miércoles, 25 de agosto de 2010

Bajadas sobre bajadas de sueldo

Introducción
Al llegar a finales de agosto nos llegará la nómina recortada en un 5% respecto de la de junio. En julio no se apreció el recorte porque estaba superpuesto a la paga extra. La última paga extra significativa, porque la próxima será ridícula (en las dos extras se reduce otro 5% el sueldo anual, no recuerdo ahora el dato, pero disminuyen en un 80% o algo así).

Datos
Si miramos con un poco de perspectiva histórica, llueve sobre mojado. El poder adquisitivo de los funcionarios se ha reducido en más de 1/3 desde 1981. Con lo que entonces te comprabas cuatro (helados, libros o lo que sea) hoy no llegas a tres; bueno, eso ayer, porque hoy hay que añadirle un 10% extra. Los datos para la anterior afirmación están tomados de aquí, un sindicato que se ha molestado en recopilar datos públicos (tanto el IPC como los sueldos). El IPC no es el mismo para todo, hay cosas que suben mucho más que otras, por ejemplo el tabaco ha subido mucho más que otros productos (ver aquí), pero el valor medio es un buen indicador.

Discusión
Hay quien considera (y no miro a nadie) que estos cálculos no son adecuados porque no se tienen en cuenta los trienios, quinquenios, sexenios u otros complementos que por méritos o antigüedad se van acumulando con el tiempo. Eso es verdad, pero es que no se trata de eso. Un titular de universidad (si existiera ese cuerpo entonces) que en 1981 comenzara su trabajo ganaría un tercio más que el que uno que tome posesión hoy. Luego ambos verán incrementadas sus retribuciones en función de su "carrera profesional" (complementos e incentivos que se acumulan con el tiempo). Pero la diferencia inicial es clara, y es lo que se calcula en los datos presentados.

Parece claro que la función pública es económicamente mucho menos rentable en esta escala de décadas. A pesar de ello, la estabilidad en el empleo que acarrea la función pública tiende a considerarse una contrapartida más que suficiente para esa pérdida de rentabilidad. No es pues aventurado extrapolar que el empleo fuera de la función pública ha perdido estabilidad (se ha precarizado) en esta escala de décadas de una forma también muy notoria.

Sociológicamente esta pérdida de poder adquisitivo tan significativa supone que una familia que a finales de los setenta podía vivir razonablemente con un sueldo, ahora necesita dos. En realidad necesita 1,4 sueldos para mantener el mismo nivel de vida, pero como el empleo a tiempo parcial es una opción muy poco explotada en nuestro entorno se redondea a 2. Así las familias viven mejor que en los 70 solo que viven un poco mejor a costa de un esfuerzo mucho mayor.

Conclusión
Como esa tendencia histórica no es suficiente, le aplicamos un 10% extra ahora (por un gobierno autodenominado socialista, por cierto). Visto en esa escala de décadas lo de las subprime y demás pseudoexplicaciones no deja de ser anecdótico. Lo importante es que se acelera la tendencia. Otra vuelta de tuerca. La conclusión operativa de algunos es hacer una huelga, pero esa solución vintage solo sirve para cabrear a los que están peor (que no son pocos). Los auténticos responsables y beneficiarios de esta situación resultan transparentes a esas medidas. La conclusión final, por ahora, creo que pasa por aguantarse el cabreo y seguir yendo a trabajar. Pero convendría no olvidar.

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Los datos utilizados aquí me los pasó una autoridad académica, digamos un Decano, por ejemplo, que prefiere permanecer en el anonimato.
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