jueves, 10 de febrero de 2011

Investigación solidaria

Me acabo de encontrar en youtube un vídeo que nos hicieron hace un tiempo y del que me había olvidado. Son 3 minutos en los que se explican los dos proyectos a los que nos hemos dedicado en los últimos años como Asociación Investigación Solidaria Sadar, una agrupación de profesores (no sólo pero casi) que, además de la investigación más disciplinar de cada uno, pensamos que es una buena cosa dedicar unaparte del propio esfuerzo a líneas de investigación de repercusión social, que no encuentran vías de financiación ordinarias fácilmente. Lo mío (min 0:47) es la tecnología para pesonas con discapacidad, no es que me haya cambiado a la inmunología con Patarroyo.

martes, 8 de febrero de 2011

La profundidad de la conspiración lunar

Master de formación del profesorado de secundaria, especialidades de tecnología y sistemas electrónicos (todos ingenieros técnicos, ingenieros o arquitectos). Ejercicio sobre el pensamiento crítico, ¿fuimos realmente a la luna? Tras un tiempo para documentarse y prepara su respuesta, concluyen mayoritariamente que no. Ahí se me acaba el guión de profesor organizado y dedico el resto del tiempo a intentar sacarles del error... con muy poco éxito.

El suceso me dejó el ánimo verdaderamente tocado. Si esto piensan los ingenieros ¿cual será la opinión de la sociedad en general?  Pero hay que hacer de la necesidad virtud, un poco de espíritu crítico con el problema: tiene que haber poderosas razones para tal confusión.

Las ideas que proliferan en las cabezas de las personas (salvedad hecha de las que estudian formalmente) son las vencedoras de un proceso de selección natural equivalente al de los genes. Esto ya lo planteó Dawkins en El gen egoista (1976 nada menos) y les puso el nombre de memes a esas ideas que compiten por proliferar en las mentes. Por alguna razón el meme de la conspiración lunar es mucho más "adaptativo" que el que se corresponde a la realidad de la historia.

La ciencia funciona de una forma diferente dado que la realidad, a través de los experimentos, introduce un ecosistema muy diferente en esa lucha de memes: sólo los que son coherentes con las observaciones experimentales pueden sobrevivir, y de entre ellos la navaja de Ockam es la que termina de seleccionar.

Pero el personal no vive en ese ecosistema, ni siquiera los científicos profesionales lo hacen si no es en cuestiones estrictamente de su disciplina. El viaje a la luna no parece que esté en los planes de estudios de ninguno de los titulados de la anécdota. Pero ¿que es lo que resulta tan atractivo del meme conspiranóico?

Después de darle muchas vueltas, y aunque probablemente haya más razones coadyuvantes, me atrevo a enunciar una razón principal: el mito del progreso científico- tecnológico continuo. De alguna manera parece que repugna la idea de haber sido capaces de ir pero haberlo dejado de hacer, no volver más. Y en la misma línea está lo de que la potencia de cálculo del Apollo XI sea inferior a la de un móvil cualquiera de hoy en día. Así, sin entrar en el ondeado de las banderas o el paralelismo de las sombras ya se parte de una predisposición a favor de la conspiración, y documentarse (si no es muy a fondo o con figuras de prestigio por en medio) sólo sirve para persevar en el error.

Si esta explicación fuera cierta, no dejaría de ser paradójico que justo la confianza en el avance científico-tecnológico fuera la causa última de la negación de uno de sus principales logros.

Para quien no lo haya visto aún, en la etb han hecho (bueno, lo han hecho @Mimesacojea y @Lagamez) un magnífico programa de televisión sobre la conspiración lunar. También es fundamental el libro de @EugenioManuel sobre el asunto (ver reseña) y su blog.

domingo, 6 de febrero de 2011

Para que sirven los estudios universitarios

Se publicaba hace unos días un estudio, hecho por profesores de nuestra universidad, sobre condiciones de trabajo y calidad en el empleo en empresas Navarras. Uno de los datos me llamó mucho la atención: el 37% de los trabajadores cuestiona la utilidad de la formación académica. Aunque siempre se puede dudar de la precisión del datos, un vistazo a los aspectos metodológicos del informe (que está maravillosamente accesible en la página de la Institución Futuro que es una de las patrocinadoras) permite disipar objeciones mayores: démoslo por bueno. También se le puede dar la vuelta al dato y leer que el 63% de los encuestado no se cuestiona el valor de laboral de la formación académica, y visto así suena mucho mejor (a pesar de que obviamente es lo mismo).

