jueves, 18 de agosto de 2011

Aunque la mona se vista de seda

Un refrán clásico dice que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, un refrán que parece ser que es muy antiguo, y que hace referencia a que no se puede fingir lo que en realidad no se es, y que el atrezzo, los elementos auxiliares, no ayuda en este pretensión. Sin embargo esto no siempre es así, como lo corrobora un famosísimo experimento del que justo hoy se conmemora el 40 aniversario. La idea general consiste en dividir al azar a un colectivo (estudiantes en el experimento) en dos grupos y asignarles roles diferentes: carceleros y presidiarios. A los 6 días hubo que suspender el experimento porque los participantes se habían metido tanto en su papel que la violencia y la crueldad habían pasado de lo tolerable (hay un montón de literatura respecto del experimento y otros parecidos para conocer detalles). Del experimento de la cárcel de Stanford se concluye que el hábito si hace al monje, que un estudiante (hippy y pacifista en su vida anterior) se convierte en un carcelero cruel con un poco de atrezzo.

Aún así, los refranes de la mona y del monje tienen sentido en muchas situaciones, probablemente en la mayoría. Si al mismo estudiante se le viste de traje y se le manda a un juicio con un maletín no se convierte en abogado en 6 días. No conozco estudios científicos que clarifiquen en que situaciones lo importante es la persona, el monje, y en cuales el entorno, el hábito (aunque seguro que los hay). Aún así me arriesgaría con un par situaciones en las que parece bastante obvio, podríamos denominarlas “la clase política” y las “reuniones de vecinos”.

Es evidente que los políticos no constituyen una clase social, sin embargo el papel que juegan hace que se les perciba así prácticamente en todos los países y a los de todos los partidos. Parece que la obra de teatro del poder tiene unos rasgos más universales aún que el propio sistema de gobierno en que se concreta. Es como una obra de teatro en la que los papeles están ya escritos; quien sea que le toque representar al político se vestirá elegantemente, irá en coche con chófer, tomará decisiones (que siempre dejarán gente insatisfecha), hablará en público con convencimiento, se reunirá con otros políticos, etc. Un conjunto de acciones que le identifican con la “clase política”.

Lo mismo pasa con las reuniones de vecinos (vale aquí los claustros de profesores, los consejos de departamento y muchas otras reuniones de “iguales”), da igual de qué comunidad y del tema del que se trate, todas parecen la misma: aburrida, verborréica, conflictiva y poco eficiente en la toma de decisiones. Cuando uno pensaba que “la mosca cojonera” era una persona concreta, abandona el grupo y su puesto es ocupado por otro en un par de reuniones. Ese papel no puede quedarse sin actor que lo desempeñe.

Visto así, se entiende que cambiar las personas cambie muy poco las dinámicas. En estas situaciones en las que la obra de teatro es más poderosa que los actores no es muy relevante que el Director del departamento (o presidente de la Junta de vecinos) sea fulano o mengano. Tampoco cambiar los componentes de la “clase política” es efectivo, lo que hace falta es reescribir la obra de teatro. Lo que no es nada evidente es cómo se consigue eso, porque en este caso no se puede hacer como en el experimento de la cárcel de Stanford y suspenderlo.

He sabido de la efeméride por la criminóloga @NahikariSanchez. Y la imagen está tomada de aquí.

domingo, 14 de agosto de 2011

Contratos educativos

Ya hemos acabado la primera semana de colegios, del "elementary" y del "middle". La primera sensación, como tantas veces en este país, es que acabas de cruzar el cristal del televisor y te has metido en una película. Y es que todas las escuelas son físicamente muy parecidas, y en las películas las recogen a la perfección: los pasillos llenos de taquillas, las puertas de las aulas con un cristalito, los "principal", etc. Por no hablar de los emblemáticos autobuses amarillos. Pasada la fascinación estética, la cosa no difiere tanto de la que vivíamos allí: cada profesor con sus manías, un cero por hacer un ejercicio perfecto pero a boli en vez de a lápiz, los libros de texto forraditos y bien dispuestos; ni siquiera se percibe una diferencia de medios significativa.

