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domingo, 10 de mayo de 2026

Males de la ciencia en una jornada de la UV

 En la Universidad de Valencia organizan la jornada "Emociónate con los datos" desde hace 4 ediciones. En la última, el 6 de mayo de 2026 nos invitaron a hablar sobre los males de la ciencia. La jornada tiene una parte on line importante, así que la presentación fue en vídeo, el que dejo a continuación: 

miércoles, 18 de marzo de 2026

No lo tengo Claro (ciencia en podcast)

Izaskun Barba y Julen Perales han comenzado hace unos meses a publicar el podcast "No lo tengo claro". Para uno de los episodios pensaron en hablar de ciencia, de lo que es y lo que no y esas cosas. Me llamaron a mi y como esos son de mis temas favoritos me acabé enrollando algo más de una hora.

Han publicado la versión completa (uncut director's edition, digamos) y una algo más reducida. Aquí dejo los enlaces a la completa en Spotify y en Ivoox, pero a partir de ahí se puede ir a las otras, y a episodios anteriores también muy chulos.

IVOOX         -          SPOTIFY

Ha sido un placer participar y tener calma para entrar en detalles de todas esas cosas 

domingo, 15 de marzo de 2026

Consejo a un estudiante de doctorado

El punto clave de hacer ciencia es aportar conocimiento nuevo. Y eso se consigue haciendo el descubrimiento (generando algo novedoso a partir de lo leído y de lo trabajado) pero socializándolo después. Hay que hacer que esa novedad la conozcan otras personas, fundamentalmente otros profesionales de la ciencia. Ese es el valor principal de la publicación científica. Es verdad que como luego se usa para valorarte profesionalmente, en (demasiadas) ocasiones se desvirtúa ese objetivo. La tesis debe ser una investigación, se debe generar conocimiento nuevo (por eso se exige al menos una publicación). La parte de socializar el conocimiento, no solo hacia profesionales (papers) sino a público en general (divulgación/ linkedin o lo que sea) es también muy importante, pero menos crítica en la fase doctoral.

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Es la contestación a una tarea de un estudiante del curso "Aspectos básicos de la actividad investigadora" que llevo años impartiendo. Nada ahí es tan interesante salvo que hay mucha información de forma muy compacta. Casi con cada frase se podría estar hablando mucho rato.

Dejo aquí el párrafo para que no se me pierda y, ya puestos, por si a alaguen le sirve. 

viernes, 2 de enero de 2026

Ciencia vs. Cultura científica



Cultura científica es un concepto sobre el que hay diferentes modelos (video) y una discusión abierta (sobre los “modelos de déficit” frente al sociocrítico de Wynne). La OEI la define como "Un conjunto de conocimientos no especializados de las diversas ramas del saber científico que permiten desarrollar un juicio crítico sobre las mismas y que idealmente poseería cualquier persona educada".

Sin embargo, en el contexto de lo que me interesa aquí, quiero pensar en la diferencia entre ciencia y cultura científica análoga a la que podemos encontrar entre filología y cultura literaria o historia del arte y cultura artística. En las disciplinas de ciencias humanas y sociales tenemos claro que una cosa es la disciplina y otra el conjunto de conocimientos sobre ella, más o menos desordenados, que cualquier persona podría (quizá incluso debería) poseer, que forman parte de la “cultura general”. Una característica importante de esa cultura general es que resulta entretenida, produce placer. Por eso las personas leen, van al teatro o a exposiciones de arte o ven en televisión concursos de preguntas culturales.

Con las ciencias naturales esa separación entre el conocimiento disciplinar (1), la ciencia, y el conocimiento desestructurado que podríamos llamar cultura científica, no se produce con la misma naturalidad (2). Una profesora de primaria me contaba hace unos años que ella no tenía problema en leerles poemas a sus txikis, pero sí en hacerles algún experimento sencillo de ciencia. Para lo segundo requería de un entendimiento profundo del tema y quería acompañarlo de una explicación. En cambio del poema no se requería análisis de la métrica o las figuras retóricas.

Las culturas literaria o artística nos ofrecen productos (textos, cuadros, esculturas, etc.) que nos muestran distintas facetas del mundo y las relaciones humanas que resuenen con nosotros y nos resultan placenteras. Quería reivindicar la cultura científica como una visión más, en este caso basada en la evidencia, que resulta tan divertida y placentera como la otras (3).

Y este punto de vista es relevante para disponer de una excusa intelectual que nos permita no ceñirnos al temario cuando la ocasión lo pide fuertemente. El alumnado en ocasiones pregunta sobre cuestiones que les emocionan y, aunque no toque en ese curso o en ese tema, en vez de dejar esa curiosidad insatisfecha, podemos aprovechar para transmitir un poco de “cultura científica”.

Disclaimer: que no se entienda esto como un llamamiento a subvertir las bases de la enseñanza, a cambiar revolucionariamente los currículos ni nada parecido (si acaso lo consideramos en otro lugar). Se trata simplemente de diferenciar dos aspectos de la ciencia, el disciplinar y el cultural. Ambos tienen su interés y sus valores.



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(1) El conocimiento disciplinar requiere una comprensión completa, de abajo a arriba, con el aparataje de cálculo necesario. No se puede enseñar ciencia realmente sin hacer problemas y calcular las soluciones. Esto obliga a seleccionar los temas en los que esto sea posible a cada edad, lo que conduce a curriculos con planos inclinados y trenes que se cruzan, que son situaciones calculables, aunque su valor significativo emocional sea... escaso.

(2) Es curioso que en “Sabe y Ganar” se puede hacer un especial sobre algo tan específico como el Benito Pérez Galdós con los concursantes habituales, pero cuando hay que hacerlo de cultura científica por ser semanas de la ciencia (y patrocinarlo en CSIC) se busca estudiantes de bachiller, que tienen fresco el estudio de estos temas. Se considera más materia escolar que cultural… siendo problemático el propio hecho de diferenciar entre ambas.

(3) Seguramente se basa en eso el fenómeno fan de la divulgación científica. Youtubers como Crespo o Santaolalla despiertan pasiones equivalentes a las de actores o músicos. Muchos jóvenes que se apasionan con los contenidos de estas personas, no lo hacen con sus profes del instituto. Una de las muchas razones es que ellos se centran en la cultura científica y los profes en la ciencia disciplinar.

jueves, 18 de diciembre de 2025

Confusiones entre mapa y el territorio (en física)

Hay físicos que confunden el mapa con el territorio, sobre todo teóricos.

