miércoles, 25 de noviembre de 2009

Aprendiendo a ver

Mira la foto de abajo de las dos adjuntas. ¿A que las sombras parecen la realidad? La de arriba es la foto girada 180 grados, y ahí vemos, reconfortados, que son personajes los que proyectan sombras, como tiene que ser.

(La foto la he visto en Microsiervos, y allí de Erathic Eric)

Acostumbrados a ver las personas hacia arriba y las sombras en el suelo, aunque percibamos lo contrario, lo interpretamos erróneamente. La mirada es un proceso mucho más complejo que un mero registro fotográfico, cuando se ve no se registra, sino que se interpreta la realidad.

Es muy curioso comprobar como, cuando uno intenta copiar un dibujo, no puede evitar transcribir al papel su interpretación de lo que ve. Ese mismo dibujo se copia con mucha más fidelidad si está girado 180 grados, especialmente si con ese giro se pierde la contextualización y se perciben solo formas sin significado.

Esa contextualización de las formas que se perciben para dotarlas de significado parece que es un proceso que se va adquiriendo con los años. O al menos eso se deduce de un estudio que muestra que los niños se engañan menos que los adultos con determinadas ilusiones ópticas. (He sabido del estudio por un twit de ciencia de bolsillo). Cuando mi hijo aprendió la palabra "rodilla" comenzó a dibujar en los monigotes que hacía un círculo en mitad de cada pata. De alguna forma sabía que allí había algo que tenía nombre, y no podía dejar de dibujarlo. A partir de ese momento una pierna era una línea con un pequeño círculo en medio, obviamente por convención, no porque copiase de la realidad.

Los científicos tienden (¿tendemos?) a pensar que uno observa la realidad de forma objetiva y desprejuiciada, y que es así como registra datos sobre los que comenzar a plicar el método científico. Va a resultar que la cosa es un poco más compleja...
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