domingo, 13 de diciembre de 2009

Software y enseñanza

Estos días se ha anunciado el acuerdo al que ha llegado el Gobierno con Micosoft para ponerle Windows a los ordenadores que se han de instalar en las aulas (proyecto conocido con el discutible nombre de "escuela 2.0").

Esta decisión está generando un buen montón de reacciones (por ejemplo esta o esta, que están muy bien), especialmente por la traición a los ideales del software libre y la firma con el gigante de las tendencias monopolísticas.

Desde luego que es inevitable incorporar software a la enseñanza: a nadie se le ocurriría hoy dibujar con tiralíneas en vez de con Autocad o hacer estadística con calculadora en vez de con SPSS. O si, porque hay alternativas de código abierto para ambas aplicaciones (y otras alternativas propietarias también). Además cualquiera sabe el programa específico que se usará dentro de 10 años; quién nos iba a decir que el Word Perfect desaparecería. O sea que hay que incorporar software, pero no está claro cuales son los programas que hay que escoger.

Desde el punto de vista docente, sea cual sea el programa utilizado, hay que hacer un esfuerzo para mostrar lo general, la forma de trabajar basada en la informática, las posibilidades técnicas, las variantes entre unos programas y otros (o sea que el profesor debería manejar, siquiera sea mínimamente otros además del utilizado).

Entre las asignaturas del G9 teníamos dos de este tipo "Meteorología con hoja de cálculo" y "Estadística con SPSS". Sin duda el enfoque adecuado es el primero (aunque en el 99% de los casos se usara el MS-Excell), de hecho el segundo hubo de cambiarse el año que varias de las universidades discontinuaron sus licencias campus del SPSS.

En cuanto al papel institucional la decisión es más complicada, y mucho más para el sistema operativo. Desde el punto de vista puramente reflexivo lo de Microsoft no me hace gracia... cosa que escribo desde mi Windows XP, al que me sento atado por la comodidad de la herramienta utilizada a diario. Llevando el argumento a mis costumbres podria empezar a discutir sobre el "estandar de hecho" y el extraordinario poder beneficioso de los estándares. Justo para evitar el tipo de esclavitudes como la que yo siento con Windows sería importante que la alfabetización informática de los niños fuera más abierta que lo que ha sido la de los "inmigrantes digitales". En contra de la opinión del presidente de Hispalinux, un arranque dual puede ser una buena solución para esa apertura de mente, ahora que eso complicaria más las cosas a los profesores. La formación en TICs del profesorado, de forma generalizada, ni está ni se la espera, según podemos deducir de la ausencia total de este tipo de competencias en los nuevos planes de estudio de Magisterio (como bien comenta Celes), pero eso ya es otra historia para otro día.
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