viernes, 23 de diciembre de 2011

Numerismo animal

Me llega hoy la noticia sobre un estudio publicado en la revista Science en el que se presentan resultados sobre la capacidad de las palomas de contar hasta 3, del mismo modo que los monos cuentan hasta 9. Francis también reseña el estudio, incluyendo algunas figuras que demuestran que el trabajo realizado es complejo y concienzudo (también incluye las referencias a trabajos originales sobre la capacidad numérica de primates y abejas). 

A mi me ha recordado un experimento (más primario) que relata Georges Ifrah en su "historia de las cifras". Cuenta que había un nido de cuervos en lo alto de una torre deshabitada, y que cuando entraban en ella grupos de personas abandonaban el nido y no regresaban hasta que las personas salían. Lo interesante es que si entraban cuatro y salían dos no volvían hasta que salieran las dos restantes. Parece que los cuervos son capaces de una percepción numérica relativamente sofisticada (¿restar?) con números relativamente pequeños, hasta el 6 aproximadamente.

Habría una capacidad numérica básica mediante la que percibimos si hay un elemento o varios o si esos varios son dos o cuatro; y esas percepciones son instantáneas, no hace falta "contar". Contar sería una operación compleja diferente de la anterior que requiere un aprendizaje. La capacidad numérica básica está tan arraigada que en el lenguaje utilizamos distintas formas de las palabras para el caso de un elemento (singular) y varios (plural). Comenta Ifrah de un lenguaje polinesio en el que hay tres formas, además del singular (uno) y del plural (muchos) hay una forma intermedia para las parejas. Esa capacidad numérica básica es la que compartiríamos con cuervos y otros animales. Todo esto según recuerdo del libro de Georges Ifrah.

En los decálogos sobre cómo hacer bien una presentación se menciona a menudo "la regla del 6": no poner más de 6 ideas en una transparencia (ideas, dibujos o frases). Yo siempre había supuesto que esa regla empírica tendría su base en ese límite entre la capacidad numérica básica y la compleja, de forma que la presentación se mueva siempre en la primera. Pero no tengo ninguna evidencia (i.e. referencia) que lo apoye.

Dejo como ilustración 40 segundos de vídeo sobre la impresionante inteligencia de los cuervos:

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