domingo, 9 de marzo de 2008

Protección de datos. Caso



Por esas cosas del spam físico me llegó hace unos días una oferta para hacer una tarjeta de crédito. Entre la letra no muy grande se dice que aceptas explícitamente la clausula 18. La otra imagen es la parte de detrás del formulario, donde está el detalle del contrato. Al final de la segunda columna comienza la famosa cláusula y ocupa casi toda la tercera. Merece la pena intentarlo leer con detalle.

Se declara la intención por parte de la empresa de realizar perfiles agregados con toda la información disponible del usuario: de consumo, de navegación por internet, de llamadas telefónicas. Luego se declara que esos perfiles se utilizarán con fines comerciales por parte de ellos y de todas las empresas a quien tengan a bien vendérselos.

Lo bueno de la ley orgánica de protección de datos es que, aunque sea en letra pequeña y escondida, para ser legal hay que declarar lo que se pretende hacer (y además ofrecer la opción de rectificación y cancelación). Pero desde luego no impide hacerlo, ni mucho menos.

Mientras las empresas se las gastan de esta guisa, en la universidad nos planteamos si hay que publicar con nombre y apellidos las notas de cada asignatura, o si es conveniente que un profesor acceda al expediente completo de los estudiantes a los que da clase. Me parece de una desproporción inconmensurable.

No se trata de poner en el reverso de la hoja de matrícula algo como lo anteriormente analizado, los usos razonables de de los datos personales, compatibles con la matrícula, son normales y perfectamente legales. Lo son además para cualquier miembro de la organización que matricula. Y si hay que poner algún aviso para clarificarlo se pone, pero utilizar la ley para dificultar el día a día de la casa es un error tremendo que nos hace perder tiempo y efectividad. Gracias a un supuesto puritanismo bobo en la protección de datos, conseguimos hacer peor nuestro trabajo. Creo que lejos de estar cumpliendo la ley, estamos haciendo lo contrario de lo que se pretendía con ella.
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