martes, 23 de febrero de 2010

Ya que no hay dinero, hablemos del suelo.

El Campus de la Upna (campos de deporte y finca de prácticas aparte) ocupa un triángulo rodeado de grandes avenidas, de dos carriles en cada dirección. Bueno, para completar el triángulo faltan dos esquinas (señaladas por los círculos azules en la imagen adjunta). La expropiación de esos dos terrenos y su incorporación al diseño original del campus es una reivindicación histórica de la Universidad, siempre prometida y nunca cumplida.

En los últimos meses se ha cortado una de las avenidas (la marcada en rojo en la figura) por unas obras que realiza el ayuntamiento en la rotonda de más al norte. Cruzarla a diario, tan grande y tan desierta, sugiere una idea: mantenerla cortada para siempre. Por un lado se ganaría un montón de metros cuadrados, pero más importante aún, daría continuidad con el descampado del otro lado, que es nominalmente Campus (según los planes de la zona). Se dispondría por tanto de una vía de expansión para el crecimiento del Campus de la Upna que no se agotaría en varias décadas. Además, a corto plazo, se eliminarían un tercio de esas avenidas en las que ha habido bastantes accidentes, con al menos un muerto recientemente.

En estos años de crisis económica, en los que ya vemos que la subvención a la universidad está muy limitada, se podría aprovechar para avanzar en medidas de este tipo, de escaso coste económico y enorme repercusión. Lástima que la disintonía entre el Equipo de Gobierno de la universidad y las autoridades responsables de esos terrenos no permita este tipo de arreglos de beneficio común.
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