Hacedores de mapas, se alegran cuando la extrapolación predice lo que se encontrará en territorios aún inexplorados. Eso es algo excelente, sin duda, de hecho es lo que hace tan potente ese “modo de cartografiar” que es la ciencia. El problema empieza cuando se pretende que el territorio deba obedecer al mapa, como si en vez de mapa realmente fueran los planos que un hipotético dios utilizó para construir el territorio.

Descubierto el mapa, arrancado de la propia divinidad y descifrado con el arcano lenguaje de las matemáticas, creemos conocer la verdad y como debe ser el territorio. Esa visión heroica de la ciencia no es la mía, sino la de humildes cartógrafos que respetan el territorio como quiera que sea. Simplemente lo miden y crean representaciones. Nada más y nada menos. 


El texto de arriba lo escribí a mitad de la lectura del libro, en un tren. 

La frase “el mapa no es el territorio” tiene una larguísima historia. A mi se me quedó grabada (ya la usé otra vez en el blog), me parece muy clara y potente. Su aplicación a la realidad y las teorías me la produjo la lectura de “¿Qué es la realidad?” de Giorgio Agamben, un librito en el que el filósofo construye una hipótesis sobre la desaparición en 1938 del físico italiano Ettore Majorana. A mi esa explicación me parece delirante, y la argumentación llena de “errores” de interpretación de la mecánica cuántica suyos y de otras personas que cita (particularmente Simone Weil). El artículo de Majorana en el que se basa el argumento está incluido en la edición, y a mi no me parece que sustente la hipótesis del autor de ninguna forma. El misterio de la desaparición definitiva, voluntaria y comunicada, de alguien tan relevante es algo que ha inspirado muchas historias, incluida esta, que yo la veo más como ficción que como una propuesta seria. En todo caso he disfrutado mucho de la lectura de las dos cosas, el artículo y la reflexión de Agamben.


lunes, 3 de noviembre de 2025

La gobernanza del ecosistema

Hace unos días me invitaron a una jornada de prospectiva y en una mesa de trabajo me sorprendí mucho cuando alguien dijo que había que trabajar en la gobernanza del ecosistema. Esa sorpresa me lleva escribir esa entrada, da igual, al menos de momento, qué ecosistema de qué prospectiva se trataba.

Los ecosistemas no se gobiernan ¿no? Es un oxímoron. Si lo haces dejan de ser ecosistemas y se convierten en granjas o jardines, según con qué objetivo se plantee el gobierno. Quizá el problema está en que abusamos de la metáfora del ecosistema para referirnos a sistemas, sin más, sin “eco”.

El ecosistema de la innovación sería un entorno donde están geográficamente próximos, y con interacciones entre ellos, los diversos agentes que intervienen en esa actividad: centros formativos (universidades, sobre todo), centros tecnológicos y empresas fundamentalmente (aunque pueden identificarse algunos agentes más). El famoso “silicon valley”, en la bahía de San Francisco, sería el ejemplo paradigmático de ecosistema de la innovación, un modelo que han declarado tener como inspiración multitud de municipios españoles a la hora de crear polígonos industriales.

A lo largo de los años he asistido a un montón de reuniones que, hoy me doy cuenta, eran intentos de crear (¡y gobernar!) ecosistemas. Reuniones en las que charlas inspiradoras pretenden animar el espíritu en la dirección correcta y que acaban con un vino para engrasar el “networking”, que debe ser lo fundamental, el establecimiento de relaciones entre agentes.

Hay una serie de cosas a las que no se puede obligar. Nadie disfruta por obligación. Nadie se divierte, ni siquiera se ríe de un chiste, porque lo mande el jefe. Cuando uno va a una reunión porque hay que ir, sin un objetivo claro y sin sentirse autorizado a representar a la organización que te manda, es difícil que surjan relaciones interesantes. Como mucho disfrutas del canapé.

Sí que, a veces, hay personas que se mueven bien en esos ambientes indefinidos y son capaces de generar relaciones provechosas, pero casi siempre el provecho es personal, no corporativo. El mejor ecosistema se dará en un entorno de suelo fértil y condiciones ambientales generosas y estables. Lluvias predecibles y abundantes año tras año. Es la estabilidad la que proporciona el tiempo para que la evolución actúe y las distintas especies se especialicen cada una en su nicho y el conjunto se enriquezca y crezca variado y resiliente. En el caso de la investigación y la innovación la metáfora es clara: dinero abundante y predecible (convocatorias mantenidas muchos años sin cambios). Menos esfuerzos de gobernanza y más paciencia, mucha paciencia.

jueves, 9 de octubre de 2025

Jane Goodall y sus grandes descubrimientos

 

Hace pocos días que falleció Jane Goodall. Una persona maravillosa y un personaje curioso. Una vida larga, 93 años, y llena de actividad y éxitos de la que se pueden decir muchas cosas, casi todas dichas ya.

A mi me van a interesar aquí dos aspectos de su figura: (i) como consiguió mezclar los papeles de científica y activista extraordinariamente y (ii) la peculiar situación que le permitió mirar de otra forma y con ello hacer grandes descubrimientos científicos.

Resumiendo mucho, podemos decir que la ciencia consiste en la búsqueda de la verdad, y el activismo es el esfuerzo por desarrollar un ideario. Ambas cosas no casan bien. El ideario al que uno se adhiere con fuerza podría entrar en colisión con las conclusiones del trabajo científico que se hace, por lo que una de las dos actividades se vería comprometida. En las encuestas de valoración de confianza en expertos, una de las cosas que más se valora es su independencia, no sólo administrativa y económica, sino ideológica. De hecho la independencia de criterio forma parte del estereotipo de científico y por eso puntúan alto como colectivo en estas encuestas. También por eso, cuando un científico se significa mucho por una causa su consideración como científico suele perder valor (y más cuanto más radicalmente muestre su activismo).

Jane Goodall mantuvo un activismo claro toda su vida: por Africa (por algunos lugares más especialmente), por la conservación y el bienestar animal, por los Derechos Humanos y por los grandes simios. Son causas tan grandes y tan nobles que concitaron una amplsisimo consenso, análogo al de Félix Rodríguez de la Fuente, nuestro conservacionista patrio. Quizá el actual "malismo" en alza generaría odios hasta con estos personajes, adalides de la paz y lo bondadoso. Pero aparte de una buena causa, seguramente también fue muy importante la capacidad de moverse bien en las altas esferas de la baronesa Jane van Lawick-Goodall (también de Félix, por cierto). Sea como fuere, es de agradecer que haya puesto su prestigio, esfuerzo  y dinero en tan nobles causas.

