jueves, 17 de agosto de 2023

Persianas y ojos de mosca

En casa de mis suegros hay una habitación que da al oeste. Allí, cuando el sol ya va muy raso, se proyecta multiplicado en la pared del fondo. Cada agujeterito de la persiana de la ventana que da al oeste da lugar a una imagen en la pared contraria.

Una habitación con una ventana es, en ciento sentido, como un ojo, una cámara en la que la luz entra por una abertura y se proyecta al fondo. En el ojo la cámara es esférica y en la habitación es un paralelepípedo, y las dimensiones son enormemente distintas. Tampoco tenemos en la habitación mecanismos de adaptación, ni de intensidad luminosa (el iris que cambia el tamaño de la pupila) ni de foco (el cristalino que se abomba para mirar más cerca). Si la ventana está cerrada y solo hay un agujero pequeño se convierte realmente en una cámara oscura y en la pared aparece una imagen invertida del mundo exterior. Cajal cuenta en sus memorias que de niño, sus travesuras le llevaban a castigarle encerrado un "cuarto oscuro" que resulta que tenía una abertura. Allí, en el interior de esa cámara fotográfica improvisada y gigante inició una afición a la fotografía, que le acompañaría toda su vida.

La habitación de casa de mis suegros no vale como cámara oscura capaz de producir imágenes nítidas, salvo de fuentes de luz muy potentes, como el sol. Pero de esa puede hacer muchas. Algo parecido a lo que debe ocurrir en el ojo compuesto de un insecto. En esos ojos, en vez de generar una imagen nítida en la retina, se crean muchas de peor calidad, cada una de una escena distinta. La percepción del animal seguro que es de una unidad (la evolución no seleccionaría otra cosa), pero una unidad construida a partir de ver, a la vez, distintos puntos de vista de la misma escena. Va a resultar que los cubistas querían mirar como si fueran moscas.

Esas decenas de soles proyectados en el fondo de la habitación se asemejan a lo que debe ser la percepción completa de un ojo compuesto. Una proyección cubista de una puesta de sol.

martes, 15 de agosto de 2023

Armonices Mundi 23 (Ujué)

 

 
Ya el verano anterior (2022) tuvimos unos cuantos bolos de este espectáculo tan chulo de ciencia, estrellas y música. Este año estaba previsto, dentro de un curso de verano, en el palacio Miramar de Donostia, pero no nos dejaban quedarnos por la noche y para ver las estrellas es imprescindible, así que volvimos a la "sede central" de Ujué.

Este año en la parte musical (¡y poética!) se sumó Ekhi Ocaña con su piano y sus flautas al arpa de Edurne Aizpún y, como no, al maestro Armentia con sus explicaciones del cielo. Todo un lujo. Como le vamos cogiendo el truco, vamos puliendo detalles, en esta nueva versión había poemas en cada uno de los "capítulos" además de sus secciones de ciencia y música. Este año tuvimos la suerte de ver un tren de satélites Strlink y un paso de la estación espacial china. La astronomía de lo artificial es ya abrumadora...

Lo pasamos muy bien (parece que el público también) y al acabar saludamos con las velas que tenía Ekhi sobre el piano y que parecen cubatas radiactivos.

lunes, 14 de agosto de 2023

Jesus Christ Superstar

En 1973 se estrenó la película de Norman Jewison Jesucristo Super Star. La banda sonora de esa película, en casete, fue la primera pieza musical que tuve. En el 73 tenía 10 años, no creo que fuera entonces, pero quizá con 12. No recuerdo quien me la regaló o si me empeñé en comprarla o qué. Sí recuerdo que algunos compañeros del colegio la admiraban mucho, al igual que la banda sonora de Hair, por cierto. Escuché aquellas dos cintas hasta la saciedad, como diría Kiko Veneno, hasta que se arranquen los cachitos de hierroy cromo.

