martes, 15 de noviembre de 2011

Externalizar el correo electrónico universitario

Me contaba mi padre que es su primer coche tenía que limpiar las bujías de vez en cuando, porque "hacían perla" y dejaba de funcionar el motor. Hoy en día ni siquiera sabemos si nuestro coche tiene bujías (seguramente no).

En la informática nos está pasando lo mismo, probablemente más acelerado aún. Recordamos con nostalgia cuando gracias el Norton Utilities (o el PC-tools, que siempre ha habido clases) uno recuperaba los ficheros rotos a trozos y desfragmentaba sus disquetes con maestría.
Y es que el avance tecnológico va haciendo que el mantenimiento de los sistemas se profesionalice. Con ello el usuario final se ve cada vez más liberado de tareas accesorias y se puede concentrar en el uso de la herramienta, y no en su cuidado. Sólo nos queda conducir, y puede que dentro de poco ni eso, sólo ser transportado. Pero esa ventaja tiene como contrapartida la pérdida de control, muchas decisiones que antes tomaba el usuario ahora las toma el sistema.

Todo este me viene a la cabeza ante la noticia de que 13 universidades Españolas, y no precisamente anecdóticas muchas, "se han subido a la nube", o lo que es lo mismo, que externalizan parte de sus sistemas corporativos a Google, supongo que empezando por el correo electrónico. Y la noticia, de entrada, me ha sorprendido mucho.

Hace sólo 10 años nos planteábamos la universalización del correo corporativo a los estudiantes y escribíamos las normativas sobre el servicio corporativo de correo. El correo era el centro de la estrategia de comunicaciones de la universidad, y ésta una parte tan importante que su dirección era del más alto nivel: Vicerrectores o delegados del Rector se encargaban de su gestión. De nuevo el avance tecnológico y la economía de escala nos pasan por encima. El coste de un servicio decente en la propia universidad es mucho más alto que el de uno excelente externalizado. Queda el problema de la pérdida de control, ¿va una Universidad a ceder los datos de sus usuarios y el control de sus sistemas más centrales a una empresa externa? Pues sí, la verdad. ¿No lo hacemos ya con el teléfono? De entrada llama la atención, pero pensándolo un poco parece el camino inevitable.

Sigue habiendo departamentos que mantienen sus sistemitas de teleenseñanza, o páginas web propias en un servidor local, igual hay hasta quien utiliza procesadores de texto de diseño propio (aunque quizá esto es ya del tiempo de los disquetes), pero ese no es el camino mayoritario. Me parece a mi que es cuestión de tiempo que las demás universidades sigan el camino abierto por la Complutense, la Pompeu Fabra y todas las que ya están ahí
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