Como científica, descubrió que los chimpancés utilizan herramientas, que tienen personalidades diferenciadas, que cazan en colaboración y que entran en guerra en ocasiones. Cosas que hoy nos parecen evidentes pero que supusieron una auténtica ruptura en su momento. La visión establecida consideraba al hombre un ser singular en la naturaleza precisamente por esas cosas, la capacidad de usar herramientas y de colaborar de forma flexible. Además claramente cada persona es un mundo, y a los animales se les consideraba miembros de su especie, sin una individualidad relevante. Para descubrir lo que descubrió "bastaba" con mirar la realidad. Claro que esa mirada (por eso el entrecomillado) tenía que estar libre de los prejuicios del paradigma dominante. Jane no fue a la universidad antes de comenzar su exploración africana. Esa exploración parte de un deseo interior (ella misma insistió siempre que originado en la infancia gracias a su peluche Jubilee). Un deseo interior que no tiene nada que ver con las lógicas científicas, no buscaba artículos científicos ni reconocimientos académicos, solo estar donde se sentía bien y aprender de esos magníficos seres.

Un deseo noble en una mente libre de los prejuicios que le habría imbuido la academia, pero también unas excelentes relaciones sociales que le permitieron, ahora sí, ir a doctorarse a Cambridge y ser admitida para un doctorado sin tener licenciatura (fue la octava persona en la historia admitida en esa situación). Esa capacidad de estar en el filo del conocimiento establecido, pero con la capacidad de dudar de él es fundamental para los grandes descubrimientos.

Normalmente esa situación ideal para el descubrimiento no la da la falta de estudios formales sino la juventud. Newton tuvo su "año milagroso" a los 22, Einstein con 26, Darwin hacia los 25, Steven Hawking a los 23. Estos datos los he tomado de un vídeo de Veritasium precisamente sobre este tema del momento vita óptimo para el descubrimiento rupturista. (En otro blog tengo dos piezas sobre este tema, 1 y 2).

Tanto su papel de científica como el de activista se apoyan en un conjunto de peculiares equilibrios: entre la exploradora y la señorita, entre el corazón inglés y el amor a Africa, entre la formación difusa y la académica. Unos equilibrios que manejó con sabiduría y buen criterio. Ha sido una suerte haber coincidido en el tiempo con alguien así, una de esas personas que te reconcilian con la humanidad.

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El otro día hablamos de ella en la radio: 

 

viernes, 26 de septiembre de 2025

Física y danza. Recapitulación del proyecto (spt 2025)

Hace ya nos cuantos años que tenemos una colaboración la bailarina y coreógrafa Carmen Larraz y yo. He ido dejando cosas en el blog, pero creo que merece la pena hacer una recopilación del proyecto y añadir unas pinceladas de lo que hemos aprendido.


 1.- El marco conceptual

Es habitual que los proyectos de arte y ciencia sean simplistas, explicaciones unidireccionales bien de cómo la ciencia afecta una práctica artística o bien de como artistas se inspiran en algún elemento científico. En muchos casos, además de unidireccionales, esos caminos son muy cortos. Cosas como una pieza de danza que ejemplifica la corriente eléctrica en la que cada bailarín "hace" de electrón metafóricamente. O en la dirección contraria, como un artista plasmó el teorema de Pitágoras en una serie de piezas.

Estas aproximaciones tienen un gran valor y resultan muy inspiradoras, nada más lejos de mi intención que criticarlas. Sin embargo, hay otras relaciones entre arte y ciencia, más simétricas, incluso más esenciales. Mis principales referentes (literalmente las referencias que he manejado) respecto de esta cuestión son dos:

Emily Coates. Bailarina que mantiene un programa de física y danza en la Universidad de Yale junto con la profesora de física Sara Demers. Tienen un libro juntas "Physics and Dance" entre otros materiales disponibles en la red. Pero al artículo "revelador" para mi es The Poetics of Physics in Dance. En el propone (con el nombre de "intensificación") un lazo de realimentación, un camino de ida y vuelta entre el conocimiento científico y la expresión coreográfica para llegar resultados mucho más interesantes.

Alva Noë. Filósofo, profesor en la universidad de Berkeley, que sostiene una visión de la percepción (y de la propia conciencia) que requieren del movimiento, de la interconexión, del cuerpo. Y en ese marco considera la danza una de las actividades que de forma más pura ejemplifica esos puntos de vista. Para evitar malentendidos, mejor escucharle directamente en ESTE vídeo de media hora sobre el tema (aunque es largo, en los primeros dos minutos centra el asunto).

 

"5778 K, un proceso social"  fue nuestra interpretación escénica del problema del marco conceptual de la colaboración. Es la grabación de nuestra participación en Naukas Pamplona 2023. Es media hora.

 

Ahí también se trataba el tema de los "metadatos del arte contemporáneo", más desarrollado en ESTA entrada

 

Parte de la reflexión general sobre el proyecto está recogida en un artículo (VER) que nos dedicó Antonio Martínez Ron en El Diario en el verano de 2023, al hilo del Naukas Pamplona y con Electrical Body como pieza ya hecha.
 

 

2.- Elektrical Body

Fue la primera pieza en la que colaboramos. Yo me incorporé al proceso cuando ya había mucho trabajo coreográfico hecho. Buscamos los elementos que tuvieran similitudes más reconocibles con conceptos del electromagnetismo y a partir de ahí se generaron dos piezas: (i) la pieza coreográfica propiamente dicha, una hora ininterrumpida con música original, espectacular y (ii) la mediación, en la que se explica esa relación de elementos coreográficos con el electromagnetismo. Esa mediación la presentamos en Naukas Bilbao en 2021. Gracias a Eitb quedan unos vídeos estupendos:

Esta mediación es justo lo que comentaba en el marco conceptual que queremos trascender, la transcripción más o menos directa, con una metáfora sencilla, entre lo científico y lo bailado. Pero es que es más fácil decirlo que hacerlo, y por algún sitio había que empezar.