Hay una visión purista que considera que no es misión de la universidad formar para el empleo, que para eso ya está la formación profesional (como su propio nombre indica). De acuerdo con ella lo raro sería que el 63% encontraran valor laboral en la formación académica. Esta visión purista está en recesión, probablemente sólo se mantenga ya dentro de la universidad, y por una minoría del personal.

La universidad tradicional, la de los 500 años de historia (si no 1000) sin duda que no tenía ninguna función de formación profesional; se dedicaba a la filosofía (filosofía y letras o filosofía natural). Los saberes de índole más práctica fueron creando sus propias escuelas de formación al margen de la universidad, algunos con una complejidad técnica y científica tan alta o más que en aquella, como las escuelas de ingenieros. Sin embargo en la segunda mitad del siglo XX el prestigio de la marca “universidad” se hizo muy grande (por alguna razón que desconozco) fue reuniendo en su seno la enseñanza de los saberes más variopintos. Todo el mundo quiso ser universitario y no se le cerró la puerta a nadie.

Esta mínima introducción histórica ayuda a entender la función laboral de la universidad y su diferenciación por disciplinas. Hay disciplinas eminentemente vinculadas a una profesión (derecho, medicina, enfermería, magisterio, periodismo, etc.), y si en ellas no se prepara para la profesión malo. Otras disciplinas no tienen una vinculación directa con una profesión (filosofía, humanidades, física, matemáticas, etc.) y por tanto es imposible que la formación se oriente al empleo. Otra cosa es que la formación en ellas obtenida si que resulte valiosa para determinados trabajos y que no estén carentes de “salidas profesionales”, pero siempre serán más variadas y menos obvias. La enseñanza de estas disciplinas necesariamente debe guiarse por su dinámica académica interna.

Vaya, ahora ya no se que pensar del 37% que pensaba que los estudios no tienen utilidad profesional. Quizá eligieron una carrera inadecuada, o encontraron un empleo muy alejado de sus estudios… o estudiaron unos planes de estudio poco adaptados a la realidad. Este último caso es lo que me vino a la cabeza al leer la noticia, pero si quiero defender ese hecho (que por cierto si quiero) tendré que buscar otros datos que de verdad lo refrenden.

El chiste forges lo he sacado del blog de @yoriento, un interesante lugar en el que profundizar en temas de empleo.

miércoles, 26 de enero de 2011

Recirculando libros

cargando-libros
Al acabar un concierto le pregunta uno a otro ¿qué le parece la ejecución? a lo que este contesta "la ejecución quizá excesiva, pero la cadena perpetua no se la quita nadie" Este chiste le encantaba a mi abuelo, que era muy melómano. Y me viene a la cabeza a propósito de partituras mal ejecutadas, aunque la obra fuera exquisita. Esta es la sensación que tengo estos días con el lío que nos están formando en el Departamento con los libros.
A lo largo de los años los profesores de la UPNA hemos podido solicitar la compra de libros, con presupuesto de la universidad, que íbamos almacenando en los despachos. Parece ser que en los años que lleva funcionando el Departamento al que pertenezco se han acumulado más de 5.000 libros en los despachos de los profesores. La inmensa mayoría de esos libros no se consultan nunca, han pasado a formar parte de la decoración de las estanterías, y muchos de ellos tendrían más uso si estuvieran disponibles para consulta o préstamo en la biblioteca. Es por lo tanto muy razonable iniciar algún procedimiento de “rescate” de esos libros y puesta en circulación. La idea es estupenda, la partitura fantástica.
Ahora que la ejecución, los detalles del procedimiento… Para empezar cada profesor debe sacar los libros de “sus” estanterías y llevarlos a la secretaría del Departamento. Luego, los que de verdad utiliza uno y le gustaría tener en el despacho hay que solicitarlos en la biblioteca y llevártelos al despacho. El primer transporte no es muy incómodo, ya que la distancia no es mucha y hay cosas con ruedas (aunque sean sillas) para transportarlos. Pero desde la biblioteca ¿cómo los transportaremos? Si en cada viaje puedes llevar 6 en las manos ¿cuantos viajes hay que hacer? Puede que haya sido un “truquito” pensado a propósito para que uno se piense muy mucho que libros se lleva al despacho, para que se sea muy selectivo. Puede ser también una pequeña venganza contra esos privilegiados que no fichan, que por lo menos hagan un poco de ejercicio. También podría ser que nadie lo hubiera pensado, haciendo bueno el famoso dicho “nunca atribuyas a la maldad lo que se pueda explicar por estupidez”. En cualquier caso me disgusta. Pero ya lo que es la leche es que los libros en este viaje de ida y vuelta van a estar meses en el limbo, ni en un sitio ni en otro. Probablemente estaremos todo el cuatrimestre que comienza con los libros en situación de no disponibles. Pues eso, la ejecución no es de ejecución (que esas cosas ni en broma), pero de juzgado de guardia fijo.

