viernes, 24 de agosto de 2012

La vuelta a la edad media para felicidad de todos

Estos días nuestro ínclito ministro de Educación y Cultura se descuelga con una defensa abierta de la educación segregada por sexos, cuestionando incluso las sentencias del Tribunal Supremo. Probablemente cuando se votó al Partido Popular para que nos sacara de la crisis pocos pensaban que escondiera dentro un programa tan reaccionario en lo social. Quizá no tanto, pero desde ahí se esperan ese tipo de cosas.

Lo que no me esperaba yo es tener que llevar a los hijos mayores a colegios separados mientras al pequeño se le escapa la mierda (con perdón) a través de un pañal de tela. Renunciemos a años de I+D, al avance de los geles absorbentes, cierres de velcro y perneras ajustables. Los pañales actuales son maravillosos para los padres y para la piel de los bebés. Sin embargo la OCU presenta un estudio en favor del pañal de tela. Que eso suponga más agua y más energía (porque obviamente hay que lavarlos) es algo que "podría" ocurrir según el estudio, vamos que no lo han calculado. En cambio el coste de inversión supone un "ingente" ahorro de 600 euros a lo largo de dos años y medio, que viene a ser el tiempo que los niños llevan pañales. De la incomodidad para padres e hijos y del sobreesfuerzo para los padres sólo se dice que "no está socialmente aceptado".

Sería necesario un estudio muy detallado de costes ambientales enfrentando la producción de unos y otros, el consumo total de agua y energía y los desechos generados para reclamar una disminución de la calidad de vida como la que este cambio supone.

El tema del medio ambiente mal entendido se nos está yendo de las manos mucho. Una gran parte de lo que se hace es inútil o hasta pernicioso, como la mayoría del papel reciclado, cuyo proceso de blanqueado es enormemente polucionante. Eso si, todo sea en aras de quedarnos individualmente con la conciencia satisfecha. La llamada al pañal de tela va un paso más allá: no sólo hagas gestos medioambientales sin coste (el papel reciclado cuesta igual que el nuevo), necesitamos que sufras por el medio ambiente.

A mi eso de sufrir para el beneficio de una entidad ilusoria (porque ese no es el medio ambiente de verdad) me recuerda mucho a la mitología que se profesa para segregar la educación de los niños en contra de todo estudio científico (y legislación vigente). Entre los unos y los otros nos devuelven a la edad media y se quedan tan satisfechos.

Pseudo-disclaimer: Esta entrada se aleja un poco de la línea habitual del blog, más ponderada y llena de referencias, pero qué le vamos a hacer, también habrá que desahogarse de vez en cuando ;-)
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