martes, 10 de noviembre de 2020

La belleza de la tostada

Tuvimos la semana pasada una tertulia de amigos (un poco pedante) sobre la belleza. Resultó maravilloso a pesar de ser en versión videoconferencia pandémica. Resulta muy gratificante la experiencia de disfrutar momentos ajá encadenados. O al menos el recuerdo de eso, porque tampoco es algo que vayas fijando como quien toma apuntes. Una cosa sí recuerdo, una especie de síntesis personal que consistiría en la existencia de dos tipos de belleza. Algo parecido a la diferencia entre la percepción numérica y la capacidad de contar. No hace falta hacer una operación mental compleja para saber que hay tres cosas (muchos animales lo hacen), para contar hasta 35 sí (muchas personas no lo hacen). Del mismo modo, habría una belleza natural, más innata o "de especie". Comentaba uno de los tertulianos que incluso en favelas, en ambientes emprobrecidos y sin educación formal, se ponen tiestos para embellecer la chabola. Las flores, serían uno de los elementos de esa belleza natural. La belleza de la arquitectura de Van der Rohe es mucho menos "natural", requiere un entrenamiento específico, una culturización que unas personas tienen y otras (la mayoría) no. 

Recuerdo esto hoy porque me encuentro un artículo (maravillas de tuiter, y Tay en particular) que se puede interpretar en este sentido. En un estudio de marketing, intentando ver qué características hacen la comida más atractiva (y asociada a valores positivos) se encuentra que la belleza. Pero la belleza en un sentido particular:

 "a specific type of aesthetics called "classical" aesthetics is characterized by the ideal patterns found in nature. For instance, a key classical aesthetic feature is symmetry, which is also extremely common in nature. Another prominent classical aesthetic feature involves order and systematic patterns, which, again, are ubiquitous in nature"


Otra cosa interesante (que no sorprendente) es que la belleza analizada en ese trabajo estimula los centros de recompensa del cerebro, produce placer de forma fisiológicamente demostrable. 

En una especie visual y ultrasocial (que se comunica a través del lenguaje, la voz, el sonido) tiene sentido que saber captar la atención visual y sonora de los congéneres suponga una ventaja evolutiva. Para ello, el deseo de comunicar y de percibir deberían estar premiados, producir placer. Que la belleza y la música produzcan ese placer biológicamente observable apoya esa hipótesis. Y una vez que tenemos el elemento comunicativo metido en el circuito del placer, tampoco es difícil imaginar en proceso que lleva a la adicción: te acostumbras a un nivel y has de buscar una experiencia más intensa para estimular el circuito en cuestión. Ese "círculo vicioso" ¿o es virtuoso en este caso?; esa realimentación, en cualquier caso, sería la responsable de refinamientos extremos, corrientes artísticas, virtuosismos y pasiones coleccionistas: el mundo del arte en general.

domingo, 8 de noviembre de 2020

Ciencia y cine

 Para la sección de esta semana en Cope Navarra me comentaba Alberto que si podíamos hablar de ciencia y cine (al hilo de esta lista de 21 películas quizá). Desde luego la ciencia en el cine da para muchísimo. Concretando mucho, empezando por esa lista, se podría decir:

Hay muchas películas que tienen la ciencia como trasfondo principal y pueden abrir una puerta a la comprensión y el disfrute de la ciencia, incluso a hacerla atractiva para los jóvenes. Pero no lo olvidemos, son productos de ficción orientados al entretenimiento, no documentales que busquen descripciones fidedignas. Es muy fácil que estén llenas de estereotipos. ¿Podemos hacer una clasificación de subgéneros basándonos en la visión de la ciencia que ofrecen? Veamos:

1.- El científico loco. El estereotipo consiste en que la ciencia la hacen individuos especiales (hombres despistados con el pelo alborotado, por cierto), con una inteligencia extrema y cierta incapacidad para las convenciones sociales. 
  • Doc de Regreso al Futuro (que nos sirve de sintonía a esta sección)
  • Flubber y el profesor chiflado (1997) Robin Williams
  • Cariño, he encogido a los niños (1989) 
  • Rick y Morty
  • Doofenshmirtz de Phineas y Ferb
 
Aunque hay una foto de A. Einstein sacando la lengua con el pelo alborotado que, seguramente está detrás de esta imagen, el científico promedio está muy lejos de este estereotipo.
Un estereotipo muy estudiado ( https://es.wikipedia.org/wiki/Cient%C3%ADfico_loco )


