domingo, 2 de noviembre de 2008

Lo científico de las ciencias sociales

Sólo con ver el título de la entrada queda claro que me meto en un buen jardín. Pero la serendipia me lleva una y otra vez a esta cuestión a la que, por otra parte, le dedico un epígrafe en la asignatura "Aspectos básicos de la actividad investigadora". Aquí me voy a permitir ser menos políticamente correcto que de viva voz ante los estudiantes.

Ha caído en mis manos "The Social Atom", de Mark Buchanan (un resumen muy conciso y correcto del contenido del libro, se encuentra aquí, por David Hales) y su lectura sirve para reafirmar y documentar la idea de que cuando decimos "Ciencias Sociales" la palabra ciencias no se usa en el mismo sentido que cuando se le atribuye a otras más "convencionales". Lo curioso es que esto no es así porque no se pueda hacer ciencia estándar de las cuestiones sociales, sino porque esas disciplinas del conocimiento han tomado tradicionalmente otros derroteros.

La tradición es muy discursiva, heredera de la filosofía, y muy apegada al principio de autoridad: no se pueden hacer contribuciones "serias" en estas disciplinas sin escribir muchas páginas y citar a mucha gente (inexcusables los padres de la disciplina). Por otro lado, se están empezando a hacer modelos de los que deducir predicciones, que se pueden comparar con resultados de observaciones (incluso experimentos) de los que "falsar" o mantener vivas las hipótesis del modelo y continuar el ciclo... exactamente el método científico clásico. Una red de investigación española llamada "Dinámica y Fenómenos Colectivos de Sistemas Socioeconómicos" muestra en su página web su programa de investigación, y enlaza con las publicaciones que han ido haciendo en el campo. Físicos entrometidos metidos a sociólogos y economistas...

Una de las consecuencias de este planteamiento clásico discursivo ("rollero" podríamos decir) es que se lee poco, tiene poca repercusión (véase como en el punto 2 de este resumen de actividades, el autor se queja precisamente de este punto). Además de las percepciones personales, hay multitud de indicadores bibliométricos que apoyan esta tesis: se ecribe mucho pero se lee (y se cita) poco.

Por otro lado, de vez en cuando alguien explota ante lo inoperativo del planteamiento y hace propuestas rupturistas, como Chris Anderson, que en la revista Wired propone "el fin de la ciencia". Justo lo que propone se parece mucho a las ideas de los físicos (social atom y compañía): olvidarse de causas y teorizaciones y limitarse a recoger datos (in the petbyte age) y buscar patrones. Desde perspectivas más clásicas (digitalismo.com) no parece adecuada una aproximación tan conductista y calculadora.

Es curioso que ante esta diferencia de planteamientos haya habido más sociólogos intentando demostrar que la física es una construcción social que físicos intentando demostrar que la sociología es un discurso inoperante... En fin, no se puede agotar un tema tan enrevesado en unas pocas líneas, pero planteado queda.

De las múltiples fronteras entre la ciencia y otras disciplinas, creencias, tradiciones y actividades de la mente humana, esta resulta especialmente escabrosa. Sólo hay que darse cuenta de que en las más evidentes (como la magufa) aún se lucha duramente...
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