domingo, 1 de noviembre de 2026

Las derechas (diario de campaña, día 27)

Se publican hoy encuestas. Aterradoras en lo que al reparto de bloques respecta, aunque queda mucho partido, afortunadamente. Pero me interesa hoy la cosa de las derechas: cómo Vox no para de subir y como le va comiendo la tostada al PP. 

Yo discutía mucho con mi padre, que en sus últimos años era muy del PP (procedente de la UCD pasando por el CDS), y aunque no coincidiéramos, es una derecha que entiendo. Entiendo los planteamientos económicos liberales, la moral católica y hasta la visión atlantista en lo internacional. No lo comparto, claro, pero veo ahí a personas que creen honestamente que el desarrollo de ese programa haría vivir mejor a la gente y que es lo que necesita un país próspero y moderno. En ese marco las desigualdades son naturales y necesarias, es el deseo de progreso de los que están más abajo lo que mueve al esfuerzo laboral. Pero esa derecha era totalmente anntinazi. Podía coquetear con que Franco no era tan malo, pero claramente un dictador y un régimen a evitar. Es la derecha legalizó al partido comunista sin ir más lejos. Más cerca en el tiempo, la que suscribía la transición verde y tantas políticas europeístas.

Nada que ver con el malismo, con "me gusta la fruta" o "que se jodan". Nada que ver con la prioridad nacional, con el odio al inmigrante, con el odio a lo LGTBIQ+. Nada que ver con el negacionismo climático o  anitvacunas. La derecha extrema ha movido el esquema de las cosas de tal forma que hasta el Papa de Roma se les queda bien lejos a la izquierda.

Sin embargo, parece que una vez iniciada la carrera a ver quien dice la fachosidad más gorda, el PP no puede mantenerse en posturas sensatas, dónde quedó la democracia cristiana, y se lanza a perseguir los fascistas en una carrera que tiene perdida de salida.

Con la extraña excusa de que se ha ido demasiado lejos en ser buena persona y tratar con amabilidad a mujeres o colectivos minorizados, sea por el lado queer, discapacidad o pobreza, se impugnan todos los avances sociales y se retrotrae la discusión a los tiempos del tardofranquismo, que si la eutanasia, el aborto, la caza o la tauromaquia... Una guerra cultural absurda pero muy efectiva en la futbolización de la política. Es ese extraño mix de valores ridículos el que se adhiere a muchas identidades como arrancamoños a los calcetines. La derecha que fue sensata no encuentra discurso suficiente y se arruga ante su versión extremista y rinde su sensatez. Claro que entre lo genuino y lo arrastrado el votante lo tiene claro.

Habrá quien piense (y con cierta razón) que romantizo el pasado, pero prefiero estos Abascales hacen añorar a los Fragas...  


Buscando ilustrar el texto he puesto "tonos de facha" en el buscador de imágenes y me ha salido esta maravilla que es la portada de un libro que no he leído.

sábado, 31 de octubre de 2026

La nieta (diario de campaña, día 26)

 Este puente ha venido a casa mi nieta y todo el tiempo que otros días dedico a leer crónicas, noticias y bluits se lo ha quedado ella. Una vez dormida me enfrento al momento reflexión diaria.

Un descendiente es la materialización encarnada del futuro, más cuanto más joven. Y nada más motivador para la acción política que la visión de futuro. Pensar en el devenir de la emergencia climática sin unas acciones determinadas a minimizarlo y gestionarlo o en una sociedad injustamente fraccionada y llena de precariedad duele como cuando oyes llorar a un bebé.

Parece que la lucha por la vivienda la han de pelear personas sin vivienda, y que a mi sólo debería preocupar la actualización de las pensiones. Pero esa visión de la política como mero lobismo es estrecha y triste. No sólo nos importa lo que nos afecta de manera más urgente aquí y ahora, acunar una nieta te ensancha inmensamente esa mirada.

No sé que ha pasado hoy de relevante, qué boutades han dicho los unos ni con que zascas se han despachado los otros, pero más que otros días tengo claro que hay que esforzarse al máximo en la construcción de un futuro deseable, y en esa tarea nada como la política, el poder de los que no tienen otro mejor. 