Hasta ese momento mi acercamiento a la música era el concierto de año nuevo y otros conciertos de música clásica, en televisión o discos, puestos por mi abuelo Leopoldo. En el coche mi padre ponía cintas de María Dolores Pradera y cosas parecidas, le recuerdo cantando al indiecito guaraní. El encuentro con una “ópera rock” fue todo un shock. Por alguna razón incomprensible me sentí identificadísimo con ese tipo de música y, a cambio, generé rechazo a la “música ligera” del momento. Visto desde ahora seguramente no es más que una manifestación de la adolescencia, incipiente a los 12 pero ahí asomándose. La oposición con lo anterior, especialmente con el padre, encontraba en la música un camino de rebeldía: la suya mal, la nueva bien. Nada original, la música rock ha cultivado esa imagen de contracultura juvenil, especialmente en la España de entonces, que vivía una adolescencia general ante los 40 años de paternidad recién periclitada.

En un curioso giro de guion, se me ocurrió que quería regalarle ese disco a mi abuelo. Tan amante de la ópera como era, quizá una ópera rock podría gustarle y “actualizarse” de alguna forma. Convencí a mi madre y le compramos el pack de dos casetes en un estuche estupendo. Lo agradeció cortésmente pero no le gustó nada (obviamente). Cuando murió mi madre y tíos me regalaron ese estuche que debe estar por alguna estantería de la casa; no así las cintas originales que se fueron a la basura con todas las demás hace unos años.

Hoy, en una de esas listas aleatorias, me ha puesto Spotify un tema de aquella ópera rock y han vuelto a mi memoria escenas olvidadas hace décadas. Tan grabada tengo en el cerebro aquellas cintas que enseguida he detectado que era otra versión y he tenido que buscar la “original” (en realidad la mía), la banda sonora de la película, no otra de las muchas grabaciones del musical que hay muchas. Por cierto, ahora entiendo la letra muy bien, y entonces apenas alguna palabra suelta. Iba a decir que me ha disparado la nostalgia pero en realidad no hay dolor (algia) en ese recuerdo. Mejor así.

domingo, 30 de julio de 2023

Cacharrismo de Young

 El experimento de la doble rendija de Young es uno de los más famosos de la historia de la ciencia. La prueba irrefutable de que la luz es una onda. Ese experimento resulta que se puede hacer en casa de forma mucho más sencilla de lo que puede parecer. Solo hace falta un puntero láser de los que se venden en los bazares, un trozo de papel de aluminio y un cúter (para hacer las ranuras en el papel de aluminio). El "montaje" experimental es el siguiente:

Una pared a cierta distancia de las dos ranuras cortadas en el papel de aluminio nos sirve de pantalla. En el caso de la fotografía la distancia era de 4m aproximadamente. Al ir allí observamos el patrón de iluminación que se ha formado:

Como el laser no es puntual, ni las ranuras limpias (rectas y paralelas) hay un cierto follón, pero si nos fijamos en la línea de mayor intensidad, el patrón es bastante claro, con máximos y mínimos equiespaciados, como cabe esperar. Vemos que la separación es de unos 3,3 mm. 

Además de la observación experimental cualitativa ¿podemos hacer números? Tenemos todos los datos, se trata de longitudes fáciles de medir (o estimar al menos). Solo nos tenemos que fiar de la longitud de onda del láser (que es de 650 nm).

No quiero alargar la entrada con la deducción de la ecuación que relaciona las distintas longitudes que aparecen, pero no es nada difícil. En el vídeo de ESTE enlace hay una explicación (en inglés, pero que se entiende muy bien) muy clarita y que se sigue sin problemas. En la siguiente figura sigo la nomenclatura del vídeo. En ella partiendo de la separación entre máximos (Y= 3,3 mm) y la distancia a la pared (L=4m) y la longitud de onda del láser se obtiene la separación entre ranuras:

Lo que sale es 0,86 mm. Si se pone Y=3,3 en vez de 3 como en la figura, sale d= 0,78 mm. En todo caso se trata de "algo menos de un milímetro", cosa que parece cierta en la figura del sistema experimental.

Hacer un experimento tan importante y famoso de forma "cacharrista", con materiales realmente baratos me resulta muy satisfactorio. La idea de que la ciencia no es "lo que pasa en los laboratorios" o en la alta tecnología, sino en todas partes, es muy importante, y el cacharrismo incide en la asimilación de esa universalidad.