2.- El niño genio. En un mundo infantil que no termina de abandonar el pensamiento mágico (la creencia en poderes sobrenaturales y personajes imaginarios) una inteligencia y una capacidad de trabajo especiales producen descubrimientos e inventos extraordinarios.
  • Más allá de la luna (2020)
  • El extraordinario viaje de T.S. Spivet (2013)
  • Jimmy Neutrón: El niño inventor (2001)
De alguna manera es una versión infantil del científico loco, aunque con sus peculiaridades específicas (el acercamiento a la magia). La ciencia real actualmente está muy lejos de este estereotipo. En cambio algunos de los valores de los personajes (capacidad crítica, pensamiento independiente, trabajo duro, etc.) sí que son muy valiosos en los científicos.

3.- Recreación histórica (versión cienematográfica de la novela histórica). Historias basadas en personajes y hechos reales recreados para ganar fuerza narratva y enfatizar algún aspecto concreto.
  • Una mente maravillosa (2001) vida de John F. Nash
  • La teoría del todo (2014) vida de Steven Haeking
  • El hombre que conocía el infinito (2014) S. Ramanujan
  • Apolo 13 (1995)
  • Figuras ocultas (2017)
En este subgénero, lógicamente, la visión de los personajes es mucho más realista. Lo que pasa es que se escoge, también lógicamente, a personajes muy especiales, con l oque de nuevo el conjunto transmite una imagen muy estereotipada de la profesión de científico. Alguna, como Figuras ocultas, justo huye de eso, y nos muestra unas personas "muy normales" que no conoceríamos si no fuera por la película.

4.- Ciencia ficción. Hay muchísimos tipos, claro. En este contexto nos interesan especialmente las que permite "visualizar" algún concepto complejo creando una historia alrededor
  • Gravity (21013) - La basura espacial, estar en órbita, el mundo ISS
  • Interstellar (2014) - La relatividad y agujeros negros
  • Inteligencia artificial (2001) - La IA.
  • 2001 Odisea del Espacio - También la I.A.
  • Yo Robot (2004)
  • Her (2013)
  • Contact (1997) - La posibilidad de contactar con extraterrestres
  • Encuentros en la 3ª fase
Aquí no se trata tanto de la ciencia como profesión (aunque en alguna se entrevea también) sino más bien el conocimiento científico, aspectos del mismo que nos resultan problemáticos y sobre los que nos interesa reflexionar. Grandes problemas del ser humano: el tiempo, la inteligencia propia y artificial, los robots y nuestra convivencia con ellos, la dificultad de contactar con potenciales extraterrestres ante la ausencia de referentes comunes...
 
Las clasificaciones son como los principios de Groucho Marx, si no le gusta, tengo otras. Sirven en la medida en que el criterio utilizado ayude a entender mejor el objeto que se clasifica. Estas 4 grandes cajas nos sirven para ver en qué medida la imagen social de la ciencia que crea el cine puede aproximarse a la realidad. Mi conclusión es que, por unas u otras razones, muy poco. La ciencia es una profesión "normal" a la que se dedican miles de personas "normales" (tan normales que hay de géneros y colores variados) que trabajan en temas rutinarios, especializados y aburridos para el público en general, como en cualquier trabajo. Pero bueno, sobre eso, si acaso, profundizamos otro día. El cine no se hace para promocionar profesiones con fidelidad, sería muy aburrido.

lunes, 2 de noviembre de 2020

Manifestaciones espontáneas y su relato

Cuando estudiaba la carrera iba a la facultad en el tren de cercanías. Un trayecto diario de Nuevos Ministerios a Cantoblanco y vuelta. Había temporadas que los trenes funcionaban especialmente mal, llegaban muy tarde, iban llenísimos. Una mañana en que estábamos allí esperando decenas de personas, se retrasó el tren y cuando llegó estaba ya lleno, no había forma de entrar todos. Mientras nos apretábamos para que entrasen a presión las últimas personas sonó el silbato de que iba a arrancar. Alguien se enfadó y tiró el freno de emergencia. El personal en el entorno de esta persona empezó a aplaudir el gesto y a manifestar su indignación con el servicio. El ambiente de cachondeo y de protesta se fue extendiendo por el tren. 

