viernes, 27 de marzo de 2009

Economía: opinión ante la falta de ciencia

Me encuentro en la prensa de hoy con un artículo de un compañero de la UPNA (al que no tengo el gusto de conocer) que comienza con un asunto recurrente en este blog en los últimos tiempos.

Me sorprende muy gratamente la autocrítica profesional de un economista que reconoce abiertamente la incapacidad predictiva de su disciplina. También es muy razonable su justificación (al menos parcial) en la complejidad del fenómeno a estudiar. El primer párrafo perfecto.

Ahora la conclusión que se extrae de este hecho es terrorífica: ya que no sabemos predecir vamos a "intentar justificar el doctorado en economía" opinando.

A partir de ahí me da igual cual sea la opinión (incluso si propone congelarnos el sueldo a los funcionarios, hay). Tras reconocer que no hay un sustrato científico suficiente ¿que validez tiene esa opinión (reflexión)? La misma que la de cualquier otra persona reflexiva.

Imaginemos que un astrólogo nos dice que es muy difícil predecir el futuro basándose en las estrellas, dado que hay miles de millones, y que la estructura de las galaxias interfiere con la dinámica de estrella aislada; y que de ahí concluye que mejor pasar directamente a las recomendaciones (obviando el incómodo trámite de la predicción): i) deja a tu novia, ii) dile a tu jefe lo que de verdad piensas de él, gasta tu sueldo sin miedo que el cosmos proveerá, etc.

Pues eso, menos opiniones y más trabajar. A generar modelos más realistas en los que los agentes son más altruistas y más ignorantes de lo que supone la teoría económica estándar y a seguir currando. Y si se quiere opinar no hay ningún problema, pero como ciudadano (zoon politikon), no como doctor justificando su doctorado.
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