en realidad) no cambian las cosas: las personas en silla de ruedas lo tienen igual de difícil para bajar de una acera describamos como describamos su dificultad. Sin embargo no es así, las palabras construyen la realidad (1), especialmente a medio plazo. Concepciones modernas de la discapacidad están detrás de que hoy día en casi todos los pasos de peatones haya rebajes en la acera (y que estén pavimentados con baldosas podotáctiles). A una persona concreta en una situación concreta no le cambiamos la realidad por endulzar el lenguaje, pero la evolución social sí que cambia si colectivamente asumimos unos u otros modelos.


Desde el modelo en el que la discapacidad se considera un castigo divino hacia la familia en la que nace la persona con discapacidad, hasta modelos como el ecológico antes descrito, ha habido una larga evolución. Por cierto, al igual que en la evolución biológica en que la aparición de especies más moderna no acaba con las más antiguas, también distintas visiones de la discapacidad coexisten. Justo en el último número de REDIS, hay un artículo sobre los modelos teóricos de la discapacidad en las últimas 5 décadas (está en abierto, por cierto). Hace unos años José Antonio Seoane (2) trataba también sobre la evolución de los modelos de discapacidad en este trabajo, también abierto.

Soeane se centra en los derechos, en que las personas con discapacidad son personas, con toda su dignidad; y por lo tanto sujeto de derechos (de los derechos humanos en particular) y no objetos de compasión o caridad. A mí me interesa más la visión ecológica antes descrita. Ambos aspectos forman parte de la legislación vigente, de la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad (de la CIF) y de la legislación española que la transcribe. No es que sean alternativas, ambas cosas son parte de la misma visión.

El modelo ecológico de la discapacidad, así descrito (ejemplificado por el triciclo de ruedas cuadradas), enfatiza la importancia del diseño en la disminución de la discapacidad. Hacer un mundo más accesible no es una cuestión de compasión para (unas pocas) personas desafortunadas, es algo que reduce la discapacidad global, el desajuste entre capacidades y demandas para todas las personas, porque todos tenemos unas capacidades limitadas.


Para una interiorización más sentida de este concepto leed este cuento breve de Carmen Saavedra tan interesante (que me hace llegar Fátima)

(Primera parte de la tarea que me encarga @javierfpanadero derivada de una interesante conversación en Naukas Coruña)
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(1) Más bien las ideas construyen la realidad, pero las palabras son las asas con las que agarramos las ideas y las materializamos.
(2) Al que oímos en Naukas Coruña 2019 hablando de otro tema justo hace dos días.
(3) Sobre esto escribí hace ya 9 años,solo que de forma mucho más breve.

miércoles, 5 de junio de 2019

Pint of Science 2019 Pamplona

Desde que en 2015 debutamos como una de las 8 ciudades españolas que se unía al festival Pint of Science su éxito se ha desbordado. En 2019 han sido 73 ciudades españolas, y España uno de los 24 países en que se ha celebrado.

La idea es sencilla, programar charlas de ciencia en bares en tres días concretos, en este caso fue 20, 21 y 22 de mayo. Siempre es de lunes a miércoles, no sé si la organización central (inglesa) no confía en que esta modalidad de ocio pueda competir bien con otras más habituales hacia el fin de semana.

Desde la organización local de Pamplona, que hemos sido los mismos en estos 5 años, las actividades están totalmente rutinizadas. Los bares son los mismos, nos conocen, nos esperan y quedan encantados de la experiencia. Siempre me gustan los comentarios de camareras y camareros que "se tragan" la charla por obligación pero luego comentan que les ha parecido muy interesante y que se debería hacer más veces. Mola porque suena sincero, ellos hacen lo que les ha mandado su jefe, y no tienen porqué adularnos.

Tenemos estructurada la participación en tres bloques, universidad pública, universidad privada y otros centros relacionados con la ciencia navarra (principalmente el Planetario, que no falla nunca). Qué institución va a qué bar se sorteó el primer año y a partir de ahí va rotando. Cada organización elige a sus ponentes, con lo que la garantía de "calidad" de la charla está certificada. Esto parece una obviedad, pero en otras ciudades ha habido problemas por charlas demasiado "magufas".

Merece la pena detenerse un poco más en el crecimiento de la participación:

Un crecimiento muy lineal con casi 20 ciudades nuevas al año. Y todas las que comienzan repiten. En algún momento tendremos que reconocer que esto pasa de ser un festival a ser un género, una modalidad más de ocio en la ciudad, un elemento más de la cultura.

La idea de agrupar las charlas en unas fechas y ponerles una etiqueta común es muy útil. Para los organizadores novatos proporciona una garantía de éxito, hay un foro donde las personas involucradas comparten su conocimiento en un ambiente muy colaborativo. Y, lo más importante, los medios de comunicación tienen la noticia hecha, y ninguno falta a su cita. Algo tan friki y a la vez tan extendido por el mundo da una noticia perfecta.

A cambio, este agrupamiento supone rigideces de fechas, exigencias económicas por parte de la marca (para poderla usar), costes de mantenimiento de una web compleja que recoge tantísimos eventos y que necesariamente se ha de mantener de forma distribuida. De momento no hay duda de que las ventajas superan con creces a los inconvenientes, pero con este ritmo de crecimiento (y la saturación mediática de "otra vez estos") en algún momento habrá de desbordarse la pinta y convertirse en ciclos de charlas locales en cada ciudad. Porque lo que no creo que ocurra es que este tipo de actividades vaya a menos.

Y ese es el mayor éxito de todo esto, la creación de un formato cultural y de ocio que se vaya incorporando de manera natural a la oferta ciudadana. Y en Pamplona, pioneros con "Ciencia en el Bar" no vamos a cejar en el empeño. Eso sí, si alguna persona se quiere incorporar a la organización local de Pint of Science será más que bienvenida.

Las charlas de este año en Pamplona, como siempre, fueron excelentes. Dejo aquí una foto de Javier Novo que evitó la muerte por power point con unas impresiones 3D de cráneos, y unos experimentos de simulación de redes genéticas utilizando voluntarios del público realmente espectaculares. Y el público del Zentral (más de 200 personas) que sin duda da un enorme subidón.






viernes, 31 de mayo de 2019

Predecir el tiempo (o no)


El tiempo atmosfético es un sistema caótico. En lenguaje técnico eso de "caótico" se puede definir con precisión (de varias maneras, por cierto). Una interesante es que la capacidad de predecir las condiciones (la temperatura en un punto, por ejemplo) de dificultan exponencialmente con el tiempo. Uno de los sistemas más sencillos que es caótico en este sentido y donde se aprecia intuitivamente su "maldad" es el péndulo doble, como el de la figura de abajo.

Cuando tienes un sistema de este tipo la predicción a largo plazo es imposible. Por eso es tan difícil para las personas del tiempo de los medios de comunicación acertar de verdad. Pero por otro lado apece mucho tener predicciones. Puede incluso haber vidas que dependan de esas predicciones. Por eso es fácil encontrar patrones donde no los hay, o donde los hay a medias. A veces la gente de campo puede hacer predicciones locales porque en ese sitio hay un patrón que se repite, pero muy localmente, los indicios que le sirven a esa persona no funcionan en otro pueblo.

El deseo de ver patrones llevó al capitán FitzRoy a ver correlaciones entre el tiempo atmosférico y otro sistema caótico muy curioso (1). Un "juguete científico" de sobremesa conocido como "vídrio de tormena" o "storm glass". En una ampolla con líquido se forman unos cristales (de alcafor) ce formas y tamaños variados. La apariencia de esos cristales se pretende relacionar con el clima (como se muestra en la figura inicial a la izquierda). La versión que realmente funciona para las predicciones es la de la derecha. Bueno, podríamos quitarle el "pre" y dejarlo solo en "dicciones". Lo que realmente hace la piedra es espacificar el tiemp oque hace ahora, y por tanto en el tiempo inmediatamente posterior. Los sistemas caóticos divergen exponencialmente con el tiempo, pero en tiempos cortos... son fácilmente predecibles, hasta con una piedra.

Por cierto, buscando imágenes de "whether forecasting stone" (tontá sobre la que me llamaba la atención el ínclito Javier Armentia) he encontrando variantes. Aunque la idea general es la misma, y algunas de las frases aparecen en todas (soleado, cuboerto o ventoso) otras cambian. A final he elegido una que tiene la variante de que si ves dos piedras dejes de beber. Un giro de guión que se sale del "plot" meteorológico para adentrarse en otros rollos.

Sí, soy de esos que destripa un chiste explicandolo demasiado ;-P   (o no, según se mire)

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(1) Sobre FitzRoy y su vídrio de tormenta di una charla en Naukas 17, está AQUI.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Hay otros mundos, pero están en este.

El sábado 25 de mayo tuvimos la segunda edición de Naukas Pamplona. Bajo el título genérico de "Otros Mundos". 12 ponentes nos dieron unas charlas estupendas de los temas más variados, desde los mundos extremos de los extrmófilos o la antártida a los mundos microscópicos (microbianos o genéticos).

Charlas de la marca Naukas, ciencia escepticismo y humor. Comprensibles por todos y con historias apasionantes. El programa en la web de Naukas, aquí. Antes del evento me entrevistó Eva Caballero para La Mecánica del Caracol, aquí, para comentar el programa de Naukas.

No contentos con la organización del sarao completo (que no es moco de pavo), el compadre Armentia y yo preparamos una charla de cierre titulada "hay otros mundos, pero están en este". La idea era recoger muchas de las cosas habladas en la sesión y encajarlas en "este mundo". Lo fundamental es que la materia de este mundo es la misma que la de cualquier otro (origen primordial de los elementos), las leyes que lo rigen también son las mismas en todas partes (hasta donde alcanza nuestro conocimiento), y las ideas con que nos aproximamos a su comprensión también son las mismas de mundo en mundo. Añadiéndole la "payasada" de comer y beber en el escenario dio como resultado esta charla que tan bien grabó la EITB.

En ese enlace están también las charlas de los demás ponentes, incluido el interludio poético (no así el mágico y el musical). Porque entre las charlas "puras" tradicionales se incluyeron 3 interludios de otros mundos culturales.

Para terminar este resumen, es de agradecer que Diario de Navarra haya recogido tan magníficamente el evento:

domingo, 26 de mayo de 2019

El silencio de los blogueros

Los blogs han muerto. La conversación que propició internet se ha mudado de barrio y se ha vuelto bronca y desagradable. O al menos ese el leitmotiv mediático de moda.

Los mensajes cada vez más cortos a los que nos aboca la costumbre tuitera. La ventana de atención minimizada. El leguaje mutilado por las abreviaturas de los mensajes de tamaño limitado y tecleados incómodamente en móviles. La adicción a las pantallas. Cerebros modificados cuyas consecuencias a largo plazo no podemos prever. La posverdad propagada por las redes sociales. El fomento del odio. La capacidad de tergiversar los mensajes con tal habilidad que modifican resultados electorales.

No me creo esa visión apocalíptica.

Seguro que hay algo de verdad en todos los enunciados, pero no creo es que sea algo generalizado y, sobre todo, no es una novedad. Los totalitarismos de hace un siglo se expandieron, modificaron elecciones y crearon "posverdades" sin necesidad de redes sociales. La televisión ya nos recableó el cerebro, y los anuncios de 20 segundos eran la excusa de hace 30 años del limitado rango de atención que los profesores perciben en sus alumnos. El aislamiento individual se lograba con periódicos, escuchando el transistor pegado a la oreja o por cualquier otro medio. Todos esos males no se deben a la comunicación digital, es el lado oscuro de la condición humana. Son los mismos perros con collares digitales.

Lo que sí evoluciona muy deprisa son las herramientas, tanto el hardware como el software. En una década los teléfonos móviles están irreconocibles. Las tabletas nacieron, prometieron ser el futuro y hoy se baten en retirada. En esa misma década la red social por excelencia ha comenzado un declive quien sabe si imparable, los mensajes cortos ya no son tan cortos y se han llenado de gifs.