Sobre esta pieza hay varias entradas ya en el blog, así que las enlazo y no me enrollo más: 

El inicio 2020, Estreno 2021Naukas 21 En Mexico en 2022 I,  En Mexico en 2022 II,  

3.- Luz Negra

En este proyecto intentamos ir juntos desde el principio, pero la complejidad de compatibilizar las fases de creación coreográfica, dependientes de ayudas que coinciden con períodos de clases y otras cuestiones mundanas del tipo lo hicieron muy difícil. El objetivo temático en este caso era la luz, y se pretendía que la ciencia la danza y la propia luz (la iluminación) fueran 3 elementos prácticamente en pie de igualdad. La pieza coreográfica con una breve intervención científica (en términos lo más poéticos posible) se ha representado unas cuentas veces y yo diría que sigue "in progress". El estreno formal fue en noviembre de 2024 (reseña en el blog). En el verano de 2025 hubo una versión al aire libre (en una ermita de la Valdorba) bien chulo.

Una idea de la fase inicial de este proyecto se desgajó del camino principal y se convirtió en una pieza aparte: "Atardecer" 

4.- Atardecer

Un día, hablando de la física de la luz en el Centro Huarte, en las fases iniciales de lo que sería Luz Negra, comenzó a anochecer y observamos el sol anaranjado, tocando el horizonte, proyectándose en la sala en la que estamos y nos pareció que ese momento merecía una atención especial. De aquel momento y un cierto trabajo surgió la pieza que ha quedado en algo minimalista pero muy potente (imho, claro). Dos trozos consecutivos, equivalentes, una explicación (lo más poética posible, guionizada por Carmen) de la física del atardecer seguida de un solo de Carmen. La charla no explica la danza, la danza no "interpreta" lo dicho, pero creemos que la fusión es total. Se estrenó en Pueyo en agosto de 2023 (ver reseña, con vídeo) en el exterior, acompañando una puesta de sol real (magnífica, por cierto). La hemos repetido bastantes veces. Algunas que tengo apuntadas son: en Barcelona, en un centro de ciencia de la danza del CSIC, o en Naukas 2024. El vídeo de ese día lo dejo a continuación:

 

 También en México en noviembre de 2025 y en Granda en CienMus

5.-. Qualia 

Actualmente llevamos un tiempo trabajando en una siguiente obra. Si empezamos por el electromagnetismo y pasamos a la luz, el siguiente reto no podías ser más que la mecánica cuántica. Pero al margen de lo que nos salga, Carmen está empeñada en avanzar en esa integración entre disciplinas que materialice la intensificación de la que hablaba Coates y está planteando cosas muy curiosas que ya veremos como acaban... En el momento de escribir esto estamos muy "in progress" y con poca financiación, la verdad

 

6.- Investigación y reflexión  

Aparte de lo proyectos artísticos propiamente dichos, de los procesos de reflexión e investigación a veces quedan registros como: (i) un taller en el que explorábamos la idea de "corporeizar el conocimiento" (tan de Alva Noë, al que no conocíamos entonces) y (ii) Una magnífica conversación (pública) con Vanesa Aibar (en el marco de la edición del invierno del Festival Danzad, Danzad Malditos que dirige Carmen). Aunque está enlazado, dejo a continuación un vídeo de cada cosa para que no haya que salir de aquí (que quien lo mire en el movil y haya llegado hasta aquí lo agradecerá)

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Revisión de la física del botijo

En realidad el título es un poco tramposo. Utilizo el botijo para cerrar el ciclo de Naukas Bilbao (como lo conocemos) ya que mi primera charla fue sobre eso, en 2014. Entonces me interesaba especialmente la ciencia de lo cotidiano, cuanto más aparentemente simple mejor. Hoy me interesa otra cosa, como la ciencia ha cambiado el mundo con consecuencias extremas, tanto positivas como negativas. Con el botijo como macguffin me voy a lo que me interesa hoy. En este vídeo:

 

Naukas Bilbao 2025, 15 años de Naukas, según los "jefes" el último con este exitoso formato, clásico ya, de las charlas de 10 minutos. Una maravilla de evento en el que es un privilegio poder participar. Todas las charlas son estupendas, merecedoras del rato que cuesta velas. Todas están en esta lista de reproducción de toutube

Ahora recuerdo que una parte de lo que cuento en la charla, lo de las 4 generaciones, lo tenía escrito en el blog aquí

martes, 23 de septiembre de 2025

Caminos de ida y vuelta


Con el título “Arte y Ciencia, caminos de ida y vuelta” se celebró un curso de verano de la UPNA en Estella este septiembre. Como directores figuramos al alimón Patxi Araujo y yo, un artista y un científico. Ahí tenemos el primer dipolo arte ciencia, una aproximación dipolar que pretendimos mantener en las conversaciones de cada una de las tres mañanas.

El primer día conversamos los dos “directores”, atreviéndonos cada uno a dar una definición (operativa, obviamente no de precisión exhaustiva) de nuestra disciplina. Para los siguientes contamos con maravillosos invitados que se integraron perfectamente en el ambiente intimista, relajado y curioso que se formó con los asistentes, pocos pero interesadísimos y participativos. Un poco intensito todo, vale, pero a gusto (como se dice por aquí).

“Un poema es la respuesta a una pregunta cuya única respuesta es ese poema”. Vamos, que lo poético se centra en lo singular, lo individual. Lo contrario a la ciencia, que pretende ser el conocimiento de validez más universal posible (idealmente total, cosa que solo se consigue en algunas disciplinas, como la física).

“Uno no está en sí mismo cuando está en ello”, una manera poética de referirse al “extrañamiento del hacer”, que es la forma filosófica de referirse al estado de flujo en que se puede entrar con un trabajo manual con el que te apasiones.

Con este par de notas que leo en mi cuaderno suficiente para hacerse una idea de por dónde iba la conversación. Eso sí, con la declaración de intenciones de que no somos de los que creen que Newton destejió el arco iris al descubrir su funcionamiento científico (como le reprochaba J. Keats en su poema Lamia). Lo ejemplificamos con la imagen elegida (por Patxi) para el cartel del curso, el cuadro “Newton” de William Blake, que como Keats, participaba de esa visión romántica reduccionista).