Lo que más me ha llamado la atención de la semana es la profusión en el uso del "contrato". Yo creo que he firmado más de 15 papeles. Uno sobre las normas de seguridad del laboratorio de ciencias, hasta que no está firmado por el niño y los padres no entran; otro por cada asignatura dándote por enterado del programa previsto syllabus, otro con las normas de conducta y código de vestuario, en el que te dar por enterado y aceptas el régimen sancionador previsto. Y seguro que olvido alguno. Prácticamente todas las cosas que firmas son obviedades de sentido común, y supongo que cuando lo haces rutinariamente un año tras otro ni siquiera leerás lo que firmas, pero con la novedad lo he leído todo y me ha gustado ver cómo te hacen sentir parte, son normas y códigos para los estudiantes, pero se espera de las familias una participación activa en ello, y te lo hacen saber explícitamente y te exigen la firma.

En un país en el que para entrar ya has de firmar que no vas a matar al presidente, no es tan raro que sigas firmando, hasta que vas a animar a tu hijo a no quitarse las gafas de protección del laboratorio de ciencias.

lunes, 1 de agosto de 2011

Primer contacto con el sistema educativo de EEUU


Parece ser que bastantes cosas están organizadas por condados, y en el que habitamos nosotros, DeKalb County, la admisión de nuevos estudiantes a las escuelas públicas está centralizada en el International Center. En este lugar se entra por una punta, sin cita previa pero con unos cuantos papeles, y se sale por el otro lado, con dos sobre dirigidos al colegio que te han asignado. Entre medias has gastado tres horas o así.

A la llegada te dan un número y una hoja de instrucciones con los documentos necesarios y del proceso a realizar. Tienen estas hojas traducidas a más de 15 idiomas. Con el número esperas, en una sala que es el gimnasio de la foto, a que te atiendan en el primer paso, en este se verifica que tienes la documentación requerida, que consiste básicamente en: (i) acreditación de nombre y edad (partida de nacimiento, pasaporte, etc.), (ii) prueba de vacunación, (iii) prueba de residencia en el condado y (iv) notas del último curso realizado (esto último es lo único que puede faltar).

El paso dos tiene lugar en las mesas de la cafetería, en las que se procede a rellenar un montón de formularios asistidos por personal del centro (prácticamente todos son bilingües inglés- español). Mientras rellenas formularios se llevan al niño a un aula en la que realiza un examen de inglés y otro de matemáticas. El de matemáticas empieza literalmente con 1+1 y termina 30 preguntas después con cuestiones, todas muy básicas, de 2º de bachiller.

El paso cuarto es el de la toma de decisión, te reciben en una oficina con todos los papeles y la persona al cargo decide el centro que se le asigna al niño, el nivel al que irá y el grado de apoyo que necesita para ponerse a un nivel suficiente de inglés. Te comunican la información, sellan los papeles y te preparan dos sobres para el centro con fotocopia de todos tus papeles más los formularios que se han rellenado, ya en la carpeta que irá al archivador del centro.

Me ha sorprendido lo bien organizado del proceso y la excelente atención personal todo el tiempo, especialmente pensando que todos allí somos “inmigrantes”. También me ha llamado la atención el volumen de niños que pasan por este proceso, prueba de la cantidad de inmigración que sigue llegando a este país. Es también de resaltar el papel de los centros educativos en el mantenimiento de la política de vacunas.

