martes, 20 de diciembre de 2011

Tipos de empleo, piratas y escritoras

Entre la gente que se dedica a escribir, la inmensa mayoría no puede vivir de ello. La literatura, como la mayoría de las artes (música, pintura, etc.) y los deportes son actividades en las que hay un pequeño grupo de estrellas, admiradas a nivel nacional, incluso mundial, y una inmensa cantidad de aficionados. Como actividad profesional resultan de un riesgo enorme, por eso todos los adolescentes quieren dedicarse a alguna de ellas; ¡y todos los padres quieren evitarlo!. Si tienes una gran suerte (a veces el talento también importa) llegarás a "estrella del rock" y tendrás fama y dinero; pero la gran mayoría de las veces no se llega al umbral de subsistencia y se permanece en el nivel de aficionado. Este tipo de actividades dan lugar a lo que podríamos llamar empleos "no lineales", en los que el resultado no es proporcional al esfuerzo y hay situaciones muy extremas. La distribución de número de personas en función de los ingresos que se perciben en estos empleos no lineales está representada en la parte derecha de la figura adjunta.

Por otro lado están los empleos que los padres suelen querer para sus hijos: economistas, abogados, fontaneros o mecánicos. Empleos lineales en los que un poco más de esfuerzo da lugar a un poco mejor resultado. En este tipo de profesiones hay un sueldo promedio y unas pocos principiantes ganan menos de la mitad y unos pocos exitosos más del doble. Ni hay "estrellas de la fontanería" ni legiones de fontaneros aficionados. La distribución número de personas frente a ingresos para estos empleos lineales es la de la izquierda en la figura.

Hay algunos casos en los que existen los dos tipos de empleo para la misma actividad como ocurre con la música, que tiene su vertiente artística no lineal y su vertiente lineal, profesional, en la enseñanza y los músicos de sesión o de verbena.

Recientemente internet ha comenzado a cambiar muchas de estas cosas, especialmente en el caso de las actividades no lineales. Por un lado proporciona un canal para que los "aficionados" se den a conocer y, en algunos casos, alcancen audiencias y éxitos masivos. Por otro lado permite consumir los productos de los "profesionales" eludiendo los circuitos comerciales que los controlaban tradicionalmente. Internet está aplanando la distribución de la figura de la derecha.

En el caso de la música (cuya historia tecnológica ya comentamos hace un tiempo) estos cambios se están concretando en que los ingresos de los músicos están pasando del producto (el disco) al servicio (el concierto), volviendo en cierta manera al modelo de actividad anterior a los discos. Para los que ya estaban en la parte de ingresos obscenos, estos cambios resultan dolorosos, pero para la gran mayoría son muy positivos; en breve será una profesión tan recomendable para padres como abogado o fontanero.

En el caso de los escritores no está tan claro cuál es el servicio al que reconvertir su vía de ingresos, nunca ha habido un equivalente a los conciertos de los músicos... al menos en el montón de años desde que se inventó la imprenta. La vivencia en primera persona de esta incertidumbre llevó ayer a Lucía Etxebarría a una declaraciones en las que dudaba de su futuro profesional (ver en El Pais). No se cuál será la reordenación de la "industrial literaria", pero igual que la minería, los astilleros o la ganadería vacuna vivieron sus reconversiones en su día, ahora les ha tocado la vez. Desde luego no parece que el modelo antiguo se pueda mantener con proteccionismos artificiales. En ese sentido iba la noticia, también de ayer, de la absolución de Pablo Soto por "piratería" (ver en Microsiervos). Ambas noticias fueron Trending Topic en Twitter, claro.

Fuentes: La idea de los tipos de empleo está descrita en El Cisne Negro de N. Taleb, aunque con otra nomenclatura y sin la gráfica.
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