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En la foto estamos Manuela y yo, pero no es actual, es de este verano, nos la hizo Jorge Padín

viernes, 30 de octubre de 2026

Cambiar este mundo (diario de campaña, día 25)

El mejor analista. Recién viudo de una alta directiva, achaca el accidente, como muchos otros males de hoy día al "capitalismo con prisa", a la presión por ganar más dinero y a más velocidad constantemente. (El vídeo de la comparecencia aquí)

El testimonio es especialmente dramático porque es la pareja de una de las personas fallecidas en el accidente. Pero también es especialmente iluminador, como el niño del cuento del traje nuevo del emperador que  señala la estupidez de unos ropajes maravillosos que realmente no existen.

Toda esa prisa, esas productividad, esas títulos grandilocuentes que lucir en la tarjeta de visita, son tan inexistentes como el traje del emperador, mientras jugamos a que nos lo creemos aguantamos la farsa, pero en el momento que consigues salir de la rueda de hámster se revela la vacuidad en toda su crudeza.

Se puede argumentar racionalmente de muchas formas la quiebra de ese capitalismo, el destrozo climático o la injusticia del reparto entre otros muchas cosas. Pero más potente es verlo en la desesperación de este doliente señor que clama por hacer un mundo mejor.  

 

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Y muchas gracias a las personas que me contactan directamente cada vez que manifiesto desánimo al pie de estas notas. Intentaremos resistir a nota diaria, total, "solo" quedan 30 días más... 

jueves, 29 de octubre de 2026

Analistas (diario de campaña, día 24)

 La barbaridad del accidente de tren sigue marcando la actualidad. Tres Cinco ideas a vuelapluma:

1.- Cada vez entiendo menos qué es noticia y cual es el papel de los medios de comunicación de masas. Aimar Bretos haciendo llorar a un bombero cansado y Sastre organizando un tutorial radiofónico de tecnología de seguridad ferroviaria con especialista sueca y todo. ¿Para qué? ¿A quién le interesa? ¿Qué aporta eso en lo informativo, lo humano,lo político o lo emocional?

2.- Tanto el Frente Amplio como Podemos dejan claro su posicionamiento acorde con los valores propios: un trabajador no puede comerse el marrón. El trabajador es el último eslabón de una cadena de responsabilidades. No debía estar solo, ni tener tanto trabajo, ni debía suplir a un sistema técnico que cae con frecuencia, ni tantísimas cosas. Así que aunque comenta un fallo, no es el responsable único, ni siquiera el principal de la movida. Ya en el accidente de Angrois se planteó la disyuntiva entre lo individual y lo sistémico. Entonces ganó la visión individual y se lo comió el maquinista.

3.- La extrema derecha no suspende campaña, no tiene nada que lamentar una vez que tiene claro que el gobierno bajo el que ocurren cosas como esta es directamente criminal. La abducción cognitiva sectaria de esa peña hace que no necesiten narrativas mínimamente creíbles para sostener sus barbaridades. Me ha salido un bulo de una cuñada (en Instagram, creo) en el que se sostiene que este gobierno ha hecho inversiones brutales en trenes extranjeros de países árabes y, claro, aquí no nos queda nada. Indigencia intelectual (y un poco moral también).

4.- La discusión sobre cómo ha afectado la liberalización al evidente malfuncionamiento de la red. Se oyen datos interesantes en ambos polos en esa conversación, pero no puedo evitar (ni quiero) mi sesgo ideológico: mucho mejor un servicio público, único, público y con criterios de servicio. Unos cuantos datos interesantes y argumentos contundentes en ESTE hilo de 14 bluits de Eduardo Garzón (obviamente coincidentes con mi punto de vista que esto es un opinadero, la cosa científica otros días)

5.- Al mirar con perspectiva la inversión ferroviaria se ve que hay una infrainanciación apabullante... igual que con la sanidad, la educación o la justicia (aquí Emilio Tejera abunda en lo mismo). Para que la sanidad fuera lo que nos gustaría (tanto a sanitarios como a pacientes) hace falta fácilmente el doble de personal, al menos un 50% más. Llevamos 35 años de desgaste de los servicios públicos día a día, desde la caída del muro de Berín. Es verdad que a distintas velocidades según el polo del bipartidismo que tocara, pero nunca revertido. Estamos llegando a u npunto en el que no se trata de pequeñas reformas o mejoras de gestión, hace falta un cambio de paradigma potente que sólo es posible con una reforma fiscal también potente. Hay que repartir mejor y tomárselo en serio.

