Estos días se celebra la "semana del clima" y como parte los festejos organizados, Oxfam Intermon ha planteado el visionado y comentario de la famosa serie HOPE de Javier Peña, en distintos lugares distintos capítulos. Y a mi me propusieron animar la conversación del capítulo dedicado al potencial renovable en Barñain.
Ni pudimos ver el capítulo entero (por un problema técnico), ni vino mucha gente al acto (realmente poca). Pero eso no quita que pasáramos un rato estupendo analizando en bastante profundidad la problemática de las renovables, que ha cambiado un poco desde que se grabó la serie.
En el fondo la cuestión que se planteaba es, por una vez, hacer un despliegue industrial justo. No se hizo con nuclear o con la hidráulica (los pueblos sumergidos sí que son territorios de sacrificio y lo demás tonterías), pero eso no debería dar derecho a volver a hacerlo mal. Especialmente teniendo en cuanta la escalabilidad de estas tecnologías. Casi con que se dejan de poner obstáculos (al autoconsumo colectivo, por ejemplo) ya se avanzaría mucho.
Una última reflexión, como fuimos pocas personas la conversación fue entre todas, fluida y profunda, en resumen: estupenda. Si hubiéramos sido otro número igual también era una buena experiencia, pero distinta. La cuantificación del éxito de las actividades culturales en número de espectadores es de un reduccionismo lamentable.

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