Prensa y opinadores profesionales están preocupados por la falta de liderazgo en la "izquierda a la izquierda del PSOE" también llamada "izquierda confederal". Y es que realmente es muy difícil que una persona humana encarne lo que ese espacio quiere representar. Quizá, lejos de ser un síntoma de desorganización, lo sea de una organización distinta. Stefano Mancuso diría que hay una forma vegetal de organizarse que tiene sus ventajas, muy diferentes de las animales y que, desde luego, carece de un sistema centralizado de toma de decisiones.
No tengo seguridades, pero si una fuerte sospecha de que lo que le pasa a este espacio es bastante más profundo que una mera lucha de egos por el poder. Claro que hay ególatras y mesiánicos, pero también hay mucha buena gente deseando acabar su "condena de servicios ala comunidad" y volver a una vida sencilla fuera de la exposición pública y la trituradora de almas que es la política.
Para bien y para mal, lo que define ese espacio es más un conjunto de valores que de proyectos políticos. El valor de lo colectivo, de lo comunal, de lo público, la solidaridad, la mutualización de los problemas, la armonía entre personas, la igualdad, el respeto al entorno natural... Esos valores se aterrizan en planes políticos muy diferentes. En qué ámbito territorial se encuentra uno cómodo y qué jerarquía de temas es la que considera correcta da lugar a un abanico de opciones políticas enorme. Más localista, más internacionalista, más nacionalista (de alguna nación), más laboralista, más pacifista, más ecologista... En los últimos tiempos, ante la complejidad de la armonización de los valores en políticas concretas han surgido las "micromilitancias", colectivos que ce centran en un único tema, sean los derechos lgtbiq+, que el profesorado tenga menos horas lectivas o el sindicato de inquilinas. Obviamente hay un solape importante entre las personas que están en unas y otras de estas militancias, al menos en cuanto a simpatías. Es obvio por qué el sindicato, en su denominación, no es de inquilinos ¿no?
A la hora de movilizarse no es demasiado difícil ponerse de acuerdo. Aunque no milites en el sindicato, y si lo hicieras tomaras decisiones tácticas diferentes, cuando compartes los valores fundamentales no cuesta unirse al llamamiento. Cuando la causa es clara y su encaje en los valores del espacio es evidente todo es fácil. Lo que es muy difícil es confiar en una persona física particular la representación e interpretación de esos valores para todos los temas, en todas las situaciones y con un ámbito temporal de, mínimo, una legislatura.
Pero la participación política necesita personas, el sistema es así. Se vota a listas de candidatos, listas que tienen a unas sí y a otras no. Listas en cuya participación idealmente se podría contar con muchas personas con procedimientos de primarias o similares. Pero eso ya exige elegir unos sobre otros, que cada candidato plantee su ventaja sobre los demás. Se introducen competiciones que son contrarias a los valores colectivos. Mucha gente se siente rechazada por el propio proceso de competición.
Parece que estamos esperando el surgimiento "natural" de una persona líder a la que se le confiera autóritas desde amplios sectores del espacio. Un mirlo blanco que, probablemente, no exista. Mientras se mantenga la posibilidad de un puñado de candidaturas, en una situación de superposición cuántica, todos contentos, en cuanto la función de onda colapse en un individuo particular se jodió el Perú.
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Con este texto empiezo una serie, al estilo del "cuaderno de vacaciones" de Molinos, solo que peor escrito y con el mal gusto de cambiar vacaciones por elecciones. Llevaba meses sin escribir en el blog nada más que reseñas de actos en los que participaba y también puede sostener estas idas de olla políticas

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