miércoles, 30 de enero de 2008

Criticando la educación secundaria actual



Me enviaba hace unos día una amiga un artículo de Perez-Reverte (ver aquí) en el que se despacha a gusto, con una dureza llamativa, con los políticos de distinto signo responsables de las últimas leyes educativas.

Atribuir todos los males a los políticos, y además insultarles con energía, es posible que relaje mucho, pero es simplificar un poco en exceso la cuestión. Además como el asunto tiene unas connotaciones políticas (en el peor sentido de la palabra) tan considerables hay que ser muy cuidadoso a la hora de opinar si no quieres ser encasillado de forma trivial.

Otra aproximación, mucho más reflexiva, que intenta despojar de supuesto valor político (de izquierdas) a muchos de los principios que han dado lugar a los males del sistema de enseñanza es el exitosos "Panfleto Antipedagógico". Coincido con lo allí expuesto en gran medida, aunque también es una visión parcial. Un excelente comentario del libro se encuentra en http://martinej.wordpress.com/2007/11/25/el-panfleto-antipedagogico/
De paso dejo constancia de un Blog que acabo de conocer y que me está encantando.

Pero no todo se agota en los políticos y las posturas pedagógicas quizá incorrectas por estar falsamente politizadas. Tampoco hay que olvidar a los sindicatos de profesores, que por ejemplo tienen sobre la mesa la rueda de molino de que es mejor para los jóvenes la jornada intensiva que ir por la tarde (??!!). O las editoriales, que se esfuerzan en hacer textos consumibles, imposibles de reutilizar, caros y pesados. Como dice Michael Crichton en no recuerdo que novela, en una época en la que toda la información que llevan cabría sin problemas en un pen-drive, han de llevar más de una decena de kilos a la espalda de casa al colegio a diario. Las empresas de autobuses escolares, las contratas de restauración en los cada vez más escasas situaciones en las que hay comedor... En todo el proceso educativo priman los intereses de todos los agentes involucrados sobre el de los jóvenes a educar.

Pero toda esta situación se mantiene, y ni siquiera resulta escandalosa (salvo exabruptos puntuales) porque a todos nos va bien de alguna manera, porque si no fuese así no se toleraría. Como indica Reverte, ambos partidos hacen las mismas cosas; y eso es así porque saben que eso es lo que quieren los votantes (i.e. todos). Además, como hacen lo mismo han de escenificar como irreconciliables cuestiones verdaderamente nimias. Habrá que profundizar en cual es la estructura de valores sociales que soporta (incluso genera) esta situación que resulta tan lamentable de la educación.
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