
Toda la luz que genera estas imágenes procede del sol, en un caso de forma directa, en la sombra, mientras que en el otro es la luz difusa la que produce el reflejo.
La luz directa viene en linea recta desde su origen, y da lugar a la imagen siguiendo la línea, donde corresponde. La mancha de luz en el suelo está siempre en el mismo sitio, no cambia de lugar aunque cambiemos el punto de vista y miremos desde otro lado. Sol, rendija e imagen están en un mismo plano. El reflejo, en cambio, está producido por luz difusa que viene en todas direcciones desde el exterior de la ventana. De esa luz, nuestro ojo percibe justo la que viene hacia él. Si nos movemos unos pasos son otros los rayos que capta, la imagen ya no está en el mismo baldosín, se ha desplazado también. El ojo, el reflejo y la rendija que lo produce están siempre en el mismo plano.
La luz directa, que procede directamente del sol tiene un color más amarillo, como corresponde a su origen, mientras que la luz difusa se ha teñido de azul en sus rebotes por la atmósfera, que es de donde procede en su mayor parte, del cielo azul.
No es que tuviéramos que esperar demasiado tiempo, pero se nos hizo cortísimo analizando lo que veíamos. Cuanta ciencia podemos encontrar literalmente en cada rincón.
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