domingo, 8 de enero de 2012

Error: campaña anti WiFi

A pesar de la distancia me llega la noticia (Diario de Navarra) del comienzo de una campaña organizada con la intención de que se retire el WiFi de las escuelas.

Quizá ver que la Universidad Pública del lugar avale pseudoterapias sin base científica (aun con miles de personas protestando por ello) haya envalentonado a estos ciudadanos que, con todo su derecho, se organizan para hacer una petición a las autoridades; eso sí, basándose en falsedades y medias verdades.

Se han hecho centenares de estudios y decenas de metaestudios sobre la influencia en la salud de las radiaciones no ionizantes. De todas ellas hay estudios epidemiológicos desde su comienzo, que en el caso de la alta tensión se aproxima a los 100 años. Nunca se han demostrado los efectos nocivos que sí tienen las radiaciones ionizantes, y es que esa diferencia es fundamental.

Lanzar objetos contra las personas ¿es peligroso para las personas? Depende de los "objetos", enunciada así la pregunta uno está tentado de contestar que sí en cualquier caso, pero lanzarle a alguien una pelota de ping-pong, un ovillo de lana o una pluma no tiene ningún efecto (ni siquiera si le lanzo 500 pelotas de ping-pong), en cambio una bala, un tornillo o una piedra son "objetos" sin duda dañinos. Las radiaciones ionizantes nos golpean como balas (en miniatura), y producen daños en los tejidos que se pueden acabar reflejando en aumentos de la incidencia del cáncer (como daño principal). En cambio las radiaciones no ionizantes nos golpean como peloras de ping-pong, no producen ningún efecto significativo. Y vivimos rodeados de ellas: la luz del sol, la de las bombillas, las emisiones de AM y FM, las emisiones de televisión, los tendidos eléctricos (los de alta, media y baja tensión), los teléfonos móviles y el WiFi. Todas ellas son iguales (en lo fundamental) en cuanto a su interacción con las personas. De hecho, la más peligrosa de todas ellas es la luz visible natural, la procedente del sol, que lleva una componente ultravioleta (ionizante) que es responsable de no pocos cánceres de piel.

No hay coordinadoras anti bronceados veraniegos, aunque todos los veranos los dermatólogos recomiendan prudencia (y cremas) para tomar el sol y nos parecen unos rancios exagerados. No existen coordinadoras que propongan cerrar las emisoras de radio por su efecto sobre la salud (a veces sí por el contenido que emiten, pero esa es otra historia). Sin embargo se ha puesto de moda achacarle, primero a las antenas de telefonía y luego al WiFi, una malignidad considerable. Es cierto que la OMS incluyó esas radiaciones en un grupo de potenciales generadores de cáncer de los que se requiere más estudio, un grupo en el que ya estaban los polvos de talco o el café. Pero eso no es lo mismo que decir que producen cáncer, ni muchismo menos.

Bastantes dificultades está teniendo la escuela para incorporarse a la sociedad del conocimiento como para añadirle esta más. Sólo nos faltaba un argumento tan serio (aunque falso cual euro de madera) como la salud de los niños para que los profesores reticentes y los administradores cicateros frenen aún más la incorporación de internet en la enseñanza.

Por último, pero no menos importante, la falta de criterio de los medios de comunicación (del Diario de Navarra en este caso) para dar los argumentos de la plataforma por ciertos y publicitar este tipo de iniciativas me parece también lamentable.

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Si alguien quiere datos que apoyen las cosas que yo he dicho aquí tan categóricamente, puedo recomendar:

- Programa Escépticos de la ETB2 Escépticos sobre el tema
- Sobre la evidencia científica de la relación entre móviles y cáncer (Enchufados)
- Serie de entradas en Magonia sobre el tema (con enlaces a los estudios existentes)
- Vídeo de la charla de Iñaki Ucar y Julián Palacios en Amazings 2011
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