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Cada día me cuesta más escribir esta homilía diaria, pero van 23 días, el coste hundido de dejarlo es ya fuerte...

miércoles, 28 de octubre de 2026

El TAV del accidente (diario de campaña, día 23)

 Horrible accidente de tren con un montón de muertos. La gestión de las catástrofes no es ni de izquierdas ni de derechas. Parece que la emergencia se está gestionando de forma modélica, con coordinación, apoyo popular y, dentro de la complejidad de todo esto, con orden y eficiencia.

Hay dos cosas que sí tienen un carácter político importante: (i) una gestión de las infraestructuras que  minimice los accidentes y (ii) una delimitación de responsabilidades justa. En las dos cosas el gobierno actual no saca buena nota. Dos accidentes brutales en la misma línea en 9 meses no parece de recibo. Y la comparecencia del ministro Puente, apuntando a las personas responsables del componente humano del fallo, como la clave de la "culpabilidad" es... poco justa (dejémoslo ahí, por no decir algo peor)

Parece que hoy no se puede hablar de otra cosa, claro, pero están las teles y radios tan llenas de pseudoexpertos que da un poco de vergüenza ponerse a lo mismo. Me voy a limitara a un comentario por elevación, una opinión sobre la alta velocidad en sí misma, algo que en Navarra generó polémica hace unos años pero que ya se da casi por olvidada. Cada vez tengo más claro que los trenes de alta velocidad son una mala solución de movilidad. No hace falta invertir las enormes cantidades de recursos que exige (especialmente en términos medioambientales), ni contribuir a despoblar el territorio entre paradas de AVE. Un tren menos rápido en velocidad punta, pero con una red más tupida y unos accesos más cómodos y mejor conectados con las poblaciones pueden dar un servicio más justo.

En algún sitio oí que el AVE no es tanto una alternativa de movilidad social como una infraestructura turística,y es un curioso punto de vista que tiene su punto de razón. Claro que no hemos asumido aún que hay que cambiar la tendencia a aumentar el turismo que sigue, por defecto, en la mentalidad de cualquier gobierno. Tanto que gastamos dinero público en subvencionar aviones!! 

Una política que tenga en cuenta adecuadamente el cambio climático, como debería de ser inevitable hoy día, ha de limitar el crecimiento de nuevas infraestructuras (como el TAV), ha de topar la turistificación...

Un accidente tan terrible como el de hoy, y el recuerdo del de Adamuz, ponen más de manifiesto que el TAV está en el límite de lo posible. Entre lo tecnológico, lo organizativo y lo económico, está en el límite de lo viable. Si a eso le añadimos lo ecológgico, queda fuera de lo sensato.

Quizá cuando se empezó a construir el TAV a Pamplona no era tan mala idea, pero el mundo cambia muy rápido y hoy el juicio es claramente negativo. Haríamos bien en pararlo...   

 

Sobre la relevancia del partido en el gobierno en el mantenimiento de las infraestructuras (Blluit de origen)
 

martes, 27 de octubre de 2026

Tres planos del poder (diario de campaña, día 22)

La gestión de la Polis, la ciudad como paradigma de lo común, es la política, organizarse para hacer funcionar los común. Aquí y ahora esa actividad tiene al menos tres planos en cuyas intersecciones hay fricciones a veces insoportables: la infraestructura del poder, su consecución y su ejercicio.

La infraestructura del poder son los partidos políticos, unas organizaciones desorganizadas en las que siempre hay más trabajo que dinero para pagarlo, y siempre más personas profesionalizadas que ilusionadas por el proyecto que les ocupa, como cualquier otra empresa a la que uno va a ganarse el jornal y que salga la producción ya si eso.

