lunes, 18 de febrero de 2013

Algunos comentarios sobre la First Lego League

Ayer participé como parte del jurado en la edición Navarra de la First Lego League (First no viene de "primera" sino de las iniciales que dan nombre a una asociación). Para quien no lo conozca, se trata de una competición en la que equipos de jóvenes tienen que construir un robot que haga unas pruebas predeterminadas. Además han de desarrollar un proyecto científico y mostrar cómo lo han hecho (para que se puedan juzgar algunos temas de valores). Existe desde hace muchos años, y la competición se extiende a nivel mundial. Reflexionar sobre una iniciativa tan compleja, antigua y extendida seguro que da para una tesis doctoral. Yo me voy a limitar a un par de apuntes que me han llamado la atención.

1.- Educación no formal. Al hilo del proyecto que se plantean los chicos, aprenden una barbaridad.

2.- La fuerza educativa del proyecto. Con un planteamiento mínimo de reglas, y la intención de hacer un buen papel en la competición, la motivación se hace tremenda. Y de ahí el trabajo, la estructuración del equipo y el aprendizaje se dan de manera casi automática

3.- Cooperar frente a competir. Este dilema central del comportamiento humano aparece reflejado en la FLL por todas partes. De hecho este año había una prueba que implementaba en la competición una curiosa  versión del clásico dilema del prisionero. Observo que los chicos tienden a colaborar, y cuanto menor edad más claramente. En cambio muchos de los adultos de alrededor (entrenadores, patrocinadores, familias) marcan más el aspecto competitivo (tampoco todos, por supuesto).

4.- Desigualdad en la línea de salida. Había equipos de chicos pequeños, y otros de mayores (en el límite de la edad permitida). Había equipos modestos y con poca dirección y otros fuertemente patrocinados y con asesores casi profesionales (o sin casi). Estas desigualdades llegan incluso a resultar intolerables para algunas personas, que critican el torneo por ello. Comparto la preocupación. Se contraargumenta comparando, por ejemplo, con la liga de fútbol, donde también las diferencias de financiación son abismales. De hecho el Madrid y el Barça juegan una liga distinta a los demás. Podríamos aceptar la comparación, pero solo en parte. Aquí se trata de niños y de una actividad eminentemente formativa, no como el fútbol, que es un espectáculo profesional. Mi conclusión es que participar desde la desigualdad, sabiéndolo e incorporándolo al proceso formativo (con ayuda de los entrenadores, por supuesto) es un valor extra. 

5.- Perfiles de los equipos:
- "Superprofesionales": Entrenados con esmero, con la creatividad de los competidores muy mediatizada por el personal de soporte, pero muy efectivos en los resultados
- "Publicitarios": Entrenados desde un centro escolar que pretende mostrar a través de la actuación de los chicos lo estupendo de su actividad.
- "De servicio social": Animados por un profesor, un grupo de chicos que se ve desde el principio que estarán lejos de ganar, encuentran una actividad con la que divertirse y salir de otras rutinas diarias mucho menos enriquecedoras. Para ellos la competición es casi lo de menos, como cuando en la copa le toca el Barça a un equipo de tercera, que van para fotografiarse con Messi.
- "Normales": Chicos interesados por si mismos, con ayuda de padres o profesores pero sin entrometerse demasiado. Lo que uno pensaría que debería ocurrir en todos los equipos, pero luego resulta que no es tan común.

Todas las peculiaridades que pueden arrojar sombras son una oportunidad para interesantes reflexiones. En resumen, una iniciativa excelente.

Es muy de agradecer el esfuerzo todas las personas e instituciones que la apoyan y hacen posible. Pepe y Machús, por ejemplo que son el rostro visible que nos contacta y acompaña a los voluntarios de los jurados científicos y técnicos.
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