Proximamente empezaremos con la matriculación propiamente dicha

sábado, 23 de julio de 2011

Vamos que nos vamos

Hace unos días comentaba que nos vamos toda la familia de "año sabático" a Estados Unidos. Pues bien, el momento ha llegado ya, mañana emprendemos viaje, aunque pasaremos un par de días en Madrid antes del vuelo. La preparación de este momento, especialmente en las dos últimas semanas ha resultado agotadora, aunque también muy interesante.
Es sorprendente la cantidad de trámites que hay que realizar. En el plazo de la estancia me iba a caducar una tarjeta de crédito y un carnet, circunstancias que hay que resolver con antelación. Hay que darse de baja de todas las compañías que dan servicio habitualmente. Como la casa no va a quedar deshabitada, agua luz y gas se quedan como están, pero los teléfonos e internet no. La complejidad tecnológica de la telefonía móvil no tiene nada que envidiarle a la complejidad burocrático – comercial a través de la que se ofrece el servicio y que, además de hacer imposible prever costes, hace de las bajas procesos verdaderamente kafkianos. Hay que llevar certificados de todas las vacunas, certificados de nacimiento en versión internacional, lo mismo que el carnet de conducir que hay que convertir en “internacional”. También hay que certificar la cobertura sanitaria con la que cuentas y completarla con las eventualidades que te puedan faltar.

Los trámites con los bancos tampoco son una cosa menor; es cierto que hoy día se puede hacer casi todo por internet, pero saber de antemano lo que van a costar las operaciones (transferencias, cambios de moneda, cargos con tarjetas) no es ni mucho menos evidente (de hecho he desistido de conocer algunos de ellos). Por no hablar del papeleo (o habrá que empezar a decir “interneteo”) que supuso la solicitud de los visados (con sus famosas foros de 2x2 pulgadas), y el documento previo emitido por la universidad de destino en el que se certifica la naturaleza de tu estancia como visitante de investigación.

Este año el Ministerio del ramo (de toda la vida el “MEC”, pero últimamente con nombres tan cambiantes) ha decidido ahorrar manteniendo la misma convocatoria de becas para estancias del profesorado, solo que con la mitad de duración y algunas variaciones a la baja (como la eliminación del seguro, o la restricción en las fechas de viaje o en la incompatibilidad con otras ayudas). Así, con la beca del MEC se pueden cubrir 6 meses y con una de la propia universidad 3 meses más: En total hay que escribir dos solicitudes, con proyectos compatibles pero no idénticos para, aún así, tener 3 meses sin posibilidad de beca.
 
Las compañías aéreas exhiben una complejidad de tarificación que no tiene nada que envidiarle a la de los móviles: es imposible saber lo que costará un billete sacado otro día. Además está limitado el plazo de ida y vuelta, la posibilidad de mover fechas (bueno, más que limitado está penalizado económicamente), la posibilidad de utilizar “billetes cruzados”: ahora si no has realizado el viaje de ida no te permiten realizar el de vuelta… salvo pagando bastante, claro.

Habría historietas para mucho más, porque tanto trámite son muchos interlocutores y multitud de anécdotas, pero lo que me interesa es sacar algunas conclusiones del conjunto de la experiencia.

(i) Frente a las grandes compañías (telefónicas, aerolíneas, etc.) o el propio estado, individualmente estamos vendidos, la desproporción es gigantesca. (ii) La complejidad de proveer servicios debe ser mucho mayor de lo que solemos pensar, porque no creo que hagan sufrir al cliente por placer, pero desde luego que lo hacen. (iii) La estructura de productos y tarifas es extremadamente enrevesada, haciendo casi imposible la comparación (salvo para profesionales muy dedicados) y jugando a esconder precios más altos de lo que parece a primera vista.
 
Y claro, dedicado a este máster en burocracias varias, el objetivo de la visita se diluye, ahora ya ni me acuerdo de a dónde iba ni cuál era el interés de estar allí. Esperemos que este brote de “burocracitis” le queden ya pocos días de fiebre.

