lunes, 22 de septiembre de 2008

Sociología de la colaboración científica

Esta mañana he tenido una conversación con un colega que me ha dejado bastante indignado. Aparte de la situación concreta planteada, que ya veremos como se resuelve, me ha servido como punto de partida para una reflexión más general.

El resumen es que estamos en una situación incómoda porque competimos por unos recursos limitados, y lo que yo utilice él no y viceversa. Creo que los matemáticos le llaman juego de suma cero. Mirando con distancia, eso es lo que pasa en multitud de situaciones, concretamente cuanto más próximos estén los científicos más compiten, y esa proximidad es geográfica y disciplinar.

Si la hipótesis es cierta, se concluiría que un científico es capaz de colaborar con los de su institución de otras disciplinas y con los de su disciplina en otras instituciones (mejor si éstas están lejos, en el extranjero). Y esto es lo que se observa de manera muy muy general.

Se exceptúa de este análisis el "grupo de investigación", pero el auténtico, el que toma café y celebra los cumpleaños de sus miembros, no el que se censa en algún sitio o firma proyectos juntos; en estos casos ya hay mucho de comportamiento estratégico. El "grupo de investigación" lo componen un conjunto de individuos que resulta muy sinérgico, y que se mantiene cohesionado, entre otras cosas, por oposición a otros colegas próximos geográfica y disciplinarmente. Pero estas agrupaciones resultan inestables, con un tamaño medio de, digamos 5 o 6 personas (incluyendo becarios y técnicos de laboratorio), y en cuanto van creciendo se inestabilizan y se dividen en grupos separados inmensamente peleados, como no podría ser de otra forma dado que están exactamente en el mismo lugar y el mismo tema de trabajo.

Este comportamiento se puede comprobar de forma muy general en cualquier campo de la ciencia, cualquier institución (universidad, opi, etc.), en cualquier país. En una aproximación naïf se piensa que el origen es el frikismo del personal, egos muy desarrollados y causas similares: basadas en el individuo. Sin embargo, yo creo que hay razones sistémicas importantes que fomentan esas actitudes.

En primer lugar la consecución de resursos siempre es competitiva (proyectos, becas, etc.), se establece una bolsa y un criterio de reparto. Lógicamente, las entidades que consiguen sus recursos de la misma bolsa están obligados a competir. Esas bolsas, curiosamente, se establecen geográfica y discipinarmente.

En segundo lugar, no hay sitio para carreras académicas diversificadas. El colaborador, el ayudante, el asociado, en resumen el que en ciclismo sería un gregario, no recibe ningún premio. La planilla de méritos exige que se dirijan proyectos, se dirijan grupos, ser jefe, vamos. Y solo es posible que todos sean jefes en una situación de crecimiento inflacionario sostenido. Con lo que en cuanto disminuye el ritmo de crecimiento aumenta la presión por "ser califa en lugar del califa".

En fin, vamos a volver al trabajo que en mi disciplina estas reflexiones no se pueden publicar en revistas del JCR, y por tanto estoy perdiendo competitividad...
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