sábado, 6 de febrero de 2010

¿Frikis, qué frikis?

Titula Púbilco "Los frikis dicen adiós a Eurovisión" y el artículo está ilustrado con una joven desnuda medio cubierta con una toalla. En el texto descubrimos que esa chica es la que va ganando en el procedimiento de democracia tutelada (mala cosa cuando la democracia lleva apellidos) que se ha puesto en marcha para elegir nuestro representante en Eurovisión.

Con "frikis" se refieren a personajes, más que personas, que se presentan a la votación por valores espurios, diferentes de lo puramente musical que se supone es lo que promociona el concurso de Eurovisión. El paradigma es Rodolfo Chiquilicuatre, que fue el representante hace un par de años, y que en vez de música proponía humor blanco (y discreta publicidad de una cadena de televisión, la sexta). Si los valores de los frikis son espurios, ¿cuales son los ortodoxos? Pues parece que la desnudez femenina, los cánones de belleza más rancios, una música sin originalidades, un modelo de negocio musical caducado y un sistema de votación que en realidad es más geopolítico que artístico.

A propósito de la participación femenina en el Alarde de Irún (si desfilan vestidas de militares o no) me decía un amigo que entre la tradición de que no lo hagan y la justicia de que sí lo hagan la auténtica solución estaba en... en dejar de celebrar una batalla y buscar motivos más actuales, inclusivos y festivos de reivindicar la propia personalidad en un día de fiesta. Y es que en esto de Eurovisión me parece que estamos igual, ante el dilema entre frikis y ortodoxos, lo mejor es que desaparezca el concurso de Eurovisión y busquemos otro tipo de competiciones más actuales, divertidas y sensatas.
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