La foto está tomada de aquí, sitio en el que aconsejan sobre el equipaje, otro asunto del que se podría hablar mucho...

sábado, 16 de julio de 2011

Los límites de la realidad objetiva

A los pocos días de morir mi madre soñé que me llegaba un sms desde su móvil con el texto "tengo frío". Aunque lo pasé fatal, podemos decir que "no era más que un sueño", pero ejemplifica el estado de profundo dolor que te deja la muerte de un ser querido. Los primeros días la sensación de dolor es permanente, la pérdida, el hueco dejado está presente todo el tiempo. No es extraño que a ese conjunto de sensaciones se le otorgue carta de naturaleza física y se le de nombre: espíritu, fantasma, etc. A medida que pasa el tiempo y uno va acostumbrándose a la vida sin el fallecido, la presencia ya no es tan constante, el fantasma se va alejando. Finalmente desaparece. Cuando se elabora el duelo, se pasa el dolor agudo y se acepta la desaparición, no sin pena, pero ya con normalidad, los sentimientos que "cosificados" denominamos espíritu ya no están, se dice entonces que fantasma descansa en paz... cuando en realidad somos nosotros los que hemos alcanzado la paz respecto al suceso.

Es muy habitual tomar un conjunto de características, de manifestaciones o de percepciones y bautizarlas. Ponerle nombre facilita pensar en ello, de hecho en física se hace mucho: pensar en un cuanto de vibración de un modos normal de la vibración colectiva de los núcleos de un cristal es muchísimo más engorroso que pensar en un "fonón". Sin embargo entre el "fonón" y el "espíritu" hay una diferencia fundamental (al menos): el primero responde a un conjunto de manifestaciones objetivas (medibles y reproducibles), mientras que el segundo responde a percepciones subjetivas (sentimientos). Y mientras mantengamos esa frontera clara todo está bien.

Los sentimientos de dolor por la pérdida de un ser querido son tan intensos y generales que encontramos "espíritus", ritos funerarios o diálogos (mediados o nó) con el más allá en todas las culturas (incluso entre primates, elefantes o delfines). Pero no dejan de ser construcciones culturales derivadas de una experiencia psicológica compartida. Hay algunas personas que no perciben esa diferencia porque consideran que el fonón es también un constructo cultural, que es el consenso actual de un conjunto de personas (los científicos), pero que no es más que una de las múltiples explicaciones posibles de la realidad observable sin ningún carácter especial, sin esa pretendida "objetividad" que comentábamos antes (sobre esa postura postmoderna o relativista escribían hace poco en Amazings con dureza). Creo que esa postura no deja de ser una impostura intelectual, porque a la hora de la verdad, para hablar con otras personas, viajar lejos o curarse un dolor de muelas se confía en el teléfono, el avión y la aspirina, no en mediums, alfombras voladoras u otros "constructos" alternativos.

Bueno, en realidad del mismo modo que hay quien lo pone todo del lado subjetivo (los "relativistas"), también hay algunas personas que lo ponen todo del lado objetivo: no sólo consideran objetivos los fonones sino también a los espíritus. Y quien dice los espíritus dice las cosas más variopintas que pueblan el imaginario pseudocientífico: adivinaciones, quiromancias, extraterrestres, el poder de las pirámides y una larguísimo etcétera que con paciencia infinita se dedican a desmontar los "escépticos" más militantes (para muestra el magnífico botón que es Magonia).

Toda esta disquisición sobre los límites entre los constructos de base subjetiva (espíritus) y los de base objetiva (fonones) me ha venido a la cabeza a propósito de una noticia de hoy: un juzgado le ha concedido la invalidez a una persona basándose, entre otras cosas, en su "hipersensibilidad electromagnética". Ya se ha escrito bastante hoy sobre los absurdo del asunto (por ejemplo en: Magonia, Ciencia Explicada, Migui), yo quería acercarme desde este punto de vista: tanto jueces como especialmente la propia afectada le han dado carta de naturaleza objetiva a un conjunto de sensaciones (de malestar) que tienen, casi con total certeza, un origen subjetivo. No es nada extraño que el convencimiento llegue a producir daños físicos, incluso tan evidentes como los estigmas, aunque por este camino llegamos a la religión, y ya me está quedando suficientemente largo el texto.

