miércoles, 11 de febrero de 2009

Science, what science?

Leía el El País de ayer un artículo de Berzosa, Rector de la Complutense, ejerciendo de economista y comentando que la crisis no es puramente económica sino global. El fondo del argumento es razonable, pero también le dedica varias columnas a defender a la "ciencia económica" de los ataques que está sufriendo por no haber previsto la crisis ni ser capaz de dar indicaciones sobre su duración, etc. La defensa se basa en que algunos economistas si que escribieron libros diciendo que las cosas no iban por buen camino (y cita una docena de ellos).

Sin ánimo de malmeter demasiado, eso es como si defendieramos el carácter científico del horóscopo porque alguna predicción acertó alguna cosa. Si existen corrientes capaces de sostener una cosa y su contraris, ¿dónde está la verdad? Porque esto no ocurre en las fronteras de la disciplina, sino en su mismo corazón. En física la cosa de las supercuerdas y las 26 dimensiones es muy controvertida, pero el electromagnetismo no. En economí aaún hoy podemos encontrar quien insiste en desregular mercados (aún financieros) y quien clama por un mayor control. ¿No es esa una cuestión básica? Si de verdad hubiese un conocimiento científico bien fundado habría cuestiones claras e inamovibles. Podemos aceptar el carácter científico de la economía si retocamos mucho la definición de ciencia, y entonces necesitamos otra palabra para referirnos al electromagnetismo y similares.

Los (pocos) que avisaban sobre lo insostenible del crecimiento previo a la crisis eran tachados de hablar desde la ideología, no desde la ciencia. Y ese es un problema muy importante de la economía en particular y de las ciencias sociales en general. Galileo o Darwin ya se jugaron el pellejo estableciendo postulados basados en la evidencia fueran o no políticamente correctos (que no lo eran, por cierto). Mientras no se diferencie claramente el contenido técnico del ideológico, se establezcan principios ciertos y paradigmas unánimes, ni capacidad predictiva real ni ciencia ni nada.

Por cierto, de la crisis ni hablamos. La reflexión más profunda que he visto ultimamente se resume en la imágen adjunta, tomada de aquí, y a la que he llegado desde aquí. ¡Espectacular!
Publicar un comentario