Los blogs también han cambiado mucho en esta década. Los adolescentes ya no se abren un blog en el que cuentan sus cosas. Como dirían los Celtas Cortos, "Hoy no queda casi nadie de los de antes; Y los que hay, han cambiado". La mayoría lo ha dejado, se agotó el proyecto y el ímpetu del momento. Cambios de vida, de situación personal dejaron el blogueo de lado. Todos contestan que no encuentran el tiempo ahora, pero en realidad el hueco para este tipo de actividades nunca existe, hay que inventarlo. Y para ello hace falta ilusión y energía, y ambas se van gastando si no hay una realimentación importante. Por eso "los que hay, han cambiado", los que consiguieron fama con su blog lo han mantenido aunque haya evolucionado para ajustarse a esa demanda más masiva. Se han reunido entorno a plataformas de cierta entidad, sitios web de medios tradicionales, etc.

El blog no es que haya desaparecido como tal, sino que se ha profesionalizado. Las empresas tienen blogs, las páginas de marketing incluyen uno por defecto. Lo que ha desaparecido es el bloguero "indie". Los que quedan forman parte de la marca personal de individuos que, aunque comenzaran de forma "indie", hoy son ya comunicadores profesionales (al menos parcialmente).

Todo este rollo anterior es una reflexión (probablemente una racionalización también) para reivindicar este blog indie en concreto. Se trata en cierta forma de refundarlo renovando la idea inicial de apuntar lo que me apeteciera sin ninguna pretensión. Una buena forma es comenzar con algo de lo que abominaba tradicionalmente: el metablogueo. La fuerza de las efemérides y los números redondos me empujó hasta el décimo cumpleaños del blog, pero a partir de ahí la decadencia ha sido completa. Y no por no tener qué contar (de hecho tengo en montones de papelitos y ficheros sueltos que deberían haber acabado aquí) sino por "no encontrar el tiempo", es decir, por haber perdido el proyecto y el impulso. Muchas veces me salgo de "La universidad en general y la UPNA en particular, la ciencia y la docencia", con lo que había demasiadas "otras hierbas"... Sea, aceptemos todas esas hierbas sin miedo. A ver que tal se va dando este modesto intento de acabar con el silencio de los blogueros (indies).


viernes, 24 de mayo de 2019

PreNaukas Universidad

Aunque en el cartel ponga 24 de junio, ocurrió el 24 de mayo, en esa semana enloquecida de la divulgación pamplonesa en la que teníamos Pint of Science, Naukas y esta novedad, un "prenaukas" universitario.

En Bilbao se ha hecho "Naukas Pro", en el que grupos de investigación cuentan su actividad en 20 minutos. Esto era una variante más festiva (valga la expresión). Se trataba de que estudiantes de doctorado pudieran hacer una charla tipo Naukas, de 10 minutos, delante de un público. Y podía ser diréctamente de su investigación o de cualquier tema en el que fueran expertos gracias a ella.

Otra de las novedades fue su "ecumenismo universitario", al incluir participantes de las dos universidades radicadas en Navarra. El éxito de público no estuvo mal, unas 70 personas, que para un viernes a las 19:30 no es desdeñable. Y de calidad estuvo fantástico. Los 8 participanetes hicieron unas charlas espectaculares, informativas y entretenidas a partes iguales. Buen ambiente... todo estupendo. Habrá que repetir.



Y sobre esto, con 3 de los protagonistas hablamos en Cope Navarra el 29 de Mayo, aquí el Podcast.


miércoles, 27 de febrero de 2019

Discusiónes, sistemas complejos y economía

Hace tiempo que había renunciado a discutir sobre economía. Es una de las pocas cuestiones sobre las que no consigo aunar mis reflexiones y mis sentimientos con suficiente coherencia como para que alguna de las dos no salga trasquilada. Pero ahí queda, como elefante en la habitación de la conciencia, siendo eludido pero con una presencia permanente. En esto que te reúnes con buenos amigos, de esos muy inteligentes, y buenos espirituosos, de esos muy intoxicantes (o quizás deshinibidores). El caso es que ahí explotó la conversación y el elefante se removió soltando trompazos.