Al cabo de unos pocos minutos llegó un revisor por el andén a preguntar qué pasaba. El freno quedó suelto, pero en algún otro punto del tren otra persona accionó el de allí. Total, que en un ambiente de cachondeo importante, y ante la sensación de que esa mañana ya habíamos perdido las clases, el tren quedó bloqueado y las protestas empezaron a ser cada vez más fuertes. Entonces solo había una vía por sentido en la estación, así que el tren parado, bloqueando el túnel, suponía un perjuicio importante.

Pasados unos 40 minutos decidí marcharme a casa. Al salir vi que había algunos policías hablando con algunos estudiantes. Luego supe que eran miembros de un sindicato estudiantil y que se habían “apropiado” de la protesta y estaban “negociando” mejoras en el servicio. Al día siguiente el periódico recogía la noticia del suceso. En la noticia la protesta había sido organizada por el sindicato de estudiantes, declaraciones de algunos de sus representantes explicaban las reivindicaciones pretendidas.

Si no hubiera estado presente en el origen real de la protesta nunca habría imaginado que la noticia era falsa. De hecho, he intentado pensar muchas veces cómo se podría haber contado la historia real sin encontrar una forma verosímil. Los relatos necesitan protagonistas y las acciones necesitan motivos claros. En esta historia un cabreo genérico enciende una acción de protagonismo distribuido sin objetivos definidos.

Estos días estamos viendo manifestaciones violentas en diversas ciudades españolas y europeas. Gente que sale a romper cristales y quemar contendores sin saber muy bien contra qué protestan ni qué les une más allá de un cabreo genérico con la incómoda vida en que nos ha puesto la pandemia. Seguro que al final hay relatos canónicos con sus protagonistas, sus instigadores y sus motivaciones, pero de momento predomina la sorpresa. ¡Qué extraños son los movimientos colectivos espontáneos!

martes, 27 de octubre de 2020

Taller de cacharrismo (S-Team. ERN - G9)

 Dentro de las actividades de la Noche de las Investigadoras y los Investigadores, como parte del progeama de formación del consorcio del G9, en su proyecto S-Team, tuvimos ayer (26 de octubre de 2020) un taller de cacharrismo. Un videotaller, como no puede ser de otra forma en estos tiempos. Dejo a continuación el vídeo de la sesión, las (pocas) dispositivas utilizadas y una lista de enlaces. 


 

 

Enlaces sobre cacharrismo


De la cátedra de cultura científica de la UPNA
Todo esto son vídeos más o menos largos, con bastantes experimentos y consejos sobre como realizarlos (metacacharrismo):

Jornada en diciembre de 2018, con Mariaje Ferrandez, Teresa Valdés y Antonio Vela

Jornada de 2019, con Javier Fernandez Panadero

Jornada de 2019 con Joseángel Murcia (Tocamates)

Una colección de vídeos de experimentos independientes

Otros videos de sesiones largas de este tipo
Javier Fernández Panadero

Grandes Colecciones de experimentos individuales
FQ-Experimentos (Manuel Díaz Escalera)
Toys from Trash (Arvind Gupta)

O no tan grandes, pero muy chulos:
César Sáncho (en youtube)

Explicaciones propias (JS) de experimentos
La presión y la vela en Naukas

La bombilla de colores y el método científico

Cuestiones particulares

Condensación de vapor
Se calienta una botella (puede ser de plástico o de vidrio, con diferentes resultados) en el microondas con un poquito de agua dentro. Se pone boca abajo en un bol con agua y al condensar el vapor que ha llenado la botella en el calentamiento el agua sube y rellena la botella. Si era de plástico además se aplasta. Si estaba muy caliente sube hasta arriba produciendo una "explosión de vapor" que es un complejo fenómeno. Unos vídeos a continuación:

- El experimento sencillo y "moderado"
- El experimento (sencillo) explicado y hecho en varios formatos
- El experimento con explosión de vapor sin explicación
- La explicación detallada de la explosión de vapor (muy bueno)

La presión y la vela en Naukas (JS)

Cheerio efect
Vídeo en It's ok to be smart
 

 

jueves, 15 de octubre de 2020

Soplar y sorber, no puede ser

El mismo día he oído en la radio anuncios institucionales animando al turismo y noticias sobre cierres perimetrales de municipios… de los que se anima a visitar. Ha sido una revelación, no es que se estén tomando medidas malas (o buenas) es que son contradictorias.