De este curso, mucho más modesto y minimalista que el que comentaba en la entrada anterior no hay grabaciones, ni siquiera fotos. Dejo enlaces a personas y colectivos que participaron:

 A ver si conseguimos repetirlo en año que viene...

lunes, 11 de agosto de 2025

Emociones y viralidad (y burbujas de odio)

Utilizamos la palabra viralidad para referirnos al ritmo transmisión de un contenido digital de unos a otros usuarios por analogía con el comportamiento con los virus (cuya "contagiosidad medimos con el "índice de propagación"). Se ha estudiado que la viralidad de un contenido depende de las emociones que provoca. Un estudio de 2012 analizaba esto experimentalmente con mucho detalle a partir de un conjunto de datos de anuncios del New York Times (hay un preprint libre en ESTA web).


 Los grados de virulencia son promedios, cada persona tendrá sus emociones, pero al medir sobre miles de interacciones se obtienen valores medios y se aprecian diferencias importantes con el tipo de emoción.

Las cosas que consideramos sorprendentes, interesantes o políticamente valiosas nos mueven bastante a reenviarlas, pero lo que más es el cabreo (la ira, el enojo, "anger") como podemos ver más abajo. Aunque entender qué significan los ejes de la gráfica es lioso (hay que entrar en detalles del experimento), nos podemos quedar con que es una medida de la viralidad que produce cada emoción:

 


 Además de ser un resultado académico más o menos interesante para distintos fines, nuestra propensión a airear los enfados (viralizar el cabreo) explica cómo las redes sociales realimentan ese tipo de contenido llenándose de contenido de odio (de cabreo cuando menos) y dejando poco espacio para contenidos mucho más valiosos: informativos, bonitos, sorprendentes, etc.

El proceso está descrito muy bien en el vídeo de abajo (6 min de CGP Gray, un canal excelente).

Las "fuerzas" que nos mueven a los humanos a hacer cosas no son como la de la gravedad, son modificables. No es inmediato conseguirlo, conocer un sesgo ni de lejos supone evitarlo. Pero estaría bien que, conociendo estas cosas, hiciéramos esfuerzos por "controlar" nuestra ira viralizadora y ayudar a mantener unas redes sociales mejores.   

miércoles, 6 de agosto de 2025

Anticiencia de derechas (por Naomi Orekes)

Me he encontrado por ahí (en Bluesky, claro) un artículo de Naomi Oreskes que me parece interesantísimo. No tengo dudas de que ese interés deriva de mi sesgo de confirmación: yo ya pensaba algo así. Pero es muy gratificante encontrar esa idea bien trabajada por unos académicos prestigiosos en un artículo con muchos datos que la soportan


El abstract (traducido por ChatGPT y revisado):

Los datos empíricos no respaldan la conclusión de que exista una crisis de confianza pública en la ciencia. Sí respaldan, en cambio, la conclusión de que hay una crisis de confianza en la ciencia por parte de los sectores conservadores: las encuestas muestran que las actitudes de los estadounidenses hacia la ciencia están altamente polarizadas según líneas políticas. En este ensayo, sostenemos que la hostilidad conservadora hacia la ciencia tiene su raíz en la hostilidad conservadora hacia la regulación gubernamental del mercado, que en las últimas décadas ha derivado en una hostilidad hacia el gobierno, sin más. Esta desconfianza fue fomentada por líderes empresariales conservadores durante casi un siglo, pero se consolidó durante la administración Reagan, en gran medida como respuesta a las pruebas científicas sobre crisis medioambientales que requerían una intervención gubernamental. Así, la ciencia —en particular la ciencia medioambiental y de la salud pública— se convirtió en el objetivo de las actitudes conservadoras contrarias a la regulación. Sostenemos que la desconfianza contemporánea hacia la ciencia es, en su mayor parte, un daño colateral, un efecto secundario del esmerado fomento conservador de la desconfianza hacia el gobierno. 

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Desde que se publicó esto la cosa ha ido a peor de forma muy acelerada por la administración Trump. Es interesante ver que no esas posiciones anti ciencia no surgen de la nada, que entroncan en una tradición centenaria. También es interesante comprobar que no es casual, que tiene unas personas beneficiadas por ello: las empresas cuya actividad ahonda en problemas detectados científicamente y sus líderes. 

Ojalá la democracia sea lo suficientemente fuerte como para volver a poner la ciencia al servicio de la población (recuperando las vacunas, etc.) en vez de desacreditarla para poder mantener negocios que dañan la salud como serían los del el tabaco, los combustibles fósiles o, la más obvia, la militar. 

jueves, 24 de julio de 2025

Revisiones (engañando su automatización)

 Últimamente la IA se mete en todo tipo de actividades. Una de ellas: las revisiones de artículos científicos que conforman la famosa “revisión por pares” (peer review).

Estas revisiones las realizan científicos por encargo de los editores de las revistas científicas. Estos editores conocen el campo y cuando llega un artículo buscan a otros científicos que trabajen en temas análogos y que puedan juzgar la solidez del trabajo en cuestión.

Esa tarea de revisión, bien hecha, resulta costosa, hay que leer el original, repasar algún cálculo, comprobar referencias, etc. Ese esfuerzo no está remunerado de ninguna forma, ni se paga por hacerlo ni contribuye al currículum del revisor, o si lo hace, es con un valor minúsculo.

No es raro pues que muchos científicos “senior” hayan ido rechazando participar en este tipo de revisiones (dada la problemática del sector de las editoriales científicas que sería larga de comentar aquí). Los editores tienen cada vez más dificultades en encontrar revisores, y las personas que revisan (quizá) lo hacen con más desgana. Ahí es donde ha entrado la IA. Parece ser que muchas revisiones se encargan a CharGPT y similares (ver artículo de Nature). Digo parece por que todo lo que tiene que ver con las revisión por pares es oscuro. Las revisiones son anónimas, sólo los editores saben quiénes son los temibles “revisor 1, 2 y 3”, por eso hay muy pocos estudios (e información fiable) sobre el proceso. 

El que hayan aparecido preprints con “instrucciones ocultas” para que las IAs den revisiones positivas ha destapado la cuestión. Las instrucciones ocultas son prompts incluidos en el trabajo, en el preprint, pero de forma que los humanos no las veamos (por ejemplo en blanco sobre blanco o con tipografías mínimas).