Intentaba construir un argumento "termodinámico", un modelo de caja negra, en el que olvidando detalles, sólo con ver lo que entra y lo que sale se pudiera sacar una conclusión relevante... "gentes sin casa y casas sin gente". Relevante es, pero no arroja ninguna luz sobre la dinámica de la situación, no es un razonamiento, solo muestra el sentimiento de desasosiego que produce ese desajuste. En el otro lado, en un análisis del mercado de la soja te van detallando sus evoluciones hasta que te sientes como cuando un matemático te acaba demostrando que 1=2, "Emosido engañado". Todo acaba en el sentimiento, mi intento de razonar y el de comprender el razonamiento ajeno.

En el momento la cosa quedó inconclusa; con esa acusación permanente, y muy fundada por cierto, de que los físicos, armados de una vaca esférica, entramos como elefante en cacharrería en cualquier disciplina pretendiendo dar lecciones. Pero de esas te quedas molesto, aparte de la discusión más o menos agresiva a veces (que la amistad y la intoxicación perdonan), está el que siguen sin cuadrar las cosas. Hasta que una mañana en esos momentos creativos que brinda la ducha se me apareció un atisbo de solución: pudiera ser un efecto secundario.

Los sistemas complejos tienen propiedades emergentes, y muchas de esas son destructivas para el propio sistema. Existe la vida y existe la enfermedad, no como cosas diferentes, sino como dos caras de la misma moneda. Llamamos enfermedad a vida que no nos gusta, la vida de virus y bacterias que nos infectan o la vida deformada de algún modo que nos produce sufrimiento, pero vida a fin de cuentas. La única manera de acabar con la enfermedad de una manera definitiva es acabar con la vida. Lo mismo pasa con la organización social y el delito. En grupos humanos de alta densidad solo se puede convivir estableciendo un sistema de normas bastante amplio. El propio establecimiento de las normas deja comportamientos al margen. Sólo en ausencia de ley deja de existir el delito. Las gaviotas no delinquen cuando una se come el pez que otra sacó del mar. En el gif que ilustra la entrada no hay movimiento circular, es un artefacto causado por puntos que se mueven en línea recta cada uno.

Pudiera ser que en el caso de la economía, lo que me produce sentimientos desagradables ("especulación", desajustes de mercado, etc.) sean los efectos secundarios de creaciones económicas como los mercados, el crédito, los mercados de futuros, etc. Pudiera ser que cuando discutimos sobre estas cuestiones los "críticos" (no sólo entre físicos) centremos la mirada en la cruz de la moneda y los técnicos (esos sí casi siempre economistas) estén deslumbrados por la cara. A fin de cuentas salvo que se ponga uno muy bizco es imposible ver a la vez las dos caras de la moneda. No me cabe duda de que la existencia del mercado y del crédito son estupendas. Si no tendría que vivir en una casa que me hubiera construido yo o bien que pudiera pagar a tocateja. Si vivo así de bien es gracias a esas creaciones. Quizá "casas sin gente y gente sin casas" es la enfermedad/delito de esas creaciones. Quizá no se puedan eliminar del todo sin volver a la edad de piedra (Marx no lo quiera).

Eso sí, hay ecosistemas más sanos que otros, vida más higiénica y sociedades más seguras que otras. Si el caso de la mis "monstruos económicos" fuera un efecto secundario de los sistemas complejos aún nos queda margen para la discrepancia y para la militancia. Igual que ducharse a menudo evita infecciones y votar a menudo corrupciones, habrá formas de actuar que optimicen la relación coste beneficio de ese sistema complejo recién llegado que es la economía. Me alegro de seguir teniendo discusión para próximas reuniones.