Es fácil entender la raíz de la incongruencia, se desean dos cosas a la vez y se confía (en contra de toda evidencia) en que sean compatibles. Los dos deseos son (i) el control de la pandemia y (ii) la reactivación de la economía. Habría que guiar la nave entre Escila y Carbdis con pulso firme y delicado, pero no se puede hacer pretendiendo tomar dos rumbos a la vez, eso es directamente imposible.

Se comienza el día pensando que la pandemia sigue tomando fuerza y hay que tomar medidas. Las medidas suponen restricciones de movilidad o reunión y eso va a influir negativamente en que algún sector económico. Lo sectores económicos se organizan, se quejan de ser “criminalizados”, intentan negociar, presionar a quienes han de tomar las decisiones. La evitación del daño a estos sectores hace desistir de la toma de medidas. Ya ha pasado otro día.

Y mientras pasan los días sin agarrar el timón, ¿qué? Algo habrá que hacer… declaraciones, culpabilizaciones al adversario político, medidas intrascendentes que solo dañan a quien no se puede quejar (cerrar parques infantiles o prohibir fumar en la playa), culpabilizar a las víctimas (que no se ponen bien la mascarilla o se abrazan demasiado), promesas de futuros mejores (más pruebas, contratación de médicos) o incluso futuros maravillosos (vacunas y medicamentos mágicos).

Con todo esto, la sensación de ser tratado como un incapaz por las autoridades es inmensa. Yo desde luego, y sospecho que la mayoría de mis conciudadanos, prefiero tener que cumplir medidas incómodas pero coherentes, bien explicadas y con expectativas de éxito, que esta incoherencia supuestamente edulcorada y obviamente inútil.

(Disclaimer: Nadie vea aquí un llamamiento a “todos son iguales”, que no creo que lo sean en absoluto, al autoritarismo, a la perdida de valor de la política y mucho menos del papel del estado.)

 

Y aquí el hilo de tuiter sobre este texto, para hacer circulares las referencias ;-)


Actualización 30 oct 2020: y así seguimos:



martes, 6 de octubre de 2020

Ciencia y misterio

A finales de septiembre tuvo lugar la presentación mundial de Ciencia y Misterio, una webserie que pretende divulgar un poquito y mostrar algunos problemas de la actividad científica tales como el fraude, presión por publicar o el exceso de horas de trabajo. Pero eso debería ser arrastrado por una historia con su misterio y su humor.

No me enrollo más y dejo a continuación los 5 capítulos que componen la serie. En el último están los créditos de todas las personas que han participado. Por si alguien tiene interés, hubo un acto de presentación en el que guionistas, actores, director comentaron el trabajo (con algún invitado ilustre además) que quedo grabado (ver aquí).

¡Espero que os guste!

 Capítulo 1


Capítulo 2 

Capítulo 3


Capítulo 4


Capítulo 5


Actualización (1 nov 2020). A pesar de que se publicó la cosa tanto en Naukas como en el Cuaderno de Cultura Científica y que le hicimos publicidad en tuiter, el caso es que no ha tenido la repercusión que esperaba. Seguro que la forma de lanzarlo, manteniendo el "secreto" desde el canal de youtube de Pablo no resultó tan interesante como parecía. La mayoría de las visualizaciones se produjeron con la serie completa ya publicada y muy animadas por el evento de presentación (efecto Crespo, supongo). En todo caso ahí queda, como un experimento interesante, un formato novedoso que no me extrañaría que tuviera un desarrollo potente (en manos de profesionales, más jóvenes y "guapos") dentro de un par de años. Veremos.



domingo, 20 de septiembre de 2020

La playa interior

Desde pequeño he pasado los veranos, o buena parte de ellos es el mediterráneo valenciano, en esa franja de tierra que hay entre la albufera y el mar, más concretamente entre el Perelló y el Perellonet. Por lo visto a mi abuelo Leopoldo le gustaba ir a la pinada del Saler a tomar el baño, a pasar el día; y cuando venían muy bien dadas a pasar unos días en el Rectí, el único hotel que había por allí. Años más tarde sus tres hijos se acabaron comprando apartamentos en alguna de las urbanizaciones que se fueron construyendo por allí hasta amurallar la playa. 