La figura viene al caso porque el péndulo de Newton ayuda a explicar los modos de oscilación colectivos de un conjunto de bolas, en este caso, de los que un cuanto sería un fonón; claro que para que los efectos cuánticos se noten todo habría de ser bastante más pequeño.

miércoles, 6 de julio de 2011

Ciencia en el bar II, las ondas

El pasado día 23 de junio montamos el segundo evento de 100Cia+Birras en Pamplona, el anterior fue el 16 de noviembre. A diferencia de aquel, a esta edición vino muy poca gente, apenas 20 personas; eso si, lo pasamos muy bien. Tuvimos un auténtico espectro electromagnético y dos de sus hijos: infa la roja y ultra el violento violeta, una bolsa de fotones y una lámpara de UV con la que disfrutar de la bien conocida luminiscencia del Gin Tonic (¡y del Gin Tonic mismo!). 

El hilo argumental comenzó con las ondas como mecanismo de transporte de energía en un medio (sin que este se mueva de forma permanente), como el tsunami que transportó la energía del terremoto a la costa. La frecuencia como característica fundamental. Las ondas electromagnéticas (sin medio) y el hecho de que hay una cantidad mínima de onda, un cuanto, al que se llamó fotón. Los fotones de alta frecuencia son de alta energía, y viceversa. De ahí a las radiaciones ionizantes (la radiación como una ráfaga de balas), en contraposición con las no ionizantes (una ráfaga de pelotas de ping-pong). Lo mejor del ejemplo es que se ve claro que muchas pelotas de ping-pong no hacen una bala: no se vuelve ionizante una radiación por aumentarle la intensidad (sólo con la frecuencia). De ahí ya a preguntas y ejemplos, los móviles y wifis, los microondas, los láseres, los estudios epidemiológicos, la comprobación de que el agua no es fluorescente como el Gintonic, etc. El tono de cachondeo permanente de Iosu Redín, y las interrupciones de los actores hicieron que la cosa fuera bastante divertida todo el rato.

El día elegido no fue el mejor dado que hubo que "competir" con las hogueras de San Juan; parece mentira que no nos diéramos cuenta antes a la hora de organizarlo. Quizá es que los astrónomos tienen tan claro que ese día no es el solsticio que nadie reparó en ello. ¿He dicho ya que la organización corrió a cargo de la Agrupación Navarra de Astronomía? Pero algo más estamos haciendo mal, y no se que es, ya que la magnífica acogida que tuvo la primera edición entre la amplia comunidad de divulgadores científicos semiprofesionales se tornó en este caso en un clamoroso silencio... Quizá este comentario de lugar a algún DM que me ayude a mejorar para la próxima ocasión, porque habrá más ocasiones aunque, necesariamente, dentro de un tiempo largo.

China, liberalismo y coherencia


Me dice un amigo que sus hijos van a comenzar ya a aprender Chino Mandarín. Está convencido de que cuando sean mayores será el idioma inexcusable, como hoy lo es el inglés (y tanto se disgustan las personas que en sus estudios primarios cursaron francés). De su experiencia, relativamente amplia, de trabajar con colegas chinos, está convencido de que a los occidentales nos queda muy poco tiempo de liderar la economía mundial. Los chinos ya no se limitan a fabricar lo que diseñan en Estados Unidos, ni siquiera se limitan a fabricar, sino que han comenzado a “externalizarse” y cada vez más tiendas y bares están hoy regentados por gentes de aquel país. Como decía Napoleón, cuando China despierte el mundo temblará, y parece que se están desperezando ya.

Otro de los contertulios se sorprende, más bien se lamenta, de que hayamos llegado a esta situación siendo un régimen tan poco democrático. La democracia es cara. Y eso de irse lejos a producir bajo condiciones laborales y medioambientales que no toleramos para nuestros hijos es trampa. Una trampita que le puede salir bien a los primeros que lo intentan, pero que se vuelve contra todos cuando se generaliza. ¿Por qué se permitió llegar tan lejos? Si hubiera sido con Fidel Castro no hubiera ocurrido, del mismo modo que las Comunidades Europeas no permitieron la entrada de la España de Franco.

