domingo, 19 de octubre de 2014

Ebola: Lo político y lo técnico

Un misionero Español se contagia y se decide repatriarlo. La repatriación y el posterior tratamiento se hacen con medios insuficientes y surge un contagio. Se produce una espectacular imagen social de desgobierno ante la situación (que alcanzó su punto culminante en la rueda de prensa dela foto). Tras tomarse más en serio la situación y poner más medios parece que la crisis se va reconduciendo.

Traigo aquí este tema, a pesar de lo mucho que se ha escrito ya, por que esconde un tema que muy interesante. Argumentaba Lucas Sanchez a principios de agosto que no era en absoluto adecuado repatriar al enfermo. Por otro lado Juan Ignacio Pérez opina que la repatriación fue una decisión correcta. Lo interesante es que no son planteamientos antagónicos; lo primero es una argumentación fundamentalmente técnica y la segunda política. Y es que la frontera entre lo técnico y lo político es muy puñetera.

La decisión de traer a un enfermo es puramente política. Pero la determinación de los recursos necesarios (humanos, materiales, formativos, etc.) necesarios para llevar a cabo la decisión política con garantías es una cuestión técnica. Por último es un asunto de gestión de gobierno disponer los fondos necesarios y desplegar de forma efectiva los recursos.

Si se toma una decisión política desde el gobierno debería haber coherencia y desarrollar todas sus consecuencias técnicas sin cicatería. Esto es lo que me parece evidente que no ha ocurrido. Solo tras la demostración palpable (en forma de contagio) de que el desarrollo técnico de la decisión no era correcto se empezaron a tomar medidas. El gabinete de crisis que se constituyó una semanas después del contagio contó con un crédito especial dispuesto por el ministerio de hacienda. Hasta entonces se pretendía desarrollar "a coste cero" la decisión política. Y eso es imposible.

Fernando Cervera publicaba en Naukas ayer un estudio sobre los estudios de los miembros del Congreso de los Diputados, y achacaba a la falta de formación técnica (en este caso médica) la pobreza en la toma de decisiones como las relacionadas con la crisis del ébola. Pero no solo, también le achaca a esta falta de formación la deriva pseudocientífica de nuestros legisladores. Me parece muy interesante el análisis, pero no estoy de acuerdo en la conclusión. No creo que los políticos deban ser sus propios asesores técnicos, ni con formación para ello ni sin ella (como parece que hacen demasiado a menudo). Los políticos deben disponer de asesores técnicos, verdaderos expertos en los temas. Sobre los informes de estos asesores es sobre los que habrían de basar sus decisiones, eligiendo las posibilidades que maximicen la ideología que pretenden desarrollar (y que por la que se supone que han sido elegidos).

Lamentablemente es muy frecuente que el poder de lugar a prepotencia y que de ella se deriven decisiones descabelladas. El caso paradigmático (que cito muchas veces) es la propuesta de ley de la Asamblea General de Indiana de redondear el valor de PI a un decimal, para evitar complicaciones engorrosas. Salvando algunas distancias, la decisión de repatraiar al enfermo terminal, sin disponer de un hospital preparado, personal entrenado, recursos económicos suficientes y demás, se le parece bastante.


Repasando cosas he recordado que sobre la frontera entre lo político y lo técnico había escrito ya en el blog, en concreto la segunda entrada ya iba sobre esto:
Política o gestión: http://joaquinsevilla.blogspot.com.es/2008/01/poltica-o-gestin.html
Falacia de la equidistancia: http://joaquinsevilla.blogspot.com.es/2012/05/falacia-de-la-equidistancia.html
“Informando” sobre Fukushima: http://joaquinsevilla.blogspot.com.es/2012/07/informando-sobre-fukushima.html

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