martes, 26 de abril de 2016

Los tatoos del campus

Esta mañana ha amanecido el campus de la Universidad Pública de Navarra llenos de pintadas. Antes de racionalizar especialmente, me siento muy disgustado, es como si me lo hubieran hecho en casa. Debe ser que siento mi universidad como "mi casa" en cierta medida. Lo contrario les debe suceder a las personas que han pintado (como comenta Iñaki en tuiter).

Por cierto, que sean frases cortas y reivindicativas no es óbice para cometer alguna falta como confundir el infinitivo con el imperativo o no unir "a el" en "al"... Quizá piensen que El Rectorado es un nombre propio con el artículo y todo... Quizá piensen...

¿Cual es el fondo de la cuestión? Estos días hay una protesta más próxima e inmediata y otra más general. La primera es la supresión de los "semstres complementarios", la segunda la transformación del 4+1 en 3+2.

Cuando se desarrolló el EEES (alias "Bolonia") en nuestra universidad, entre las muchas medidas que se desarrollaron para poner al (buen) estudiante en el centro de la vida universitaria fue repetir las asignaturas cuatrimestrales todos los cuatrimestres. Así, un estudiante que suspendiera en febrero podía repetir la asignatura comenzandola enseguida, y volverse a examinar en junio, en vez de esperar hasta el siguiente septiembre para empezarla. Se esperaba con ello mejorar el éxito académico ecortando plazos que solo ayudan a olvidar lo aprendido. Estos semestres extra han resultado difíciles de incorporar al ciclo de ordenación académica (cosa que ya comentábamos hace unas semanas), y las autoridades académicas actuales han considerado que no proporcionan éxitos suficientes como para justificar dificultades de gestión, sobrecostes y otros problemas. Han decidido eliminarlos y a algunos colectivos de estudiantes no parece que les guste la idea. Tampoco les gustó en su día que se pusieran.

Otro coletazo del EEES fue la reestructuración de los ciclos universitarios en el extraño 4+1, cuatro años de grado y uno de máster. El estándar de Bolonia dice que en 5 años hay que alcanzar el nivel de máster, pero cómo se divida en ciclos es cosa de cada país. Aquí, por extrañas razones se llegó a esa división que, si no ha quedado claro, a mi me parece académicamente absurda. El siguiente paso fue subir el precio del segundo sumando, del máster. No era necesario, en mucho países no se ha hecho. Además tampoco supone tanto ahorro de dinero público... pero ahí está. Ahora se pretende revertir la insensatez académica (volver al 3+2), pero claro, eso supone cambiar un año barato por uno caro para llegar al máster. Los estudiantes protestan por el 3+2, yo creo que la protesta habría que desplazarla al precio del máster, y dejar que la estructura de ciclos se la académicamente sensata. Creo además que los Rectores deberían apoyar esta idea frente a los financiadores. Ojalá.

Mientras, algunos estudiantes que no sienten propia su universidad, manifiestan burdamente su malestar tatuando las paredes del campus.
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