domingo, 14 de junio de 2009

Cuando la cantidad es calidad

El país con más paro de Europa adquiere fama mundial por un hecho histórico: el fichaje futbolístico más caro de la historia (o el segundo si se computa a euros constantes, como muy bien se calcula aquí). Estos días pasados he estado en Dinamarca, y en cuanto alguien te identificaba como español, el primer comentario era para el fichaje. ¿Qué le explicas a un camerunés que tienes al lado en el avión cuando te pregunta? En esos momentos te sale un orgullo pátrio que te impide soltar todos los improperios con los que de verdad juzgar el asunto.

Lo malo es que la cosa no se acaba en la anécdota; es todo un símbolo, especialmente en los tiempos que corren. ¿Que el Madrid está en crisis (de títulos)? se invierten desmedidas cantidades de dinero en jugadores. Es la misma receta de Obama y todos los gobiernos occidentales: ¿Que los bancos están en crisis (financiera)? pues se invierten ingentes cantidades de dinero en... bueno, en lo que sea; se les da a los banqueros que ya sabrán lo que hacer con él. Pero en estos razonamienots tan pulcros hay gato encerrado:
i) Ese dinero en realidad no se "invierte", se gasta.
ii) Ese dinero ¿Quién lo paga? ¿Lo recuperará de alguna forma?

No hay que ser muy listo para contestar: en ambos casos (quizá en el fubolero por un camino algo más toruoso) lo pagaremos los ciudadanos con nuestros impuestos: muchos ciudadanos y durante muchos años. Y es seguro que nunca habrá retorno de la inversión.

Con una resignación generalizada se sufren estas cosas como el que mira el granizo tras la ventana. Ya la ciencia intentó hace unas décadas romper las nubes de granizo con petardos (que sembraban núcleos de condensación) y se vió que no funcionaba. No hay nada que hacer más que esperar a que escampe.

Con el traspaso de Ronaldo se hace funcionar la UPNA un año entero. O se crea un departamento nuevo y se dota para los próximos 15 años. O se contrata un premio nobel y se le instala con un laboratorio perfectamente equipado (icluidos coloboradores) con todo pagado los próximos 10 años. Y esto porque es "mi" sector, pero seguro que en otros sectores productivos también podría rendir muchísimo más que cambiando el color de la camiseta con la que da patadas a un balón un indivíduo concreto.

Esto no es granizo. Son decisiones de personas y podrían ser otras, tanto las personas como especialmente las decisiones. Quizá no sea fácil encontrar buenas personas capaces de tomar buenas decisiones. Por eso Florentino ha vuelto, a hacer lo mismo que ya hizo o más. Por eso Berlusconi volvió, a tocarle el culo a las jovencitas con más descaro. Sin duda son unas malas opciones, pero ya estuvieron y no se hundió el mundo y sus "alternativas" han resultado aún peores. O al menos esa es la lectura más plausible de los resultados de las recientes elecciones europeas.

La compra de Ronaldo es un símbolo de que las recetas del pasado y los personajes del pasado (entendiendo aquí por pasado, lo anterior a la crisis y, lógicamente, generador de la misma) siguen en plena forma y haciendo una obscena ostentación de sus recetas.

Ni a semanas de liar un cataclismo mundial se mueven conciencias contra sus causantes, muy al contrario se resucita a los más exagerados. Solo cabe esperar, por tanto, otra vuelta de tuerca. Como no pase algo (y no se me ocurre que), vamos de cabeza hacia una segunda edad media.
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