Este pequeño experimento ayuda además a entender el "poder de la ciencia". Disponer de un sistema experimental con cierta flexibilidad y un modelo manejable (en este caso una ecuación lineal que relaciona 4 longitudes) permite poner a prueba la solidez de la pareja experimentalmente:

  • ¿Qué pasa si hay una sola ranura?
  • ¿Y si en vez de ranuras son agujeros (hechos con un alfiler)?
  • ¿Y si en vez del láser rojo usamos uno verde?
  • ¿Y si acercamos o alejamos el papel de aluminio de la pared?
  • ...

A continuación dejo algunas de las fotos hechas experimentando a propósito de esas preguntas, las dejo sin más comentarios (aunque creo que todas se explican bien). Un experimento genial que da mucho juego.

sábado, 29 de julio de 2023

Mi participación en SUMAR

 La historia comenzó en septiembre de 2022 con el encargo de coordinar un grupo de trabajo (lo conté en su día aquí). Efectivamente se conformó el grupo de trabajo, variado y entusiasta, y nos videorreunimos varias veces y cruzamos muchos documentos hasta concluir la tara en plazo y forma. Para navidades de 2022 el documento sobre Ciencia e Innovación a 10 años vista estaba terminado. Se debería haber hecho público, tanto el documento como la lista de participantes, pero eso se retrasó tanto que acabó no ocurriendo.

En noviembre de 2022 vino Yolanda Díaz a Pamplona. La visita formaba parte de la gira de "escucha" que hizo por distintas ciudades. Aparte de una escucha territorial, por decir así (que incluía reuniones con personajes locales y un "mitin") también hubo una escucha temática o sectorial. Como el grupo de Ciencia e Innovación se coordinaba desde Pamplona me pidieron que organizara una reunión con personal dedicado a la ciencia (científicas, pero también personal técnico, de gestión, etc.). El 9 de noviembre tuvimos esa reunión en el Planetario y se permitió a los medios que tomaran imágenes (pero no audio). Un par de fotos bonitas de ese día (que me pasaron de la organización de Sumar):


 Las imágenes que tomaron los medios ese día las han utilizado como recurso para ilustrar cualquier noticia sobre Yolanda Díaz. Hoy mismo (29 de julio del 23) me comentaba un amigo que me había visto en tele5. Y todo el mundo piensa que son imágenes más o menos actuales y que mi relación con la vicepresidenta es supercercana... Y la verdad es que todo fue aquel ratito.


 Aparte de esa ficción televisiva seguimos trabajando. En mayo de 2023 se puso en marcha la segunda fase del "Proyecto de País". La idea era abrir a debate público los documentos que habíamos preparado los 35 grupos de trabajo mirando a 10 años vista, entre ellos, claro, el "nuestro" de ciencia e innovación. El equipo de Sumar creó una web con la intención de automatizar bastante la exposición al público en general. Además había que enviar el documento a distintas entidades y personas relevantes para cada sector. Todo esto se iba poniendo en marcha poco a poco cuando todo saltó por los aires. La convocatoria de elecciones generales requería dejar de mirar a 10 años vista y ¡hacerlo a 10 días!

Lo que quedaba del grupo de trabajo inicial (y no sin tensiones) convertimos el documento en unas "línea programáticas" que finalmente, tras ser ligeramente enmendadas por los partidos que formaron la coalición (en un proceso en el que no participé y que se me escapa completamente) acabó en el programa electoral oficial de Sumar.

Hasta ese momento mi papel había sido el de independiente que asesora (coordinando a un grupo de expertos) en el tema concreto de ciencia e innovación. Pero en esos 10 días de reorganización hacia las elecciones me llamaron para pedirme que me incorporara como candidato cerrando la lista por Navarra. Si los spin doctors de la coalición consideraban que con eso podía ayudar a ganar votos no iba yo a negarme. De hecho me hizo mucha ilusión el ofrecimiento. 

Ver el nombre en la papeleta tenía su cosa nostálgica, todavía guardo aquellas en las que salía mi padre, hace muchos años y por una ideología muy diferente (de hecho no sé si le hubiera gustado verme ahí). El saló, fue diputado en las cortes constituyentes y senador en la primera legislatura, yo no, por supuesto. Mejor, con salir en la papeleta suficiente homenaje a esa tradición familiar.