 

Luces de Valencia vista desde un apartamento casi en el Perelló (2019)

De pequeño pasábamos temporadas muy largas allí, con abuelos, tíos y primos. A medida que pasaron los años crecieron las demandas del cada vez más escaso tiempo libre, conocer otros sitios y viajes con amigos. A pesar de ello, siempre he pasado algunos días allí, puede que todos los años de mi vida. Hasta este extraño año de la pandemia, en el que he preferido reducir al mínimo los viajes siguiendo las recomendaciones de las autoridades.

A pesar de haber pasado miles de horas en la playa valenciana de arena fina, o quizá por ello, es un sitio que no me gusta nada en absoluto. El suelo está lleno de eso, arena, insidioso polvo que se te mete por todas partes, que quema cuando lo pisas, rígido para tumbarse pero mullido para andar. Lo peor. Del cielo cae una radiación electromagnética potentísima, la solanera. Ultravioleta que produce quemaduras si no te proteges con cremas, camisetas y sombrillas, infrarrojo que achicharra y te hace ir buscando la sombra todo el rato, visible que deslumbra y obliga a ir con gafas oscuras continuamente. El aire está casi saturado de humedad y salitre. Un aire que reblandece panes y galletas, calienta bebidas en segundos y corroe los metales. Las altas temperaturas y el régimen de brisas marcan el ritmo de vida, adaptando las actividades que se pueden hacer a los momentos ambientalmente más adecuados.

¿Cómo es posible que un sitio tan desagradable sea el sueño dorado de tanta gente? Mi teoría es que es un lugar donde están suspendidas algunas de las convenciones sociales que nos incomodan a diario. La más obvia es la desnudez, intolerable en otros lugares, en la playa es lo normal. Pero la más importante es la inactividad. A la playa se va a no hacer nada. Nada en absoluto. Tan extraño es esto que a veces cuesta aceptarlo y hemos de buscar un eufemismo para esa inactividad: tomar el sol. Usamos el verbo “tomar”, dando a entender que realmente hay que hacer algo, cuando tomar el sol significa tumbarse lo más quieto posible durante períodos de tiempo imposibles. ¿Alguien se imagina a una persona tumbada dos horas, totalmente quieta, en algún sitio que no sea una playa?

Claro que unos días en la playa descansan y relajan muchísimo. Pero si lo analizamos, la principal causa de ese descanso es la inactividad, ese dolce far niente que renombramos con remordimiento tomar el sol. También aprovechamos el ambiente de convenciones desreguladas para saltarnos las rutinas habituales de comida, bebida y horarios. En el entorno playero se puede comer a horas inaceptables en otros lugares, extender aperitivos hasta lo inimaginable y, en resumen, disponer del propio tiempo sin ataduras preestablecidas.

Para disfrutar lo que tiene de interesante y deseable al ambiente playero no tendríamos porqué sufrir sus desventajas. Bueno, quizá sí. Quizá si se descubriera de forma generalizada la posibilidad de relajación de horarios, normas de vestimenta y, especialmente, el disfrute de no hacer nada en cualquier momento y lugar, se desmoronaría la civilización… o se creaba otra mejor, ¡vaya usted a saber!

En cualquier caso, el grueso de mis vacaciones de este año ha consistido en la playa interior, en poner en práctica ese disfrute de lo bueno del entono playero pero es un lugar mucho más lleno de comodidades: mi casa. Todas las mañanas, después de levantarme tras no poder aguantar más en la cama y desayunar, me “bajaba a la playa a tomar el sol y leer”, es decir, me volvía a la cama con un libro. La cama en una casa de Pamplona es muchísimo mejor que la arena para no hacer nada. Es más mullida, a una temperatura muchísimo más agradable y con una iluminación mejor para la lectura. Me he echado todas las cabezaditas que mi cuerpo ha considerado razonables si el menor remordimiento. Todas las tardes me he tomado una cerveza (o dos) en una silla de jardín charlando con familia y amigos o leyendo. Por la noche he visto películas sentado en un sillón, a la hora que he querido, si necesidad de ir al cine de verano a ver que ponían y sacar las entradas con prisa antes de que se acabaran. En resumen, me he esforzado por recrear lo que me resultaba valioso de la playa para disfrutarlo en casa y me ha salido bastante bien. Claro que no es igual, hay muchas cosas que no se pueden recrear: algunos amigos y familiares locales, algunas puestas de sol sobre la albufera, algunas paellas, el frescor de la madrugada tras una noche de bochorno. Pero el balance no ha sido nada malo.

