Horrible accidente de tren con un montón de muertos. La gestión de las catástrofes no es ni de izquierdas ni de derechas. Parece que la emergencia se está gestionando de forma modélica, con coordinación, apoyo popular y, dentro de la complejidad de todo esto, con orden y eficiencia.
Hay dos cosas que sí tienen un carácter político importante: (i) una gestión de las infraestructuras que minimice los accidentes y (ii) una delimitación de responsabilidades justa. En las dos cosas el gobierno actual no saca buena nota. Dos accidentes brutales en la misma línea en 9 meses no parece de recibo. Y la comparecencia del ministro Puente, apuntando a las personas responsables del componente humano del fallo, como la clave de la "culpabilidad" es... poco justa (dejémoslo ahí, por no decir algo peor)
Parece que hoy no se puede hablar de otra cosa, claro, pero están las teles y radios tan llenas de pseudoexpertos que da un poco de vergüenza ponerse a lo mismo. Me voy a limitara a un comentario por elevación, una opinión sobre la alta velocidad en sí misma, algo que en Navarra generó polémica hace unos años pero que ya se da casi por olvidada. Cada vez tengo más claro que los trenes de alta velocidad son una mala solución de movilidad. No hace falta invertir las enormes cantidades de recursos que exige (especialmente en términos medioambientales), ni contribuir a despoblar el territorio entre paradas de AVE. Un tren menos rápido en velocidad punta, pero con una red más tupida y unos accesos más cómodos y mejor conectados con las poblaciones pueden dar un servicio más justo.
En algún sitio oí que el AVE no es tanto una alternativa de movilidad social como una infraestructura turística,y es un curioso punto de vista que tiene su punto de razón. Claro que no hemos asumido aún que hay que cambiar la tendencia a aumentar el turismo que sigue, por defecto, en la mentalidad de cualquier gobierno. Tanto que gastamos dinero público en subvencionar aviones!!
Una política que tenga en cuenta adecuadamente el cambio climático, como debería de ser inevitable hoy día, ha de limitar el crecimiento de nuevas infraestructuras (como el TAV), ha de topar la turistificación...
Un accidente tan terrible como el de hoy, y el recuerdo del de Adamuz, ponen más de manifiesto que el TAV está en el límite de lo posible. Entre lo tecnológico, lo organizativo y lo económico, está en el límite de lo viable. Si a eso le añadimos lo ecológgico, queda fuera de lo sensato.
Quizá cuando se empezó a construir el TAV a Pamplona no era tan mala idea, pero el mundo cambia muy rápido y hoy el juicio es claramente negativo. Haríamos bien en pararlo...
Sobre la relevancia del partido en el gobierno en el mantenimiento de las infraestructuras (Blluit de origen)