La consecución del poder consiste en ganar unas elecciones, ganarlas suficientemente como para tener alguna representación. En los últimos tiempos la actividad electoral se ha “futbolizado”. Se hacen todos los esfuerzos posibles para desvincular la captación de voto de cualquier cosa que tenga que ver con las medidas propuestas para de gobierno, programas, etc. y limitarse a crear identidad, grupo, hooliganismo. Unidos frente al enemigo común, simbología, eslóganes simples y poco más. No importa qué vayamos a hacer mientras lo hagamos nosotros.

Finalmente el ejercicio del poder queda muy huérfano. Cuando hay un puesto de gestión se acaba colocando a alguien sin saber muy bien por qué, alguien visto como el interino de turno por las personas funcionarias del departamento de que se trate, que son las que (creen) que hacen funcionar todo y que maquinan para arrimar al político a su sardina. Esa persona apenas recibe directrices sobre su gestión, sí sobre su imagen pública, las prioridades informativas del gobierno del que forme parte y cosas así. Sin coordinación, sin visión de largo alcance, sin el apoyo del conocimiento científico sobre su ámbito de competencia, sin herramientas reales de transformación su actividad será un éxito si consigue salir del puesto sin haber generado algún destrozo de primera plana.

La infraestructura necesita dinero, que procede de los cargos públicos en forma de las subvenciones correspondientes y las personas asesoras de cargos. Para colocar cargos hay que ganar elecciones. La mejor virtud del candidato es la docilidad y la segunda la imagen pública. Entre esto y el hooliganismo electoral queda poco hueco para fijar un punto de destino (la ideología) y menos para trazar el rumbo óptimo hacia allá (el programa), tarea de fuerte componente científico.

Con estas breves ideas en la cabeza es fácil entender las noticias de precampaña, tanto las de los que intentan esconder su agenda real de progresivo desmantelamiento de lo público como las de los que viven el proceso como si les fuera el sueldo en la confección de listas.

No se puede acabar una nota como esta sin un aviso bien claro. A pesar de toda esta mierda y el inmenso margen de mejora que tiene, las alternativas autoritarias son muchísimo peores, que no quede duda.
 
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Ayer me salté el diario, después de 20 días ya no es diario de todos los días. Pero bueno, era una tarea difícil. Ahora que ya no son el mismo número, he preferido mantener la numeración de los días naturales desde que empecé a escribir (creo que a 55 días de las elecciones) que de los textos.
 
Toda esta abstracción es la sublimación de lo vomitivo de las "negociaciones" en que me he visto arrastrado los últimos días y que, a pesar de todo, no me deben alejar del verdadero objetivo. Cera en los oídos a los cantos de las sirenas de la mezquindad.

domingo, 25 de octubre de 2026

Localismos (Diario de campaña, día 20)

Paso por aquí, a 5 minutos de que se acabe el día (y eso que tenía una hora más) sin ganas de comentar la historia local que (me) ha ocurrido, ni su verdadero significado. Es muy triste todo lo que tiene que ver con negociaciones... Lo importante son las ideas, los planes de transformación, el futuro que queremos construir (y el que queremos evitar, claro). De eso va realmente el diario, lo otro no merece la pena.

sábado, 24 de octubre de 2026

El centro del mal (diario de campaña, día 19)

Desde que tengo uso de razón la ignominia en Palestina es insoportable. En unas imágenes del telediario (tv1), tendría 14 o 15 años, unos soldados israelíes les golpeaban con una piedra para romperles los huesos de brazos y piernas a dos personas esposadas. Mi padre me explicó que dejarlos malheridos hacía mucho más daño a su población que matarles, además de inútiles deberían ser cuidados por la comunidad. Tuve pesadillas con esas imágenes que aún recuerdo. Qué decir de Rachel Corrie, de tantas y tantas y tantas cosas insoportables que hemos soportado.

Soportar lo insoportable no es gratis. Toda una generación que nos estamos jubilando ahora hemos vivido toda nuestra vida con lo insoportable en directo y soportando a los ejecutores que sólo tenían que decir en los organismos oficiales que era en defensa propia para recibir palmaditas en la espalda sin más. Esa tolerancia de décadas permite que a estas alturas haya dirigentes que hablen de patear zurdos... o cosas mucho peores que tampoco vamos a publicitar.

