domingo, 11 de octubre de 2026

Los nogociadores (diario de campaña, día 6)

 

Empezaba esta serie de reflexiones electorales comentando la dificultad intrínseca de "la unidad de la izquierda", como una unidad de valores y no de objetivos, políticas o tácticas hace especialmente difícil la unidad electoral. Hoy llevo un rato pensando cómo deben sentirse las personas que están participando en esas negociaciones. Porque aunque cueste asumirlo, son personas y tienen sentimientos.

Cuando pensamos en un directivo de una empresa, un representante sindical, un cargo público o un político lo más evidente es el papel institucional, es alguien que encarna una organización. Pero no podemos olvidar que esa cerne es humana, no es la organización. El doble papel de humano e institución, persona y personaje, es muy problemático en realidad. Y no me refiero (solo) al lamentable suceso de Errejón en 2024 en el que él mismo hacía referencia a esa dualidad.

Las personas que estén estos días asistiendo a las reuniones de conformación de candidaturas conjuntas estarán sintiendo sentimientos encontrados y, supongo, sentimiento muy muy intensos. Por un lado la responsabilidad de saber que miles de personas desean ese acuerdo como agua de mayo. Por otro lado la presión de cientos de personas que una organización concreta que quieren que su organización salga bien parada en el resultado final. Además el inevitable y potente llamamiento puramente personal ¿dónde quedo yo en todo esto?

Es fácil pontificar desde fuera clamando por la necesidad moral de "eliminar personalismos y mezquindades". Pero en realidad eso es pedirle a personas que dejen de serlo para comportarse como espíritus puros en esta tarea, y eso no existe.

La armonización de la táctica y la estrategia con las presiones varias y los valores profundos es una tarea casi sobrehumana. Claro que habrá quien lo haga mejor y peor y no me privaré de tener mis favoritas y mis.. menos favoritas, pero no me gustaría estar en su papel.

 

La foto es una escultura del Dios romano Jano, el de los principios y finales, representado con dos caras que bien pueden representar metafóricamente la persona y el personaje.

No hay comentarios: