Una parte importante del argumento incide en ideas parecidas (mucho mejor fundamentadas y expuestas aquí, sin duda) a las descritas hace unos días bajo el título de conocimiento fraccionario. Ahora que yo veía el mapa del conocimiento más como un queso gruyere, lleno de agujeros pero conexo y sólido. La metáfora aquí es el agua: una realidad líquida, que se adapta al recipiente que lo contiene. No he podido eludir el referente del anuncio basado en una entrevista a Bruce Lee que hizo furor hace unos meses.
Aparte de reflexionar, a ver como nos afectan estas transformaciones a los que nos dedicamos a la cosa docente. Al final vamos a tener que coincidir con el Bruce Lee más friky y recitar, medio profundos, medio alucinados: be water my friend.
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