ACTUALIZACIÓN (10 Feb 2011): Se ha puesto en contacto conmigo personal de la biblioteca para intentar aclarar todo este asunto y proponer soluciones a algunas de las cosas que relataba aquí. En buena parte, las dificultades reseñadas se resuelven con el procedimiento que se está poniendo en marcha en dos fases, algo que no entendí en su momento. Quiero, además, pedir disculpas expresamente a las personas que están desarrollando esta tarea con todo su esfuerzo y mejor voluntad.

La foto es de aquí

viernes, 21 de enero de 2011

Reparar relojes viejos

23783228_1 Uno de los entretenimientos a los que se está dedicando mi padre en su jubilación es ocuparse de reparar unos cuantos relojes que a él le llegaron en herencia. Algunos son relojes de bolsillo del último tercio del XIX, otro de pared de 1920 más o menos. Es un esfuerzo encontrar relojeros capaces de enfrentase a esos objetos. Además han de fabricar las piezas que falten, porque obviamente repuestos no hay. Y desde luego que no es en absoluto barato el empeño. Alguna vez le he recriminado que “dilapidara” su pensión (y ahorros) en esas antiguallas inútiles. Pero dándole vueltas últimamente (y no hay que negar que influenciado por las reflexiones sobre la obsolescencia programada de estos días) estoy llegando a la conclusión de que no sólo tiene derecho, sino que probablemente hace muy bien.

No se porqué debería ser un deseo más sensato tener un ordenador nuevo o un coche más potente que tener operativos los relojes de tus bisabuelos. Una cosa es que lo primero sea más habitual, más estándar, y otra que sea lo único razonable. Otra cosa es la repercusión socioeconómica de una u otra actividad. La restauración de antigüedades casi seguro que tienen un efecto multiplicador menor que adquirir bienes de consumo de producción en masa, como coches u ordenadores; es decir que produce menos actividad económica. Pero esa actividad económica es de diferente “calidad”. La reparación de antigüedades, o de otras cosas, genera empleo local, requiere de personas próximas y formadas, mientras que la producción en masa genera empleo deslocalizado de muy baja cualificación.

En cualquier caso, siempre que no se comprometa la subsistencia, cada uno es muy libre de emplear su dinero en lo que quiera, sin que seamos los demás quienes debemos juzgar si eso es dilapidarlo, gastarlo o invertirlo

La foto no es de los relojes de la historia, sino de aquí, 8.000€ piden por el lote

sábado, 15 de enero de 2011

La edad y la felicidad

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Todos recordamos como los tomates de hace unos pocos años no sabían a nada, aunque duraban mucho en la nevera. El intenso trabajo de mejora vegetal se había centrado en la duración como parámetro de éxito y, como subproducto, el sabor se fue perdiendo. Descubierto el fenómeno se introdujeron las “características organolépticas” (que es como llaman los expertos al sabor y todo eso) en los programas de mejora y, afortunadamente, volvemos a tener tomates sabrosos.