Como candidato y cabeza visible del programa de ciencia e innovación me pidieron que asistiera como representante al tradicional debate que organiza la COSCE sobre política científica (ver vídeo). No quedé mal del todo, igual hago una entrada sobre ese debate con más detalles. También, en los pocos análisis que he visto sobre el programa de ciencia nos ponían muy bien (ver Th Huf. Post).

La gente de Sumar en Navarra (Contigo- Zurekin) ha sido amable conmigo. En realidad, para ellas no dejo de ser un paracaidista que les colocaran desde Madrid, alguien a quien no conocían. No deja de ser un cierto marrón. Javier Erro, que sí que es amigo de batallas anteriores a todo esto ha ayudado mucho a ese encaje. 

Mi participación en la campaña electoral ha sido muy limitada: 

  1. Presentación de la candidatura (TV Navarra
  2. Asistir a la visita que hizo Yolanda a Pamplona (nos saludamos 1 minuto, se acordaba del Planetario) (tuit con video)
  3. Una declaración de 2 minutos en eso que llaman "canutazos" 
  4. Acompañar a las cabezas de lista el día de las elecciones para que las imágenes que sacan los medios de esos momentos fueran más coloridas (tuit con video)

Y hasta aquí la historia. Al menos por ahora, porque varias veces pensé que ya había terminado esa relación y siempre se ha reavivado. Con la política tengo una relación ambivalente, me parece una actividad fundamental (y por supuesto no todos "son iguales"), pero es algo muy ingrato y ya tenía otros planes para estos pocos años antes de la jubilación.

miércoles, 26 de julio de 2023

Adiós Netflix (hola RTVE Play)

Hace unas semanas la cuenta de Netflix que compartía con mi hija me dejó de funcionar. Se cumplía lo que habían anunciado, si no vives en el mismo lugar no puedes compartir cuenta. Se ponía en práctica una decisión que, en la práctica, supone una importante subida de tarifas. Claro que en esta casa podíamos permitirnos una suscripción a este servicio, pero ¿realmente merece la pena?

En el mundo en que vivimos es difícil saber que “merece la pena”. Los intangibles que entran en esa cuenta son muchos. Hace años calculé que con el dinero de poseer un mantener un coche podía disfrutar de una mezcla de transporte público, taxi y coches de alquiler que daría mucho mejor servicio. Pero los pequeños beneficios de sensación de libertad, inmediatez y, por qué no decirlo, de estatus que supone un coche me convencieron. A pesar de todo me “merece la pena” tener coche, cosa que cada vez le pesa más a mi conciencia medioambiental.

Volviendo al streaming audiovisual, yo en realidad veo muy pocas cosas. Si es por llenar los pocos ratos que dedico al audiovisual, con otro servicio que ya tenemos y la plataforma gratuita de radiotelevisión española hay más que suficiente. Claro que si quieres ver algo concreto que sólo está en Netflix… ya, pero por ese camino habría que tenerlas todas, es un “por si acaso” demasiado caro. Por último, si la plataforma hubiera subido el precio porque tiene problemas financieros aún, pero es que lo ha hecho porque no crece lo suficiente, algo que fácilmente se entiende como avaricia. 


Decidido no reengancharse al servicio, he empezado a usar algo más RTVE Play, y en el cambio se observan diferencias curiosas que merecen un comentario. Netflix pugna por tu atención, quiere que te quedes allí, no te deja ver créditos ni elegir con calma, arranca vídeos, pone el siguiente episodio, te agobia con prisas para que no pases un segundo sin estar bombardeado por contenidos que, con un poco de suerte (para ellos) te resultan inexcusables y te quedas allí. Para ello te conoce bien, se acuerda de lo que has visto, te ofrece seguir donde dejaste lo anterior o contenidos acordes con tu perfil. RTVE Play en comparación resulta ascético, ni sabe quien eres ni le importa. Es la versión digital de un videoclub. Aquí tienes lo que puedes ver, coge lo que quieras y lo pones, y si quieres retomar una película a medias ya te acordarás tú y “rebobinarás” hasta allí. Por otro lado, la oferta es amplia pero no con la sensación de infinitud que da Netflix. Es interesante la colección de películas altamente gafapasta que ofrece (las que ponen en los ciclos de la 2 de cine clásico, europeo, español, etc.), así como que cada una está un tiempo limitado y van cambiando. Una oferta realmente interesante, por el contenido y por lo acotado de la oferta, que facilita la selección.

