martes, 27 de julio de 2010

La huella digital y la educación

Hace unos días hablaba con un amigo (poco 2.0) sobre el uso de internet por nustros hijos. Él estaba preocupado porque hicieran un uso inadecuado en momentos adolescentes del que quedase una traza permanente que lastrase posibilidades laborales en el futuro. Cada vez es más general la práctica de investigar en la red a un candidato. Pero no aparecer en la red sin duda será también un demérito (si no lo es ya). Así que no vale con prohibir (o desrecomendar) el uso de las reder sociales y otros elementos de la web 2.0. La red es ya un espacio más en el que vivimos, como el colegio, la calle, la casa de los abuelos o un restaurante. Y de la misma forma que intentamos educar a los hijos sobre cómo deben comportarse en la mesa o en casa de la abuela, también hay que hacerlo en la red.


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Como profesor se aplica el cuento de forma idéntica, hay que educar en el uso de la red, incluso en la universidad. El tenedor lleva inventado desde el XVII, podemos esperar que los jóvenes lleguen al comedor de la universidad con su uso aprendido, pero facebook lleva unos pocos años, sigue siendo tarea a todos los niveles educativos.

El vídeo procede de aquí

6 comentarios:

Anónimo dijo...

No aparecer en la red sólo puede suponer un demérito para quienes realicen un trabajo que puedan firmar con nombre y apellidos, y que por tanto les sirva para ganar renombre; como ejemplo, que un empleado una cadena de montaje no aparezca en la red no es un demérito; que un policía no aparezca en la red, no es un demérito... Para la mayoría de usuarios de internet, la red no nos sirve para promocionar pues no podemos "publicar" nuestro trabajo, y si algo se cuela en el patio público, tan sólo pueden ser aspectos de nuestra vida privada.

Joaquín Sevilla Moróder dijo...

Sin duda tienes razón, he generalizado demasiado. Estaba pensando, sobre todo, en los jóvenes que aún no tienen profesión, son estudiantes, adolescentes, y tienden a hacer un "consumo" de la red muy abundante (por no decir excesivo) y poco reflexivo muchas veces. Y mi tesis para ese colectivo es que no hay que prohibir el uso, sino educar para que ese uso resulte positivo a largo plazo en vez de negativo.

Para los que ya no somos tan jóvenes, es verdad que hay mucha diferencia de unas profesiones que en otras. Aunque hay ejemplos de blogs relacionados con las profesiones más sorprendentes; me viene a la cabeza el famoso "ni libre ni ocuado" de un taxista... Sin duda su autor no promocionará como taxista por tener ese blog, pero quizá le abra otras posibilidades (alternativas o complementarias) gracias a los valores que allí muestra: sensibilidad, empatía, habilidad léxica, etc. Lo que parece claro es que si esa manifestación pública es respetuosa y correcta sólo puede sumar.

Muchas gracias por el comentario

Naeros dijo...

En mi opinión una de las cosas más importantes que se deben enseñar sobre internet es la facilidad con la que lo que haces se queda registrado en un sitio u en otro y el cuidado que hay que tener al respecto.

Es como si cuando la pandilla de amigos que está en el banco del parque haciendo bromas de mal gusto éstas quedasen grabadas en vídeo para que cualquiera lo viera. Incluyendo a su madre, por ejemplo.
(He visto algún caso de adolescente pillado por su madre en Facebook y me pregunto cómo no se ha dado cuenta de que la tenía agregada como "amiga". Con lo fácil que es establecer filtros de privacidad)

Anónimo dijo...

IS VERY GOOD..............................

Anónimo dijo...

Una historia interesante. Evidentemente no se trata de prohibir el uso de redes sociales en adolescentes. No tendría ningún sentido (algo así como poner puertas al campo) y, además, es parte del mundo en el que ellos van creciendo, así que forma parte de su contexto, mucho más que del nuestro.
Sin embargo, hay un aspecto que no deja de preocuparme: nosotros hemos crecido en un mundo 1.0 y podemos apreciar las ventajas (y los inconvenientes) de lo 2.0.
A pesar de ello, nos dejamos seducir por la "amistad" de quienes, en general, no conocemos (salvo su avatar) y experimentamos una cierta ansiedad cuando no accedemos a nuestro mundo virtual. Pero es evidente que nuestra generación sabe distinguir entre lo real y lo virtual.
Será tan sencillo para nuestros adolescentes? Sabrán socializar con humanos en el mundo real o sólo con los avatares ideales del 2.0?
Al fin y al cabo, aunque sea a otro nivel, cada vez es más difícil para nuestros estudiantes distinguir entre modelos y simuladores y las situaciones físicas en el mundo real.
A nosotros nos cabría, efectivamente, educar a nuestros adolescentes y estudiantes. Pero, tal vez, carezcamos de la autoridad, moral y competencial, que, al menos en el mundo 1.0, se nos supone.

Joaquín Sevilla Moróder dijo...

@Nareos, lo indeleble de la traza que uno va dejando es algo que hay que aprender, sin duda. Y más que huír de tu madre en la red ("desamigándola" en el facebook), más bien hay que no poner cosas que la escandalizaran radicalmente, porque tarde o temprano, de forma directa o indirecta, podrá acceder a esos contenidos

@Anónimo
Pues esa deberá ser una de las cuestiones a tratar, en las que educar, la relación entre lo real y lo virtual. También se le achacó en el pasado ese papel de alejamiento de la realidad a la televisión y, aunque sin duda ha modificado los usos sociales, no parece que haya producido una generación especialmente lunática. Si es cierto que en mis estudiantes he notado esa tendencia a fiarse más de los simuladores que de los experimentos... en cambio a la hora de las relaciones sociales no tanto; parece que el tacto juega un papel importante ahí.

Nustra autoridad moral y competencial para entrar en estos aspectos en efecto no viene de fárica, nos pilló ya en la calle esta revolución, pero no creo que la formación necesaria sea tan costosa, es más bien que tendemos a darnos por vencidos antes de empezar.