Dedicado a Pedro y María, magníficos anfitriones.

viernes, 22 de febrero de 2019

Fraude, salud mental y masculinización... Conecting the dots


Tratandose de ciencia sería necesario hacer estudios que lo confirmasen, pero observando determinadas tendencias de la ciencia actual aparece una hipótesis de forma inmediata. Los síntomas son:

- La mitad de las mujeres que se dedican a la ciencia la abandonan tras su primer hijo (ver en Nature)
- La salud mental de los estudiantes de doctorado es peor que la de otras personas de edad similar en otros trabajos estresantes (ver en Nature o en Science)
- El aumento del fraude científico, retracciones, irreproducibilidad, etc. (ver en Science)

Los dos primeros hacen referencia a los científicos como personas y el tercero a la ciencia como producto, como conocimiento generado. Este útimo ha generado su controversia y los estudios que hablaban de una aumento espectacular del fraude (de hasta 10 veces) hace casi 10 años se han puntualizado bastante, pero aún así creo que no hay duda de que hay un porblema de mala praxis científica significativo.

¿La cuasa común? Publish or perish, be highly cited or perish.

Lo malo de esa frase no es la parte de publicar o ser citado, sino el castigo por no conseguirlo de forma suficiente. La frase "publicar o perecer" la hemos leído muchas veces quizá sin pensar que el castigo para los que no llegan (llegamos) a pasar el listón es inmisericorde. No se trata de que no asciendas, tu sueldo suba poco, no consigas entrar en buenos proyectos... es "perecer", ser expulsado, abandonar la actividad.

En un momento histórico en que la ciencia es más importante que nunca (o tanto como siempre, pero seguro que no menos) no se puede exprimir a los científicos como naranjas de zumo. Bueno, sí se puede, pero lo que ocurre entonces es que muchos (y sobre todo muchas) abandonen, y en los que no lo hagan se resienta su salud mental o ética (o ambas).

Esta realidad se compadece muy mal son el llamamiento al "fomento de vocaciones STEM", un mantra cada vez más institucional y extendido... O quizá sí que se entiende, ya que no va a haber incentivos de verdad (sueldo, condiciones laborales apetecibles, etc.) tenemos que alimentar inventivos internos, "vocaciones". Que las personas sientan la llamada y se lancen a la tarea aun cuando no sea una opción racionalmente sensata. Claro que nadie de las personas que conozco que trabajan para aumentar el interés por la ciencia (y más aún en mujeres) lo hacen con esta visión tan malvada, pero sistémicamente es lo que estamos haciendo entre todos.

Quizá tendríamos que empezar a hablar del elefante en la habitación de la creación científica...


lunes, 7 de enero de 2019

La pospolítica de la posverdad

“Que no me vengan a mí con estadísticas” dice un político estos días. Sólo faltaba que la realidad pudiera quitar lustre a mis ideas. Ya no se trata de tener valoraciones y opiniones distintas sobre los hechos, sino de tener hechos alternativos. ¿Por qué no? ¡Que llamen a los filósofos! ¿De verdad hay hechos incontrovertibles? Aún más ¿Existe siquiera una realidad exterior a mi mente? Pues si no me puedes asegurar de manera definitiva la objetividad, mi fascismo no tiene contestación.

El pensamiento posmoderno le ha quitado la faja a los cerebros más morbosamente antisociales y ahí andan, haciendo pandilla, reforzándose mutuamente y marcando el tema de conversación de todos.

«En este Gobierno, la niña será princesa y el niño será príncipe. Nadie va a impedirnos que llamemos a las niñas princesas y a los niños príncipes. Vamos a acabar con el abuso del adoctrinamiento ideológico» dice otro político (1, 2). ¿Por qué causan furor declaraciones como estas? Parece que la realidad se ha vuelto demasiado líquida, hay Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales, etc. Lo peor de todo el “etc.”, esto es un sindiós en el que no hay manera de aclararse. ¿De verdad la realidad ha de ser tan líquida, tan complicada? Parece que hay quien ha encontrado la solución, era tan simple como usar los colores adecuados en el vestuario infantil: “Atención, atención. Comienza una nueva era. Los niños visten de azul, las niñas de rosa”.

Parece que los tertulianos (de ciertas tertulias, claro) no esperaban esta deriva de la posmodernidad y recurren a un supuesto poder adoctrinador infinito de las redes sociales para explicársela. Yo lo veo más sencillo, a la par qué más sistémico y mucho más peligroso: este neofascismo mundial inventa puertos seguros para ayudarse a navegar una realidad “demasiado líquida”.