lunes, 11 de junio de 2012

Una aventura que se acaba

Hace algo menos de un año marchábamos toda la familia a instalarnos en Atlanta (EEUU) por un curso académico. El curso acabó y estamos de vuelta, el 1 de junio aterrizamos en Madrid. 

En términos generales la experiencia ha sido extraordinaria. Todos los miembros de la familia hemos encontrado nuestro hueco, actividades satisfactorias y hemos acumulado muchas experiencias divertidas, interesantes y valiosas.

No me concedieron la beca de movilidad de profesores e investigadores senior en centros extranjeros. Estas becas salieron ya con la mitad de dotación que en la anterior edición, y a su vez se adjudicaron menos de las presupuestadas... aparte de los recortes en I+D, seguro que mi curriculum y mi proyecto podrían haber sido mejores. El caso es que con 39 sobre 40 puntos, nos quedamos sin una importante fuente de financiación, en una situación que no fue desesperada pero si incómoda, digamos. Otra experiencia de la que aprender.

Al final resultó que el centro al que iba, a pesar de llevar en el título el término "tecnología asistiva", tenía mucha más actividad en la psicología y sociología del uso de la tecnología que en su propio desarrollo. No encontré un entorno cómodo de auténtica colaboración y acabé estudiando por mi cuenta, y discutiendo con el director del centro, sobre aspectos teóricos del desarrollo de ayudas técnicas para el empleo de personas con discapacidad. De algún modo sirvió para ponerle un armazón teórico (justificativo) a los proyectos que en ese campo había desarrollado en los últimos años. Un ejemplo más de que como físico se puede trabajar en cualquier cosa, (casi del mismo modo que los de Bilbao pueden nacer donde les de la gana). Del asunto han salido dos trabajos enviados a publicar, aunque parece que se toman con mucha calma el proceso de revisión.

El hecho físico dela vuelta ha supuesto un esfuerzo de empaquetamiento de trastos y traslado de maletas con sobrepeso; otro logro conseguido. Peor está resultando la adaptación a la burocracia, al peor trato  y mayores precios en comercios y bares, o lo reducido de los espacios (comparativamente). Aún así, con una semana de descompresión ya casi está completa la adaptación. Lo mejor de la semana ha sido poder asistir a dos eventos que me han permitido ponerle cara a mucho texto de tuiter y blogs, el Beers for Science y el Escépticos en el Pub.

A ver si pasados todos los reajustes, retomo el ritmo de publicación en el blog, que se ha resentido mucho últimamente.
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