Soy consciente de que este discurso suena a romantización del no viaje, de hecho mientras “tomaba el sol” en mi cama le he dado muchas vueltas sin llegar a una conclusión definitiva. Es muy difícil salirse del consenso social (iba a decir del rebaño, pero suena despectivo y tampoco es eso) y estar completamente seguro de lo que haces. En todo caso, he pasado un verano estupendo, no podré contar grandes aventuras (salvo las leídas) pero tampoco he tenido que untarme crema solar ni barrer arena a diario.

viernes, 11 de septiembre de 2020

Evaluación del riesgo de contagio (en la radio)

Técnicamente riesgo es la probabilidad de sufrir un daño, pero la percepción psicológica de esos riesgos es muy peculiar. Si un palo es doble de largo que otro lo vemos así con poco error, pero con los riesgos puede ocurrir que hasta percibamos mayor el que calculamos menor. Además los valores estadísticos tienen esa carga de injusticia, el promedio de medio pollo por cabeza cuando uno se come uno entero y otro nada. La lotería, con esa probablidad insignificante, a alguien le toca, y para esa persona las probabilidades no tienen sentido. Una cosa son los grandes números (donde la estadística no falla, hay un teorema qu elo garantiza) y otra el número qu etengo yo.

Sobre estas cosas hablábamos el tro día en la radio, en Cope Navarra, en una sección casi semanal que me han dejado esta temporada. Dado que toda la gestión de la pandemia se orienta a "reducir el riesgo de contagio", no está de más profundizar un poco en el concepto de riesgo. Son 10 minutitos, una introducción, en realidad el tema da para muchísimo más, claro.

ENLACE AL AUDIO

 

https://www.cope.es/emisoras/navarra/navarra-provincia/pamplona/noticias/analisis-del-covid-19-los-riesgos-percepcion-20200910_888168

 

 

sábado, 5 de septiembre de 2020

El problema de los héroes en la historia de la ciencia

 Hay un enunciado, llamado teorema cero de la historia de la ciencia, que dice que todo descubrimiento (principio, ley, etc.) con nombre y apellidos fue descubierto por otra persona. Sobre esto escribía Francis haceunos años, citando un artículo en el que se analizaban casos concretos de eseteorema. La manera de enunciarlo resulta graciosa, pero en realidad no sorprende a las personas que conocen suficientemente la historia de la ciencia. A mí me parece que ese teorema se desprende de forma bastante natural de la visión mitificada que se suele tener de la historia de la ciencia y, en última instancia, de la ciencia misma. 


 En la mitología popular el científico típico (además de hombre y blanco) es una persona excepcional, única. El gran proyecto, el gran descubrimiento, depende de una única persona en multitud de películas. Sin embargo la construcción de la ciencia es una obra mucho más colectiva, hecha a base de pequeños granitos de arena. Se suele decir que si Picasso no hubiera nacido no tendríamos el Guernica, pero que si Einstein no hubiera nacido sí que tendríamos la relatividad. Casi seguro que es cierto. Las obras de arte sí que son únicas y obra personalísima de su autor, mientras que las descripciones de la naturaleza son, fundamentalmente, de la naturaleza; y la persona que las ejecuta es, de alguna manera, alguien que pasaba por allí. Hay que están en el momento adecuado, en el lugar adecuado y con la preparación correcta, pero el descubrimiento está “en el ambiente”. Por eso es tan común que la misma cosa se descubra varias veces de forma independiente y casi simultánea. O que se descubra realmente varias veces pero no se termine de apreciar y redondear en un tiempo. No deja de ser paradigmático que las ecuaciones que describen la relatividad de Einstein sean “suyas” sino “de Lorentz”.

A la hora de construir la historia de la ciencia, como probablemente pase con todas las historias, la narrativa juega un papel fundamental. Y no se puede construir una buena narrativa sin un héroe adecuado. Así que el relato de la historia de la ciencia se (re)construye como una sucesión de lumbreras, individuos especiales, brillantes y sin matices. A los individuos elegidos en esa selección se les perdona todo. A nadie le importa que Newton fuera un borde y creyera en un montón de pseudociencias, que Millikan hiciera “cherry picking” con sus datos o que Mendel cambiara los reportes de sus datos de guisantes. Esos pecadillos quedan totalmente redimidos por haber acertado en su visión. Son las personas que encarnan grandes descubrimientos. Lo malo es que con los no elegidos no hay tanta benevolencia. Es más, si alguien equivoca su juicio es muy fácil que se llene de defectos su figura histórica.