A mí me parece que desde que cayó el muro de Berlín ya no hay más argumentos que los económicos ni más economía que el liberalismo a ultranza, un cortoplacismo miope que exprime todo lo que toca sacando mucho jugo hoy y no dejando para mañana más que la cáscara amarga. Absurdamente lo defensores de ese sistema les enseñan a sus hijos Chino Mandarín y se lamentan por lo dura que va a ser su vida.

domingo, 3 de julio de 2011

Sistemas de referencia

Cuando decimos que algo se mueve nos referimos a que cambia de posición; pero la posición la tenemos que referenciar a algún sitio fijo, la hemos de medir desde algún lugar. Si no pensamos en física, sino en la vida cotidiana, esto lo hacemos de forma natural, y en casi todos los casos el sistema de referencia es uno mismo, la persona que habla. En física la elección del sistema de referencia más adecuado es fundamental para resolver multitud de problemas. Las reglas para cambiar de sistema de referencia han sido un problema importante en la física al que contribuyeron notablemente Newton y Einstein. De hecho la palabra "relatividad" en la teoría de Einstein con ese nombre hace referencia a la elección de sistemas de referencia. Antes aún, Galileo y en última instancia Copérnico, tuvieron que hacer el esfuerzo mental, nada evidente, de imaginar el movimiento relativo de la tierra y el sol no desde donde ellos estaban, sino desde el punto más cómodo para entender cómo funciona todo: el sol. El giro copernicano consiste en dejar de pensar que el sol sale por el este y se pone por el oeste (referenciando el movimiento al observador sentado en la tierra), y pensar que ese observador va montado en una esfera que gira respecto del sol. Claro que esto lo hemos oído tantas veces que nos parece, no sólo fácil, sino casi evidente. El avance tecnológico ha hecho posibles pequeñas cámaras de vídeo que poner en cualquier sitio. Con ellas se pueden hacer ejercicios mentales de movimiento relativo. ¿Cómo verías el movimiento de un espadachín si estuvieras sentado en la punta de la espada? Intenta imaginarlo y luego mira este vídeo a ver si acertaste:



Hay muchos otros vídeos, igualmente sorprendentes, tomados con las llamadas (muy adecuadamente) cámaras subjetivas: desde un hula-hop, desde la punta de una flecha, etc. etc....

He sabido de estos vídeos porque los recogen puntualmente en Microsiervos. Al loro con este, y su aliasing (tema que dejaré para otro día)

miércoles, 29 de junio de 2011

Cambio de aires

En unas pocas semanas me marcharé, con toda la familia, a vivir a Atlanta (Georgia, EEUU) por un año. Una de las muchas cosas buenas que tiene el trabajo en la Universidad son las licencias de estudios, y en particular esas concedidas por un año completo que tienen el nombre de "año sabático". La verdad es que el nombre es un poco engañoso, porque no se trata de no trabajar (que es lo que procuro hacer los sábados), sino de trabajar en otras cosas. 

Me voy a integrar a un centro del Georgia Tech que se llama CATEA, y que se dedica al diseño e implementación de ayudas tecnológicas para personas con discapacidad. Intentaré desarrollar un par de proyectos, uno en educación accesible sobre la enseñanza de conceptos científicos a estudiantes ciegos y otro sobre empleo accesible cuyo alcance estamos afinando con el personal del CATEA.

Será un año de vacaciones en lo que respecta a dar clases y a la ciencia más dura y "disciplinar", a cambio de dedicar el tiempo a proyectos de ingeniería más prácticos y de repercusión social directa.

