sábado, 21 de mayo de 2016

Cyrano y la multiplicación de los avatares.

Cuando se está delante de una persona se la percibe de forma integral. Su aspecto, su tono de voz, su ropa, sus gestos o su acento son tan importantes como lo que está diciendo. El juicio que nos merece procede del conjunto, nos caerá bien o mal por la percepción integrada de todo ello.

Hace ya mucho tiempo que se pueden generar impresiones parciales: jovencitas enamoradas por cartas de amor que malamente resistían al autor en persona... Se puede considerar que Cyrano de Bergerac es la versión mítica de ese desdoblamiento, la persona nariguda y poco agraciada por un lado y el poeta irresistible por otro. Parece que el mito se ha centrado a un desdoblamiento sencillo, el tan manido "la belleza está en el interior" de las películas Disney.

El avance tecnológico ha multiplicado las posibilidades de desdoblamiento. De una misma persona podemos tener percepciones diferenciadas por múltiples canales, a veces sabiendo que lo son y otras sin siquiera saberlo. Puede ocurrir que nos gusten los artículos de un blog, y no las interacciones de una cuenta de tuiter y luego resulte ser la misma persona que, en directo, a saber qué nos parecerá. De alguien próximo podemos tener percepción telefónica, por whatsapp (con su uso o no de emoticonos), por tuiter, por facebook, por correo electrónico y, por supuesto, en persona. Cada medio ha ido desarrollando sus vía expresivas. No es lo mismo terminar el mismo tuit con un guiño plano de texto que con un emoji que con un gif. No es lo mismo terminar un email con "un saludo" con "un abrazo" o sin despedida; con firma pomposa llena de cargos o sin firma en absoluto. También los medios digitales transmiten más que el puro texto, y cada uno de ellos tiene sus estilos.

Así que la misma persona no transmite la misma personalidad (valga la redundancia) por todos los canales virtuales. En ocasiones hay que hacer un esfuerzo por reunir las percepciones de los distintos canales de una persona, aunque solo sea para evitar problemas de salud mental (no digo ya de relación). Las redes sociales digitales empezaron su explosión exponencial hace solo una década (incluso menos). Aún estmos todos generando hábitos y habilidades para nuestra vida en estos nuevos entornos. La expresión y percepción de la personalidad a través de múltiples avatares es una de ellas. A ver que tal se nos da.
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