Para mi lo más llamativo de que se hayan encontrado estos “prompts escondidos” es que evidencian que las revisiones se hacen (o al menos se apoyan) en resultados de IA. Seguramente los autores de esos prompts ocultos lo saben porque ellos mismos o compañeros cercanos actúan así como revisores.
En fin, cada vez más vamos a un sistema de ciencia en que las IAs escriben los artículos, los revisan y los leen… Esperemos que, al menos, no inventen el contenido.

domingo, 29 de junio de 2025

Sobre investigación científica (FUDESO)

Desde la Fundación para el Desarrollo Social me pidieron una charla sobre temas de investigación para sus estudiantes en un curso sobre ODSs. Alrededor de 100 personas en varios países estuvieron atentos a un resumen de lo que cuento de forma mucho más extensa en las asignaturas "ABAI" de la Escuela de Doctorado de la UPNA y en el G9 (de hecho es a través de un estudiante de ese curso que se hizo el contacto). Una hora de charla y media de preguntas. Las diapositivas:

 

jueves, 26 de junio de 2025

Mentalidad conspirativa (datos del informe Fecyt)

Se acaba de publicar el informe de percepción social de la ciencia que realiza bienalmente la Fecyt. Está lleno de cosas interesantes, al menos para las personas que andamos alrededor de estos temas de la ciencia, la cultura científica y la divulgación.

La primera cosa que me ha llamado la atención es el crecimiento de la "mentalidad conspirativa" como lo llama el informe. Me llamó la atención sobre ello Antonio Martínez Ron, que incluyó unas declaraciones mías en su estupendo artículo sobre el tema (aquí). A continuación unos párrafos analizando ese punto del informe, el 19, titulado "Desconfianza en la ciencia y mentalidad conspirativa". 

En este punto se hacen 5 preguntas con la intención de pulsar esa desconfianza en la ciencia que, en mi opinión, las tres primeras pueden confundir. Quizá por eso el porcentaje de respuestas afirmativas va en ese orden.

“Problemas como la contaminación y el cambio climático ya tienen soluciones técnicas; pero hay fuertes intereses económicos que impiden llevarlos a cabo”. Yo diría que esto es cierto, sabemos de dónde vienen los problemas mencionados y para que se mitiguen hay que dejar de hacerlo. Si no se hace es porque no nos resulta conveniente como sociedad, (casi) todos queremos seguir viajando barato o comprar los tomates en cajas de plástico. ¿Son eso “fuertes intereses económicos”? 

“Las compañías farmacéuticas ocultan los peligros de las vacunas”. Yo creo que no, entre otras cosas porque hay agentes reguladores estatales (europeos, el CDC estadounidense antes de que se desmantelara…) que les obligan a presentar informes auditables. Ha habido casos probados de ocultación de efectos secundarios aunque no fuera en vacunas. No confiar plenamente en la limpieza de las compañías farmacéuticas no es lo mismo que desconfiar de las vacunas y su seguridad. Y en ese maremágnum de ideas has de elegir una respuesta rápidamente.

“Se han producido virus en laboratorios gubernamentales para coartar nuestra libertad”. A la primera parte la respuesta es afirmativa, se han producido virus en laboratorios. Ahora, respecto de la titularidad de los laboratorios y el propósito de los virus es más difícil asegurar cosas. Es muy improbable que el enunciado completo, tal y como se enuncia, sea verdad, pero al serlo el comienzo, puede inducir a una respuesta afirmativa sin que realmente se crea en ello.

Las dos que quedan (cura del cáncer existente y oculta y relación entre autismo y vacunas existente y oculta) sí que parece que no tienen interpretación salvable que no sea la conspiranoia.
El último párrafo del análisis de la página 26 me parece muy esclarecedor:

Cuando se analiza la influencia de otras variables, se aprecia que el nivel educativo y el nivel socioeconómico juegan un papel clave en la aceptación de afirmaciones relacionadas con teorías de la conspiración. A medida que aumentan estos niveles, el grado de acuerdo con este tipo de creencias disminuye. Esta tendencia es diferente con la afirmación: Las compañías farmacéuticas ocultan los peligros de las vacunas, que es compartida por una parte significativa de la población, independientemente del nivel educativo o económico.

Parece dar a entender que hay dos tipos de respuestas de apoyo a enunciados conspirativos, uno ligado de algún modo al desconocimiento y otro que no. Yo coincido plenamente con esa idea. Podemos bautizar estos dos tipos como conspiranoia tipo 1 y tipo 2 (por analogía con la diabetes o con los tipos de errores estadísticos). La tipo 1 sería la “tradicional”, la tendencia natural de los humanos a sospechar, a buscar posibilidades alternativas. Esta tendencia se matiza con el nivel cultural. En Un entorno de personas formada, y con la propia formación, se van minando esas versiones alternativas. Tras conversaciones pausadas en las que se pondera sin prejuicios si es más probable que se llegara a la Luna como sostiene “la versión oficial” o como propone la “de Hollywood”, más gente acaba convenida de la primera. La existencia histórica de programas de misterio como el de Jiménez del Oso, o de herbolarios hacen pensar que siempre ha existido esa forma de pensamiento “alternativo”.

La conspiranoia de tipo 2 es totalmente diferente. Seguramente alcanza su expresión más pura en el terraplanismo. En este caso no se trata de una opinión alternativa respecto de un hecho sino de un posicionamiento político. Sostengo que la tierra es plana como afirmación de mi capacidad individual de establecer ese tipo de enunciados basándome en mi experiencia personal (en la que los indicios de curvatura son entre mínimos e inexistentes). Es una reafirmación personal frente “al poder establecido”, y cuanto más establecido mayor es mi afirmación. Ese tipo de planteamiento han cobrado fuerza en el marco de los grupos políticos de extrema derecha, inicialmente estadounidenses, que se van extendiendo por todo el mundo. En el cuestionamiento del orden establecido que pretende esa ideología “atreverse” a cuestionar los pilares más fundamentales del conocimiento establecido es un valor. Llamarles ignorantes o intentar razonar les reafirma aún más. Las “creencias” retadoras forman parte de la identidad de esos grupos. 

No es fácil establecer las razones por las que ese tipo de pensamiento está creciendo, pero es un patrón que se observa claramente. La relación entre esos planteamientos conspiranoicos tipo 2 y el posicionamiento político de quienes lo sostienen es alto. No es extraño, por tanto, que el voto a la extrema derecha y el sostenimiento de este tipo de enunciados vayan en paralelo.
Había elegido el terraplanismo porque apenas existía el terraplanismo tipo 1, mientras que sí había un posicionamiento tradicional contrario a la vacunación, aunque su crecimiento espectacular en los últimos años se debe a que ha entrado en ese paquete ideológico de la extrema derecha, crece por conspiranoia de tipo 2.