La organización del desplazamiento, intentando dejar cerrados todos los temas posibles en Pamplona me tiene especialmente ocupado, y me ha impedido escribir aquí todo lo que me hubiera gustado. Espero poderme poner al día próximamente.

miércoles, 15 de junio de 2011

Condensación ordenada (o la tapa de la lasaña)

Con esto de tener hijos con jornada intensiva hay que organizarse bien para tener comida a tiempo cada día. La lasaña, hecha la noche de antes, la tapamos con un plástico de cocina, y al día siguiente tardamos un rato en comer porque me entretuve en mirar y fotografiar el plástico que tapaba la comida (ver foto adjunta).

En el momento de poner el plástico como  tapa, la comida estaba caliente, y a lo largo de la noche se fue enfriando. El espacio entre la tapa y la lasaña quedó lleno de aire con mucha humedad, con agua disuelta. Cuanto más frío está el aire menos agua le cabe disuelta, hasta que no le cabe más (se alcanza el 100% de humedad relativa) y el agua se "desdisuelve", precipita que es como se dice bien "desdisolver". Para los fans del blog (si los hubiere) este fenómeno no es nuevo, lo comentamos AQUI a propósito de botellas de agua. Pero hoy podemos ir un paso más allá y fijarnos en que la forma en que se depositan las gotas es verdaderamente interesante.

La primera consideración es que hay muchas gotas pequeñas en vez de una grande. No siempre las cosas precipitan de esa manera. Si furea sal disuelta en agua la que tiene que precipitar, tiende a hacerlo donde ya hay, creando un cristal cada vez más grande. Muchos de los minerales se han formado de esta forma, dando lugar a grandes cristales. En esos casos, a cada átomo que va a pasar a la fase sólida le resulta cómodo (energéticamente favorable) hecerlo junto a otros que ya están (centros de nucleación). En el caso que nos ocupa las gotas se condensan, pasan de gas a líquido. Ese proceso lleva aparejada una energía en forma de calor, el mismo calor que roba el agua cuando se evapora (por eso el sudor nos refresca, y así funcionan los botijos) lo deposita cuando se condensa. Esto hace que la creación de una pequeña gota caliente localmente el entorno y lo haga menos atractivo para las siguentes moléculas, porque la condensación se produce en los ligares más fríos disponibles. Así que a medida que se va enfriando la lasaña van apareciendo gotas minúsculas cubriendo todo el plástico disponible. Podemos imaginar que se forma una película de líquido, lo que pasa es que la tensión superficia fracciona la película en esferas, semiesferas, en realidad, que son las gotitas. Como del fraccinoamiento de un líquido en gotas por la tensión superficial hablamos aqui hace un par de entradas, no me enrollo ahora con eso.

A medida que la cantidad de líquido que se va depositando crece, las gotitas empiezan a crecer y acercarse unas a otras. Cuando están lo suficientemente juntas, se funden en una sola. La tensión superficial tira de ellas y se forma una nueva semiesfera de doble volumen. Visto en conjunto lo que al principio eran gotas invisibles, solo percibimos que el plático se empaña, se va convirtiendo en un conjunto de gotas cada vez más grandes.

La segunda observación sorprendente es que esas gotas grandes crecen de una forma muy ordenada, creando patrones hexagonales de una regularidad llamativa. Si llenamos el fondo de una caja de canicas y la inclinamos para que se amontonen, la forma de máxima compactación es ese mismo patrón hexagonal que se ve en ampliaz donas de la fofografía, solo que aquí las esferas (las gotas, que son semiesferas) no llegan a tocarse, sino que se mantienen a una distancia apreciable, cabría una gota entre cada dos de las que están.

Bueno, suficiente observación, habrá que pasar a comerse la lasaña ya. Sobre la mecánica de la condensación y el depósito de este tipo de películas (physical vapor deposition) hay abundante literatura científica que no he consultado para redactar lo anterior. Espero no haber cometido ningún error importante en la explicación.

Por cierto, la tesis de la que hablaba al final de la entrada anterior trata sobre planos de esferas...

La foto que tengo de fondo en el blog, por lo menos en el momento de escribir la entrada, es esta misma solo que tratada para cambiarle el color.