domingo, 7 de junio de 2009

Un décimo puesto

Esta semana se ha comentado en la prensa local una curiosa clasificación de universidades en la que la nuestra aparece como décima. Se trata de un aspecto muy concreto: las citas que reciben los documentos científicos publicados por la institución.

Bueno, siempre está bien hacer algo mejor que la mayoría, pero un indicador aislado no da una imagen coherente de nada. Si además mirásemos el número de publicaciones por profesor la posición sería otra (que no sé cual es, aunque creo recordar que estaba en el inestable Ranking de Buela-Casal).

En resumen, este tipo de clasificaciones basadas en un indicador único (y extraño) no tienen un significado claro respecto de la calidad de las universidades para el público en general, son sólo útiles en entornos muy técnicos de política universitaria, y aún así con cuidado. No es muy razonable que se hagan eco de ellos en la prensa general, y cuando lo hacen el mensaje que se manda es equívoco. Por cierto, quizá la diferencia de cobertura entre medios sea entonces reflejo de otras cosas. Además del tamaño, que se muestra en la imagen, la posición: en el "Navarra" estaba en la segunda mitad del periódico, hoja impar, esquina inferior izquierda, en el "Noticias" en la esquina superior derecha, página impar de las primeras.

No he conseguido encontrar el estudio original, aunque parece que la liebre salta en un artículo de El País del 31 de Mayo (reseñado en resúmenes de prensa de multitud de universidades, 1, 2, 3, etc aunque no lo encuentro en el propio periódico). El artículo, por cierto es una loa al I+D español más allá de lo decente por lo parcial e incompleto de los datos y lo tendencioso de las opiniones. Para mustra sólo la frase "la remuneración habitual de los investigadores en España es muy similar a la de británicos, franceses o alemanes".

Lo que si me he encontrado por casualidad es una reseña de un estudio profundo realizado en EEUU en el que se comprueba la diferencia entre indicadores de prestigio e indicadores de productividad científica objetiva. Parece que esto último evoluciona más rápidamente que lo primero, que no está claro que lo origina. En cualquier caso queda clara la complejidad de este tipo de medidas de la calidad de las universidades.
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