La solicitud de proyectos de investigación o la preparación de oposiciones tienen toda la pinta de botellas de Keynes. Se trata de actividades profundamente ineficientes que consumen muchas horas de trabajo, en el caso de los proyectos de investigación valiosas horas de personas de alta formación. En el caso de las oposiciones depende de cuáles. Puede darse el caso de que opositen personas que ya están trabajando en aquello a lo que se presentan (muy común entre profesorado de secundaria), así que el tiempo dedicado a desenterrar botellas no solo es inútil, se detrae de su propia labor.
Por cierto, igual no ha quedado claro, el cuentito de Keynes y las botellas es irónico, le parece un absurdo en el que, si no hay más remedio, se puede caer, pero mucho mejor evitarlo. Mucho mejor dedicar el esfuerzo a tareas productivas.
Las oposiciones no son un buen método de selección de personal. Son como son para que los principios de igualdad y mérito, que obviamente han de regir cualquier contratación pública, se lleven a la práctica con la máxima seguridad jurídica posible. Ese deseo, pulido por años de pleitos y movidas, ha llevado a que lo que se pide demostrar tiene entre poco y nada que ver con el trabajo a desarrollar.
Análogamente, las convocatorias competitivas de proyectos de investigación dejan de ser un buen método de asignación de recursos cuando la tasa de éxito de las solicitudes es baja. Igual que antes, el tiempo perdido en proyectos que no se subvenciona se detrae de otros proyectos y actividades de investigación que sí están en marcha.
Estudiar cosas que tienen que ver con un futuro trabajo (aunque sea remotamente) o planificar documentadamente proyectos no son tareas absurdas en sí. Por eso no resulta tan absurdo como cavar para recuperar botellas con billetes que alguien enterró previamente, pero si lo pensamos despacio hay más similitudes que diferencias.
Entiendo que cambiar estos procesos tan arraigados en la cultura laboral pública es dificilísimo, que requiere unos consensos políticos (y sindicales) difícilmente imaginables, pero anda que no molaría dejar de hacer el gilipollas de una vez…









