martes, 31 de marzo de 2026

El desajuste de las clases de ciencias

Hace unos días hemos acabado el curso del CAP que comentaba hace unas semanas. Finalmente se ha impartido y, como siempre, se aprende un montón del alumnado. Las conversaciones me han servido para aclarar una idea a la que llevo años dando vueltas: en las clases de ciencias (de secundaria especialmente) hay un enorme desajuste entre lo que buscan los alumnos y lo que les damos.


Ellas vienen a buscar el funcionamiento del mundo, la verdad. Además cuando damos charlas introductorias sobre lo que es la ciencia decimos que se trata de eso. Pero al empezar el curso se encuentran con cosas muy raras que no hacen honor a la promesa: taxonomías (MRU, MRUA, etc.), situaciones artificiosas (trenes que se cruzan, planos inclinados, cosas que caen en el vacío) y problemas numéricos. Quizá en la cabeza del profe esté clara la relación entre el mejor conocimiento del mundo y esos contenidos, pero rara vez se lo hacemos llegar al alumnado.

La realidad que buscan es compleja. En casi cualquier observación se superponen muchas cosas distintas, y para poderlas estudiar las separamos. Cada situación artificiosa sirve para aislar un tipo de "cosas" que podemos estudiar con profundidad, es un "modelo" de la realidad con sus limitaciones y sus potencialidades. Decirles que lo que aquí vamos a estudiar no es la realidad sino modelos de la misma.

Quizá todo esto sea una obviedad, pero tenerlo claro y explicitarlo me parece que ayuda mucho, tanto al alumnado como al profesorado. Buena parte de las asistentes al curso me han confirmado que empezar a explicar desde ahí les daba buenos resultados. 

 

domingo, 22 de marzo de 2026

Oposiciones, convocatorias y otras botellas de Keynes

 En su obra Teoría general del empleo, el interés y el dinero (1936), Keynes propone que en tiempos de crisis, incluso el trabajo "inútil" es mejor que el desempleo total. Para ilustrarlo, propuso un ejemplo famoso: si el gobierno llenara botellas viejas con billetes, las enterrara y luego dejara que la iniciativa privada las desenterrara, el desempleo se reduciría y la riqueza real aumentaría por el efecto multiplicador del gasto. Además, disminuir el número personas peligrosamente ociosas tiene la ventaja de evitar potenciales problemas.

La solicitud de proyectos de investigación o la preparación de oposiciones tienen toda la pinta de botellas de Keynes. Se trata de actividades profundamente ineficientes que consumen muchas horas de trabajo, en el caso de los proyectos de investigación valiosas horas de personas de alta formación. En el caso de las oposiciones depende de cuáles. Puede darse el caso de que opositen personas que ya están trabajando en aquello a lo que se presentan (muy común entre profesorado de secundaria), así que el tiempo dedicado a desenterrar botellas no solo es inútil, se detrae de su propia labor.

Por cierto, igual no ha quedado claro, el cuentito de Keynes y las botellas es irónico, le parece un absurdo en el que, si no hay más remedio, se puede caer, pero mucho mejor evitarlo. Mucho mejor dedicar el esfuerzo a tareas productivas.

Las oposiciones no son un buen método de selección de personal. Son como son para que los principios de igualdad y mérito, que obviamente han de regir cualquier contratación pública, se lleven a la práctica con la máxima seguridad jurídica posible. Ese deseo, pulido por años de pleitos y movidas, ha llevado a que lo que se pide demostrar tiene entre poco y nada que ver con el trabajo a desarrollar.

Análogamente, las convocatorias competitivas de proyectos de investigación dejan de ser un buen método de asignación de recursos cuando la tasa de éxito de las solicitudes es baja. Igual que antes, el tiempo perdido en proyectos que no se subvenciona se detrae de otros proyectos y actividades de investigación que sí están en marcha.

Estudiar cosas que tienen que ver con un futuro trabajo (aunque sea remotamente) o planificar documentadamente proyectos no son tareas absurdas en sí. Por eso no resulta tan absurdo como cavar para recuperar botellas con billetes que alguien enterró previamente, pero si lo pensamos despacio hay más similitudes que diferencias.

Entiendo que cambiar estos procesos tan arraigados en la cultura laboral pública es dificilísimo, que requiere unos consensos políticos (y sindicales) difícilmente imaginables, pero anda que no molaría dejar de hacer el gilipollas de una vez…

miércoles, 18 de marzo de 2026

No lo tengo Claro (ciencia en podcast)

Izaskun Barba y Julen Perales han comenzado hace unos meses a publicar el podcast "No lo tengo claro". Para uno de los episodios pensaron en hablar de ciencia, de lo que es y lo que no y esas cosas. Me llamaron a mi y como esos son de mis temas favoritos me acabé enrollando algo más de una hora.

Han publicado la versión completa (uncut director's edition, digamos) y una algo más reducida. Aquí dejo los enlaces a la completa en Spotify y en Ivoox, pero a partir de ahí se puede ir a las otras, y a episodios anteriores también muy chulos.

IVOOX         -          SPOTIFY

Ha sido un placer participar y tener calma para entrar en detalles de todas esas cosas 

domingo, 15 de marzo de 2026

Consejo a un estudiante de doctorado

El punto clave de hacer ciencia es aportar conocimiento nuevo. Y eso se consigue haciendo el descubrimiento (generando algo novedoso a partir de lo leído y de lo trabajado) pero socializándolo después. Hay que hacer que esa novedad la conozcan otras personas, fundamentalmente otros profesionales de la ciencia. Ese es el valor principal de la publicación científica. Es verdad que como luego se usa para valorarte profesionalmente, en (demasiadas) ocasiones se desvirtúa ese objetivo. La tesis debe ser una investigación, se debe generar conocimiento nuevo (por eso se exige al menos una publicación). La parte de socializar el conocimiento, no solo hacia profesionales (papers) sino a público en general (divulgación/ linkedin o lo que sea) es también muy importante, pero menos crítica en la fase doctoral.

---------------

Es la contestación a una tarea de un estudiante del curso "Aspectos básicos de la actividad investigadora" que llevo años impartiendo. Nada ahí es tan interesante salvo que hay mucha información de forma muy compacta. Casi con cada frase se podría estar hablando mucho rato.

Dejo aquí el párrafo para que no se me pierda y, ya puestos, por si a alaguen le sirve. 

sábado, 14 de marzo de 2026

Para qué hablamos cuando hablamos

La desconexión política y el descrédito de las instituciones es un tema llamativo, y con Félix Taberna como participante en la mesa redonda, se convierte en un plan atractivo.  Asistes, encuentras interesantes las intervenciones de los ponentes... y flipas con el turno de "preguntas".

En realidad nadie preguntó nada, todo fueron ponencias bonsai (como les llama Wicho). Es muy llamativo ver la diferencia entre las intervenciones de los ponentes, bien estructuradas, desde la razón y buscando entender y las de los asistentes, desde la emoción (la rabia más de una vez), con las ideas poco hiladas y buscando más un desahogo que otra cosa.

En la junta de vecinos de una casa en la que viví en los 1990 había intervenciones surrealistas, nada original, son paradigmáticas las reuniones vecinales para estas cosas. El presidente de la comunidad, amigo y psicólogo, mantenía medio en broma medio en serio una curiosa teoría al respecto: desde que la gente no va a la iglesia se ha perdido la confesión como entorno en el que contar tus cosas y ser escuchado; quien se lo puede pagar ha sustituido al confesor por el psicoanalista, y el que no tiene dinero va a desahogarse a la junta de vecinos.

Me he acordado de esa teoría muchas veces, en diversos órganos colegiados universitarios y en turnos de preguntas de todo tipo de actos. Desde luego estas intervenciones extemporáneas hacen pensar en qué nos mueve a hablar cuando lo hacemos. Hay un buen conjunto de motivos posibles, algunas más obvias como ilustrar al auditorio (en el caso de profes y ponentes que lo tienen como tarea, incluso profesión) o convencer al auditorio (desde políticos a vendedores). Pero otras más internas y elusivas como podrían ser epatar al auditorio, escucharse a uno mismo, demostrar erudición o astucia (a la búsqueda de reconocimiento, supongo), "que eso no se quede sin decir" (en un extraño arranque de justicia oratoria) o a saber qué.

No tengo respuestas, ojalá, solo sé que, a parte de en mis clases, tengo mucha tendencia a hablar, seguramente demasiado, y nunca me he planteado en serio por qué, de donde surge esa pulsión. En fin, habrá que cuidar esa potencial abuelocebolletez incipiente.

 

Cartel del acto al que hacía referencia al comienzo. 

jueves, 12 de febrero de 2026

La felicidad (y su valor político)

 La política y su consejero principal, la macroeconomía, han tenido como norte de su brújula el producto interior bruto (PIB o GDP en inglés). Parece que todo gobierno busca que sus ciudadanos vivan mejor, y que eso se consigue aumentando la riqueza disponible, algo que el PIB mide bien. Parece (por el conocimiento científico acumulado recientemente) que eso es razonable hasta cierto punto. El dinero no da la felicidad, pero su ausencia la quita, eso seguro. No se puede vivir bien con la permanente espada de Damocles amenazando lo básico de la supervivencia (alimento y refugio cuando menos). Pero a partir de un punto la cosa ya no está tan clara.