La obsesión por la duración de los tomates me viene a la cabeza como ejemplo de la preocupación por la riqueza, por el producto interior bruto; mientras que el sabor del tomate, la felicidad de la vida, la tenemos postergada, olvidada por los expertos. Bueno, en realidad no está olvidada del todo, lo que no está es en la línea central de pensamiento (o como dicen los modernos, no es mainstream). Algunos ejemplos ya los hemos comentado aquí como las medidas de felicidad en el mundo o la implementación institucional de esa medida en Bután. Y el tema se va poniendo de moda, hasta David Cameron ha iniciado estudios de este tipo en Inglaterra.

Recientemente se ha publicado un interesante artículo en The Economist en el que se resumen las investigaciones recientes sobre economía de la felicidad, particularmente en lo relativo a su relación con la edad. La conclusión es que hay una correlación significativa, y que la evolución de la felicidad a lo largo de la vida se puede dibujar con una curva en forma de U (ver figura adjunta, en la que la escala vertical es una medida de la felicidad). Por cierto, para saber qué es realmente lo que se representa en la figura hay que ir al artículo original del que está tomada y que, afortunadamente, está disponible en la red. Se han analizado con cuidado posibles distorsiones de esos resultados como que fuera un reflejo del hecho de que se suele tener más dinero con la edad, como la dependencia de las cohortes, variaciones interculturales, etc. En todos los casos la tendencia de la curva en forma de U permanece robusta, no parece deberse a artefactos de los estudios; es un hecho que está ahí más o menos igual (aunque con variaciones en los valores precisos) en más de 70 países y a lo largo de 40 años de estudios.

De manera contraria a la intuición el bienestar de las personas crece a partir de un punto de la edad adulta y continúa creciendo en la vejez. Sobre la razón de este crecimiento hay algunas hipótesis psicológicas, aún poco concluyentes. En todo caso, y mientras se continúa investigando el asunto, disfrutemos ese bienestar que debería estar empezando ya: mi edad está justo en el mínimo de la curva para EEUU.

miércoles, 12 de enero de 2011

Simetrías



Y para desengrasar, un himno

lunes, 10 de enero de 2011

Comprar, tirar, comprar

El documental al que hacía referencia en la entrada anterior, ahora completo, disponible para "incrustar". Así que aprovechémoslo (que parece que en dos semanas lo "descolgarán").

Comprar, tirar, comprar


domingo, 9 de enero de 2011

Crecimiento cero y otras obviedades

Escuchaba ayer la radio (RNE1) y en el espacio de divulgación financiara de Paco Álvarez trataron sobre el concepto "decrecimiento". Recordé una escena antigua: en mi adolescencia temprana mi padre me recriminaba por hojear un libro de los suyos. Lo recuerdo especialmente porque nunca hubo en casa censuras de ese tipo, de hecho ne me lo prohibía, pero insistía exageradamente en que no lo iba a entender. El libro era "Crecimiento cero, los límites del crecimiento" del Club de Roma (ver también).

Al recordar la historia me documento un: En 1968 se forma un grupo de científicos de 30 países para reflexionar sobre el crecimiento económico estable y sostenible de la humanidad, se crea el Club de Roma. Encargan un trabajo al MIT, donde lo desarrolla un grupo de jovencísimos investigadores liderado por una mujer especializada en dinámica de sistemas, Donatella Meadows. El informe que sale de este encargo es el libro que mi padre me desrecomendaba leer.

La conclusión del informe era irrefutable: el crecimiento no puede ser infinito. Tan obvia como la idea de que el petróleo se va a acabar. Y sin embargo, sorprendentemente, estas verdades del barquero son consideradas poco menos que revolucionarias.

Cuando alguien las enuncia parece que está obligado a decir cuando se van a alcanzar esos límites, y si no lo hace su credibilidad queda arruinada. De hecho el Club de Roma y el informe Crecimiento Cero (y sus revisiones y secuelas) son considerados como unos agoreros sin credibilidad. Me gusta mucho la gráfica sobre la era del petróleo vista en la amplia escala de la historia humana, ver figura adjunta. Ser capaz de predecir el momento exacto en que se agotará el petróleo no es tan importante como saber que se va a agotar, con toda seguridad, antes de 5 generaciones (pongamos 10 si queremos seguridad absoluta). Lo mismo ocurre con el crecimiento económico, sin duda que toda la humanidad no puede crecer económicamente de forma indefinida.

