lunes, 26 de abril de 2010

La adolescencia infinita

Tengo la sensación de que ese extraño período de la vida que llamamos adolescencia cada vez comienza antes y acaba más tarde.

Leía esta semana que se ha obligado a retirar un sujetador con relleno para niñas pequeñas. Más que la retirada, para mi la noticia es la existencia de tal prenda. Pero en realidad no es tan raro, si las muñecas con las que se juega hoy día tienen tetas (Barbie es el paradigma) las echarán de menos. En línea con esta noticia leía una reflexión que profundiza en esa idea: las series de dibujos animados son poco "infantiles"; en la ficción juvenil han desaparecido los padres, ya no hay series tipo "Con ocho basta" o "Alf" en las que los protagonistas son una familia completa, en "i-Carly" o "Zack y Cody" no hay padres, se recrea un mundo exclusivo para adolescentes.

Por el otro lado hay esfuerzos activos y pasivos que retrasan la madurez, la autodeterminación (la plena capacidad para tomar las propias decisiones). No sólo se limita la edad autorizada para consumir alcohol (que no está mal que haya algún límite), sino que se estudian estrategias para que esa iniciación se retrase. Me ha llamado mucho la atención este trabajo en el que "demuestran" que ver películas para mayores hace que los jóvenes beban antes, por lo que recomiendan que los padres limiten la exposición de sus hijos a este tipo de películas (cuya clasificación he tenido que investigar porque este asunto tan yankee no lo hemos copiado aún).

Parece que hay una tensión que por un lado fuerza a "sexualizar" a los niños pronto (supongo que en parte arrastrados por el consumismo de moda, merchandising, etc.) y por otro retrasa la incorporación a la madurez plena.

Este tipo de procesos no creo que tengan manos ocultas que los manejen desde la sombra, son más bien tendencias sociales autoorganizadas. Pero estaría muy bien poder saber más sobre estas tendencias los que profesionalmente tratamos con estos jóvenes infinitamente adolescentes. Quizá nos diese guías sino para actuar, al menos para entender mejor algunos procesos. Se me ocurre la proliferación de universidades y campus menores (en especial el de Tudela de la UPNA, por proximidad, pero no es ni mucho menos el único) se entiende muy bien en esa tendencia. Así como la proliferación de padres en las colas de matrícula universitaria, incluso en revisiones de examen... Hay muchísimas conductas que vivimos a diario en la Universidad que encajan con ese retraso de la madurez.

Una opción es dejarse crecer los cuatro pelos que van quedando y reincorporarse a la adolescencia como un saludable calvo con coleta. Otra es indignarse y tratar a los estudiantes de usted y ponerse muy rígido en los exámenes. Pero debe haber alguna postura intermedia más sensata. De momento me conformo con aproximarme a la comprensión de estos jóvenes que son nuestra materia prima.

La foto de unos adolescentes eternos está tomada de aquí.
Publicar un comentario