Otro asunto interesante es que la creación de riqueza global, en general ha ido acompañado por una acumulación de la misma, por un reparto desigual (muy desigual de hecho). Eso obliga a generar muchísimo PIB para que los más pobres puedan comer. Y la generación de PIB no es gratis, tiene una afectación medioambiental enorme. Pasando el primer cuarto del XXI no dudamos de la emergencia climática en que andamos metidos, en gran medida, por la denodada búsqueda del santo grial del PIB.

La relación entre riqueza y desigualdad es un tema muy interesante que queda para otro día. Habrá que comenzar ese día por a Marvin Harris y sus jefes cabecillas y abusones. Hoy me centro en el otro asunto, el de la felicidad, o autosatisfacción, o vida plena, o vida buena... Hay confusión incluso en la terminología. De momento me quedo con dos vídeos que me han ayudado a centrar un poco el tema:

 

Parece que en sociedades un poco "avanzadas", donde la seguridad, la alimentación y el domicilio están razonablemente asegurados, lo que más se busca es la relación humana, después de la salud física. No parece que sean cosas tan "caras"...

----------

Veo que el tema de la felicidad y su valor político han aparecido ya en el blog, especialmente en 2009, tras la crisis de las subprime y cuando la propuesta de desligar el concepto genérico de riqueza del PIB y relacionarlo con la felicidad llegó a política de estado en Butan. Dejo enlace a las entradas de entonces:

La felicidad a lo largo de la vida (2011) 

Bután (y el día internacional de la metrología) (2009)

Felicidad (in)eficiente (2010) 

Midiendo la democracia (2009)

Desajuste formativo y economistas (2009) 

 

Todo el texto de esta entrada es una excusa para insertar los vídeos y dejármelos fichados para seguir reflexionando sobre el asunto, pero ya puesto ahí queda por si a alguien más le interesa 

 

domingo, 8 de febrero de 2026

Nostalgias domingueras

Hoy es una canción de Ten Years After, de 1971 la que me ha puesto la aplicación de música y me ha sacado de lo que estaba haciendo para recordar tiempos de hippies, intentos de cambiar el mundo desde la música (era también el tiempo de los cantautores) desde la longitud del pelo (Hair) incluso.

El domingo pasado fue la palabra psicodelia la que me llevó por el mismo camino, me ofreció una mañana de domingo de rock psicodélico de los 60 y 70. En ese estado procrastinador propio de las mañanas de domingo busqué el origen de esa palabra, psicodelia. Parece que la inventó en 1957 Humphry Osmond, un psicólogo británico, para referirse a experiencias que revelan o manifiestan el alma, lo subconsciente.

Desde esa visión hay algo en nuestro interior que merece la pena conocer pero que está muy oculto, enclaustrado. Esas barreras se pueden debilitar de diversas maneras, mediante sustancias químicas, manifestaciones artísticas o meditación, quizá ayudada con rituales corporales como el yoga, danzas, etc.
 
Dice la Wikipedia que “la psicodelia es uno de los componentes más notorios de la contracultura de los años 1960, pues ofrece una vía de escape de los límites impuestos a la conciencia y a la vida diaria por el sistema dominante”. La palabra “contracultura” me retrotrae a mi adolescencia (años 1970), un tirón más fuerte que el ya iniciado por la “psicodelia”.
 
Es una tentación muy fuerte, típica de persona mayor, la de rastrear históricamente la contracultura y la psicodelia para concluir que cualquier tiempo pasado fue mejor y lo flojas que son estas nuevas generaciones que ni hacen cultura a la contra ni revelan sus almas como hacíamos antes. Craso error, esos ejercicios solo hablan de la vejez del autor y no aportan nada a nadie.
 
La psicodelia, la contracultura, la cultura hippie y el pelo largo, un momento de la historia marcado por las drogas, un camino que, a la vista de su transformación en los 80, fue mucho más destructivo que liberador...  
 
Sin duda el recuerdo de aquellos tiempos produce nostalgia, pero por ir más allá del puro sentimentalismo, parece necesario señalar la vigencia, la necesidad de perseverar en lo que esas palabras referían. El “sistema dominante” sigue imponiendo límites a la vida diaria y a la conciencia, y lo hace de forma cada vez más severa, descarnada y urgente (aunque solo fuera por la emergencia climática que nos arrolla). Recuperemos una psicodelia que nos permita ver la playa bajo los adoquines como parte de una cultura a la contra de lo que nos colocan como inevitable.

martes, 20 de enero de 2026

Ciencia cotidiana en Villaba

 El pasado noviembre me invitaron a dar una charla en Villaba, me insistieron en que fuera de ciencia de la vida cotidiana. Vino mucha gente y fue una sesión estupenda. Hoy he descubierto que se grabó y está disponible el vídeo, así que lo dejo aquí:

Es análoga a la de Burgos de hace unos años, pero con más detalles, creo. 

domingo, 18 de enero de 2026

Ciencia cotidiana que la asignatura resulte más cercana

El año pasado me contactaron del Centro de Apoyo al Profesorado (CAP) de Pamplona para ver si me animaba a ofrecer un curso que diera respuesta a una serie de demandas que aparecían en encuestas que había contestado el profesorado de secundaria de física y química. Todas las demandas tenían que ver con recursos de experimentos sencillos, cuestiones de ciencia cotidiana y cosas así. De la lista de 25 o 30 frases lo que parecía desprenderse es que los estudiantes no se sienten muy emocionados, no siquiera concernidos con los temas del temario.

