martes, 9 de julio de 2013

Gödel, Mandelbrot y la filosofía

Siempre que profundizas en un tema te vas acercando a sus raíces filosóficas. El planteamiento inicial, las primeras ideas resultan iluminadoras, reveladoras, entusiasman. Pero al ir profundizando más, la cosa se vuelve pastosa, intrincada, aburrida y probablemente irrelevante (1). Siempre había pensado que esa barrera era personal, derivada de mis limitaciones cognitivas, pero quizá haya algo más.

Gran parte de la filosofía es clasificar y definir (2). ¿Qué es vida, y cómo lo diferenciamos de lo que no lo es? ¿Qué es ciencia y qué no? A partir del teorema de Gödel sabemos que no vamos a poder construir una definición completa. Aunque establezcamos un conjunto de reglas (de pertenencia a una clase, por ejemplo), siempre habrá otra cuya veracidad no podremos decidir a partir de las anteriores. Los fractales de Mandelbrot muestran como la separación entre dos conjuntos puede tener una frontera tan intrincada que hace infinita su definición. De alguna manera, entre los dos anuncian lo estéril de la tarea.

Había un chiste (malo) de mi infancia que decía que habían construido un confesonario electrónico al que iba a confesarse un mozo. "Padre, me acuso de haberle tocado una teta a mi novia". A lo que el cura, tras manipular la máquina contestaba "pues tócale la otra que este trasto no admite decimales".

Los niños piensan que los jueces son inútiles. Si has robado y eso es ilegal con una pena prefijada ¿que hay que juzgar? El destino del ladrón debería ser algorítmico.

Confesores (humanos) y jueces son ejemplo de la imposibilidad real de delimitar con precisión. O mejor dicho, son el sucedáneo con el que hacemos operativa la vida real aún con esa imposibilidad. Y es que la ausencia de definiciones de calidad epistemológica fetén no impide tener claras las cosas casi siempre. Y cuando no, se suele poder retrotraer la duda a algún rincón clásico del fractal de la moralidad (seguridad/ privacidad, libertad/ equidad, etc.).

Cómo me ha dicho algún comentarista del blog en el pasado, zapatero a tus zapatos. Mejor dejar las profundidades filosóficas a gentes más versadas, ¡vámos todos a estudiar epistemología!:


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(1) Hace unas semanas dio una conferencia en Pamplona Pedro Miguel Echenique en Pamplona, y ante un comentario del público dijo "el bosón de Higgs es tan fundamental que es irrelevante". Me encantó oírle a alguien tan ilustre esa idea.
(2) Desde luego no se limita a eso, pero es una componente sustancial.
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