La barbaridad del accidente de tren sigue marcando la actualidad. Tres Cinco ideas a vuelapluma:
1.- Cada vez entiendo menos qué es noticia y cual es el papel de los medios de comunicación de masas. Aimar Bretos haciendo llorar a un bombero cansado y Sastre organizando un tutorial radiofónico de tecnología de seguridad ferroviaria con especialista sueca y todo. ¿Para qué? ¿A quién le interesa? ¿Qué aporta eso en lo informativo, lo humano,lo político o lo emocional?
2.- Tanto el Frente Amplio como Podemos dejan claro su posicionamiento acorde con los valores propios: un trabajador no puede comerse el marrón. El trabajador es el último eslabón de una cadena de responsabilidades. No debía estar solo, ni tener tanto trabajo, ni debía suplir a un sistema técnico que cae con frecuencia, ni tantísimas cosas. Así que aunque comenta un fallo, no es el responsable único, ni siquiera el principal de la movida. Ya en el accidente de Angrois se planteó la disyuntiva entre lo individual y lo sistémico. Entonces ganó la visión individual y se lo comió el maquinista.
3.- La extrema derecha no suspende campaña, no tiene nada que lamentar una vez que tiene claro que el gobierno bajo el que ocurren cosas como esta es directamente criminal. La abducción cognitiva sectaria de esa peña hace que no necesiten narrativas mínimamente creíbles para sostener sus barbaridades. Me ha salido un bulo de una cuñada (en Instagram, creo) en el que se sostiene que este gobierno ha hecho inversiones brutales en trenes extranjeros de países árabes y, claro, aquí no nos queda nada. Indigencia intelectual (y un poco moral también).
4.- La discusión sobre cómo ha afectado la liberalización al evidente malfuncionamiento de la red. Se oyen datos interesantes en ambos polos en esa conversación, pero no puedo evitar (ni quiero) mi sesgo ideológico: mucho mejor un servicio público, único, público y con criterios de servicio. Unos cuantos datos interesantes y argumentos contundentes en ESTE hilo de 14 bluits de Eduardo Garzón (obviamente coincidentes con mi punto de vista que esto es un opinadero, la cosa científica otros días)
5.- Al mirar con perspectiva la inversión ferroviaria se ve que hay una infrainanciación apabullante... igual que con la sanidad, la educación o la justicia (aquí Emilio Tejera abunda en lo mismo). Para que la sanidad fuera lo que nos gustaría (tanto a sanitarios como a pacientes) hace falta fácilmente el doble de personal, al menos un 50% más. Llevamos 35 años de desgaste de los servicios públicos día a día, desde la caída del muro de Berín. Es verdad que a distintas velocidades según el polo del bipartidismo que tocara, pero nunca revertido. Estamos llegando a u npunto en el que no se trata de pequeñas reformas o mejoras de gestión, hace falta un cambio de paradigma potente que sólo es posible con una reforma fiscal también potente. Hay que repartir mejor y tomárselo en serio.
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Cada día me cuesta más escribir esta homilía diaria, pero van 23 días, el coste hundido de dejarlo es ya fuerte...








