domingo, 7 de febrero de 2010

Felicidad (in)eficiente

Hace unos meses comentaba sobre la organización social de Butan, basada en incrementar la felicidad de los ciudadanos, no necesariamente su riqueza.

En estos tiempos que corren, especialmente con la crisis, parece que no haya más política que la economía, ni más economía que el crecimiento. Y para conseguir ese crecimiento hay que trabajar más, con menos seguridad y cobrar menos. La ortodoxia es tan inflexible que tiene a los economistas convencidos de que estas conclusiones son tan inexcusables, tan científicas, como la ley de la gravedad. Exactamente ese símil utilizaba un amigo el otro día.

Si pensamos de una forma muy abstracta y general, una colectividad humana es un sistema que consume recursos del planeta para conseguir... su propia vida, vidas largas y plenas, felicidad. Se podría definir un índice de eficiencia cultural como la relación entre la felicidad generada y los recursos consumidos para producirla. Justo eso es lo que se calcula en el Happy Planet Index, al que llego gracias a un amigo Colombiano (Colombia es un país que puntúa alto en el HPI). Este índice es uno de los estudios de un "think tank" denominado neweconomy, que tiene el brillante lema: la economía como si la gente y el planeta importaran.

Parece que no soy el únio al que no le parece sensato asumir como eficiente y justo, bueno en resumen, un proceso en el que un producto multiplica su precio por 200 desde el productor al consumidor y, lo que es peor, desperdicia miles de kilos en el camino (ver la odisea del tomate, magníficamente compilada por Kurioso)

No he tenido tiempo aún de estudiar el detalle del cálculo del HPI (la verdad tampoco del PIB o de las emisiones de CO2), pero solo el planteamiento ideológico merece la pena. Los gráficos que proporciona la página, comparando el índice por países y mostrando su evolución histórica son muy buenos y muy interesantes. Tendremos ocasión de volver sobre estas cosas, un material altamente recomendable.
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