Resulta difícil no antropomorfizar robots y, entre ellos, servicios tecnológicos. En esa línea, veo la interfaz de Netflix como un camarero obsequioso en extremo (“I will be your servan tonight” que te dicen a veces camareros en USA), pero a la vez ladino, que con su jabonosa cháchara te acaba coloca los productos que le interesan a él. Por el contrario el servicio europeo no es ni siquiera servicio, es muy parecido a la estantería de DVDs que aún no he retirado de casa (¡aunque haga años que desapareció el reproductor de DVDs!). Quizá esté racionalizando demasiado una decisión (que, como todas, sabemos que se toma sentimentalmente) pero estoy contento de haber echado al baboso yankee y volver la mirada a la estantería.


miércoles, 5 de julio de 2023

De gordos y entornos "obesogénicos"

 
Cuando hay un entorno que favorece conductas poco deseables y personas que caen en ella, es políticamente importante saber dónde poner el acento.

Ante la gran disponibilidad de alimentos calóricos baratos, aparece una epidemia de obesidad, aunque no todas las personas se vuelven obesas. Se puede argumentar, por tanto, que los gordos tienen la culpa de su situación y señalarles por ello. También se puede considerar que el entorno es muy problemático y que intervenir en él mejoraría mucho la obesidad como problema social. Lo primero apenas cuesta esfuerzo y tranquiliza al acusador, se aleja del problema al diferenciarse de él y, con su señalamiento, tranquila su conciencia. Pero nada va a cambiar. Intervenir en el entorno es mucho más complejo dado que requiere estudiar científicamente las correlaciones y causalidades de los problemas, prohibir cosas que a priori eran apetecibles y gastar dinero en promover acciones. Es mucho menos satisfactorio de forma inmediata, pero es la vía que puede resolver realmente problemas.

La persona fumadora, obesa, el violento en la relación de pareja, quien bebe demasiado… Son muchísimas las situaciones en las que una conducta indeseable tiene, sin duda, una responsabilidad individual, pero también en un entorno social que la favorece en mayor o menor medida. Limitarse al señalamiento moral del mal comportamiento y abogar por la dureza en su corrección es una opción política, sin duda. La del individualismo y el sálvese quien pueda (tristemente cada vez más en boga). La preocupación por generar un entorno social que no favorezca los comportamientos indeseables es también un a opción política.

Es desde esa segunda opción política desde la que he considerado el “escándalo” de la “trama” saudí de corrupción en la ciencia española (en un artículo muy criticado). Sin duda que no pretendo salvar la cara de comportamientos delictivos e inmorales. Solo pretendo, por un lado, que nos aseguremos bien de que todas las reputaciones que se están machacando realmente hayan incurrido en esos comportamientos reprochables y, por otro, indicar mi desacuerdo político con el linchamiento público (1) del incumplidor individual frente a la tarea de reconstrucción del entorno social en que se dan.

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(1) El caso que conozco de primera mano es el de Humberto Bustince, citado en el último artículo de la saga con nombre, apellidos, "aspiración a dirigir un centro" (cosa que quizá le haya llevado a esto) y todo tipo de acusaciones que, hasta donde conozco de primera mano, son falsas. No me corresponde a mi demostrar esa falsedad, pero sí enfadarme por ella. Una cosa es denunciar malas prácticas, de forma genérica o de forma individualizada, y otra el linchamiento. 

lunes, 19 de junio de 2023

5778K - Un proceso social

 El día 10 de junio de 2023 tuvo lugar en el Baluarte "Naukas Pamplona, las dos culturas", una colección de charlas espectáculo alrededor de la idea que plasmó C.P. Snow sobre la existencia de dos culturas (las "literaria" y la "científica") problemáticamente mal avenidas. Mejor dicho, muestras de superación de esas dos culturas a través de ejemplos donde ambas conviven.