El terraplanismo es inofensivo, es algo que uno puede defender públicamente sin que eso le impida coger un avión que, obviamente, volará según el conocimiento bien establecido que incluye la verdadera forma del planeta. Con las vacunas la cosa es peor. En una primera fase, en la que la postura es muy minoritaria, aunque efectivamente no se vacunen están cubiertos por la “inmunidad de rebaño”. El problema surge cuando la postura empieza a no ser tan testimonial y recuperamos brotes como los que estamos viendo de sarampión.

La gráfica de la página 27 es una muestra alarmante de la velocidad de crecimiento de lo que hemos llamado conspiranoia tipo 2. Una muestra más del crecimiento de la extrema derecha y de que esa ideología es algo más complejo que una elección de voto, es toda una cosmovisión en la que la verdad no tiene sentido.
 


miércoles, 11 de junio de 2025

Sobre la integridad científica (en Mérida)

 En las jornadas doctorales del G9 me invitaron a hablar de una de esas cosas que me gustan, parte de "los males de la ciencia" que es el modelo "no trivial" de integridad científica.

Al final no hubo forma de conseguir un viaje razonable a Mérida (cualquier opción superaba las 25 horas de tren entre ida y vuelta incluyendo esperas de transbordo) así que la charla fue por videoconferencia.

Dejo aquí las dispositivas utilizadas:

 

viernes, 25 de abril de 2025

Lo que dicen que dice la ciencia

Ayer dio una conferencia Alan Sokal en la Fundación Areces, coorganizada por la RSEF. Siendo Sokal un personaje mítico y el tema de las injerencias ideológicas en la ciencia algo tan actual parecía necesario asistir a esa conferencia aunque fuera on line (por cierto quedó grabada, claro).

En tiempos en los que las injerencias ideológicas de la ultraderecha trumpista en todos los organismos científicos estadounidenses está siendo demoledora, el conferenciante consideró que eso es más o menos obvio y no requiere más comentario. El rechazo a la teoría de la evolución, cuya enseñanza está entre prohibida y limitada en multitud de estados fue despachado con que es un asunto casi folclórico, que los científicos serios no caen en eso y que no afecta al desarrollo de la ciencia real. El asunto de su conferencia era “el dogma”, políticamente instaurado, de que el sexo es algo declarado en vez de la obviedad biológica de que sólo hay dos sexos y que son evidentes, siendo cualquier otra cosa muy minoritaria y patológica. Le presentaron como “de izquierdas” y, aunque no de forma explícita, asumió ese papel. Insistía en que hay que respetar a las personas trans completamente, pero que eso no debería interferir con las consideraciones epistemológicas de la ciencia. Que cualquier causa legítima debe ser defendida, pero sin nublar la evidencia. Demasiados “peros”.

Me voy a permitir criticar su discurso también en nombre de la ciencia y la epistemología. Sin duda la naturaleza es como es y pretender torcer esa visión es un error por muy noble que sea la motivación que te empuje a intentarlo. Pero las categorías en que colocamos nuestras observaciones no son naturales. La observación muestra personas con una gran variedad de situaciones sexuales. También muestra que dos situaciones (los sexos masculino y femenino, cis, hetero) son bastante mayoritarias y encajan bien con el discurso evolutivo. A partir de ahí “la ciencia” no dice nada. Elegir esos dos sexos como “lo normal” y todo lo demás como “patológico” es una decisión humana, política. Análogamente, decidir que todas las personas que experimentan una situación sexual de la que disfrutan razonablemente y que no les hace sentir mal son sanas y su condición es “normal” también es una decisión política.

Decía Sokal en la conferencia que el apropiamiento ideológico de “la ciencia” de forma partisana socava la imagen social de esa forma de conocimiento tan extraordinaria que es la ciencia, y coincido plenamente con ello. Solo que justo a continuación hizo exactamente eso, apropiarse de “lo que dice la ciencia” para defender una postura política que, en realidad, no la ha dicho la ciencia.

Criticaba Sokal lo que llama “cancelación”, el hecho de que se critiquen posturas como la que defendió. Lo que le parecería correcto es que se discutieran en un contexto científico, no que se critiquen políticamente. Como he intentado mostrar antes, yo creo que su postura es profundamente política y, además, toma el nombre de la ciencia en vano. Por tanto, considero más que razonable criticarla en ese contexto. Por esa razón dejé de ver la conferencia y no volveré a leer nada de este señor. Aunque le llamen “cancelación” yo reclamo mi derecho a elegir lo que leo, y solo el año pasado se publicaron en España 90.000 libros; que entre mis 30 o 40 no haya nada suyo tampoco debería resultar tan extraño.

jueves, 14 de noviembre de 2024

Sesgo de confirmación vs. ley de Brandolini

El suceso
En una lista de correos de modernillos tecnológicos (que en realidad son señores mayores de derechas) circulaban ayer un estudio que, sin decirlo expresamente, negaba el calentamiento global. O al menos el aumento de fenómenos extremos, analizaba danas levaninas y tornados caribeños.

La reacción
Lo primero que te viene a la cabeza es una señal de alarma, “a ver, a ver, a ver, ¿qué me estás contando? “. Y ahí empiezas a pensar quien me lo manda, de quién es la autoría, ¿están citadas las fuentes de los datos?... Vamos, que preparas el armamento para cuestionar el estudio y salir a comentarlo en público (en la lista de correos esa). Lo que podríamos llamar efecto “duty calls”:  There is someone wrong on the internet


El dilema
Si lo dejo estar y lo descarto sin más reflexión estoy cayendo en mi sesgo de conformación. Lo que ya creía antes no sufre amenaza por una colección de datos que lo cuestionan. Pero si me pongo a la tarea de estudiármelo he de invertir un montón de tiempo, me enfrento a la ley de Brandolini (crear un bulo requiere mucho menos esfuerzo que desmontarlo)

La reflexión
Al final nada es sencillo y el sentido crítico es algo que hay que educar con cariño y esfuerzo. En este caso no perdí un minuto, borré el correo y seguí con mi vida. Ya había dedicado el tiempo cuando quise y eligiendo fuentes que me resultaban confiables para formarme una opinión sobre el tema en este caso. He controlado mi proceso cognitivo. Habrá temas en que no lo tenga tan claro y deba dejar más hueco al escepticismo. Lo difícil es saber cuanto y en qué temas.

