sábado, 15 de junio de 2024

A propósito de Urania

Retomamos este verano las sesiones de música y estrellas (y poesía) que llevamos haciendo varios veranos (2021,2022 y 2023). La versión que comenzamos en unos días se llama "A propósito de Urania", por remontarnos a los griegos y recordar que tenían una musa de la astronomía (y de las matemáticas por extensión), y es que la ciencia no se puede considerar fuera de las humanidades en sentido estricto (otra cosa son las taxonomías varias que se hacen).

Por ahora tenemos programados: Lerín, 22 de Junio y Artajona 9 de agosto.



martes, 11 de junio de 2024

La política y lo epistémico

 "Los partidos políticos como agentes epistémicos colectivos".

Esta frase salió en una reunión ("Chatham house rule")  a la que asistí hace unos días. Ahora le doy vueltas a esta idea ilusoria (no creo que lo hayan sido en los últimos tiempos) pero ilusionante (puede ser una vía de futuro).

Si hay algo de valor epistémico, un esfuerzo de agregación de conocimiento experto sin eludir los valores asumidos ideológicamente, fue el "proyecto de país" de Sumar. Y ese proyecto ha sido atropellado por el día a día de la política más miserable, la que ha ido desgastando el proyecto hasta expulsar (ayer) a su visionaria impulsora (Yolanda Díaz).

Por otro lado, el ascenso de la extrema derecha es espectacular. Desde el momento en que el relato cultural permite aceptar sin vergüenza máximas contrarias a los derechos humanos, por un lado hemos perdido un suelo común que nos sirvió desde que se establecieron a la sombra de la segunda guerra mundial, y por otro se legitima un "ideario" maravillosamente palatable, lleno de lugares comunes, contradictorios entre sí, pero que resuenan extraordinariamente con aspectos muy primarios de la psicología humana. Casi todos se basan en el tribalismo: nosotros y ellos; los de aquí y los de allí, los de género definido y los otros, los de nuestra religión y las otras, los hombres y las mujeres, los trabajadores y los subvencionados.

Es difícil enfatizar suficientemente a qué velocidad se complejiza el mundo. Pensemos en lo que ha pasado en 4 generaciones:

  •  Mis abuelos (que nacieron en los 10 del siglo XX) vivieron una infancia muy parecida a la que se vivía en tiempos de Julio Cesar, y a lo largo de su vida los caballos y mulas se sustituyeron por bicis y coches, aparecieron los aviones, la radio, las grabaciones musicales, los inodoros,... 
  • La siguiente generación, mis padres, vieron vaciarse los pueblos e inflarse las ciudades, crecer las fábricas, pudieron comparase un coche, tener vacaciones, hijos universitarios y hasta una segunda vivienda en muchos casos. 
  • La tercera generación, la mía, empieza a vivir la una situación en la que ventajas e inconvenientes (del "progreso") se equilibran, vamos a la universidad, pero a una universidad masificada y cada vez menos abierta. Accedemos a trabajos y viviendas que son el orgullo de los abuelos pero que nos llevan a vidas aceleradas donde los hijos caben mal y, definitivamente, nada que no sea la familia nuclear tiene sentido. Tenemos coche, pero nos esclaviza. Tenemos trabajo, pero nos extenúa. Al menos podemos ir a cenar y viajar en vacaciones a la otra punta del mundo, podemos pasar 10 días con todo incluido que, aparentemente, justifican esa vida tensa. 
  • La cuarta generación, la de mis hijes, tiene claro que los beneficios del progreso no les compensan los perjuicios. Tienen ropa superbarata en megatiendas multinacionales, pero saben que su confección está llena de trabajo infantil y daño medioambiental. No necesitan estudiar sobre el calentamiento global porque en sus minipisos compartidos urbanos los veranos son evidentemente más insoportables .

En ese mundo complejo los análisis racionales son costosos, no están al alcance de los ciudadanos (que, recordemos, siguen viviendo unas vidas tensas, por decirlo suavemente). No es que no sepan (sepamos) distinguir el Consejo de la Comisión europeos, es que no diferenciamos gobierno de estado, o los tradicionales 3 poderes. La disonancia cognitiva que produce un mundo incomprensible y la evidencia de que "yo no soy tonto" es un caldo de cultivo excelente para las peores respuestas...

  • (1) Asume tu inteligencia sin miedo, la complejidad la han inventado unas personas que lo que quieren es dominarte, pero en realidad todo es muy sencillo. Mira el horizonte y determina tú mimo si la tierra es plana o no. Ante tus propias evidencias sensibles ¿por qué dejarse llevar por complejas "teorías"?
  • (2) ¿Quien está sirviendo en los bares o cuidando a los ancianos? Y mientras tus sobrinos en paro. ¿No es obvio que esas personas les quitan el trabajo a tus seres queridos? Los que dicen que tus parientes rechazan esos trabajos y que la inmigración es inexcusable son esos que quieren complicarte la vida. Juzga por ti mismo y verás como la respuesta es obvia.
  • (3) ¿Que no tienes gente para recoger las uvas o las fresas? Claro, están todos con la "paguita" y no quieren venir a ganarse la vida honradamente como siempre se hizo.


Si lo anterior es un buen marco explicativo (1), el ascenso de la ultraderecha tiene un componente sociológico, la complejidad social, y uno psicológico, la disonancia cognitiva que produce la dificultad de bregar con esa complejidad. O visto aún desde más arriba, se trata de un problema epistemológico: cómo gestionar mucha información, con diferentes grados de verosimilitud, e integrarla en procesos de toma de decisión de forma, si no óptima, cuando menos satisfactoria.

Y con esto se cierra el círculo volviendo a la frase que citaba al comienzo "los partido como agentes epistémicos colectivos". A ver quien le hinca el diente a ese problema en vez de a los compañeros de espacio ideológico.

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(1) marco explicativo, que no la verdad y toda la verdad, cosa a la que aspiran los filósofos y les lleva en demasiadas ocasiones a la parálisis por el análisis, imho.

Figura:  De trabajo propio basado en "Classical-Definition-of-Kno.svg" de la Wikimedia Commons en inglés, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2012584

miércoles, 5 de junio de 2024

La factura de la luz de la luciérnaga

La universidad ha tenido la estupenda iniciativa de montar un espectáculo de monólogos (UpnaShow) que ha tenido un gran éxito de público. Mi participación fue un derivado del proyecto Ikuspegia energía en perspectiva. Se grabó en vídeo:

 

 

 

sábado, 1 de junio de 2024

"Eso no es ciencia, es opinión"

Ayer tuvimos un espectáculo de monólogos científicos en el teatro Gaztambide de Tudela. Profesores de la universidad de diferentes disciplinas nos preparamos 5 minutos de algún tema de nuestro ámbito de conocimiento y los contamos allí en un formato que busca ser ameno. El primer monólogo generó una reacción airada de una persona del público. Un sociólogo que hablaba sobre las formas en que se categoriza la violencia en la búsqueda de la paz hizo que una persona gritara "eso no es ciencia, es opinión" y se marchara de la sala entre gritos y aspavientos.

Nuestra reacción fue pensar que en cualquier auditorio un poco grande no es raro que haya alguien pasado de copas o con la cabeza en otro sitio. Pero pensándolo un poco mejor, en plena invasión de de Gaza por el ejército israelí y crítica (más que justificada en mi opinión) a este último, se podía leer la charla como una crítica a dicho ejército. Y si, por la razón que sea, uno empatiza con la violencia israelí, le puede resultar ofensivo escuchar una teorización sobre el mal que hay tras las violencias, sus tipologías y sus dinámicas internas.

Una de las conclusiones de los trabajos que contaba mi colega es lo pernicioso de "las escaladas". Algo tan obvio en el día a día que se le hacen coplillas (excelente la de Kiko Veneno "Si tú, si yo"). Sin embargo los sentimientos, el odio, el resentimiento, el anhelo de una venganza que sentimos como justa reparación, reniegan de esa fría consideración de que las escaladas son, cuando menos, inconvenientes.

La ciencia, como sublimación del pensamiento racional, busca conocimiento de validez lo más universal posible, basado en la mejor evidencia disponible, un conocimiento que no esté empañado por sentimientos, que valga el día que estamos furiosos, pero también el que estamos hartos de sufrir. En el contexto en que estábamos ayer, un marco teórico basado en el análisis comparado de decenas de conflictos humanos me parece mucho más valioso que el grito airado de un individuo enardecido.

Eso no quiere decir que los sentimientos deban esconderse o refrenarse, hay actividades humanas donde es materia prima esencial como la poesía, las artes en general. Esas actividades no buscan universalidad, habrá personas cuyo ánimo se conmueva con una pieza, pero habrá quien sienta indiferencia o hasta repugnancia.

Quizá la reivindicación del valor de los sentimientos, el empoderamiento de las sensaciones individuales, esté detrás del creciente negacionismo científico. "Con lo legítima que es la actuación de este ejército que me defiende de los terroristas que asesinaron a mi familia, vamos a creer ahora en categorizaciones de violencia", "Ahora que le sacaba un rendimiento aceptable a mis tierras he de dejar de utilizar no sé que productos por que unos urbanitas dicen que estamos quemando el planeta", y así en multitud de ámbitos, creándose incluso un discurso estructurado.

El negacionismo, la posverdad, el cerrar los ojos a la evidencia que no se alinea con mis sentimientos es un signo de los tiempos. Como especia, parece que nuestra gestión emocional no a avanzado al mismo ritmo que nuestro pensamiento racional y toda la tecnología (especialmente la bélica) que hemos sido capaces de desarrollar.
 

 

Una estrofa de "Si tú, si yo" de Kiko Veneno
 
Si tú no me hubieras dado con el despertador
yo no te habría dado con la lamparilla
si tú no me hubieras dado con el zapato
yo no te habría tirado el retrato a la cabeza
si tú no me hubieras dado con la cómoda
yo nunca te habría tirado el armario
si tú no fueras tan americano yo tampoco sería tan ruso

Y así estamos los dos en el hospital escayolados
en vez de estar haciendo el amor
tras de la tapia de un cine de verano

domingo, 21 de abril de 2024

Haz tu propio arco iris

[Este texto me lo pidió Alberto Sanz, de Cope Navarra, para ilustrar una pieza de radio, y para hacerlo con sus hijas, todo sea dicho ;-)  aquí queda también en el blog. En la web de Cope, con el audio AQUÍ]

 Haz tu propio arco iris

Desde pequeños sabemos que el arco iris se produce al incidir los rayos del Sol sobre gotas de agua en una zona en la que llueve. Las gotas actúan como prismas que descomponen la luz blanca del Sol en los colores que la componen, los del arco iris. Para eso necesitamos un paisaje en el que a la vez esté lloviendo y haya sol, lo que no es muy habitual.


Lo que no es tan habitual saber es por qué ese fenómeno se da en forma de arco y en qué lugar aparece. Para entenderlo empecemos por imaginar una gota de agua esférica muy grande, como si una farola tuviese una bombilla de vidrio esférica del tamaño de un balón de baloncesto. El sol está en una posición tal que sobre la esfera llegan rayos horizontales, y vamos a pensar en uno que incide muy por encima del ecuador. Ese rayo penetra en la esfera refectándose, cambiando su ángulo hacia el centro de la bola. Al chocar con el lado opuesto de la esfera, una parte del rayo se refleja y vuelve hacia la cara iluminada, y al llegar al borde sale de la esfera refractándose de nuevo (ver figura 1)
 

Figura 1

En el viaje por el interior de la bola es donde los colores se van separando, pero lo que nos importa ahora es que entre el rayo que entró y el que sale hay un ángulo bien definido. Dos refracciones y una reflexión dan lugar a un ángulo de 42 grados. Es decir, el ángulo que forma el rayo que va del Sol a la gota y el que vuelve de la gota a nuestro ojo es de 42 grados, o para ser más precisos, entre 40 y 42 para los distintos colores.

Como el sol está muy lejos, podemos considerar que manda rayos paralelos por todas partes, por tanto esa condición de 42º se va a cumplir en muchos sitios, todo los que forman el arco. Una forma de verlo es suponer, como se muestra en la figura 2, que ponemos un cartabón (de 42º de ángulo) paralelo al suelo (recordemos que los rayos del sol del ejemplo que consideramos venían en esa dirección)
 

Figura 2

Podemos girar el cartabón dejando el lado inferior siempre en la misma dirección y el vértice nos marcará todo el arco iris que podemos ver. La mitad nos la tapa el horizonte, si no estuviera podríamos ver un círculo completo, desde aviones y cimas de montañas o torres a veces se pueden ver.
Sabiendo esto, siempre que haya sol,  podemos “fabricar” nuestro arco iris. Para ello hemos de poner gotitas de agua en suspensión en el lugar adecuado, cosa que se puede conseguir con un pulverizador de los que se usan para regar las plantas. Hay que colocarse con el sol a la espalda (que veamos nuestra sombra delante como en la figura 3) y calcular aproximadamente por dónde andarán esos 42 grados. Para hacerse una idea nos vale pensar que es algo menos que la mitad de un ángulo recto, y como podemos rociar una zona amplia, seguro que lo encontramos.
 

 Figura 3

Una buena actividad de verano es ir con el pulverizador de agua y buscar arcos iris por ahí. Cuanto más bajo esté el Sol, más alto y circular podrá ser nuestro arco iris, mientras que si el sol está muy alto lo encontraremos delante de nuestras piernas. Un último consejo, para verlo bien es importante que nos coloquemos en un lugar en el que detrás del arco iris que esperamos encontrar haya una zona oscura, sombreada, ya que si no, aunque el arco estará ahí, la luz que venga del fondo nos impedirá verlo. En la figura 4 se ve cómo el arco iris se aprecia sobre el fondo sombreado pero no sobre el luminoso.
 

Figura 4

Y para que no quede solo en fotos, aquí un vídeo de esa mañana buscando arcos iris para poner allí las gotas y revelarlos:



martes, 2 de abril de 2024

El tercer sector y la política

Hoy Israel ha matado a unos cooperantes que estaban dando de comer a la población asediada de Gaza. Estos cooperantes son 7 más en una larga lista (de 196). Por ser una ONG especialmente mediática el hecho ha tenido especial repercusión, se trata de la ONG del cocinero José Andrés. Independientemente de lo mediático del hecho es repugnante que mueran cooperantes en esa guerra. También es inadmisible que mueran médicos, niños, civiles en general. Es inaudito que se use el hambre como arma de guerra.

Pero todo eso son obviedades que cualquier persona desde la comodidad de su anonimato (o falta de relevancia política) y la comodidad de su salón, como yo ahora, decimos sin problema. Lo importante es que se diga desde las instituciones, desde la política, desde la relevancia social y mediática. Por eso resulta extraña la actitud pasada del famoso chef que se desvinculaba de la política e incluso la criticaba (ver figura, izquierda). Su ONG iba a mitigar estos problemas como si fueran causados por un desastre natural, sin entrar en más consideración. Es terrible, inhumana, la situación que le ha llevado a cambiar de opinión (al menos eso se desprende de sus declaraciones, ver figura, derecha). 


No deja de ser un ejemplo paradigmático, con todo su dramatismo, de la encrucijada en que se ven las ONGs a menudo. Aun siendo obvio que los daños que mitigan son causados por políticas concretas, se ven "obligados" a mirar para otro lado para mantener la neutralidad que les da sentido. Una neutralidad más o menos fingida, con la que se acostumbran a vivir sus integrantes.

Vale que la revolución también ha demostrado su inutilidad en suficientes ocasiones, pero no me creo que haya que hacer como que la política no existe. De hecho, siento que la política es la verdadera revolución.

 

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Las imágenes las he tomado de tuiter

miércoles, 20 de marzo de 2024

¿Prepara la universidad para el empleo?

 En el Colegio Mayor Larraona organizan (en concreto mi amiga Magaly) encuentros de los colegiales con personas mayores que les hagan pensar sobre cosas menos habituales para ellos. A mi me pidieron que fuera para allá y de los temas propuestos eligieron "¿Prepara la universidad para el empleo? y allí estuvimos, invitados a una cerveza, charlando en una mesa redonda.


 Mi tesis principal es que no, la universidad prepara para la reflexión, para ser un(a) intelectual. Al menos en general, hay unas pocas carreras que sí tienen una relación biunívoca con una profesión (medicina e ingeniería, sobre todo). Sobre el papel social de la universidad hay un chiste que se cuenta mucho (que resumo sin gracia): en una comunidad autónoma quieren fomentar el uso de la bicicleta, le piden al rector de su universidad que se involucre y accede montando un curso. El plan de estudios incluye: "historia de la bicicleta", "grandes ciclista españoles", "física del equilibrio en la bicicleta", "mecánica de la bicicleta", etc. No hay prácticas (resultaría caro), se les pone un vídeo y ya está. Se supone que la historieta demuestra la inutilidad de la Universidad, pero en realidad demuestra su inutilidad para conesguir fines prácticos de masas y que si puede formar intelectuales, estudiosos de la bicicleta desde todos los puntos de vista imaginables. El error es pedirle lo que no es su misión y minusvalorar lo que sí hace. Ese cambio de papeles tiene que ver con la "democratización" del acceso a la universidad. Ese nivel de estudios siempre fue un marcador de clase, y es por eso que todos los padres quieren que sus hijes acaben allí, aunque en muchos grados de FP disfrutaría más, encontrarían trabajo con más facilidad y hasta ganarían más dinero. Sí, pero serían "inferiores" en algún sentido. Con la llegada de la democracia y el estado de las autonomías, desde los poderes públicos se quiso satisfacer ese deseo de ascenso social que era mandar a la progenie a la universidad y proliferaron las universidades y las plazas. Y eso obliga a cambiar un poco el foco, la sociedad no necesita tanto intelectual en el trabajo; es estupendo que todas las personas puedan disfrutar de la cultura como ciudadanos ilustrados, pero eso es otra cosa. Es ahí cuando se incorpora ese valor extra de la empleabilidad que aún nos tiene a vueltas con el plan de estudios de las bicicletas. 

