miércoles, 5 de noviembre de 2008

Reformas que nacen torcidas

Las declaraciones de intenciones sobre el Espacio Europeo de Enseñanza Superior (EEES) dejan claro que la estructura de los títulos universitarios debe comprender dos ciclos, que se han dado en llamar "grado" y "máster". El primero debe conducir al ejercicio profesional (y por tanto llevar incorporadas todas las "competencias" si las hay). Cómo se articulen en detalle esos principios generales se deja a la idiosincrasia de cada uno de los estados miembros.

La principal genialidad que en que hemos traducido nuestra idiosincrasia ha sido hacer los grados de 4 años, uno más que la inmensa mayoría de los demás países. Esto ha sido refrendado por los políticos, pero no nos confundamos, lo que han hecho es refrendar la petición unánime de los universitarios, al menos tal y como la interpretan los Rectores sindicados (CRUE, Consejo de Universidades). Mientras todavía tenemos carreras de ciclo largo y ciclo corto (diplomaturas y licenciaturas o ingenierías técnicas y superiores), podemos observar cual es la evolución de la preferencia social (ver gráfico): muy mayoritaria, y cada día más por el ciclo corto (de 3 años). Habrá quien diga que no es esta demanda la que se satisface sino la de los empleadores, pero también ahí hay un sentimiento muy mayoritario de que no hacen falta tantos años.

Una vez más, desde la torre de marfil no hemos interpretado bien la demanda social y queremos hacer comulgar con ruedas de molino a nustros usuarios/ financiadores. Los grados deberían ser de 3 años, haciendo verdaderamente diferenciada la formaciónd e máster (con 2 más). Pero supongo que esta es una batalla perdida ya hace tiempo.

La figura procede del informe "la Universidad en Cifras" preparado por la UPNA, en el que se hace un estudio estadístico de datos de los últimos 5 años.
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