En lo cognitivo tenemos también esa especie de tribalismo: ¿este argumento viene conmigo o contra mí? Y también ahí hay que juzgar deprisa basándonos en una serie de indicadores externos. No hacerlo supone caer en la Reina Roja, dedicar muchísimo tiempo (que es el recurso más escaso) para mantenerte en el mismo sitio.

La conclusión
Ojalá hubiera una clara. El sentido crítico hay que educarlo para manejar estos dilemas con agilidad pero con criterio.



sábado, 2 de noviembre de 2024

5 ideas sobre el desconocimiento en la gestión de crisis

Están ya desatados algunos políticos con el aprovechamiento de la debilidad emocional de la ciudadanía para colocar sus mensajes: qué si la AEMET predice mal, qué si Mazón esperó demasiado, que si el gobierno central debería haber quitado el mando al autonómico, que si Mercadona obligó a trabajadores a meterse en situaciones de peligro evidente, etc, etc. Esos mensajes pueden ser más o menos verdaderos, algunos mucho más que otros, pero comparten ser todos mensajes de parte. De hecho los encontramos más en la bronca mediática y de redes sociales que en una auténtica conversación que busque el análisis honesto de puntos de mejora para próximas emergencias.

De la diversidad de ángulos que tiene esta cuestión me interesa resaltar algunos problemas epistemológicos: Quien sabe qué, con qué nivel de certeza, cómo tomar decisiones con información incompleta y, lo quizá más interesante, cómo de todas estas preguntas equivocamos las respuestas cuando las revisamos desde el conocimiento de lo que realmente pasó, es decir, desde una información mucho más completa pero extemporánea. Aunque no se llame oficialmente así podríamos bautizarlo como el sesgo cognitivo del capitán a posteriori. Intento desarrollar estas ideas en 5 puntos

1.- La información científica llega hasta donde llega: se puede saber que la probabilidad de lluvias potencialmente destructoras es altísima, pero no se sabe si ocurrirán con total certeza y menos en qué lugares y a qué horas qué intensidades. Sencillamente no se puede, igual que no se puede decir cuando va a entrar en erupción un volcán, cuando va a haber un terremoto o surgir una zoonosis. ¿Nos parece irrelevante lo que sí se sabe? Porque se puede predecir que ocurrirán algunos de estos eventos y en algunos hasta acotar el lugar con margen de pocas semanas.

2.- La prevención de riesgos potenciales tiene costes. La principal medida de protección de la población es decretar la suspensión de actividades y recomendar a las personas que dediquen todo su esfuerzo a ponerse en situación segura (ir a casa y no salir, a sitios altos, etc.). Eso no es gratis, la actividades productivas, comerciales, educativas o de ocio, en resumen, lo que solemos llamar "la economía" se para ante esa orden. Y eso tiene un coste; pequeño para cada agente individual, pero considerable para la colectividad.

3.- Errores de tipo 1 y de tipo 2. Las decisiones perfectas no existen. A la hora de juzgar sospechosos habrá casos en que se dejen culpables en libertad y otros en que se encarcele a inocentes. Según como se diseñen los procedimientos judiciales serán más probables unos u otros. En el caso de las emergencias ante catástrofes naturales estamos en la misma situación, podemos decretar una alarma, con el perjuicio económico que conlleva, y que luego resulte que no fue necesaria (error tipo 1) o podemos no avisar a tiempo en casos en que sí era necesario (error tipo 2). (A estos dos tipos de errores  se les llama en estadística de tipo 1 y de tipo 2, o falso positivo y falso negativo). La forma de tomas las decisiones, los protocolos (en caso de existir) harán más probables un tipo de errores u otros. Sospecho que hay un sesgo ideológico aquí, que una opción política es más proclive a un tipo de errores y la otra al contrario, pero no tengo datos fidedignos para afirmarlo.

4.- La calidad de la información científica y la probabilidad de decidir acertadamente. Sin duda, cuanto mejor sea la información científica en cuanto a su fiabilidad predictiva más fácil es tomas la decisión correcta, pero sabemos que esa calidad tiene limitaciones importantes. En esa interfaz entre científicos y políticos es clave que ambas partes estén en su sitio: los científicos dando la información más fiable disponible, advirtiendo de su grado de fiabilidad con la mayor transparencia (y no metiéndose en sugerencias respecto de la decisión), los políticos aceptando la información y ponderando el grado de fiabilidad (y absteniéndose de criticar la ausencia de mejor precisión).

5.- El sesgo cognitivo del capitán a posteriori. "A huevo visto, macho seguro" sería la idea en versión de refranero castizo (ganadero). La idea es que el juicio sobre lo acertado de una decisión se hace sabiendo lo que ha ocurrido, pero es crucial darse cuenta de que en el momento de decidir no se sabe si la situación final va a ser una u otra. Una vez que ha pasado el tiempo es obvio lo que había que haber hecho, ahora sí sabes si la catástrofe ocurrió y con qué severidad. El conocimiento preciso y la decisión ocurren en tiempos necesariamente diferentes. Psicológicamente es muy difícil ponerse en el papel de alguien que no sabe algo que tu sí sabes, quizá imposible. Como pasa con los sesgos cognitivos, saber que existen no hace que los dejemos de sufrir, para lidiar con ellos hace falta una tarea racional compleja. No tengo pruebas de que se haya estudiado este tema realmente como un sesgo, pero como si lo fuera (ya escribí sobre esto y su posible relación con la dificultad para gestionar lo desconocido).

A modo de conclusión se pueden sacar un par de ideas de este análisis (pretendidamente objetivo o, cuando menos, abstracto y desapasionado) de la situación. Para mi la principal es que hay que ser más empático con los distintos agentes que participan en estas crisis, hay que asumir su legítima ignorancia. No pueden saber todo lo que nos gustaría que supieran, ni la ciencia proporciona mejores certezas ni la política protocolos más afinados. La segunda tiene que ver con preferencias, en este mundo de abundancia, prefiero los falsos negativos, mejor avisos que no eran necesarios que falta de prevención cuando sí conviene. Mejor perder "economía" que vidas. Pero seguro que eso ya lo sabía el capitán a posteriori, ahora al menos ;-)


martes, 29 de octubre de 2024

Males de la ciencia y doctorado

 En el marco de la reunión de la reunión sobre el doctorado que las universidades del G9 celebran estos días en Pamplona, me invitan a contarle a las personas que dirigen las Escuelas de Doctorado mis rollos sobre males de la ciencia. Además de agradecerles mucho la oportunidad, he preparado unas dispositivas, estas: