El pasado sía 19 de octubre, desde Pamplona se esperaba un destello muy intenso (magnitud -8!!) de estos a las 7:30, en mitad de las dos horas de clase que tenía. Hice un descanso y les invité a los estudiantes a acompañarme para verlo saliendo del aulario. Allí apareció, algo más alto de lo que esperábamos, porque no nos hicimos bien la idea de lo que son 67º de altitud, a su hora exacta.
De vuelta hacia el aula, reflexionaba sobre la reacción de los estudiantes (algunos impresionados y otros con cara de ¡vaya bobada!), y sobre el propio interés del asunto. A mi me divierte porque me produce un placer intelectual grande pensar en los desarrollos científicos y tecnológicos que se plasman en ese hecho: que exista el satélite, que produzca destellos, que se puedean predecir, que en una página web yo acceda a esa predicción y que todo eso se resuma en una estrella fugaz de 2 segundos. Es magnífico, aunque la verdad es que como espectácilo estético es un poco pobre. Caulquier fuego artificial es más "bonito". Para los estudiantes que no hicieron la elaboración intelectual (que se hace de forma inconsciente, ¡pero no automática!) el asunto les parecería absurdo: que un profesor nos saque de clase para esta bobada??!! Afortunadamente la mayoría creo que si se interesaron... Cuando empecemos las prácticas y pasemos horas de laboratorio juntos más "íntimas" ya preguntaré a ver.
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Créditos: De los "flares" supe gracias este magnífico curso de astronomía organizado por el Pamplonetario.
Flares en Pamplona en la próxima semana aquí.
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