jueves, 28 de enero de 2010

Vandalismo y riesgo cero

Cuando salí del equipo Rectoral dejé de leer periódicos navarros y empecé a ser mucho más feliz. Y es que el conocimiento es un bien al que no se puede renunciar, a diferencia de los bienes físicos. Si no me gusta una galleta me puedo deshacer de ella, pero si no me gusta algo que he aprendido no es tan fácil deshacerse de ello. Y esto viene a cuento de que, aunque me parezca odioso el tema, una vez leído no puedo sustraerme...

El culebrón sobre el vandalismo en la UPNA sigue, sin visos de menguar, además. Me interesa comentar algunas ideas especialmente insidiosas que se están manejando:

1.- Los estudiantes no deben presenciar "ni siquiera ocasionalmente" estas cosas. Esa idea me parece peligrosísima. Como ya comentábamos hace unos días, el riesgo cero no existe, y su persecución, además de inutil, es una vía de recorte de derechos espectacular. En esa misma línea comenta el estudiante (que escribe un artículo de opinión titulado "acción, rección, repercusión) diciendo que "no se hace nada". ¿Qué se quiere hacer contra alguien que grita? Son muy listos y buscan siempre acciones que estén en la frontera entre lo que resulta molesto pero no puede considerarse delito. Buscan justo reacciones de cabreo poco meditado que les victimicen, reacciones como las que parecen reclamar tanto el editorial como el estudiante. ¡Les estáis haciendo el juego!

2.- "Pensar que alguien quiere atacar a esa institución es tan retorcido como inverosímil". Aunque se pretenda negar, no hay otra explicación posible. Verosímil lo es, y retorcido... no se quien es el retorcido en esta historia, la verdad.

3.- "... de los empeñados en ignorar o negar lo sucedido... en lugar de dirigir los esfuerzos a solucionar el problema". Lo sucedido ni se niega ni se ignora, se relativiza analizándolo con sentido común y sentido de la proporción: 20 o 30 actuaciones molestas (pintadas, gritos, amenazas, extintores vacíos y algún daño a mobiliario urbano); insisto, como tantas que ocurren en las calles de Pamplona. Y los esfuerzos para solucionar el problema se hacen, y de muchas formas, pero no con una represión desmedida ejercida por parte de las autoridades académicas, como (de forma "retorcida e inverosímil") parecen sugerir este chorro de extemporáneas declaraciones.

Y dicho esto, en los próximos 15 días (al menos) me retiro incluso del resumen de prensa de noticias de la universidad, que todo el tiempo que paso enardecido por estas bobadas de consumo local y miserable, no estoy trabajando en cosas verdaderamente útiles.
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