sábado, 4 de abril de 2015

Noticias de soslayo

Perezosa mañana de sábado. Escuchando la radio resulta que "a vivir que son dos días" no es la llamada al disfrute inmediato del carpe diem, sino profunda reflexión, al menos en la tertulia que he pillado casualmente. Alguien decía allí que nada es más subversivo que la verdad. Saber realmente lo que está ocurriendo enciende conciencias, según la tertuliana que lo comentaba; el problema es que los medios de comunicación desvían la atención, construyen una realidad alternativa moviendo el foco de atención donde les interesa. "Matando al mensajero" se quejaba otro, que considera que los medios son meros espejos que le devuelven a sus consumidores el foco que ellos demandan.

Seguramente los dos planteamientos son ciertos, cada medio intenta arrimar el foco a su sardina, pero si exagera el desenfoque pierde clientes. Así que hay una realimentación (también llamada círculo vicioso) entre lo que la gente queremos y lo que los medios dan.

Sea por sesgos cognitivos personales, por trampantojos mediáticos o por una mezcla de ambos, lo que parece claro es que el conocimiento que tenemos de la realidad sociopolítica es limitado y parcial. Y es que las razones de un piloto para estrellar un avión o de unos pistoleros para entrar disparando en una universidad son cuestiones políticas. Aunque ningún familiar nuestro esté entre los muertos, esos hechos nos van a afectar. Se cambiarán leyes y reglamentos, se movilizarán alianzas internacionales en un sentido u otro por cuestiones como esas. Cuáles conocemos y cuáles nos importan es un asunto que va más allá de la falta de solidaridad con el dolor lejano.

Si alguna vez la política comenzara una andadura más basada en la evidencia, resolver estas cuestiones sería de importancia capital.




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