martes, 27 de julio de 2010

Café para todos (de recuelo)

Cuando levanta la cabeza del día a día, obligado por una pregunta en una tertulia o porque ha de dar una conferencia, cualquier político dice que "hay que cambiar de modelo productivo", "el modelo del ladrillo está agotado", "necesitamos un nuevo modelo basado en la innovación, en el I+D". Son frases que se han convertido en clichés y que se oyen igual a sindicalistas, empresarios y políticos de todo color.

Sin embargo, en cuanto baja la cabeza al día a día, se olvida de esos planteamientos tan "estratégicos" y, como en este caso, se aplica una reducción como en cualquier otro asunto.

Para trasvasar el planteamiento estratégico a las políticas del día a día hacen falta auténticos Políticos, gente comprometida con la idea estratégica y dispuesta a encajar los golpes que sean necesarios para llevarla a cabo. Seguramente sería necesario recortar el doble en algún sitio e incrementar en otros. No se si en estos tiempos existirán en otros lugares (hace unas semanas se publicaba que en Alemania no recortaban en educación, pero no he seguido el tema), pero desde luego que por estos pagos no hay la más mínima posibilidad de encontrar ese tipo de actuaciones. Toda la acción de gobierno se vuelca en conseguir y/o mantener el poder, y cada vez parece menos importante que se hace con él (diferente de perpetuarlo, claro). En esas condiciones, digan lo que digan en artículos de opinión, el verdadero plan estratégico de los gobernantes tiene que ver con el poder (conseguirlo y mantenerlo), no con el modelo productivo o cualquiera de los aspectos de la sociedad cuya transformación debiera ser el verdadero objetivo del poder. Han tomado un medio como el fin último, y ya nadie se ocupa de lo importante.

Cuando no hay un plan para lo gobernado salvo tener a los votantes lo más contentos posible, la estrategia de gestión por excelencia (pesebrismos aparte) es el café para todos: partir del status quo y aumentar o reducir de forma equilibrada. En la universidad estamos hartos de vivir esta peculiar forma de injusticia que consiste en tratar de forma igual lo diferente; ya comentamos hace un tiempo sobre la imposibilidad de la planificación estratégica en la universidad, parece que los mismos argumentos son perfectamente extrapolables al gobierno del país. Y claro, a pesar de toda la grandielocuencia del "modelo productivo basado en el I+D", no invertimos en ello.
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