En el blog del Colegio Mayor hicieron una entrada, y sacaron otras frases diferentes como titulares, se accede desde ESTE enlace.

viernes, 15 de marzo de 2024

Hablando sobre investigación en ciencia y en arte

Dentro del festival Danzad Danzad Malditos que dirige Carmen Larraz, en su versión de invierno de este año, incluía unas sesiones "de pensamiento", diálogos alrededor de los temas de interés del festival. Allí me dio la oportunidad de charlar durante un rato largo con una bailarina que tiene un proyecto de danza y cristalografía bien curioso. Quedó grabado en vídeo:

 

sábado, 9 de marzo de 2024

Impulso de rebeldía científica

Dan ganas de dejar la ciencia y pasarse directamente a la revolución, o cuando menos al activismo. Hace unos días, en una tesis sobre energía solar y hablando distendidamente con el tribunal, la recién doctora y otros colegas, todos coincidimos en los despropósitos del lado de la demanda. Cuando la demanda es irracional, lobista y avariciosa, cuesta dedicar esfuerzos racionales y fríos a entender intrincados detalles de la naturaleza que permitan exprimir procesos y sacar unos vatios más.

¿Por qué no hay catenarias en la carreteras (autopistas al menos), una red de trenes más porosa, transporte público urbano más fluido, pequeño vehículo eléctrico (patinetes y similares) para la última milla? Se puede descarbonizar el transporte con tecnologías existentes, solo hay que querer y entonces introducir cambios sociales que no son más costosos que los alternativos: baterías, electrolineras, grandes infraestructuras (AVE, nucleares,...).

Largas conversaciones sobre unos y otros temas, disponibilidad de recursos, tecnologías, equilibrios territoriales en investigación, industria o minería; interlocutores ilustrados, que apoyan la argumentación con datos concretos y referencias a trabajos científicos (publicados en grandes revistas). Conversaciones de sobremesa que no buscan una conclusión y, a pesar de ello, de forma quizá inevitable, conducen a una amarga sensación de pérdida de tiempo, de dirección equivocada de los esfuerzos si de verdad queremos un mundo mejor como decimos en la introducción de todos nuestros trabajos científicos.

Por otro lado, desde un punto de vista más racional, tengo claro que la actitud científica (por no llamarle "método") consiste en buscar verdades lo más independientes posible de subjetividades. Y para ello los apasionamientos y los conflictos de intereses son de lo peor. Por eso he defendido en el pasado, en diversos foros, la necesidad de separar la actividad científica de la militancia política para que la primera se preserve genuinamente valiosa.

En el aula hago el teatrillo de hablar desde la tarima cuando digo cosas "científicas" (respaldadas por conocimiento certificado, etc.) y me bajo de la tarima para hacer consideraciones más personales, más de opinión. Pero esa frontera es muy difusa y el aula es un entorno demasiado artificioso. En la calle vivo el dilema de una forma mucho más problemática... aunque cada vez milito más fuerte, serán cosas de la edad.

viernes, 8 de marzo de 2024

Plan 75


En el ciclo de Ciencia y Cine (DIPC & Filmoteca Vasca) la película de hace unos días fue "Plan 75", una distopía en la que el gobierno japonés instaura un plan de incitación a la eutanasia a partir de los 75 años. La película es preciosa a pesar de la dureza del tema. Pasa por un montón de aspectos de la cuestión de forma sutil, solo sugiriendo los sufrimientos, sin recrearse en ellos, huyendo de toda tentación morbosa.

Hay muchas personas que tienen una relación con ese plan: usuarios que llegan hasta el final, usuarios arrepentidos, potenciales usuarios que no se animan, familiares de usuarios, gestores del plan o trabajadores del sistema. Todos ellos, aunque comenzaran con ilusión, bien por liberarse de sufrimientos, por ganar un dinero muy necesitado o por lo que fuere, acaban mal. Parece desprenderse la conclusión de que una cosa es tener una relación natural con la muerte y otra que sea una relación industrial.

La película termina con una anciana cantando mientras mira una puesta de sol (no entro ne más detalles para evitar destripes/spoilers). Y todo esto me viene a la cabeza porque al día siguiente de la peli, a la hora de venir a la universidad, me crucé con un anciano, bien entrado en los 80, andando apoyado en un bastón que iba cantando con alegría. Hoy me lo he vuelto a cruzar y me ha dado los buenos días con una energía envidiable. Como diría el castizo, hasta el rabo todo es toro.