Da la sensación de que nos engañaron nuestras madres cuando nos decían que aguantáramos al abusón de clase, que al final el tiempo lo pondría en su sitio. Ha pasado una vida y estos abusones no sólo no han pagado por crímenes históricos sino que que han subido la apuesta de forma... [literalmente sin palabras]

Tengo para mí que una buena parte del malismo que nos invade hunde sus raíces en la tolerancia con la barbaridad Palestina, y esa idea la reflejaba muy bien la extraña viñeta de Hamelín que pillé por Bluesky y cuyo origen último desconozco. Y ese malismo asfalta el camino por el que viene el nazismo más infecto. Claro que las elecciones próximas son importantes, pero el camino de reversión de toda esta mierda será largo. 

viernes, 23 de octubre de 2026

La transición y lo demás (diario de campaña, día 18)

Vaya día llevamos, a ti se te ha muerto el padre y yo he perdido el boli.

Ese chiste resume la sensación que tenía al escuchar la charla que nos ha dado Daniel Carralero esta tarde sobre la transición energética. Mientras unos andan diseñando estrategias colectivas para salvar la civilización de un achicharramiento pavoroso, otros andan prohibiendo teatro sobre Lorca o proponiendo matar perros abandonados

Quizá el propio concepto de la transición sea ilusorio como dicen los colapsistas pata negra, quizá haya posibilidades de salvar el grueso de la civilización, quizá solo podamos salvar una parte. En todo caso, la tarea que realmente tiene la humanidad por delante es titánica, y parece mentira que andemos dedicando el tiempo a nimiedades simbólicas irrelevantes.

Me encantaría discutir y negociar con adversarios ideológicos los detalles de cómo abordar el futuro de la descarbonización de la economía y de la mitigación y adaptación al calentamiento inevitable. Seguro que habría puntos de consenso. Lo que es insoportable es tener enfrente la ridícula postura de que no hay que climatizar los coles porque no pasa nada distinto de lo de siempre. Un negacionismo escapista que tiene que hacer mucho ruido y ostentación para mantener enardecidos a sus ofuscados seguidores.

Decía Feijoo esta mañana en su entrevista que las carreteras están mal mantenidas, que los trenes tienen un problema y que no se fía de las cuentas de las pensiones y encargará una auditoría... Como si no tuviéramos a la vuelta de la esquina unos veranos que ahuyentarán lo que quede del turismo, unas ciudades invivibles y una sociedad exhausta. Hacer como que el calentamiento global no existe no funciona. Es una emergencia que hace palidecer cualquier otra consideración. Y mientras, aquí entretenidos con la última patochada de los defensores del criminal fascismo fósil.

jueves, 22 de octubre de 2026

Berlanguiano (diario de campaña, día 17)


Una maravilla de foto (firmada: CAM (EFE) ). Recoge gráficamente la sensación que nos producen ambos personajes. Yo no llegaría a titularla como Ignatius Farray, pero vamos, la sensación de falta de contención, decoro y elegancia sugiere una falta de inteligencia que ojalá se correspondiera con la realidad (aunque me temo que estos pájaros son mucho más listos de lo que aparentan). Lo que sí transmite la foto, y que es real, es la falta de límites, el desprecio por la potencial mala imagen en el adversario al que ambos insultan con asiduidad y virulencia.

En general a mi no me interesan los personajes y los relatos que tienden a esconder las políticas reales, lo que se planea y lo que se hace de verdad en los gobiernos. Pero esta foto merece una excepción, por lo maravillosa que es y porque los personajes en cuestión hacen gala de los más cruel de sus políticas. Justo estos extremistas provocadores son de los que lejos de esconder sus políticas con narrativas amables, alardean de sus políticas y se regodean en sus peores consecuencias. Son los mejores exponentes del malismo en castellano.

Hay veces que una foto muestra un momento muy descontextualizado de la escena de la que sale, de forma que no lo representa adecuadamente (me recojo ese tipo de fotos en un tablero de Pinterest), pero creo que no es el caso. Hay vídeo del encuentro y es tan ridículo como parece.

Es una pesadilla que hayan entrado en la política estos personajes berlanguianos en tantos países además. Y lo verdaderamente terrible es que arrastren tales riadas de votos. A ver si conseguimos regenerar la sensatez y que, aunque no sean de la mejor ideología, que al menos no sean ridículos.