miércoles, 1 de junio de 2011

El propósito de la educación es socializar a las crias

Las madres guepardo les llevan a sus crías, cuando pueden, gacelas vivas para que practiquen la caza y aprendan a matarlas. Las habilidades necesarias para sobrevivir en la sabana no son todas innatas. Cuanto más complejos son los animales y los entornos en los que habrán de desenvolverse mayor es el período de aprendizaje de habilidades que necesitarán para desenvolverse de adultos. En el caso del Homo Sapiens Sapiens la cosa es larguísima.

En una primera fase, durante 4 o 5 años, los niños y niñas aprenden a controlar su cuerpo, la motricidad gruesa y la fina, aprenden a hablar, a controlar sus esfínteres; y juegan y juegan sin hartazgo. Los adultos ayudan en esos aprendizajes aun sin querer. Cuando el niño mueve la muñeca el adulto le imita y refuerza el ejercicio, si se lo sabe canta “cinco lobitos”, o quizá la versión en otro idioma, y si no se inventa otra tonada. En esta primera fase la educación es fuertemente biológica, tanto en los niños y niñas como en los adultos. Poco a poco las habilidades a desarrollar son más complejas, más variadas y más arbitrarias. Todos aprenden a andar (los que físicamente pueden), pero no todos aprenden logaritmos neperianos.

El Homo Sapiens Sapiens es un animal muy fuertemente social. Los pocos casos que se conocen de personas criadas largo tiempo en soledad, “niños de la selva”, muestran individuos incapaces de llevar una vida normal, incapaces de desarrollar multitud de características que identificamos con el ser humano. Incluso para los adultos el aislamiento es una circunstancia penosa que se utiliza como castigo en prisiones, al menos en las películas. Pasada la fase más fuertemente biológica, el propósito de la educación es la socialización del individuo, la relación con sus semejantes, la capacidad de interaccionar satisfactoriamente con los demás.

Para conseguir ese objetivo de ser capaz de interaccionar satisfactoriamente con los demás hacen falta muchas cosas: habrá que tener idiomas en común con las personas próximas, y temas comunes sobre los que hablar, conocimientos del entorno próximo, del físico y del artificial (o cultural), habrá que interpretar el lenguaje no verbal y saber esconder el bocadillo para que no te lo birle ese que es tan grande.

Tanto el proceso de crecimiento biológico como el de socialización son inevitables en las niñas y niños que van creciendo, los hijos de los esclavos de egipcios pasaban por ellos hace 10.000 años. Eso sí, esos procesos pueden desarrollarse de manera brusca, inconsciente para el joven e indiferente para los adultos de su entorno, o pueden tener lugar de forma amable, acompañados por el entorno. Ese acompañamiento en el desarrollo personal debería ser el objetivo del entorno del niño, de sus familias, su comunidad y las instituciones especialmente diseñadas para ello como la escuela.

En resumen, mi opinión es que el propósito de la educación es acompañar los procesos de desarrollo personal, biológico en los primeros años, social luego, de los niños y niñas.
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Esta entrada participa en la iniciativa #500palabras de Purpos/ed[ES]
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