No creo que haya recetas mágicas para abordar ese problema. El currículo se ha decidido por una serie de razones (en las que no vamos a entrar ahora) y presenta una visión más analítica, calculística y, en resumen, disciplinar de los temas que no sintoniza con los intereses del alumnado. Y la tarea de contar como esos contenidos están presentes en lo que sí les interesa lleva un tiempo que normalmente no se tiene y no es sencilla si no se ha preparado con calma. Y bastantes líos tiene la persona docente como para "entretenerse" en ese matiz.

Aunque no sean mágicas, se me ocurren tres cuestiones en las que un poco de reflexión y disponibilidad de recursos pueden aportar en esa tarea de hacer los contenidos emocionalmente más próximos. Esas ideas son:

1.- Analizar algunas ideas equivocadas sobre las ciencias que tienden a producir rechazo

2.- Sacar partido de la observación del entorno con una mirada científica

3.- Experimentos sencillos: generar (artificialmente) un entorno cercano que ayuda a entender conceptos concretos. 

Sobre ellas he montado un cursito que se desarrollará en tres sesiones. He recogido los materiales, reflexiones, artículos y colecciones de recursos que me parecen interesantes para ese curso y los he montado en una página web: https://fqcotidiana.blogspot.com/ (tenía que ser un blog, cada uno con sus costumbres)

Está abierto el plazo de inscripción. Para apuntarse hay que ir a ESTE sitio y encontrar el curso. Poniendo "cotidiana" en el buscador es el único que sale. Si os apetece, nos vemos en marzo hablando de estas cosas.


 


lunes, 5 de enero de 2026

Situation rooms

Por lo visto en USA tienen una instalación para el seguimiento presidencial de emergencias, situada en el ala oeste de la Casa Blanca a la que llaman Situation Room. Estos días (2026) circulaban las fotos del remedo de esa instalación montada en la casa particular del actual presiente de USA, con una pantalla gigante mostrando la red social X y con unos pocos señores encorbatados de brazos cruzados, menos uno que parece estar tuiteando o algo así. Es la foto de la izquierda de arriba, en la de la derecha está el CECOPI de la dana de Valencia (2024), otro centro de coordinación de emergencias del que hemos oído hablar mucho en este último año. 

Es curiosa la comparación. Mucho más colorida la española, también más concurrida, más tecnológica y algo más paritaria. En la foto no sale, pero una diferencia clave entre las dos situaciones fotografiadas es el ejercicio del mando de quien preside la reunión. En cualquier caso, ambas tienen su punto chusco. 

Casualmente en 2020 se me ocurrió recoger también dos imágenes de situation rooms y se me quedaron en borrador en el blog, las recupero aquí debajo con el texto que me sugirió entonces la comparación.

Ahora podemos hacer una comparación más: cómo ha evolucionado la cosa de 2020 a 2025/6. Y la verdad es que no parece que hayamos ido a mejor en ningún sentido ¿no creeís? 

(2020) 


A la izquierda "the situation room" con Obama y su equipo siguiendo la captura de Bin Laden. a la derecha el gabinete de crisis de nuestro ministro de interior siguiendo los problemas de la nevada que dejó atrapados a miles de conductores el fin de semana de reyes de 2020.

Seguramente es el cine el que ha construido nuestra imagen del glamur, el cine estadounidense, claro. Por eso parece mucho más glamurosa la imagen americana. También es verdad que el asunto que se seguía era mucho más peliagudo. Pero hay más cosas que faltan además del glamur ¿no? A mi se me ocurren:
- Diligencia (se reunión mucho más tarde de lo debido)
- Mujeres (alguna al menos para disimular cupos ...)
- Ordenadores (¿de verdad hacen algo con una libreta? ah no, uno tiene el móvil en la mano)
- Café
-...

Hay cosas que no se ven en ninguna de las dos fotos, pero que no puedo evitar pensar cuando hay decisiones que tomar ¿estarán suficientemente asesorados? Hay meteorólogos, expertos en geografía, en logística, en gestión de emergencias... ¿Se les llamó? ¿Se les llamó a tiempo? ¿Se tuvo en cuenta su criterio? Al final fueron militares los que resolvieron la situación (en ambos casos, curiosamente)