Este asunto tan sugerente me deja al menos dos cuestiones abiertas sobre las que no me siento capaz más que de enunciarlas:

- ¿Cómo hemos llegado a que unas verdades evidentes se conviertan en eslóganes casi-revolucionarios?

- ¿Por qué la política actual es incapaz de incorporar visiones de medio y largo plazo en su dinámica? Especialmente teniendo en cuenta que en los años 60 y 70 parece que si las incorporaba

Pero hay otro tema sobre el que si puedo concluir algo: esas visiones del crecimiento o de la evolución del petróleo son típicas de la termodinámica. Se define un sistema (caja negra) y se analizan entradas y salidas. Así, aún con una información relativamente escasa e incompleta, se pueden sacar conclusiones definitivas (no así su fecha precisa o detalles de su dinámica). No es de extrañar que la responsable del informe Crecimiento Cero fuera química.

Del mismo modo, algunos razonamientos sencillos del mismo tipo "termodinámico" aplicados a la situación actual dan alguna conclusiones que parecen evidentes y que, desde luego, no se oyen por ahí. Me limitaré a enunciar una: habiendo casi 5 millones de parados, y no habiendo problemas de producción de ningún producto ¿para qué hay que alargar el tiempo de trabajo (sea este ampliar jornada, retrasar jubilación o disminuir vacaciones)?

ACTUALIZACIÓN 23:40. Por esas casualidades de la vida (o no, vaya usted a saber) esta noche han puesto en TV2 un documental sobre este tema que me ha parecido excelente, impresionante. Está en la web de TVE, aquí.

ACTUALIZACIÓN 17 Ene 2011. Parece que el documental de TVE ha generado muchas reacciones, ver esta o este, por ejemplo.

La figura está tomada de aquí

miércoles, 5 de enero de 2011

Civilización

Entre las celebraciones de fin de año, si se es suficientemente friki, no podía faltar una partida de Civilización: un juego de tablero clásico (detalles y enlaces en la wikipedia), diseñado en 1980 y que actualmente se cotiza de segunda mano entre 60 y 500 dólares.

Es un juego no trivial pero que no necesita un entrenamiento largo, es divertido desde la primera partida. El objetivo último es civilizar a tu pueblo y que avance por la historia, pero para ello hay que conseguir saberes, que se compran con bienes, que hay que haber comerciado para multiplicar su valor, y que se obtienen a partir de las ciudades, que estableces sobre el territorio.

Hay un conjunto de mecanismos de corrección que hacen que se equilibren los distintos jugadores, y aunque hay intervención del azar (en forma de calamidades) este no es ni mucho menos definitivo, gana el que juega mejor.

Pero si me ha parecido interesante comentar el juego aquí es por lo formativo que resulta. Lo primero en la idea de propiedades emergentes, en este caso comportamientos emergentes: da igual quien juegue, se desarrollan los mismos roles. Y lo segundo por el tipo de comportamientos que emergen. Se entablan "guerras" como males menores, no deseados por nadie pero inevitables (o muy convenientes) ante excesos de población. Si algún jugador se descuelga de los demás se dedica a molestar el avance de los otros; alguien bautizó ese comportamiento como "pueblo terrorista". Pero si ese "pueblo terrorista" remonta y se sitúa en un nivel análogo al de los demás jugadores cesa en su comportamiento de hostigamiento concentra todos sus esfuerzos en su propio beneficio. Lo auténticamente efectivo si se quiere que un jugador no progrese (por ejemplo porque va muy por delante de todos los demás) lo que funciona es el embargo comercial, no la "guerra" en el tablero. Etc.

Resulta fascinante el surgimiento de toda una política internacional de un conjunto de reglas tan sencillo (no en comparación con el Monopoly, pero si en comparación con la política real). Tan fascinante que resultaría un recurso educativo excelente para más de una disciplina (sociología, economía, política, ...). Incluso he llegado a pensar que debería ser obligatorio haber jugado al menos 10 partidas para presentarse a unas elecciones.