domingo, 9 de marzo de 2008

¿Me pasa el salero por favor?

Las viñetas estas tienen ya unos años, son de 1992. Entonces lo del tabaco era sólo una amenaza. Estos días he oído en la radio que se está preparando un plan para fomentar la salud de la población en lo referente a la alimentación: obesidad, colesterol, hipertensión... Y una de las medidas que se proponen es eliminar los saleros de las mesas de los restaurantes. He intentado encontrar la noticia en google y, en vez de la original, encuentro un comentario parecido a lo que me estaba rondando (ver).

El caso del tabaco quizá se ha llevado al extremo, pero si hay una cosa que lo hace diferente: el humo del que fuma afecta a otros y esos otros no han elegido fumar. La sal, la grasa del jabugo o la mantequilla de los cruasanes no se propagan por el espacio: el que se los come hace lo que quiere él, sin afectar a nadie más.

El Groucho de Ventura y Nieto llama a la rebelión ciudadana ("deberiamos habernos organizado") frente a lo que en el chiste es vago ("ellos" comenzaron con "lo del tabaco"). Pero esa vaguedad es el estado cuando "lo dela tabaco" es una ley ya en vigor y lo de la sal un proyecto del ministerio de sanidad.

Hay que rebelarse contra el estado protector ¿desde la izqierda? Ese esatdo paternal que pretende cuidarnos de nosotros mismos ¿no es el sueño de la izquierda y el demonio del liberalismo derechoso?

"Lo del tabaco" está ya asimilado. La facilidad con la que se ha asumido es un buen aliciente para continuar por ese camino. También hemos asumido sin apenas reticencias las locuras de los aeropuertos en nombre de la protección contra el terrorismo: los zpaptos, el cinturon, los botecitos de líquido... la humillación completa de cruzar el arco escrutado por esos seguratas.

Lo del tabaco es de izquierdas por que lo ha hecho Zapatero, lo de los aeropuertos de derechas porque lo ha hecho Bush... ¿Necesitamos saber el autor para emitir un juicio político?

Ese despiste generalizado, especialmente por parte de los autodenominados de izquierdas, es lo que está posibilitando el brutal retroceso de las libertades civiles. Menos mal que tu y yo somos "de los buenos"

Como la Universidad es el mundo en miniatura, y la nuestra no es una excepción, tuvimos hace unas semanas nuestra dosis de reflexión sobre estos asuntos a propósito de la decisión de clausurar los aparcamientos un día para reivindicar la vida sin coche. En el info- general muchos miembros de la comunidad universitaria valoraron la cosa desde su punto de vista. Como la medida se tomaba en nombre del medio ambiente era de izquierdas, y por tanto buena. Sólo se admitían (y con ciertas reticencias) las objeciones de los que tenían dificultades para conciliar con la vida personal, cosa que como todos sabemos también es de izquierdas.
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