sábado, 7 de abril de 2012

Pruebas prenatales de ADN para la admisión

No es una noticia de verdad, era una "broma" que hacía ayer la radio pública estadounidense con motivo del April Fools Day. Pero lo terrible es que resulta perfectamente verosímil. Yo desde luego me la creí cuando la escuché; sólo empecé a sospechar al no encontrar la web de la supuesta escuela.

Me contaba hace unos meses una amiga que vive en Nueva York que su hija hará una prueba de admisión a un colegio a los 4 años. Y eso no era una inocentada. Probablemente en NY sea especialmente exagerado, hay tanta gente tan apretada allí que (casi) todo es posible. Pero la tensión que pasan los niños con las pruebas estandarizadas es considerable

El sumun es la carrera por el acceso a una "buena" universidad. El último año de instituto los jóvenes empiezan a solicitar la admisión en distintas universidades. Han de enviar currículos, notas, cartas de recomendación y una justificación sobre su motivación para elegir esa universidad. Los procesos de admisión son individualizados y "no algorítmicos", no basta con tener una nota de algún tipo por encima de un valor. En ocasiones la habilidad con un instrumento musical (y por tanto la contribución a la banda o la orquesta universitaria) desequilibran la balanza. Otras veces es el deporte el que marca la admisión, las ligas universitarias de futbol, baseball o baloncesto son importantísimas. Pero hay otras cosas: la vocación de servicio (voluntariado, actividades solidarias), la capacidad emprendedora, ...

Puestas así las cosas, los cuatro años de highschool se los pasan esforzándose por recopilar méritos. Especialmente buenas notas, pero también música, deporte o voluntariados no tanto por su valor en si, como pensando en la admisión. No es que dejen de ir de fiesta y demás cosas que corresponden a la adolescencia, pero desde la presión académica se vive con intensidad, especialmente en los buenos estudiantes. Mi hijo, acabando el 8º grado (el anterior al instituto), ha recibido ya una charla, impartida por un estudiante de Harvard, en la que le daban pistas para planificar de forma óptima su paso por el instituto. De forma óptima para la admisión, claro.

El sistema educativo es tan selectivo, y por tanto competitivo, que oír que la cosa ha llegado al extremo de ser evaluado antes de nacer no resultaba absurdo. Ahora que parándose a pensarlo es estremecedor. 

Por cierto, aunque he encontrado artículos sobre la influencia genética en la inteligenica (estudios entre gemelos y esas cosas), no he encontrado nada sobre que se pueda medir nada de eso de un análisis genético de una muestra de sangre, aunque yo sobre estas cosas se muy poco.
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