Todo el evento fue retransmitido en directo por EITB con una realización primorosa. Han quedado dos vídeos, uno de la sesión de mañana y otro de la sesión de tarde. Quizá los fraccionen en las charlas independientes como en el anterior Naukas Pamplona. Recomiendo mucho todas las charlas, fue una jornada muy muy bonita

Ahí participamos Cármen Larraz, Steffano y yo intentando compartir un proceso de investigación artística basada en la ciencia en el que andamos metidos. A continuación dejo el vídeo listo para arrancar en "nuestro" momento.

(Si fraccionaron las charlas, la nuestra está en este enlace

sábado, 3 de junio de 2023

Realidades virtuales

Qué extraña sensación produce la gente metida en su realidad virtual. Con los ojos escondidos tras una caja, las manos hacia adelante y un andar torpe; sonámbulos actuando en un mundo que no percibimos. Nuestra teoría de la mente está literalmente fuera de juego. Al no estar en el mismo mundo que la otra persona somos incapaces de ponernos en su lugar y atisbar el propósito de sus acciones. Es vivir en el mismo mundo, sometidos a los mismos estímulos, lo que permite la socialización, por eso la potencial fragmentación del mundo percibido es un peligro para la vida colectiva. El mundo físico no se fragmenta, pero estamos ante las primeras generaciones que lo perciben mediado por tecnología y esa mediación, tan adaptada y personalizable, si que lo hace.

En los tiempos de los medios de comunicación de masas ya teníamos visiones del mundo diferenciadas, pero no individualizadas, en tres o cuatro opciones, como mucho, nos encajábamos todos. Además lo intrusivo de la mediación a través de la lectura o aparatos grandes y (obviamente) complejos como teles o radios, utilizadas además en familia, no generaban esa extrañeza que sí produce alguien hablando solo por la calle (hasta que descubres que habla por teléfono con unos auriculares casi imperceptibles).

Cuando televisión española dejó de ser un monopolio y comenzó a multiplicarse la oferta televisiva ya notamos que las conversaciones en el instituto eran diferentes, ya no todos habíamos visto la misma película. Esa diversificación cultural, con todo lo que tiene de bueno, ha continuado haciéndose más profunda hasta el límite último, la individualización total. El consumo de productos culturales, las ofertas de anunciantes, los resultados de las búsquedas en la red, todo. Nuestra percepción del mundo está personalizada por esa interfaz tecnológica individual, portátil y sutil a la que es imposible sustraerse.

Estas ideas me las ha disparado la extrañeza al ver (en twitter) una foto de alguien con sus gafas de realidad virtual. Después de escribirlas pienso, no sin preocupación, que los votantes de ciertas opciones me producen la misma extrañeza. De alguna manera siento que viven en un mundo tan diferente al mío que se hace difícil empatizar.

PS. Dos días después de escribir esto tenía el examen con mis estudiantes de medicina y me llamó la atención que en la concentración del momento también hacían gestos y hasta alguno movía las manos, viviendo en el mundo interior de la resolución de los problemas. Otra de esas situaciones en las que alguien que está físicamente cerca, en realidad, está lejísimos.

 

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La foto la he tomado de aquí, y al buscar en google me ha llamado la atención que la mayoría de las fotos incluyen una cierta representación de lo que ve el sujeto (una pantalla, un objeto o algo) de forma que no parezca tan absurda su postura. Parece que esa extrañeza que comentaba es muy general y en muchas ilustraciones se buscan estrategias para mitigarla.

 

martes, 16 de mayo de 2023

Brujería de los sentidos

 En otra  de las charlas de ciencia en Balmaseda, esta vez en el marco de unas jornadas medievales, me invitan a participar. Maravillosos anfitriones Iván y Ander y estupenda compañía la de Oihan en el escenario.

Yo conté una historia reciclada de hace un tiempo y sin Javier Armentia esta vez, que estaba en otro sarao. La presentación utilizada fue esta:

Unas fotos en este tuit. Además reseñaron el acto en el periódico Deia.