Como casi todas las disonancias entre las visiones mitificadas y las realidades, este asunto tiene sus consecuencias prácticas en muchos ámbitos cotidianos. La visión social de la ciencia está muy basada en esa mitología tan de héroes y villanos. Quizá por eso nuestro científico de cabecera esta temporada, el Dr. Fernando Simón, es percibido socialmente de una forma tan extrema.  

Un ejemplo más claro es la obsesión por la “excelencia” en la política científica. Para muchos gestores, cuanto más bajo sea el porcentaje de concesiones en una convocatoria mejor. Eso encaja perfectamente con la narrativa, así identificamos cuanto antes al héroe y no “gastamos” dinero en los que no pasarán a la historia. Sin embargo la realidad es muy otra, una convocatoria de ese tipo hace que la comunidad de científicos pierda muchísimas horas en tareas inútiles (preparar solicitudes fallidas) en vez de hacer ciencia. La ciencia es un juego de equipo, los buenos delanteros, cuando meten gol, ya lo reconocen indicando que lo han conseguido subidos a los hombros del equipo. Es un error recortar en el equipo. Despedir a los defensas y no entrenar adecuadamente a los medios para darle todo el dinero al delantero excelente no es una buena táctica.

jueves, 3 de septiembre de 2020

La divulgación científica y los ODS

 Hay mucha gente en la universidad que no entiende la divulgación científica como una actividad fundamental. Algunos piensan que es una pérdida de tiempo dedicarse a contar esas cosas al público en vez de escribir artículos profesionales (Q1 y esas cosas). Otros no entienden lo que es divulgación científica y lo confunde con opinión ilustrada o incluso militancia. Hay que hacer investigación y publicarla en revistas de calidad, hay que tener opiniones (mejor bien fundamentadas) y defenderlas abiertamente, solo faltaba. Pero también hay que hacer divulgación y preocuparse por la cultura científica.


Parece que hoy día la brújula que debe orientar toda actividad son los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU (ODS). Y en esos objetivos ¿encaja la divulgación científica? Viene el típico divulgador a contar en la radio que si llega el equinoccio y los días acortan y el sol no sale por el oeste. ¿Eso va a reducir la pobreza o disminuir los plásticos en los océanos? Quizá es que esa visión de los ODS es un cliché poco favorecedor. En realidad hay 17 objetivos, y cada uno de ellos tiene su detalle, su explicación y sus matices.

El objetivo número 4, “educación de calidad” enfatiza que la educación es el principal ascensor social, y sin embargo hay mucha gente con poco o mal acceso a la misma. No hace falta irse a lugares remotos. Seguro que muchos de los oyentes de esa emisora de radio no disfrutaron una educación formal en la que los movimientos del sol y su importancia en la vida diaria estuvieran bien descritos. Y muchos de los que sí lo escucharon en la escuela, hace años que lo olvidaron. La divulgación contribuye a la educación no formal, está directamente alineada con este objetivo número 4.

Al hablar de lo cerca que tenemos el equinoccio mencionaríamos que los días se acortan muy rápido ahora, sufrimos minijetlags diarios que nos producen un cierto malestar (3), que el día del cambio de hora ese jetlag se hace más serio, pero contribuye ligeramente a reducir el consumo energético (7). Quizá también la importancia de que la hora oficial se coordine entre muchos países haciendo más fácil la comunicación entre ellos y, en última instancia su convivencia (16). Comentaríamos también como este fenómeno se debe al movimiento del planeta entero y es causa de su clima, que es más frágil de lo que parece (13).

Los números entre paréntesis del párrafo anterior corresponden a objetivos de desarrollo directamente relacionados con el detalle del contenido tratado al hablar de la llegada del equinoccio: (3) salud y bienestar, (7) energía asequible y no contaminante, (16) paz, justicia e instituciones sólidas, (13) acción por el clima.

El divulgador en cuestión hablará de otra cosa totalmente diferente la semana siguiente. El ODS 4 seguirá ahí, los otros variarán un podo dependiendo del tema tratado, pero toda pieza basada en el conocimiento estará poniendo su granito de arena en unos pocos de los 17 objetivos cuya consecución debe hacer un mundo mejor.